martes, 4 de diciembre de 2018

Juicio del Chapo: Testigo del gobierno dice que no es posible operar un cártel sin pagar sobornos a los políticos

Por Maibort Petit
@maibortpetit

No es posible que un cártel de narcotráfico pueda operar sin pagar sobornos a la corrupción política, aseguró quien por años fuera el líder de una de las organizaciones criminales más violentas de Colombia: El cártel del Norte Del Valle. Juan Carlos Ramírez Abadía, alias “Chupeta”,  concluyó su testimonio frente al jurado que emitirá el veredicto en el proceso judicial que se le sigue a Joaquín el Chapo Guzmán. Durante el contrainterrogatorio de la defensa, el exnarcotraficante que funge como testigo del gobierno de Estados Unidos dijo haber pagado sobornos a congresistas, fiscales y hasta la campaña del expresidente, Ernesto Samper, para evitar la extradición.

Mientras Ramírez Abadía emitía su testimonio, el acusado se mostraba displicente y su abogado, Eduardo Balarezo, irascible. 

Entre los aspectos destacados por Chupeta salieron a relucir los asesinatos supuestamente ordenados por el hombre cuando era el líder del cártel del Norte Del Valle. El abogado del Chapo, William Purpura, preguntó si en las hojas de cálculo que el testigo mostraba para llevar las operaciones de su empresa criminal, registraba el pago de USD 45.000,00 a unos sicarios que mataron tres personas. 

Igualmente, Purpura en su empeño de acabar con la credibilidad del testigo frente al jurado, preguntó en detalle sobre varios asesinatos. Uno de ellos fue la muerte por encargo del hermano de Víctor Patiño, miembro del cártel de Cali, por el cual se habría cancelado la suma de USD 338.776,00. Otros USDF 200.000,00 se habrían pagado para matar a un sujeto llamado “Pepe” Crespo García.

Purpura hizo mención a 150 asesinatos vinculados a Ramírez Abadía y en su estrategia de tocar las mentes del jurado, mostró una fotografía con 150 personas y afirmó ante el testigo que esa era mucha gente, haciendo referencia a las supuestas víctimas de Chupeta.

El testigo relató que en 1996 se había entregado voluntariamente a las autoridades colombianas bajo un acuerdo falso y corrupto que implicaba desarticular el cártel del Norte Del Valle. 

“¿Ese era un supuesto arreglo que no ocurrió y usted siguió traficando con drogas desde la cárcel?”, preguntó Purpura y Chupeta aseveró: "No. En lo absoluto". Más adelante sentenció que ni tenía que desmantelar su organización ni colaborar con el gobierno.

“¿En 1996 usted mintió en la cara a las autoridades de Colombia?”, interrogó la defensa.

“Sí”, admitió el testigo.

“¿Usted mintió porque quería seguir? ¿Usted tiene algún respeto por los mexicanos?”, repreguntó la representación legal del Chapo.
La fiscalía pidió que no respondiera y Chupeta sólo dijo: "En ese momento era un delincuente".

Cuando Ramírez Abadía se entregó fue sentenciado a 24 años de cárcel, pero sólo estuvo preso 4 años, esto en razón de que supuestamente habría sobornado a las autoridades para lograr su libertad. "Era un acuerdo ficticio basado en corrupción", acotó el hombre que vestía un abrigo negro de invierno y unos guantes del mismo color.

Purpura lo interrogó sobre sus conversaciones con los fiscales federales para llegar a un acuerdo de colaboración que le podría traer una disminución de su sentencia en 5 años máximo. Ramírez Abadía está sentenciado en Brasil a 30 años de prisión y en su acuerdo de extradición el gobierno brasileño estableció como condición que su pena no podría ser mayor a 30 años, cláusula que Estados Unidos aceptó.

Ramírez Abadía se reúne con los fiscales estadounidenses desde el 1° de octubre de 2008 y, desde ese entonces, ha suministrado información al gobierno sobre los carteles colombianos y mexicanos. Chupeta fue uno de los traficantes que suministró la mayor cantidad de droga al cártel de Sinaloa, organización criminal a la que pertenece en Chapo Guzmán. Cuando el testigo explicaba sus andanzas en México y Colombia mencionó que, además del acusado, trató con la plana mayor del cártel sinaloense, haciendo referencia entre los jefes a Ismael Mayo Zambada, Jesús Rey Zambada, Nacho Coronel, Vicente Carillo Fuentes y Héctor Beltran Leyva, entre otros. 

Hubo un momento en que Ramírez Abadía negó tajantemente las acusaciones hechas por Purpura, cuando este le insistió que había dicho a los fiscales que Amado Carrillo Fuentes era su compadre porque había bautizado a uno de los hijos del traficante mexicano. "Eso no es cierto", dijo el testigo.

Explicó que no era el padrino de ninguno de los hijos de Carrillo, aunque el abogado alegó que en un encuentro con fiscales había dicho que el niño tenía 12 años y que la madre se llamaba Margaret. "Yo me la llevaba muy bien con él, de hecho era con quien mejor me la llevaba de los miembros del cártel de Sinaloa o de la Federación y tuvimos negocios juntos, pero no somos compadres", aclaro. 

Otra de las preguntas de Purpura que buscaban mostrar que Ramírez Abadía estaba engañando a los fiscales estuvo relacionada con una supuesta declaración en la que el exnarcotraficante habría dicho que en 1993 Cristina y Jorgito le había presentado al Chapo Guzmán en México, a lo que el testigo respondió: "Fue Cristina. Yo dije que fue a principios de los años noventa, ya que es imposible que haya sido en 1993, porque ese año Guzmán Loera estaba preso".

Purpura también preguntó al testigo si había mentido en relación a la supuesta orden que le había dado la gente de Guzmán de fabricar cocaína con forma cilíndrica. Para llamar la atención del jurado la defensa mostró un fragmento de un video donde se presentaba un decomiso de droga en las latas de jalapeño, donde podían apreciarse unos kilos de cocaína cortados por la mitad. Luego, la fiscalía retomó el asunto y mostró una parte del mismo video que la defensa no había dado a conocer, donde se veían figuras cilíndricas en los paquetes que salían de las latas.

Purpura también preguntó a Ramírez si había visitado a Guzmán en la cárcel entre 1992 y 1996, a lo que el testigo respondió que "nunca ni hablé con él cuando estaba preso". En su lugar habría hablado con el hermano del acusado, Arturo Guzmán, quien el encargado de las operaciones cuando el Chapo estaba preso.

Universidad en Miami

En la audiencia se dio a conocer que Chupeta estudió inglés en una universidad en Miami, además de economía y finanzas en una universidad de Colombia. Y aunque la defensa quería demostrar que él había hecho los submarinos que traían las drogas desde Colombia a México, el hombre aseguró que él no había participado en la construcción, puesto que no era ingeniero, sino que había creado el método nuevo para hacer los envíos.

Purpura también le preguntó al testigo si habla portugués sin acento, a lo que Chupeta respondió que sí  hablaba la lengua, pero con acento extranjero.

También le preguntó si era un líder de una industria de narcotráfico que ganaba miles de millones de dólares mintiendo, matando, corrompiendo, manipulando y que si sabía cómo beneficiarse de la información, a lo que este respondió que todo eso había ocurrido durante su vida como traficante, pero en su vida como testigo, "no, señor". 

Ramírez Abadía fue arrestado en Brasil el 1° de abril de 2007, cuando portaba una falsa identidad como Marcelo Javier Unzue, un hecho que ocurrió justo cuando se recuperaba de unas cirugías que se había practicado para cambiar su rostro. Las autoridades le confiscaron todas las propiedades y caletas de dinero que tenía ocultas en varios lugares, incluyendo una corneta de sonido.

Asimismo confiscaron una serie de documentos de identidad, cédulas y pasaportes de Venezuela, Paraguay y Argentina.

El hombre tenía un pasaporte venezolano expedido en San Cristóbal, estado Táchira, bajo el nombre de José María Valencia Orellano.
“¿Todas esas identidades eran mentiras?”, preguntó Purpura y el respondió: “Absolutamente mentira”.

— ¿Usted mintió para estar libre?, interrogó la defensa.

— Obvio, señor.

Purpura mostró varias fotografías donde Ramírez Abadía aparecía con diferentes facciones a las que el abogado del Chapo llamó disfraces. "Todas esas identidades para evitar ser extraditado a Estados Unidos, por ello usted cambio la apariencia de su cara, nariz, parte de su mentón, pómulos, trasplante de pelo, se hizo abrir más los ojos e implantes de labios. Usted que era un hombre guapo tomó su cara y la cambió dramáticamente su rostro para que no lo extraditaran".

Chupeta respondió afirmativamente, subrayando que de no hacerlo sería capturado y él no estaba dispuesto a pasar tiempo en prisión. 

Compra de políticos colombianos

El ahora testigo de la fiscalía, dijo que en 1990 había pagado entre USD 25.000 y USD 50.000,00, o más, para tener escuchas en el Congreso y que entregó USD 200.000,00 dólares a los hermanos  Rodríguez del cártel de Cali para que pagaran a políticos colombianos.


Aseguró además que pagó USD 1.000.000,00 a un congresista para que este le diera un salvoconducto.

Admitió que había pagado más de USD 500.000,00 a la campaña del expresidente colombiano, Ernesto Samper, apostando a un beneficio para el futuro.

Asimismo afirmó que cuando el Congreso de Colombia estaba discutiendo la restitución de la figura de la extradición, pagó USD 10.000.000,00 para influenciar a los congresistas para que dicha norma no fuera retroactiva.

Corrompió a la prensa

Los sobornos del exlíder del cártel del Norte Del Valle habrían servido también para pagar a la prensa, televisión, periódicos y que estos emitieran informaciones que no fueran perjudiciales a su persona y su organización.

Agentes de la DEA y las prostitutas

La defensa del Chapo puso sobre la mesa la supuesta corrupción de agentes de la Agencia Antinarcóticos Americana en EE. UU., al señalar que Ramírez Abadía les había ofrecido prostitutas, apartamentos y regalos, aunque aclaró que no aceptaron los sobornos en efectivo.


Ramírez Abadía comentó que las coimas a los agentes de la DEA se habían canalizado a través de la unidad SUI de la embajada de Estados Unidos en Colombia.

Fernando Botero

Purpura preguntó a Chupeta si entre 1990 y 2007 había visitado la galería de Arte de Guzmán y el testigo contestó negativamente. 
Igualmente, el abogado le insinúo si se había montado en el “Chapito”,  lo que Ramírez negó también. 

Seguidamente mostró fotos de dos obras del artista colombiano, Fernando Botero,  (“La mujer ante el espejo”), cuyo costo fue de USD 500.000,00. Asimismo, la pintura “La mujer con el lazo negro”, a un costo de USD 580.000,00. Chupeta dijo que no apoyaba al artista, sino que simplemente había comprado sus obras.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Juicio del Chapo Guzmán: Narcotraficante 'Chupeta" asegura que envió 10 mil kilos de cocaína al cártel de Sinaloa desde Venezuela

Por Maibort Petit
@maibortpetit

El ex narcotraficante colombiano, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias “Chupeta”, dijo durante su testimonio en el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán, que en 2004 envió un cargamento de 10 mil kilos cocaína desde Venezuela a México por vía marítima, una droga que —según afirmó— pertenecían al cártel de Sinaloa.

Ramírez Abadía, quien es testigo del gobierno de Estados Unidos en el juicio de Guzmán Loera, busca probar la vinculación del Chapo con el cártel de Sinaloa y convencer al jurado de la enorme actividad criminal del acusado, la cual incluye 18 años de negocios con "Chupeta".

El exnarcotraficante preso en Nueva York desde su extradición en 2007, aseguró que huyó a Venezuela porque había una presión muy fuerte para extraditarlo a los Estados Unidos. "El gobierno norteamericano había ofrecido una recompensa de USD 5 millones por mi captura y lo habían hecho público con una foto mía", recordó a la vez que advirtió que había tratado de sobornar a varios agentes de la Agencia Antidroga DEA que operan en la Embajada de los Estados Unidos en Colombia, a través de unos agentes de la Unidad Especial de Investigación SIU-DIJIN que trabajaban con los federales. "Los agentes estadounidenses nunca recibieron dinero", aclaró.

Cómo funcionaba su cártel

En el décimo día del juicio, Ramírez Abadía explicó cómo funcionaba el cártel del Norte Del Valle. En su larga exposición, el testigo comentó que había trabajado directamente con Guzmán Loera y que también había proveído droga a otros carteles, incluyendo el cártel de los hermanos Arellano Félix contra quien Guzmán y la organización criminal sinaloense habían librado una cruenta guerra que dejó varios muertos.

Las Juanitas

Igualmente, Juan Carlos Ramírez Abadía hizo referencia a la manera cómo había organizado 10 operaciones que denominó "Juanitas", las  cuales tuvieron lugar entre 2002 y 2005. Explicó que esos envíos se registraron en un libro de contabilidad que fue mostrado por los fiscales al jurado este lunes. Dichas evidencias fueron aceptadas por el juez Brian Cogan, a pesar de la protesta de la defensa que había solicitado durante la mañana una moción para que en el juicio de Guzmán no entraran testimonios de operaciones a ocurridas después del año 2004.

En las planillas mostradas por los fiscales aparecen los registros de ganancias de cada operación, quiénes eran los responsables de la inversión y del recibimiento de la mercancía. El cártel de Sinaloa y Guzmán aparecían repetidamente en las planillas.

Juanita 1: Se exportó exitosamente a Estados Unidos entre 3.600 a 3.800 kilos.

Juanita 2: 6.465 kilos de cocaína, fue recibida por Beltrán Leyva y su lugarteniente, Álvaro Paleo alias "Olfato". En  el registro de este envío, Chupeta usaba un código para sí mismo: Yamilet. En este envío el cártel de Sinaloa invirtió 3 mil kilos de cocaína.

Juanita 3, llevó 6.485 kilos de cocaína y el Juanita 4, contenía 8 mil kilos de droga de los cuales, 3 mil eran del Chapo cuyo código en los reportes de contabilidad era CHA.

Juanita 4 con 8 mil kilos de cocaína salió de Colombia y regresó porque fue abordado por la Guardia Costera de los Estados Unidos y aunque no lograron detectar la droga, Ramírez Abadía prefirió cambiar la embarcación por otra, lo cual incrementó en unos USD 60 el kilo de cocaína.

Juanita 5 llevaba 10 mil kilos de cocaína que fue recibido en México por Beltrán Leyva y Olfato. Juanita 6 llevaba 10 mil kilos de los cuales el cártel de Sinaloa tenía una inversión de 2.500 kilos.

Juanita 7  fue enviada desde Venezuela y recibida por Nacho Coronel en México. El cártel de Sinaloa tenía una inversión de 2.500 kilos.

Juanita 8  fue coordinada desde Brasil llevaba 10.250 kilos de cocaína, mientras que Juanita 9 transportaba 12 mil kilos. Juanita 10 eran 3200 kilos.

De las 10 operaciones, 7 llegaron a México y de allí eran transportadas a los Estados Unidos exitosamente, mientras que 3 fueron incautadas por las autoridades en alta mar (Juanita 8, 9 y 10). "Eso fue una tragedia para mí como narcotraficante, me habían confiscado 22.500 kilos de cocaína en las embarcaciones pesqueras".

Los submarinos

Luego de esas confiscaciones decidió cambiar el transporte "de pesqueros a submarinos" que viajan sumergidos en el mar y que no eran fáciles de detectar ni por los aviones ni por las fragatas de las autoridades. Logró entregar al cártel de Sinaloa entre 8 a 10 submarinos cargados con entre 4.000 y 5.000 kilos de droga, aproximadamente.

Cuando empezaron a confiscar los submarinos regresó a los aviones pequeños de pistón llamados entre ellos “cometas”, los cuales salían de Colombia y llegaban a Centroamericana, específicamente a Guatemala, desde donde el cártel de Sinaloa recogía la carga y la llevaba a Estados Unidos.

Cada avión “cometa” llevaba entre 600 a 800 kilos de cocaína. Chupeta dijo que envió unos 10 aviones con cargamento en esta etapa de su carrera criminal, pero no todos llegaron a ser “coronados”, sino que algunos fueron interceptados.

Por último, dijo que había enviado droga a Estados Unidos, con el cártel de Sinaloa por trenes. Debido a las confiscaciones había una demora en el pago de la cocaína por parte de la organización de Guzmán y, por ello, utilizaron la vía de los trenes, pero un cargamento que se envió en una carga de aceite vegetal a Nueva York en 2003, también fue confiscada por las autoridades. En encargado de este envío era Tilso Martínez alias "el Futbolista", a quien Ramírez había conocido en los años 1990-1991 en Ciudad de Juárez, cuando trabajaba con Amado Carrillo Fuentes.

Fue una operación que llevaba entre 3.600 a 3.800 kilos de cocaína y llegó exitosamente a México.

Una vez logrado el envío con éxito, empezó a planear el tercer envío que le llevó unas 3 o 4 semanas. Para realizar estas operaciones trabajó con la guerrilla y/o los paramilitares para coordinar. Refirió que pagaba sobornos a funcionarios de la Naval de Colombia para que le informaran dónde estaban las corbetas de los Estados Unidos en el Océano Pacífico, de manera de evitar que los cargamentos fueron interceptados.

Debido al número de incautaciones de cocaína de que había sido objeto, decidió cambiar los mecanismos de transporte de embarcaciones pesqueras a lanchas rápidas. Esos barcos eran hechos por él mismo, con su dinero. Precisó que se reunieron con un contador llamado Esteban Manuel Rentinera y con Sergio Ramírez.

En el libro de contabilidad, llamado caja mayor, aparecían todos los gastos que se estaban haciendo en las “Juanitas” y cómo se fueron organizando. “Chupeta” revisaba los reportes contables semanalmente.

Entre abril y mayo de 2004 se tuvo que ir de Colombia porque había salido una solicitud de extradición por una acusación formal que cursaba en la Corte Federal de Washington DC.  Es por ello que decidió irse a Venezuela, desde donde continúo manejando la organización criminal del Cártel Del Norte Del Valle.

Ramírez Abadía envió desde Venezuela 10 mil kilos de cocaína al cártel de Sinaloa en una operación que denominó “Juanita 7” y cuya contabilidad fue presentada en la audiencia. 

Chupeta dijo que tenía un lugarteniente en Venezuela que era el responsable de revisar sus cuentas y que estaba en contacto con el constantemente.

De Venezuela se fue a Brasil y desde ese país continúo manejando su cártel.

Desde Brasil realizó los envíos de Juanita 8, 9 y 10. De todos esos cargamentos guardaba un registro pulcro y comentó que sus empleados le enviaban la información por correos humanos que portaban stickers de memorias con la información detallada.


domingo, 2 de diciembre de 2018

Conoce los detalles de la vida criminal de Joaquín 'el Chapo' Guzmán

Por Maibort Petit
@maibortpetit

El 4 de abril de 1957 —otros señalan el 25 de diciembre de 1954— vio la luz por primera vez en La Tuna —un poblado de Badiraguato, en el estado de Sinaloa, en México— Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, quien años después pasaría a conocerse y hacerse tristemente famoso con el alias de “El Chapo Guzmán”. Un apelativo que en el mundo entero ha llegado a ser sinónimo de la muerte y destrucción que el flagelo del narcotráfico trae consigo. Sus padres, dos campesinos, Emilio Guzmán Bustillos y María Consuelo Loera Pérez, quienes le dieron diez hermanos: siete hombres y tres mujeres, todos criados bajo la mayor pobreza.

Este hombre que hoy se cara a cara con la justicia de los Estados Unidos —la nación que tal vez se ha visto más afectada por su oscuro negocio de narcotráfico— heredó el protagonismo luego del arresto del exlíder del Cartel del Golfo, Osiel Cárdenas, el 14 de agosto de 2003 en Matamoros, estado de Tamaulipas, por efectivos del ejército mexicano y de la Procuraduría General del país azteca. Desde entonces, la actividad delictual del Chapo comenzó a expandirse y crecer de manera vertiginosa hasta convertirse el segundo criminal más buscado, después de Osama Bin Laden, de acuerdo a un record elaborado por la revista Forbes en 2010[1]. A la muerte del terrorista, el mexicano pasó al primer lugar[2].

Curiosamente, el jefe del Cartel de Sinaloa no integra la lista de los más buscados de la Oficina Federal de Investigaciones, como erróneamente han asegurado medios de comunicación en todo el mundo. Esto en razón de que la persecución de narcotraficantes no es la principal tarea del FBI (por las siglas en inglés de Federal Bureau of Investigation), correspondiendo su rastreo a la agencia antidrogas (DEA)[3].

No se conocen muchos datos de su infancia, sólo escasa información en la que unos dicen que estudió hasta tercer grado de primaria, mientras que hay quien afirma que lo hizo hasta sexto. Algo que parece incierto si se toman en cuenta las aseveraciones de Ángel Robles Bañuelos, expresidente municipal de Badiraguato y profesor rural, quien advirtió que los años cincuenta y sesenta del siglo 20, la educación en la zona era casi un hecho extraordinario, en donde los niños no asistían a la escuela y si lo hacían era de manera intermitente, por lo que muy probablemente el Chapo nunca haya estudiado. El trabajo era lo más apremiante para las familias que vivían prácticamente en la miseria.

Sus primeros pasos en el narcotráfico

A la edad de 15 años habría comenzado a sembrar marihuana que tenía buena venta en Culiacán, primeros pasos estos que haría de la mano de su tío Pedro Avilez Pérez.

Fue para esa época cuando por su pequeña estatura comenzaron a llamarlo El Chapo.

Ya en los años ‘80 comenzó a trabajar con el principal narcotraficante de cocaína en México para ese entonces: Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Padrino”, cabecilla del Cartel de Guadalajara y de quien se convirtió en su lugarteniente. De él aprendió el manejo del oficio a gran escala, toda vez que Gallardo fue pionero en el tráfico de cocaína y marihuana mediante el uso de aviones grandes —como el Boeing— desde Colombia a los Estados Unidos[4].

Cuando Félix Gallardo fue arrestado y procesado judicialmente en 1989, la organización pasó a manos de dos hermanos, los Arellano, entre quienes los conflictos y diferencias se volvieron el pan de cada día. Vino la división y Joaquín Guzmán se fue a Culiacán y fundó el Cartel de Sinaloa. Los Arellano crearon el Cartel de Tijuana y, con los años, vino la rivalidad.

Joaquín Guzmán se impone y logra el control de Guadalajara y luego comienza a traficar la droga a través de túneles entre Sonora y Arizona.

Su primera captura se produjo en 1991 cuando la policía en México lo detiene pero, tras sobornar al jefe de la policía, pudo salir libre.

En 1993, específicamente el 24 de mayo, tuvo lugar un cruel enfrentamiento entre el cartel comandado por los Arellano y el de Guzmán, un evento que dejó siete muertos en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara. Entre las víctimas se encontraba el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. El procurador General para la época, Jorge Carpizo MacGregor, dijo que el prelado perdió la vida a consecuencia del fuego cruzado entre las dos bandas. Pocos meses después aseguró que los catorce disparos que tenía el cuerpo eran consecuencia de haberlo confundido con el Chapo Guzmán[5]. Muchas conjeturas y diatribas surgieron acerca de las razones de la muerte del cardenal, entre ellas que este conocía los nexos de políticos mexicanos con el crimen organizado. También se responsabilizó al Chapo del hecho. Muchos años después, Benjamín Arellano Félix dijo desde prisión que el cardenal estaba ayudando a conseguir armas a los grupos guerrilleros[6].

En el año 1997 el Chapo Guzmán fue condenado a 21 años de presidio y el hermano del narcotraficante, Arturo Guzmán, alias “El Pollo”, toma el control de la organización criminal hasta que también es detenido.

Captura y fuga

El Chapo Guzmán fue capturado por las autoridades en el río Suchiate, Guatemala, desde donde es enviado a México y es condenado a 12 años de prisión. Se determinó primero como lugar de reclusión el penal de Almoloya y luego el de Puente Grande en Jalisco.

Un encarcelamiento que duró hasta 2001, cuando logró evadirse de la cárcel. Esto ocurrió el 18 de enero cuando, al parecer, Joaquín Guzmán salió del penal escondido en un carro de lavandería. Con la ayuda de un empleado de la cárcel se escabulló envuelto entre ropa sucia atravesando seis puntos de control internos de seguridad. Tiempo después se determinó que en la fuga participó, no una, sino 71 personas, entre ellas 15 funcionarios del sistema penitenciario.

Y si bien hasta ese momento se conocía poco, o prácticamente nada de él, Joaquín Guzmán Loera pasó a ser a partir de su evasión de la mayor cárcel de seguridad de México, el narcotraficante más buscado del mundo. Incluso, el gobierno de Estados Unidos ofreció USD 5 millones de recompensa por su captura[7].

El gobierno mexicano también ofreció recompensar con 60 millones de pesos a quien suministrara información fidedigna sobre dónde encontrarlo[8].

Pero su paradero se volvió un auténtico misterio, al menos eso parecía, puesto que para el año 2008, un hijo del Chapo, a saber Edgar Guzmán publicó un video en YouTube en el aseguró que "todos en Sinaloa saben dónde está el Chapo en cualquier momento, excepto los policías". Al año siguiente, 2009, la Policía Federal de México encontró un escondite en el estado de Durango donde el narcotraficante guardaba armamento, marihuana y dinero. El destino de vástago sí fue ampliamente difundido al poco tiempo de su publicación: lo asesinaron en un centro comercial[9].

Recapturado y vuelto a fugar

La Armada mexicana se anotó una victoria cuando el 22 de febrero de 2014, logró recapturar al Chapo Guzmán en Mazatlán, Sinaloa.

Por 13 años, un mes y tres días, Joaquín Guzmán Loera se había mantenido prófugo de la justicia. Las autoridades mexicanas, encabezadas por el presidente Enrique Peña Nieto confirmaron el hecho y explicaron que entre el 13 y el 17 de febrero habían descubierto que el narcotraficante se valía del drenaje de Mazatlán para escapar, así como de siete casas que se comunicaban a través de túneles. Ya para la fecha, el Chapo contaba con 56 años de edad.

Desde Estados Unidos, el fiscal Eric Holder, catalogaba la captura como un éxito y anunció que su gobierno pediría la extradición del capo, para cuya detención se habría contado con la colaboración de la DEA y del servicio de alguaciles de los EE. UU[10].

El narcotraficante fue trasladado al penal de máxima seguridad El Altiplano, en Almoloya de Juárez, estado de México[11]. Un lugar en el que hizo sentir su presencia al llevar a cabo protestas, huelgas de hambre y denunciar malos tratos, hacinamiento e insalubridad[12].

La alegría de las autoridades duró poco, pues durante la noche del 11 de julio de 2015, el Chapo Guzmán volvió a evadirse del penal[13]. Un hecho que el gobierno trató de silenciar pero del que la prensa alertó horas después de producirse.

Nuevamente se valió de un túnel para escapar, esta vez uno localizado en la ducha, exactamente en un punto ciego que no era captado por las cámaras de vigilancia del lugar. Cuando las autoridades notaron que la ausencia del narcotraficante se prologaba más de lo normal, se activaron los protocolos de seguridad que sirvieron para constatar la fuga.

Todo comienza nuevamente

La nueva hazaña del Chapo llevó a que todo reiniciara. Se reactivaron los operativos de búsqueda en la zona y carreteras, aeropuertos.

Su fuga había dado lugar a un debate en México en que se aseguraba la complicidad de las autoridades penitenciarias. Se supo entonces de la gran cantidad de privilegios de los que disfrutaba y que iban desde el no haberle cortado el cabello de igual manera que al resto de los reos, hasta las visitas que recibía sin control por parte de su esposa, familiares y hasta de la diputada Lucero Guadalupe Sánchez, entre otras prebendas.

Otra vez atrapado

Enrique Peña Nieto tomó la palabra el 8 de enero de 2016 para anunciar que Joaquín Archivaldo Guzmán Loera había sido recapturado en un operativo de la marina mexicana en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa y llevado nuevamente a la cárcel de El Altiplano.

Pero la información gubernamental esta vez llevaba un nuevo elemento que se dio a conocer el 20 de mayo a través de la cancillería, el anuncio de la decisión de extraditar al capo de la droga a los Estados Unidos donde era ampliamente solicitado.

La extradición

El 20 de enero de 2017 se materializó la extradición a los Estados Unidos de Joaquín Guzmán Loera, un hecho que ocurrió luego de un año en que sus abogados se valieron de todos los recursos que las leyes mexicanas le otorgaban y de batallar duramente ante los tribunales para evitar que esto sucediera. Finalmente, el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México le negó un amparo y Guzmán Loera debió someterse al traslado.

México y Estados Unidos suscribieron un tratado que permite la extradición y este acuerdo fue el que permitió la decisión. La condición básica del gobierno mexicano para aprobar el pedido estadounidense fue uno solo: La garantía de que Guzmán Loera no fuera condenado a la pena capital.

“El Gobierno de la República el día de hoy entregó al señor Guzmán Loera a las autoridades de los Estados Unidos”, reza un comunicado de la Procuraduría General de México.

El destino de Joaquín Guzmán en tierra estadounidense era la ciudad de Nueva York, donde  a su arribo fue trasladado al Centro Correccional Metropolitano, una cárcel federal ubicada en el distrito de Manhattan. Pero otros cinco estados lo reclaman también para procesarlo judicialmente por narcotráfico, lavado de dinero y asesinato.

Desde 2009, la fiscal Loretta Lynch había entregado a una corte federal del distrito este en Brooklyn un gran cúmulo de denuncias que responsabilizan a Joaquín Guzmán de introducir desde 230 kilos hasta 23 toneladas de cocaína a Estados Unidos por más de diez años.

La familia del Chapo

En la actualidad Joaquín Archivaldo Guzmán Loera está casado con Emma Coronel Aispuro, una exreina de la belleza de Durango, sobrina de un viejo socio del capo, a saber, Ignacio Nacho Coronel, muerto en un enfrentamiento ocurrido en 2010, en Zapopan, Jalisco.

Con Emma Coronel, el Chapo Guzmán tiene dos hijas gemelas nacidas en agosto de 2011 en Los Ángeles, California, María Joaquina y Emali Guadalupe.

Pero antes de esta unión, estuvo casado en dos oportunidades, una con Alejandrina María Salazar Hernández, con quien procreó cuatro hijos: César, Jordan, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo. A su vez, con Griselda López Pérez, también conocida como Karla Pérez Rojo, tuvo otros cuatro hijos: Joaquín, Édgar, Ovidio y Griselda Guadalupe.

A Alejandrina Salazar la detuvieron por intentar traficar droga y al salir de prisión decidió crear y registrar la marca “Chapo” de cuyas regalías se dice que ahora vive.

A Edgar Guzmán, lo mataron —como señalamos líneas arriba— en un centro comercial de Culiacán, Sinaloa, en mayo de 2008. Tenía 22 años.

Entretanto, a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, también conocido como “El Chapito”, lo arrestaron en 2005 en Zapopan, Guadalajara, acusado de lavado de dinero para la organización dirigida por su padre. Lo liberaron en 2008 luego de que la fiscalía fallara en acreditar su culpabilidad[14]. Él y Jesús Alfredo fueron secuestrados en Vallarta por un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Ovidio también formaría parte de la organización criminal de su padre.[15]

Por su parte, la DEA incluyó entre su lista de narcotraficantes más buscados a otro vástago del Chapo: Jesús Alfredo Guzmán, alias “Alfredillo”, señalado de conspirar para distribuir sustancias controladas[16].

Finalmente a juicio

Desde su presentación ante la justicia de los Estados Unidos y la formulación de cargos en su contra por parte de la fiscalía, la defensa Joaquín Guzmán Loera ha presentado toda clase de recursos para obstaculizar o detener el proceso.

De hecho se ha visto pospuesto el inicio del juicio en dos ocasiones en razón de las acciones emprendidas por los abogados para retrasar que el juez de la causa, Brian Cogan, titular de la Corte del Distrito Este de Nueva York dé comienzo al proceso.

Un juicio con una duración estimada de unos cuatro meses en torno al cual se ha establecido todo un conjunto de medidas de seguridad dirigidas, en primer término, a evitar la fuga del acusado, y segundo, para garantizar la vida de todas las personas que se verán involucradas en el mismo.

Así, los nombres de los jurados no se harán públicos, como tampoco la fiscalía ha revelado la identidad de los testigos que presentará a rendir declaración y entre quienes, se cree, figuran antiguos colaboradores del acusado.

Ya el jurado está conformado luego de un estricto proceso de selección, y lo que resta es que el juez Cogan dé el martillazo inicial y declare abierta la sesión del catalogado por muchos como el juicio del siglo.










[1] El Mundo (España). “Joaquín 'El Chapo' Guzmán y Bin Laden, los más buscados”. 13 de mayo de 2010. https://www.elmundo.es/america/2010/05/13/mexico/1273783147.html

[2] Univisión. “'El Chapo' Guzmán ahora es el más buscado del mundo”. 6 de mayo de 2011. https://www.univision.com/noticias/narcotrafico/el-chapo-guzman-ahora-es-el-mas-buscado-del-mundo

[3] CNN en español. “¿Por qué 'El Chapo' Guzmán no está en la lista de los más buscados del FBI?”. 23 de febrero de 2014. https://cnnespanol.cnn.com/2014/02/23/por-que-el-chapo-guzman-no-esta-en-la-lista-de-los-mas-buscados-del-fbi-2/

[4] Infobae. “Cronología de la vida de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el capo de la droga mexicana”. 20 de enero de 2017. https://www.infobae.com/america/america-latina/2017/01/20/cronologia-de-la-vida-de-joaquin-el-chapo-guzman-el-capo-de-la-droga-mexicana/

[5] Nación. “Cronología del caso Posadas Ocampo”. 24 de mayo de 2018. http://www.eluniversal.com.mx/nacion/seguridad/cronologia-del-caso-posadas-ocampo

[6] La Silla Rota. “Claves del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo”. 24 de mayo de 2018. https://lasillarota.com/cardenal-posadas-ocampo-quien-mato-chapo-guzman-arellano-felix-salinas-gortari/224306

[7] BBC Mundo. “El Chapo en 2001: la fuga que cambió al narcotráfico en México”. 12 de julio de 2015. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150712_mexico_chapo_guzman_narcotrafico_primera_fuga_wbm

[8] Proceso. “Siedo: “El Chapo” estuvo en Los Cabos; hay cuatro detenidos”. 12 de marzo de 2012. https://www.proceso.com.mx/300752

[9] RT. “Preguntas y respuestas: todo lo que se sabe de 'El Chapo' y sus cinematográficas fugas”. 9 de enero de  2016. https://actualidad.rt.com/actualidad/196315-arresto-escape-chapo-guzman-mexico

[10] WebCite. “US Officials: Sinaloa drug kingpin 'El Chapo' Guzman arrested in Mexico”. 22 de febrero de 2014. https://www.webcitation.org/6NajwvvNs?url=http://www.elpasotimes.com/news/ci_25204120/officials-chapo-guzman-arrested-last-night-mexico?source=rss

[11] Excelsior. “Capturan a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán; terminan 13 años de fuga del narcotraficante”. 23 de febrero de 2014. https://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/02/23/945160

[12] El Mundo (España) “Mil presos en huelga de hambre junto a 'El Chapo' Guzmán”. 22 de julio de 2014. https://www.elmundo.es/america/2014/07/22/53ce36be22601de03b8b4572.html

[13] Nación. “El ‘Chapo’ vuelve a fugarse”. 12 de julio de 2015. http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/2015/07/12/el-chapo-guzman-vuelve-fugarse

[14] Expansión. “La historia familiar de ‘El Chapo’: ¿Quiénes son sus hijos y sus esposas?”. 123 de julio de 2015. https://expansion.mx/nacional/2014/02/23/la-historia-familiar-de-el-chapo-donde-estan-sus-hijos-y-sus-esposas

[15] Unión Jalisco. “Los negocios de los hijos del Chapo”. Sin fecha. http://www.unionjalisco.mx/articulo/2018/05/07/seguridad/los-negocios-de-los-hijos-del-chapo

[16] Forbes. “Hijo de ‘El Chapo’, entre los narcos más buscados por la DEA”. 13 de septiembre de 2018. https://www.forbes.com.mx/hijo-de-el-chapo-entre-los-narcos-mas-buscados-por-la-dea/

Juicio del Chapo Guzmán revela cómo el negocio de la droga no puede funcionar sin sobornos a funcionarios públicos

Por Maibort Petit
@maibortpetit

Uno de los elementos que se han encargado de dejar claro los testigos que han testificado en el juicio de Joaquín "El Chapo" Guzmán ha sido la vinculación y estrecha dependencia del negocio de los carteles de la droga con la política. 

Hasta ahora los tres cooperantes del gobierno de Estados Unidos en este caso, Jesús "el Rey" Zambada, Miguel Ángel Martínez Martínez "el Gordo" y  Juan Carlos Ramírez Abadía "Chupeta" han sostenido que durante el tiempo que participaron en la actividad criminal pagaron millones de dólares a funcionarios de gobierno de México y Colombia para poder realizar con éxitos sus actividades.

El pago de sobornos iba desde millones de dólares a funcionarios de seguridad de alto rango de los gobierno de Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador cuando este era alcalde de Ciudad de México, hasta vigilantes de las cárceles donde el Chapo estuvo preso, destacando a uno que el Rey Zambada dijo había comprado a por unos $ 300,000 al mes, para que Guzman contara con un escolta policial tras haber escapado de prisión.


Zambada dijo que el secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), Genaro García Luna había recibido millones de dólares en sobornos para que protegiera a Guzmán, a sus drogas y al cártel.

Asimismo sostuvo que habían pagado coimas a un exfuncionario de la secretaría de Seguridad Pública de Ciudad de México durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador (2000-2005) de nombre Gabriel Regino.

Por su parte  Miguel Ángel Martínez Martínez, compadre del Chapo Guzmán, dijo en su testimonio que las cárceles de Mexico tenían funcionarios que prestaban sus servicios a los cárteles, inclusive dijo que cuando fue a visitar con Guzmán a uno de los grandes jefe del cártel Juan José Esparragoza alias "el Azul" en la prisión había unas fiestas donde los funcionarios servían como staff y que inclusive  en la cena de aquella noche "Había música en vivo y tenían todo lo que quisieras comer. Whisky, cognac, cerveza" y que además un menú donde los comensales podían elegir entre langosta y solomillo y faisán.

El último testigo que ha pasado por el estrado, Juan Carlos Ramírez Abadía "Chupeta" sostuvo que sin corrupción política no podían operar los carteles y que su organización criminal Cártel del Norte Del Valle tenía en su estructura un fuerte de corrupción que se encargaba de pagar sobornos a políticos y policías. Dijo que el Cártel de Sinaloa también tenía una estructura similar lo que permitía que los cargamentos y las personas de las organización gozaran de seguridad y protección.







Explosivas revelaciones se esperan durante la cuarta semana del juicio del 'Chapo' Guzmán

Por Maibort Petit
@maibortpetit

El segundo día del  testimonio del ex narcotraficante colombiano, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias "Chupeta", previsto para el lunes 3 de diciembre, ha generado grandes expectativas entre los que realizan la cobertura del juicio de Joaquín Guzmán Loera que tiene lugar en la Corte del Distrito Este de Nueva York. En su primera aparición ante el jurado fue sorprende. El jurado quedó atónito ante la presencia del hombre que se cambió por completo los rasgos de su cara para no ser advertido por las autoridades de Brasil y Colombia, y quien usó pasaportes falsos con diversas identidades y cédulas de identidad venezolanas (documentos emitidos por el gobierno de Hugo Chávez) para iniciar una "nueva vida" en Sao Paolo desde donde manejó su imperio de drogas y de violencia.  

 "Chupeta" llegó el jueves 29 de noviembre al tribunal ataviado de una gruesa chaqueta de invierno negra, guantes de lana y unos jeans. De verbo directo, y sin tapizas de ninguna naturaleza, el hombre de 55 años dijo ante el jurado que reconocía a Guzmán, a quien identificó frente al jurado, y admitió que trabajó en asociación con el Chapo por unos 18 años, y que el acusado le había prestado uno de los servicios más rápidos para el traslado de la droga desde México a Estados Unidos de una manera rápida y segura, lo que lo diferencio de los otros traficantes mexicanos.
Cuando el juez de la causa, Brian Cogan anunció al testigo de la fiscalía, Ramírez Abadía dijo que tenía ciertos problemas médicos y que necesitaban hacer unos arreglos en la sala para lo cual sacó al jurado unos cinco minutos. Cuando  "Chupeta" entró se escuchó un silencio sepulcral y se notó un cierto espanto en las caras de los presentes. Guzmán se quedó mirándolo acucioso y sin que probablemente pudiera reconocer su aspecto, puesto que el narco colombiano se hizo cirugías en el rostro que cambiaron por completo su apariencia y no sólo eso. Las fotos que se dieron a conocer tras su captura el 9 de agosto de 2007, no tienen similitud con el rostro mostrado en noviembre de  2018, que refleja un cambio radical en las facciones, en los pómulos y en los ojos del sentenciado y otrora poderoso capo de la droga.

Ramírez Abadía dijo que su Cartel del Valle del Norte traficó unos 400,000 kilos de cocaína hacia los Estados Unidos durante sus dos décadas con la organización. Y aseguró que el cartel mexicano que lideraba Guzmán fue el que más contrabandeó su cocaína a  Estados Unidos.

En las primeras dos horas y media de testimonio Ramírez Abadía contó los pormenores de los negocios de droga hechos desde 1988 hasta su captura en 2007. Una larga historia de criminalidad que sacó a flote la estrategia usada por los carteles para escabullirse de las autoridades antinarcóticos y lograr con éxito mover miles de toneladas de cocaína desde Colombia a México y desde allí a Estados Unidos a través de la extensa frontera entre los dos países. También reveló los procesos de producción, los secretos para lograr una cocaína de óptima calidad que se distinguiera entre los adictos al producto en Los Angeles, Nueva York, Chicago, Miami y otras urbes cuyos habitantes se deleitan por el consumo de la variedad de productos alucinógenos que con tanto profesionalismo producen las organizaciones criminales suramericanas y mexicanas.

Antes del testimonio de  "Chupeta" habían estado en el estrado dos oficiales de la marina norteamericana y el agente de la DEA, Scott Schoonover quienes había participaron (en diversos roles) en varias incautaciones de cocaína ocurrida en embarcaciones en el océano pacifico.

Uno de los momentos claves de la audiencia fue cuando Schoonover sacó una bolsa pesada contenida de kilos de cocaína que sonó cuando golpeaba la mesa de la fiscalía. La droga formaba parte de una operación de incautación de las autoridades de Estados Unidos.


El crimen y la corrupción en el cartel de Ramírez, como el de Guzman, también involucraron el asesinato. Ramírez admitió haber ordenado el asesinato de unas 150 personas, incluidos los estadounidenses, y dijo que él personalmente disparó y mató a alguien.

Ramírez está detenido en los Estados Unidos por cargos de narcotráfico. Como parte de su acuerdo de extradición con Brasil, donde fue capturado por primera vez, no deberá cumplir más de 30 años de prisión. Sólo podrá librarse de 5 años si los fiscales quedan satisfechos luego de su testificación.

Este lunes Ramírez Abadía seguirá con sus revelaciones y se espera que las mismas incluyan el reconocimiento de la cocaína que el agente Schoonover puso a ante los ojos del jurado, la cual tiene la marca Xtra, que en un principio no fue nombrada por el testigo, aunque este dijo que eran tantas las marcas que le ponía a su cocaína para evitar que el cartel Del Valle del Norte fuera identificado en caso de incautaciones, que no se podría acordar de todas.






Derecho a réplica de Simeón García: No es cierto que haya defraudado al estado venezolano a través de Cadivi

La siguiente exposición es el derecho a réplica de Simeón García, propietario de las aerolíneas Aserca, Santa Bárbara Airlines, LTA y PAWA, ante una publicación aparecida en estas páginas relacionada a la existencia de un supuesto esquema de corrupción que le habría permitido al susodicho y sus empresas presuntamente defraudar millones de dólares a través del sistema de control de cambio imperante en Venezuela, un hecho que García niega rotundamente, sirviendo este espacio para argumentar su posición.

Fieles a la ética y totalmente apegados a la línea de conducta que a lo largo de los años ha caracterizado el ejercicio del periodismo que hemos desempeñado, cedemos nuestras páginas a Simeón García, aludido junto a sus empresas —Aserca, Santa Bárbara Airlines, LTA y PAWA— en la nota publicada el 28 de noviembre de 2018 con el título: “Simeón García señalado por defraudar a Cadivi y acusado por lavado de dinero en República Dominicana”[1].

Inicia García su argumentación negando contundentemente haber estructurado el “refinado esquema de corrupción” que se señala a la referida información, el cual estaría supuestamente dirigido a defraudar al Estado venezolano a través del sistema de control de cambio imperante en el país, valiéndose para ello de la Comisión Nacional de Administración de Divisas, Cadivi.

Subraya que sus empresas “existen y están legalmente constituidas en cada uno de los países [donde operan] y la mayoría, [fueron] fundadas antes de que existiera CADIVI”.

En tal sentido, hace referencia en primer lugar a Alpha Turbine Aviation Technology LLC, compañía que en la nota periodística del 28 de noviembre se indica —de acuerdo a información recibida en nuestra mesa de redacción acompañada de una serie de documentos y soportes— que prestaba  servicios de reparación a las turbinas de las aeronaves de Aserca, facturando dichos trabajos con un supuesto sobreprecio que permitía al empresario hacerse de elevados beneficios al solicitar estos recursos a Cadivi.

Simeón García nos hace llegar fotografías de Alpha Turbine Aviation Technology LLC y sus diversas instalaciones, como una manera de comprobar que se trata de una firma seria y con trayectoria en el mercado aeronáutico, que para nada puede considerarse como improvisada o como una compañía de maletín o fachada.

Empresa debidamente certificada

Del mismo modo, Simeón García presenta una serie de certificados que comprueban y avalan la seriedad de la empresa por él argumentada, con lo cual dejó sentado que Alpha es una compañía con el aval necesario para realizar los trabajos que le ordenaba la aerolínea Aserca y todas aquellas que requirieran de sus servicios.

Entre estos documentos presentados por García tenemos, en primer lugar, la certificación de la Federal Aviation Administration (FAA):


Asimismo, la certificación de la European Aviation Safety Agency (EASA):


La certificación del Instituto Nacional de Aviation Civil (INAC) venezolano

La certificación del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC)

Certificación por parte de la FAA del Test Cell

La certificación y correlación del fabricante de motores Pratt & Whitney

También la certificación de calidad ISO900


Y, finalmente, el manual de calidad que rige el taller de Alpha Turbine Aviation Technology LLC

Alpha cumple con las leyes y es una empresa con trayectoria

Del mismo modo, Simeón García asegura que la referida empresa ha cumplido con toda la estricta normativa exigida por legislación de los Estados Unidos para poder operar.

Destaca que entre estas leyes, Alpha cumple cabalmente con lo establecido en las normas anticorrupción que prohíben expresamente el pago de comisiones y gratificaciones.

Otro aspecto destacado por García es que esta empresa opera y está en funcionamiento desde el año 1997, cuando llevaba por nombre Jet Trust, denominación que cambió en 2004 a como ahora se le conoce, a saber, Alpha Turbine Aviation Technology LLC.

Del mismo modo deja sentado que para las autoridades aeronáuticas venezolanas no es un secreto que Alpha Turbine Aviation Technology LLC es una empresa de su propiedad, destacando que la compañía “existe mucho antes de Cadivi y no fue creada para establecer un esquema de corrupción”.

Sobre Aserca Airlines

De inmediato, Simeón García pasa a hacer referencia a su otra empresa aludida en la nota periodística, Aserca Airlines, a la cual describe como una línea aérea fundada en el año 1968 que fue adquirida por su familia en 1988, iniciando sus actividades bajo esta egida en 1992, específicamente el 14 de septiembre cuando se llevaron a cabo los primeros vuelos con aviones jet.

Refiere que, como en el caso anterior, Aserca existe mucho antes de la Recadi, la OTAC y Cadivi, un hecho que a su modo de ver evidencia que es falsa la presunción de que fue constituida para montar cualquier esquema de corrupción.

“Desde su nacimiento, nos tocó sortear diferentes crisis, de las cuales, afortunadamente salimos airosos, hasta el punto de que a la fecha del cierre de sus operaciones (26 años) mantuvo un impecable récord de operación y seguridad (sin ninguna pérdida de vida) bajo una misma gerencia; llegando a tener una flota de veintidós aviones MD, llevando a cabo 120 vuelos diarios nacionales y 12 internacionales, para un total de 3.960 vuelos mensuales y aproximadamente 47.520 vuelos anuales. En términos técnicos, y para hacernos una idea, el efectuar 47.520 vuelos anuales requirieron el equivalente a 13,5 motores por año, sin tomar en cuenta la remoción de algunos, producto de factores no asociados al desgaste natural del motor y casos fortuitos como, por ejemplo: ingesta de pájaros, piedras, y otros objetos que pueden encontrarse en las rampas y pistas de los aeropuertos en Venezuela”, explica el empresario.

Con relación al presunto procedimiento fraudulento

Acto seguido, Simeón García pasa a hacer referencia a las facturas publicadas en la nota y que, supuestamente, reflejarían los sobreprecios que las fuentes informativas denuncian.

Indica que luego de analizarlos en profundidad y detalle, no logra encontrar el acto doloso que se presume en la información.

Puntualiza en el ejemplo citado en la nota referido a la WO (Orden de trabajo) N° 1103, “donde se afirma que el monto de las piezas y materiales utilizados en la reparación se realizó por USD 293.491,01 (lo cual es correcto) y se facturó en USD 776.731,01 (lo cual también es correcto). Lo que no es ni acertado ni apropiado asumir que en esa operación hubo un sobreprecio o un beneficio a fin de obtener divisas. Para mayor información y a los efectos de completar su análisis, se debió tomar en consideración otros rubros —que están por cierto en el mismo cuadro— que afectan el precio final de la reparación”.

Estos rubros son, según destaca García, la labor (mano de obra), la cual está asociada a esa WO por un monto de USD 118.567,95.

Igualmente los gastos generales por USD 48.186,00, el combustible del Test Cell por USD 4.500,00, requiriéndose aproximadamente 1.800 galones.

A esto —prosigue— deben agregarse los costos asociados, por lo que el presunto sobreprecio no era más que otros costos que tienen que ver con partes y materiales (USD 293.491,01), labor (USD 118.567,95), gastos generales (USD 48.186,00), combustible del Test Cell (USD 4.500,00), para un total de gastos asociados a la reparación —siguiendo con el mismo ejemplo— de USD 464.744,96.

Refiere que al incluir otros costos relacionados “se puede determinar que la utilidad bruta de esta reparación (USD 776.731,01 menos USD 464.744,96) fue de USD 311.986,05, lo cual representa una ganancia bruta de 40,17 por ciento.

Pero García no concluye allí su análisis y aclara que sobre esta utilidad bruta es necesario restar otros costos contables no asociados a la reparación —depreciación de instalaciones, maquinarias y equipos; costos financieros por la morosidad en el pago de Cadivi; seguros; nómina administrativa; alquileres; otros gastos administrativos; otros impuestos, nacionales, estatales y municipales; Impuesto sobre la renta (39%)— que terminan reduciendo la utilidad a 15 por ciento sobre la cual hay que pagar el ISLR.

“En adición a lo anterior, es importante señalar que utilizando el mismo cuadro podremos apreciar que hay otras reparaciones (WO 1087), en las cuales la empresa pierde dinero”.

Precisa que para el año 2014, las reparaciones como la encomendada a Alpha Turbine Tecnology LLC por Aserca, podían con facilidad costar entre uno o dos millones de dólares, dependiendo de la condición de los LLP (Limited Life Parts) de la turbina.

Labor de altos costos, precisión y calidad

Simeón García asegura que Alpha, con el objetivo de ahorrarle gastos a Aserca, negoció un Flat Rate (Tasa Fija) para la revisión (Overhould) de los motores de USD 450.000 por concepto de mano de obra, consumibles (tornillería, empaques, químicos), pruebas no destructivas, balanceo, limpieza de toda la totalidad de las partes, e inspección de partes y otros gastos administrativos.

Puntualiza ante la presunción de que esta cifra pudiera parecer exagerada, que un motor de este tipo “puede llegar a emplear, entre su desarme, inspección, pruebas no destructivas (a cada componente) y balanceo (de cada componente) hasta tres mil horas (3.000) hombre de diferentes niveles profesionales y técnicos. También se requiere de una póliza de responsabilidad, como se desprende de los documentos anexos. Además, la compañía tiene una estructura de costos y responsabilidades que no se reflejan en los cuadros presentados”.

Informa, además, que Alpha Turbine Tecnology LLC fue inspeccionada por el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos  (IRS) de 2011 a 2014, no habiendo encontrado este organismo ninguna irregularidad en su forma de contabilizar las operaciones.

Simeón García advierte la importancia de revisar los costos de los motores, partes y consumibles de las aerolíneas para la fecha aludida en el trabajo periodístico, asegurando que con relación a otras líneas aéreas venezolanas que operan con el mismo modelo de avión, Aserca Airlines refleja el más bajo del mercado, como también lo hace con respecto a partes y consumibles de mantenimiento.

Igualmente, García insta a investigar el índice de fallas de motores en la flota de aviones MD, lo que permitiría certificar que Aserca Airlines presenta el nivel de falla más bajo de todas las aerolíneas que operan en Venezuela, lo cual es un indicativo de la calidad de los trabajos realizados por Alpha Turbine Tecnology LLC.

Otro aspecto destacado por el empresario, es el relacionado a la remoción de motores antes de culminar la vida útil, indicando que Aserca Airlines es la que tiene el índice más bajo, lo que lo lleva a concluir que la calidad de componentes usados en los motores de la aerolínea de su propiedad son de un estándar de calidad óptima.

Hace referencia a la relación hora-vuelo en Venezuela, la cual se establece en 0,75 horas por vuelo. Explica que el vuelo más corto es el Caracas-Valencia (CCS-VLN) que tiene una duración de 15 minutos, mientras el más largo de Caracas a San Antonio (CCS-SVZ) que es de 61 minutos. Refiere entonces que, en perspectiva, un motor en un vuelo CCS-VLN sufre más desgaste que un vuelo (Caracas-Miami (CCS-MIA).

El caso PAWA

Simeón García pasa a hacer referencia al segundo tópico tratado en la nota periodística y que hace mención a las averiguaciones que de su persona y empresas se sigue en República Dominicana por estar presuntamente incurso en operaciones de fraude fiscal, lavado de activos, conspiración para fraude y corrupción, según lo dio a conocer una nota de Primicias 24 publicada el 8 de mayo de 2018.

Estima que la noticia del citado portal es contradictoria y especulativa y, por ello, decidió no contestarla en su momento.

Narra que “PAWA Dominicana fue una empresa que comenzó sus operaciones en Agosto de 2015 luego de una exhaustiva planificación y plan de negocios que proyectaba estar en equilibrio tras dos años de operaciones”.

Se remite a los huracanes Irma y María que afectaron el área del Caribe a finales de 2017, eventos naturales estos que afectaron especialmente las islas de San Martin, Antigua, Puerto Rico y otras y que obligaron al cese de operaciones en muchos aeropuertos de estos países durante 105 días.

“Este suceso natural fue la causa de la suspensión de la mayoría de nuestros destinos. Aparte de esto, la compañía efectuó una cantidad notable de vuelos humanitarios (puede constatarlo en noticias de prensa) con el objetivo de rescatar ciudadanos dominicanos durante todo el mes de octubre en operativos especiales. Durante estos 90 días, PAWA dominicana fue sometida a pérdidas producto de la suspensión obligada —causa de fuerza mayor— de vuelos a estas islas. A pesar de nuestra solicitud al Estado Dominicano para que nos auxiliaran, lamentablemente esa ayuda nunca se materializó. Lo que si se realizó fue la cobranza compulsiva [de impuestos] que llegó a paralizar las operaciones de la aerolínea el 26 de enero de 2018”.

Manifestó que las autoridades de República Dominicana no apreciaron el significado de lo que significa una aerolínea bandera para un país, ni el “beneficio geopolítico que le otorgaba tener la aerolínea de mayor conectividad, para proyectar el crecimiento macro-económico que podía aportarle a la Republica Dominicana y a nuestra representada”.

Alude a estas circunstancias y cobro compulsivo de impuestos sin tomar en cuenta para nada el desastre natural de que fue víctima un emprendimiento como PAWA y “solo toman como relato la cancelación de impuestos generados que había bajo las circunstancias del desastre natural, que pudieran haber sido tratados de otra manera y solo observaron como única manera de cobrar, la de suspender las operaciones por 90 días. Lo cual para cualquier aerolínea naciendo es un tiro de gracia, decretando su muerte”.

Estas —según manifiesta García— fueron las razones que llevaron a que “la gerencia de la empresa se acogiera al régimen de restructuración llamado la ley 141-15 en protección de sus acreedores y accionistas. Los activos de PAWA Dominicana fueron saqueados con subterfugios legales y nunca le permitieron preservar sus activos en el aeropuerto. Su hangar fue saqueado, aun encontrándose dentro de zonas altamente custodiadas, como se evidencia en pruebas consignadas en el tribunal que lleva la causa. Habiendo causas abiertas, que, el tema de lavado de activos, la misma nota que hace referencia, no existen pruebas para pedir una investigación”.

Indica que aun cuando en las causas ventiladas en tribunales y organismos de investigación el resultado se resume en sentencias absolutorias o condenatorias, pareciera que la publicación del portal informativo usado por nosotros como referencia de los hechos que enfrenta García y sus empresas en República Dominicana, se da “por descontado la culpabilidad, sin profundizar en el hecho”.

“En nuestro caso, tenemos 30 años de experiencia y ejercicio en la aviación comercial. No somos advenedizos como empresarios que, como todos hemos tenido aciertos y desaciertos, hemos confiado e invertido en Venezuela, nuestro país, soñando cada día con tener un mejor terruño, pero llega el punto donde la responsabilidad moral y ética no le permiten a la gerencia de las dos aerolíneas venezolanas continuar sus operaciones. Las gerencias decidieron suspender sus operaciones ante la imposibilidad de operar sin poder mantener los estándares de seguridad y calidad”.

Finalmente, Simeón García ratificó que “nunca he tenido contratos del gobierno. Ninguna empresa donde hemos sido relacionados ha tenido negocios con el gobierno. No he sido importador de ningún producto. Mi trayectoria en los últimos treinta años ha sido en negocios lícitos, regulados, y transparentes, siempre relacionados a la actividad aeronáutica. Los reveces han sido muchos, los aciertos también, como cualquier empresario que corre riesgos, sueña e inventa”.

De este modo, manifestamos el deseo de haber dado cumplimiento a nuestro deber al haber dado a conocer a la colectividad la posición de Simeón García con respecto a la publicación que hace alusión a su persona y empresas.