jueves, 24 de agosto de 2017

Crónica de una venezolana que se convirtió en la reina del fetiche en Nueva York

Por Maibort Petit
@maibortpetit


“Probablemente nunca lo hubiese imaginado. Sólo sabía de Nueva York por las películas hollywoodenses que, por lo general, tienen un final feliz, lo cual no fue mi caso. Cuando estaba en Guarenas pensé que huir del caos creado por la crisis económica y política era una opción que me daría satisfacciones. ‘Al menos podré comer y satisfacer mis necesidades’, me dije, no obstante, la realidad supera la ficción que pareciera vivimos los venezolanos en los tiempos de Maduro”. Estas, fueron las confesiones que me hizo Mari Luz, una joven de 24 años que decidió mudarse a Nueva York en 2016 y que, desde la fecha, ha pagado sus facturas y las de sus padres quienes viven en Venezuela a merced de su generosidad.
Mari Luz es morena, su padre es de ciudad Bolívar y su madre caraqueña. 

“Cuando bajé del avión en el Aeropuerto Internacional ‘John F. Kennedy’, pensé que había logrado mi sueño. ‘¡Ahh estoy en Nueva York! ’, me repetía en mi mente, no se si por felicidad o para darme ánimo de seguir adelante. Una amiga de mi tía me esperaba en su casa, porque estaba trabajando y no le daba tiempo de irme a buscar, aparte de que no tenía carro y el transporte público es un maratón”, me comentó. 

“Recuerdo que como no hablaba inglés tuve muchas dificultades en entender cómo tomar el tren para ir a Queens, donde me quedaría los primeros días de mi aventura que ya tiene más de un año. En mi confusión, un hombre gringo de unos 50 años se me acercó y me dijo con un acento que imposibilitaba la compresión: ‘¿Tú Necesitar ayuda?’ me preguntó. Temerosa le dije: ‘Necesito ir a Queens y no hablo inglés, no sé cómo irme a la casa de una amiga’. El caballero me respondió: ‘¿Qué lugar en Queens?’, y le mostré el papel que traía con la dirección. Entonces me aseguró: ‘Yo puedo llevarte si lo deseas’. Respiré profundamente y le dije que sí, que me llevara y agradecí su gesto”.

— Caminamos por pasillos interminables donde había gente de todos los lugares del mundo. Escaleras mecánicas, y luego salimos a un estacionamiento ubicado en las afueras del terminal. John me contaba en su limitado español las maravillas de la ciudad que nunca duerme. En unos 30 minutos me dejó en la dirección que le había indicado, me dio su número de teléfono y se despidió tomándome la mano y diciendo, "Llámame cuando necesites un conductor o cualquier otra cosa", me comentó Mari Luz. Cuando me contaba su historia, lágrimas inesperadas salían de sus ojos color chocolate.
La chica me dice que su llegada a la casa de su amiga fue un momento extraño... un desaguisado. Llegué y de inmediato, José, el esposo de la amiga de mi tía me dijo que me apurara, que estaba tarde para su trabajo, que había pasado mucho tiempo esperándome y que no tenía tiempo. Me invitó a buscar trabajo y habitación de inmediato "Aquí no se puede estar parado, el tiempo vale, los billes* no paran y hay que trabajar en lo que salga". 

Estaba cansada, confiesa, pero ante tal recibimiento no le quedaba otra. Preguntó a dónde podía ir a buscar empleo y el hombre le dijo que a unas cuadras de allí él tenía un contacto que le podía enganchar en una chamba. Tomó un vaso de agua y salió junto a José, de quien cuenta, se veía nervioso y apesadumbrado por su visita. 

Mari Luz me confesó que estuvo conversando con una señora colombiana que le ofreció limpiar dos casas por día, que le pagaría 12 dólares la hora y que "la agencia" se quedaría con 2 dólares de "fees". Aceptó. “Le pregunté si podía empezar ese mismo día y me respondió”, continuó narrando y refiere la respuesta de aquella mujer: “No, vente mañana a esta dirección”. Salió de allí sin saber a dónde ir. Alguien le dijo que en el periódico “El Especialito” podía conseguir trabajos y otros datos, agarró uno de una caja repartidora que estaba en la calle y se sentó a leer y ver qué conseguía. Entre clasificados y avisos de todo tipo recortó varios números de teléfono para llamar luego.

“Una mujer dominicana a quien le pregunté cómo regresar a la dirección de mi amiga, me dijo que quitara la cara de funeral que tenía, le comenté que estaba llegando de Venezuela y me dijo que veía en las noticias lo mal que iban las cosas por allá. ‘Búscate trabajo muchacha,  como usted es bonita te puede ir bien por aquí’, me dijo. Debo confesar que sentía una extraña sensación. Mi primer mes en Nueva York fueron días de desazón. Entre desprecios, malos ratos y promesas incumplidas, empecé a sentir que había cometido un error al venirme a la gran ciudad llena de basura y ratas. Empezaba a cansarme de trabajar en la limpieza de casas cuyos dueños pagaban 22 dólares la hora y yo cobrara apenas 10 dólares.  

— El día en que tenía que mudarme llamé a John, sí, aquel hombre que me había ofrecido llevarme del aeropuerto a la "casa". Marqué su número de un celular prestado y le pedí que me auxiliara si le era posible. Me dijo que me recogería en una hora y que hablaríamos. Así fue. Al verlo le conté mis desgracias y él me dijo que si quería probar trabajando en un local de unos amigos, donde se ofrecían servicios a caballeros y damas de gustos profundos. No entendí pero le dije que podía probar.

“Me llevó a un lugar ubicado en la famosa 5ª avenida de Nueva York, a escasos metros de la catedral de San Patricio, centro de devoción y de turismo de altura. Fui con ‘mi amigo’, quien a su vez me presentó a otro hombre que no hablaba español, solo me dijo ‘bonita, bonita’. Luego llegó otro llamado Juan que con acento dominicano me informó que me iba a llevar a un lugar para que observara, y si me animaba, aprendiera un nuevo oficio que me pagaría bien”.  
Entonces cuenta como bajaron por unas escaleras que los condujeron a una especie de sótano donde había luz tenue, música relajante, sofás de color púrpura con unos cojines con pelos inspirados en la naturaleza más salvaje y muy confortables. Recuerda que había una joven latina de unos 18 años sentada en un sillón blanco vestida como una niña y con los pies descalzos colocados suavemente en una mesa de cuero cubierta con lo que parecía ser, o por lo menos imitaba, una alfombra de alpaca. Más adelante visualizó un bar con colores tenues pero agradables, un violinista tocando frente a una pareja y dos barristas vestidos ligeramente. El trabajo era muy sencillo, sustituir a una chica que había renunciado. Diariamente, debía satisfacer los extraños caprichos de los misteriosos clientes que sin revelar su identidad hacían gala de sus secretos más ocultos. 

Así, Mari Luz entró a una dimensión desconocida para ella. Por día recibía pagos que jamás hubiese imaginado. Hombres y mujeres con una alta dosis de pasión desenfrenada a veces le daban propinas que superaban los 500 dólares. La chica de Guarenas entró al mundo del fetichismo que en la Gran Manzana es un negocio millonario que posee clientela sin nombres ni apellidos, pero con billeteras repletas de dinero que pagan sus deseos sexuales más allá de la relación íntima tradicional. 

Mari Luz descubrió los beneficios económicos que trae ayudar a estimular los deseos sexuales de aquellas almas que pululan por los centros de fetichismo de Manhattan y que están dispuestos a pagar fortunas por aquellas experiencias que les permitan volcar sus cinco sentidos hacia las partes del cuerpo, prendas u objetos, con el ánimo de obtener satisfacción. 

La chica venezolana, que estudió hasta tercer semestre de bioanálisis en la UCV ahora ocupa parte de su tiempo en cosas como dejarse chupar ardorosamente un pie por los desteñidos consumidores de los productos prohibidos por el tupé social. "Hay muchos clientes que me pagan para ponerles y quitarles pañales, y estrujarles talco con perlitas de colores en sus partes íntimas", confiesa Mari Luz. 
El fetiche sigue siendo negocio en la ciudad de Nueva York. Muchas jóvenes logran pagar sus estudios o ahorrar dinero al servir a sus clientes en los lugares de sosiego, aunque a veces toca visitarlos en sus oficinas comerciales, en sus carros o talleres. "Muchos quieren experimentar sensaciones en territorios jalonados, en salones particulares o en los muelles, inclusive, durante el invierno", asegura Mari Luz, quien ha logrado en menos de un año ganar suficiente dinero como para mantener a su familia en Venezuela y emprender un negocio que la lleve a convertirse en empresaria.

— ¿Cuáles son los fetiches más extraños que ha tocado complacer?, le pregunté.

— Son muchos y muy raros. Un día un gringo me pagó 800 dólares por pasar una hora poniendo los pies con zapatos de tacones altos rojos sobre el acelerador de su vehículo. Me sentí extraña y, al final, casi me quedaba dormida mientras el cliente lograba un éxtasis que, según él, jamás había experimentado. 

Otro —me cuenta más adelante—, me contrató para que pasara mis partes íntimas sobre el volante de su carro deportivo. Me hizo desnudarme de la cintura hacia abajo, usando tacones y restregando mi vulva una y otra vez sobre su vehículo que costaba una fortuna. Quedé muy agotada luego de pasar dos horas en posiciones nada cómodas para complacer los fetiches del arrogante cliente —confesó.

“Un cliente una vez me pagó buenísimo por dejarme chupar el ojo. La sensación que sentí fue desagradable, pero él ‘acabó’ con el sólo hecho de colocar su lengua en mi ojo y lamerlo hasta lograr su clímax. Él me decía que quería worming y yo no le entendí y le dije que sí, y de inmediato el tipo se lanzó sobre mi cara y empezó a lamer primero un ojo y luego el otro. Con el tiempo supe que los fetichistas sienten placer con lo que se conoce como oculolinctus, que es una de las raras experiencias que les da un placer indescriptible, según los practicantes”.

— ¿Te han obligado a tener sexo?

— Sólo en pocas oportunidades. Siempre se satisfacen ellos mismos al hacer realidad sus deseos más ocultos. Una vez una mujer me contrató para vestirse de hombre, hablar con gritos, fantasear como un hombre durante los juegos preliminares al sexo. Luego me acarició en las zonas más sensibles y se puso a llorar de placer. Jamás había visto algo así. Al terminar me regaló 400 dólares y me dijo que me llamaría nuevamente. 
En Nueva York los bares de fetichismo funcionan escondidos detrás de fachadas inimaginables. Hay una gran variedad de salones de placer en Midtown y las zonas donde el dinero inunda y compra hasta el alma más recatada. En el Distrito Financiero, área en la que funciona el famoso Wall Street, el servicio se ofrece en salas privadas o en las oficinas de los millonarios brokers de la bolsa. Hay barcitos oscuros, con luces caprichosas, donde se junta la sodomía llegada de otros mundos con la natural de la zona, a realizar sus sueños, esos inconfesables que la ética y las buenas costumbres no deja asomar rutinariamente.

Si bien en la ciudad la prostitución en un negocio ilegal, es probablemente uno de los más rentables y practicados por las mujeres y hombres que llegan a la Gran Manzana animados por el marketing que por años ha vendido a Nueva York como el lugar donde todo es posible. Y, ciertamente, así es. En la enorme selva de concreto abundan las satisfacciones de medianoche, los sueños y también las frustraciones.

Cuando se camina por las calles de Nueva York es posible observar las caras trasnochadas de sus habitantes, muchos guardan sus insondables ambiciones. Con regodeo observan las vitrinas que exhiben extraños aparatos que, de solo verlos, causan apetencias impropias que pretenden ser desalojadas de la mente sin éxito.

En Nueva York abunda esa potencia sexual que da pánico. En las últimas décadas el gobierno de la ciudad ha dejado en el desdén los acosos a las almas contaminadas que buscan saciar sus pasiones pagando generosas propinas a los realizadores de esos encantos. Mari Luz me aseguró que dar placer a los fetichistas se ha convertido como en una especie de adicción, no sólo por los pagos y regalos que recibe, sino porque siente que entró en un mundo desconocido donde a la vez presta un servicio a aquellos que lo necesitan. "Para mitigar las dudas y los complejos que a veces me vienen a la cabeza, trato de pensar que son como pacientes que necesitan sanar sus dolores", dice tal vez como una manera de justificarse.
La palabra “fetichismo” viene del latín, “facticius” que significa “artificial”, y del portugués “feitiço”, que se traduce como “magia”, “manía”. El francés “fetiche” también hace su aporte. Entretanto, la ciencia lo define como una parafilia que consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un objeto fetiche, como una prenda de vestir o la termodinámica. 

¿Una práctica inofensiva? 

De acuerdo a la Academia de psiquiatría, el fetichismo sexual se considera una práctica inofensiva, salvo en el caso de que provoque malestar clínicamente significativo o problemas a la persona que lo padece o a terceros, pudiendo en este caso llegar a considerarse un trastorno patológico propiamente dicho.

Algunos expertos lo califican como enfermedad siempre y cuando sea una conducta recurrente, durante al menos seis meses, necesaria para la excitación sexual y que afecte la vida social o laboral de la persona que lo padece. En el caso de que ésta trastoque la vida social o laboral del paciente, se considera simplemente como una manifestación de su sexualidad.

En Nueva York es tan popular el fetichismo que hasta una fiscal de la oficina de la Procuraduría de la ciudad, Alisha Smith, de 36 años, trabajaba como fiscal de día y como “artista” pagada en eventos fetichistas en su tiempo libre. La oficina suspendió a Smith después de que la prensa divulgó detalles de sus actividades extracurriculares.

Empresaria del sexo

A Mari Luz le ha ido tan bien en el negocio de complacer a los fetichistas, que ha pensado convertirse en independiente y ofrecer sus servicios por internet al mejor postor. "Yo gano un porcentaje por los servicios y las propinas que son muy generosas, pero el dueño del local se queda con una parte del pago. Creo que podría conseguir los clientes yo misma y así quedarme con toda las ganancias".

Confiesa que en el club la llaman la "Reina" y que muchos de los asistentes a los centros de placer  la prefieren por la calidad de sus servicios. En menos de un año he logrado perfeccionar el arte de la seducción y la satisfacción de los clientes hambrientos de placeres ocultos. Lo que antes me parecía extraño ahora me parece rutinario. En la cotidianidad del oficio he conseguido la tranquilidad  que me ha permitido poner mis tabúes y mis sentimientos de vergüenza y tristeza de lado. Aquí en Nueva York soy lo que soy, y afortunadamente no tengo que explicarle a nadie por qué soy lo que soy. En Venezuela la historia es otra, y por ahora mi gente necesita de los dólares que gano como la chica que complace a los fetichistas de la Gran Manzana.

— ¿No crees que es peligroso dejar la seguridad que te brinda el local?

— Para nada, hasta ahora todos los clientes que he tenido, además de ser extremadamente generosos, son educados y considerados, las mujeres me han invitado hasta a serviles de acompañantes en algunas de sus actividades. [Algunos] Se convierten en mis amigos y me confían sus apetencias más recónditas.

— ¿Tienes estatus migratorio?

— No, por ahora, pero estoy dispuesta a pagar al mejor abogado para lograr quedarme en este país que me introdujo a un mundo desconocido que me ha generado más dinero del que hubiese podido imaginar. Y sé que muchos pueden pensar que soy prostituta, pero yo les digo que no, que es no es lo mismo complacer a los fetichistas que vender tu cuerpo a diario. Son dos cosas diferentes.

___ ¿Volverías a Venezuela si se producen cambios políticos y económicos?

__ Tengo sueños, muchos sueños. Los meses que he vivido en Nueva York me han transformado. Hoy día soy una mujer diferente, muy diferente a la que llegó de Guarenas. He aprendido a sobrevivir en una jungla y he entendido que puedo lograr mis objetivos aunque el sacrificio sea muy grande. Si pongo en la balanza las frustraciones y malos tratos que recibí a mi llegada, más todos esos momentos que he vivido desde que entré a trabajar en el mundo del fetiche neoyorquino te puedo confesar que todas estas experiencias me han hecho madurar. Tengo 24 años y siento que he vivido toda una vida en menos de un año...() Y sabes ¿qué?. No me voy a dar ahora que he logrado conseguir la forma de mantener a mi familia y darle medicinas, comida y bienestar en un país destartalado como el nuestro. Cada día cierro los ojos y me digo a mi misma, tengo que seguir adelante, y así lo haré. Me quedaré en Nueva York y no sé si algún día regrese a Venezuela para quedarme. Hoy en día no lo sé.

__¿Crees que la mujer que hay dentro de esa "reina del arte del fetiche" puede lograr sostener una relación de pareja normal?

__ Yo no ando buscando el amor, ni a ninguna pareja. Mi objetivo en este momento de mi vida es otro. Quiero estabilidad económica, no tengo pensado tener pareja. Todo lo contrario, me siento bien estando sola. La vida de soltero tiene ingredientes extraordinarios que no se aprecian cuando existe un obsesión por estar casada o tener una familia. Yo dejé eso atrás, allá en Guarenas... Ahora quiero desarrollarme como empresaria de este negocio, esa es mi meta y sé que la voy a lograr.

__ ¿Te calificas como una mujer feliz?

__ Hace rato que no pienso en eso de la felicidad. Antes creía que la felicidad era posible, tenía una estructura mental limitada. Hoy en día creo que la satisfacción de tus necesidades y la posibilidad de poder comprar lo que quieres y ayudar a tu familia te produce una especie de felicidad. Mi historia no es como las películas de Hollywood. Eso también lo aprendí. Los finales perfectos y felices no existen en la realidad. Yo sigo mi camino buscando mi satisfacción sin detenerme a pensar en los viejos parámetros de felicidad que lucen inalcanzables en esta época de realismo puro.

***
Con ese ritmo tropical que caracteriza a las venezolanas al caminar y una mirada que se desliza entre el orgullo y el sofoco del qué dirán, Mari Luz se despidió de mí dejándome a su andar la curiosidad de lo que realmente la llevaba a desnudarse de su esencia de mujer, para entregarse al placer de los paganos clientes que la frecuentaban -día y noche- en el club de fetiche más costoso y oculto de Nueva York.


PD: 
*** Billes es un término usado para definir las facturas por pagar.

**** La protagonista de esta crónica me puso como único requisito para darme la entrevista que ocultara su nombre de pila por el bienestar de su familia en Venezuela. Ella escogió llamarse Mari Luz no sólo para ésta nota sino para su desempeño como la "Reina del fetiche". Estoy agradecida con esta joven por compartir su historia y permitirme llevarla a los lectores de mi blog a manera de crónica. 

sábado, 19 de agosto de 2017

Tribunal de EEUU condena a 20 años de cárcel a narcotraficante ligado al socio de los narcosobrinos

Por Maibort Petit
@maibortpetit

La Corte del Distrito Sur de la Florida sentenció a 240 meses de prisión (20 años) al exlíder del Cártel del Atlántico, Wilter Neptalí Blanco Ruíz acusado de conspirar para traficar cocaína a los Estados Unidos. De acuerdo a la investigación del caso, el sentenciado estaría vinculado a varias organizaciones criminales que operan en Colombia, Venezuela y Centroamérica, entre las cuales destaca el Cártel de los Soles.
El capo hondureño fue extraditado desde Costa Rica en marzo de 2017, y a su llegado a los Estados Unidos se declaró culpable de los cargos de conspiración para traficar cocaína a los EEUU.

En el documento de sentencia, firmado por el juez de Distrito, Donald  M. Middlebrooks informa el acusado pagará su sentencia en una cárcel del condado de Miami Dade, en el estado de la Florida y que se le acredita a dicha condena el tiempo que ha estado preso, es decir, desde el 22 de noviembre de 2016. El condenado estará bajo supervisión del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

El juez también condenó a Blanco Ruíz a pagar una suma de apenas $100 dólares. 

En la sentencia, el juez Middlebrooks dice que luego de su liberación de la prisión, Wilter Blanco será objeto de supervisión por cinco años por parte de las autoridades del judiciales estadounidense.

Igualmente, Blanco Ruíz deberá abstenerse del uso de cualquier uso ilícito de una sustancia controlada. 

El condenado deberá hacerse exámenes de ADN en los próximos días.

Al exlíder del cártel del Atlántico se le vincula con Roberto de Jesús Soto García, presunto narcotraficante hondureños ligado al Cártel de Los Soles y que aparece como coacusado en el caso que se le sigue a los sobrinos del presidente venezolano, Nicolás Maduro,  Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas ambos a la espera de sentencia en  Nueva York.

De acuerdo a investigaciones federales  Blanco Ruíz operó por más de una década en Honduras y estuvo protegido por policías y militares de ese país.

El gobierno hondureño confiscó un total de 142 bienes pertenecientes al capo. Entre las propiedades objeto de confiscación habían inmuebles, vehículos y sociedades mercantiles, entre otros bienes.

El nombre de Wilter Blanco también fue vinculado al asesinado del ex-embajador de Estados Unidos en Honduras, James Nealon. De hecho, en unas declaraciones dadas por el capitán de las Fuerzas Armadas de Honduras, Santos Rodríguez Orellana, en septiembre de 2017, el oficial reveló que agentes de la DEA lo habían acusado de planificar un atentado contra Nealon,  y que para realizar dicha acción había sido contratado por Wilter Blanco, Jesús Soto García y Antonio “Tony” Hernández, hermano del actual presidente hondureño, Juan Hernández.

En declaraciones dadas a conocer en la prensa de honduras se asegura que Rodríguez Orellana negó la acusación de los agentes de la DEA en su contra. 




jueves, 17 de agosto de 2017

¿Por qué Diosdado Cabello perdió la demanda por difamación contra el WSJ?

Por Maibort Petit
@maibortpetit

La corte del Distrito Sur de Nueva York falló a favor de la empresa propietaria del periódico Wall Street Journal y en contra del diputado chavista Diosdado Cabello Rondón quien había demandado al medio estadounidense por difamación, tras la publicación de un artículo en que se afirmaba que el político venezolano era el centro de una investigación por parte de las autoridades federales por sus vinculaciones con el narcotráfico y el lavado de dinero. 
La corte neoyorquina desestimó la demanda con prejuicio, lo que indica que Cabello no podrá volver a demandar al periódico por la misma causa.  

La juez Katherine B. Forrest  le otorgó la razón a los abogados del WSJ que habían sostenido en las mociones presentadas ante el tribunal que Cabello no lograba demostrar que las alegaciones hechas en el artículo eran falsas,  y que el periódico había actuado de mala fe al publicar las informaciones que vinculaban a Cabello con un cartel del narcotráfico.

Los abogados del periódico norteamericano había acusado a Cabello de intentar utilizar la demanda contra el periódico para conocer la información sobre la investigación que le siguen las agencias federales por delitos de narcotráfico. 

Los abogados del Wall Street Journal solicitaron en dos oportunidades a la Corte del Distrito Sur de Nueva York desestimar la segunda demanda enmendada porque la misma tenía errores de procedimiento.

En el segundo memorando presentado al tribunal, los abogados de Dow Jones aseguraron que Cabello Rondón no fue capaz de demostrar la falsedad del material que es la base del reportaje publicado por el periódico neoyorquino el 18 de mayo de 2015, donde se afirma que el dirigente chavista está siendo investigado por tráfico de drogas y blanqueo de capitales por las agencias federales de los Estados Unidos.

En la última moción presentada por los abogados Katherine M. Bolger y Jeremy A. Kutne del escritorio jurídico Levine Sullivan, Koch & Schulz, LLP se señaló que, "tal como se había mencionado en los otros recursos presentados anteriormente, las alegaciones hechas por Diosdado Cabello Rondón deben ser desestimadas porque las mismas fallaron en argumentar -razonablemente- la alegación de difamación y malicia por parte del medio demandando".

Dow Jones & Company, Inc. pidió la desestimación de las acusaciones de Cabello Rondón  presentadas en su segunda queja modificada, en virtud que el dicha demanda no se corrigieron las dos deficiencias centrales que se objetaron en la primera versión de la queja.

Señalaron que el demandante no había hecho ninguna afirmación plausible y de buena fe, sobre la base de fondo, que es la supuesta no existencia de una investigación federal en su contra por narcotráfico y lavado de dinero. 

De hecho- dice el memorando- a pesar de haber hecho dos enmiendas a la demanda original y de haber escrito casi 20 páginas de información sobre esta moción, "Diosdado Cabello todavía no ha logrado hacer las alegación de que no está siendo investigado por narcotráfico y lavado de dinero en los EEUU". 

La ausencia de esta alegación, la más fundamental, no sólo condena la afirmación del demandante, sino que también sugiere que este juicio no es una acción de buena fe para compensar a Cabello Rondón por supuestos actos difamatorios, "sino un esfuerzo  para determinar -a través de la información de descubrimiento- los datos sobre la Investigación gubernamental sobre sus actividades, lo cual, se trata de un uso inadmisible de los tribunales por parte de una figura pública ansiosa por suprimir noticias negativas sobre sí mismo".

Dow Jones demostró que "Cabello no alegó la falsedad material del único supuesto hecho difamatorio en el artículo, es decir, que Cabello estaba siendo investigado por narcotráfico y lavado de dinero, sostienen los abogados".

Por el contrario, Cabello afirmó que Dow Jones no discute la suficiencia los dos elementos de su reclamación - el sentido difamatorio o la publicación en curso. 

Basada en las razones expresadas por los abogados del WSJ, el tribunal decidió desestimar la demanda por completo.

La demanda de Cabello Rondón contra The Wall Street Journal buscaba resarcir los daños y perjuicios que supuestamente ha sufrido en lo personal y lo económico el segundo hombre fuerte del régimen venezolano, por la publicación de un artículo en su contra donde se le relaciona con el tráfico de drogas y el lavado de dinero. En la reclamación no aparecía un monto de dinero específico, aunque se establece que la suma será superior a los $75 mil dólares.

La demanda de Cabello Rondón contra Dow Jones & Company, Inc. establecía lo siguiente:

-Se trata de una acción por difamación que surge de la publicación en The Wall Street Journal de un artículo titulado: "Funcionarios venezolanos sospechosos de estar volviendo al país en el centro global de la cocaína," y subtitulado: "EE.UU. investiga al Nº 2 del gobierno, Diosdado Cabello, y a otros oficiales, bajo la sospecha de tráfico de drogas y lavado de dinero" firmado por José de Córdoba y Juan Forero.

Cabello alegó que por información confiable, las alegaciones contenidas en el artículo era inexactas y distorsionadas, al transmitir información basada en fuentes no identificadas que supuestamente había dado a conocer los datos a los acusados. Por el contrario, el artículo se basa en las cuentas inexistentes o inexactas de supuestas investigaciones legales en curso.

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martes, 8 de agosto de 2017

¿La salida a la crisis venezolana pasa por una insurrección ciudadana?

Por Maibort Petit
@maibortpetit


En la medida en que pasan los días, la crisis política que vive Venezuela se agudiza y hasta la fecha las partes en conflicto no logran avizorar la solución para recuperar la institucionalidad democrática ni la gobernabilidad. Mientras el régimen avanza con la imposición de un modelo de dictadura al estilo cubano, la oposición convencional -reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- no consigue restablecer la confianza de una parte de la población que clama desde las calles por una salida rápida de Nicolás Maduro del poder y un cambio general del sistema que impera actualmente en en el país suramericano.
La MUD ha sentido en los últimas horas el rechazo de la gente que ha permanecido en protestas callejeras más de 125 días y que ha resultado en más de 155 asesinados por parte de las fuerzas militares y paramilitares del régimen. 

Algunos líderes opositores, luego de la instalación de la recién electa Asamblea Nacional Constituyente  y del llamado del CNE a elecciones regionales decidieron expresar públicamente su intención de participar en los comicios para elegir gobernadores y alcaldes, alegando que de no hacerlo podrían perder los espacios que por ahora mantienen. El colectivo, dividido entre los que siguen la MUD y aquellos que se auto denominan resistencia, pareciera no estar de acuerdo que la oposición acepte la invitación del régimen  para participar en un nuevo proceso electoral viciado y controlado por un Consejo Nacional Electoral que a todas luces está al servicio de la dictadura y, que ha sido capaz de usar los métodos más inusuales y fraudulentos para mantener a la actual casta política en el poder. 


La llamada Resistencia no cree en la transparencia de los procesos demócratas convencionales y crítica al liderazgo que a cuentagotas ha dejado saber sus intenciones de lanzar candidaturas para preservar migajas de poder.  Para nadie es un secreto el fraude electoral del 30 de julio en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que fue confirmado por la misma empresa que regula las máquinas electorales Smartmatic. 

Para muchos es absolutamente irresponsable que la Mesa de la Unidad trate de crear falsas esperanzas al pueblo con elecciones que de antemano se conocen que serán fraudulentas, motivado a los últimos eventos en el Consejo Nacional Electoral y la grosera manipulación del padrón de electores que prevé inclusive que miles de ciudadanos fallecidos participen en los comicios, cuyos votos son acreditados al partido oficialista. 


Una mayoría en la calle también ha mostrado su desacuerdo a el hecho que la MUD no haya dado el justo valor a la consulta popular realizada el 16 de julio de 2017, donde más de 7 millones y medio de venezolanos se pronunció contra el llamado a una Constituyente hecho por Maduro y que logró imponerse gracias a un gigantesco fraude electoral, probablemente el más grande de la historia del hemisferio occidental.


La Unidad, sin embargo, cree que puede inscribirse en las elecciones regionales, seguir los protocolos del CNE y a la vez mantener el apoyo a la resistencia en la calle. 


Por su parte, Maduro hizo caso omiso los resultados del plebiscito  y al llamado de más de 50 países que advirtieron que no reconocen las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente. 


Mientras el mundo entero desconoce al régimen de Maduro y condena su feroz represión, la gente en la calle que se declara en desobediencia civil no entiende que la oposición siga insistiendo en elecciones bajo un sistema electoral construido para legitimar a una dictadura acusada de violación reiterada de los derechos humanos de la disidencia, de una monumental corrupción, de tener vínculos con el narcotráfico y el terrorismo internacional.

Para justificar ir a las elecciones en un ambiente de absoluta desconfianza, la MUD ha planteado participar bajo sus propias condiciones, con la presencia de testigos en cada mesa, observadores internacionales y las auditorías con cuaderno en mano. Obviamente, la sociedad  que ha permanecido en las calles y que ha aguantado la brutal represión de las fuerzas legítimas e ilegítimas del régimen consideran que el planteamiento de la oposición convencional es inocente o utópico, y que dichas condiciones no se darán bajo la actual dictadura de corte militar castrista.


Ante la negativa expresada por una parte de la sociedad a la participación de la oposición en las elecciones regionales la MUD ha informado que los principales partidos designaron a los dirigentes que se inscribirán sus candidatos en el Poder Electoral cuya credibilidad está en el piso. Las fuerzas políticas unidas en la MUD acordaron  pelear en el campo electoral  y mantener la campaña en la calle, en las protestas contra el gobierno.


Uno de los dirigentes políticos que ha sido más criticado por su anuncio de participar en los comicios regionales a celebrarse el 10 de diciembre de 2017 es el representante del partido Acción Democrática, Henry Ramos Allup. Para muchos es incomprensible que con tanto apoyo internacional y con un pueblo dispuesto a dar su vida por derrocar la dictadura existan líderes opositores que sigan legitimando al régimen en elecciones tuteladas por un órgano electoral corrompido como el CNE. 


La mayoría de los ciudadanos concuerdan que en Venezuela los votos no van hacer nada y ven como única salida la desobediencia civil y la resistencia. Uno de los expertos que coincide con este planteamiento es el exembajador de Venezuela ante la ONU, Diego Arria quien sostiene que la solución de la crisis en Venezuela no será electoral.

Arria ha declarado en varias oportunidades que cuando la oposición venezolana ganó la mayoría de escaños en la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, el régimen se neutralizó al parlamento. 

Paralelamente, la dictadura crear sin base legal una Asamblea Nacional Constituyente que fue elegida de manera fraudulenta y donde quedó demostrado por la misma empresa Smartmatic que hubo manipulación electoral.


El exembajador considera que la salida a la crisis que vive Venezuela no puede ser convencional puesto que el poder reside en manos de un régimen ilegítimo, también descarta que la solución venga por un golpe de Estado.  

La única vía que ve este experto en política internacional es a través de la desobediencia civil prevista en la carta magna que Nicolás Maduro pretende cambiar con su constituyente. 

La insurrección ciudadana por etapas

Cuando el régimen de Maduro asomó la convocatoria de una Constituyente fuera de lo establecido en la constitución de 1999, la oposición convocó a un plebiscito para que fueran los venezolanos quienes se pronunciaran acerca de si querían o no una asamblea nacional constituyente, basándose en la disposición constitucional que establece que la decisión de cambiar la constitución reside la soberanía popular. A partir de ese momento, la MUD se declaró  en desobediencia civil, apelando a los artículos 333 y 350 de la Constitucional Nacional.

El 3 de julio el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, actuando como vocero de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, presentó a la consideración del país un documento denominado “¡Que sea el pueblo quien decida!” en el contexto del Gran Acuerdo Nacional al que se había llegado, tanto ese movimiento como representantes de diferentes sectores del país. Dicho documento planteaba la convocatoria a los venezolanos a “elegir el futuro del país y defender el mandato que surja de ese proceso activando una fase superior de lucha” sustentada en los artículos 5, 333 y 350 de la Constitución.

En concreto, se llamó a una consulta plebiscitaria realizada el 16 de julio a objeto de que la población venezolana se pronunciara ante la amenaza que representa la Asamblea Nacional Constituyente que propuso el presidente, Nicolás Maduro, para la Carta Magna y para la República “porque sabemos que ambas están seriamente amenazadas”. 

Para la MUD y el resto de los convocantes era fundamental que fuera el pueblo venezolano quien decidiera si rechazaba o reconocía la constituyente propuesta por Maduro, así como también el rol que demanda a los funcionarios públicos y a la Fuerza Armada Nacional para restituir el orden constitucional y también si convocaban y respaldaban la renovación de los poderes públicos, la conformación de un gobierno de unidad a través de la realización de elecciones transparentes y libres dentro de la constitución.

“Nicolás Maduro, en complicidad con una mayoría del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, decidió cerrarnos todas las vías democráticas. Es una evidencia de que tienen el pleno conocimiento de que son incapaces de ganar una elección, ni siquiera con sus ya conocidos abusos del dinero público y el monopolio comunicacional. Así desconocieron la voluntad de más de 14 millones de venezolanos que escogieron a sus representantes a la Asamblea Nacional. Así secuestraron el derecho del Pueblo a celebrar un referéndum revocatorio del mandato presidencial. Así burlaron el mandato constitucional de convocar a las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores. No conformes con eso, decidieron ir más allá, acosando y amenazando a los Poderes Públicos, como es el caso de la Fiscalía General de la República, por el simple hecho de defender la Constitución y alzar su voz en contra de unas violaciones a los Derechos Humanos que han sido tan evidentes que incluso han obligado a sus autoridades militares a reconocerlas como atrocidades” , expresa el documento.

Manifestaron en ese comunicado publicado a principios del mes de julio que Maduro comprendió que no contaba con los votos y que le la Constitución lo limita en sus pretensiones autoritarias y por eso decidió “hacerse una Carta Magna a la medida de su apetito”. Además advirtieron que si la dictadura llega a concretar este fraude los venezolanos estarán ante la disolución de la república.

En tal sentido, solicitaron a la Asamblea Nacional que, de acuerdo con el Artículo 71 de la Constitución Nacional, convocara a un Proceso Nacional de Decisión Soberana para que fuera el pueblo quien decidiera el rumbo que debía asumir el país, decidiera o no adherirse masivamente a la aplicación de los artículos 333 y 350 de la Constitución, y a partir de ese resultado, activar el levantamiento democrático en la totalidad del territorio nacional y la activación de la Hora Cero nacional. Quienes suscribieron el documento, articulando una representación en verdad diversa y cohesionada, convocaron a todo el Pueblo de Venezuela a decidir cuál es la vía que debía seguir la Nación en esta encrucijada histórica. En virtud del Artículo 5 y los Artículos 333 y 350 de la Constitución, convocaron así el pasado 16 de julio elegir el futuro del país en ese Proceso Nacional de Decisión Soberana y a partir de ese momento, defender el mandato que surja de ese proceso, activando la fase superior de la lucha”. La consulta se dio, fueron más de 7 millones de personas que participaron en la convocatoria que le otorgó a la dirigencia opositora el mandato, no obstante, ni la Asamblea Nacional ni la MUD cumplieron con lo establecido en la petición firmada por millones en la consulta popular

El movimiento opositor refirió que la decisión que el pueblo venezolano adoptara ellos la harán respetar y, en tal sentido, estarían preparados para adoptar las acciones que se debían iniciar pues, estaban obligados a defender la Constitución. El comunicado rezaba: "Este proceso democrático de rebeldía en ascenso que iniciamos con esta solicitud a la Asamblea Nacional la emprendemos para que podamos construir entre todos el país que merecemos y aspiramos. Una Venezuela donde algo que hoy parece extraordinario, como el encuentro en reconciliación de distintos sectores para defenderla, sea el signo distintivo de su reconstrucción”. Todo quedó en palabras.

Los artículos constitucionales

A saber, los artículos a los que apeló la MUD y los sectores convocantes fueron:

Artículo 71. [Primer aparte] Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; o a solicitud de un número no menor de diez por ciento (10%) de los electores y electoras inscritos en el Registro Civil y Electoral.

Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia , la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Las preguntas del plebiscito

Los venezolanos que acudieron a participar en la consulta contestaron las siguientes preguntas:
— ¿Rechaza y desconoce la realización de una asamblea nacional constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo venezolano?

— ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?

— ¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional?

¿Qué es un plebiscito?

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, DRAE, el término plebiscito deriva del latín plebiscītum y ofrece tres acepciones del mismo, entendiendo la primera de ellas que es la resolución tomada por todo un pueblo por mayoría de votos. La segunda la define como la consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre una cuestión política o legal. La tercera remite a la antigua Roma, y establece que era la ley que la plebe establecía a propuesta de su tribuno, separadamente de las clases superiores de la república, y que obligó al principio solo a los plebeyos, pero más tarde a todo el pueblo.
Se trata de una elección que surge a proposición de los representantes constitucionales en la que, por lo general, a través de un “sí” o un “no”, los votantes responden a un planteamiento formulado por un ente electoral.

El plebiscito es un mecanismo de democracia semi-directa que se utiliza sobre todo en los regímenes de la democracia representativa en los que los dirigentes elegidos por la sociedad consultan al pueblo para adoptar decisiones en materias de alta sensibilidad para la vida social.

Los plebiscitos pueden ser vinculantes o sólo consultivos, siendo que la respuesta de los primeros es obligante, mientras que la de los segundos sólo se tiene el resultado como método de evaluación para que los dirigentes adopten su decisión sobre el asunto en cuestión. 

Hay que advertir que el plebiscito guarda diferencias con el referéndum.

Así tenemos que plebiscito es utilizado por la dirigencia para someter a consideración de la población acciones o decisiones muy importantes para la vida en la ciudad, región o país antes de su ejecución. 

Entretanto, el referéndum permite al pueblo emitir su veredicto sobre materia ya establecida, por ejemplo, aprobar o rechazar la concepción, modificación o derogación de una ley o Constitución.

Así tenemos que el referéndum se usa para que el pueblo tenga la posibilidad de aprobar o rechazar una instrumentos legislativos, en tanto que el plebiscito ofrece la oportunidad a la opinión pública de pronunciarse sobre asuntos administrativos que lo afectan de manera directa.

Plebiscito para reinstitucionalizar el Estado

La exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, Blanca Rosa Mármol de León, se mostró partidaria de la convocatoria a plebiscito formulada por la MUD pues estimó que ello permitiría cambiar el gobierno y reinstitucionalizar el Estado, algo que considera vital para resolver la crisis política, económica y social que afecta al país.

“Hemos recorrido toda la Constitución y no hemos logrado nada (…) Pero, finalmente, tenemos este último resquicio, para llamarlo de alguna manera. Y creo que después que se hayan recogido todas las firmas y que la inmensa mayoría de la población haya respondido afirmativamente, aquí tienen que cambiar las cabezas de los poderes públicos. Eso debería reconocerse porque el gobierno que nosotros tenemos ya perdió la legitimidad, hace tiempo” .

Mármol de León dijo que está absolutamente segura de que la mayoría de la población emitirá un pronunciamiento afirmativo por la consulta planteada que, entre otras cosas servirá para dejar firmemente establecido que en Venezuela la constituyente convocada por Nicolás Maduro sólo busca imponer el comunismo.

Del mismo modo, consideró que el plebiscito serviría para que la Asamblea Nacional rescate toda su autoridad y se lograría instalar en el país un Gobierno de transición, cosa que no ocurrió (subrayado nuestro).

Fundamento de la desobediencia civil

La desobediencia civil nace de la corriente de pensamiento que estima, al igual que Santo Tomás de Aquino, que sólo debe obedecerse la ley que es justa pues, sencillamente, la legislación que es injusta no debe considerarse como ley. La obediencia a la ley, en pocas palabras, depende de su justicia.

Quien primero formuló la noción de desobediencia civil fue el escritor estadounidense, Henry David Thoreau, a mediados del siglo 19, específicamente en 1849, una doctrina que influenció la conducta y pronunciamientos de figuras como León Tolstoi, Mahatma Gandhi y Martin Luther King. 
En su ensayo titulado “Desobediencia civil”, Thoreau esgrime que el poder sólo existe si alguien obedece y, en tal sentido, argumenta que de nada valen los recursos con que cuente si nadie está dispuesto a someterse.

Thoreau se muestra convencido de que la conciencia moral del ser humano se encuentra por encima de cualquier legislación o razón de Estado. Para él, si una sociedad está organizada y posee la convicción social suficiente, puede emprender y poner en marcha una desobediencia sistemática capaz de arrollar a cualquier régimen político. La legitimidad de estos se la otorgan quienes obedecen.

Es absolutamente legítima la rebelión ante la autoridad cuando deviene en tiranía o cuando se muestra ineficiente a tal extremo que resulta intolerable para la vida ciudadana. Tal reacción es independiente del número de votos que haya obtenido dicha autoridad, por lo que es completamente lícito que una minoría se decida a defender la verdad y la justicia para cambiar el curso de los acontecimientos que le afectan y dañan.

En la actualidad, una buena cantidad de legislaciones reconoce con restricciones el derecho ciudadano a la desobediencia frente a los regímenes y autoridades que vulneren los derechos fundamentales del hombre. 

Algunos conceptos de desobediencia civil

En este aparte haremos referencia a algunos conceptos  y, en este sentido citaremos en primer lugar a Hugo Adam Bedau, quien sostiene que se está en presencia de desobediencia civil sólo si se cometen actos ilegales, públicos, no violentos, conscientes, cometidos con el objetivo de hacer fracasar leyes, programas o decisiones gubernamentales. 
Por su parte, el filósofo estadounidense, John Rawls, sostiene que la desobediencia civil es “un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de justicia de la mayoría de la comunidad, y declaramos que, según nuestra opinión, los principios de la cooperación social entre personas libres e iguales, no están siendo respetados”. 

El fin de la desobediencia civil para él es producir un cambio en normas jurídicas o políticas de gobierno que se estiman como ilegítimas. A dicho cambio se arriba a través de la protesta que apela al sentido de justicia de la mayoría, es decir, a los valores que comparte la ciudadanía.

Otra definición de desobediencia civil la ofrece Paul F. Power, quien sostiene que la desobediencia civil “es una violación de las leyes de un sistema determinado, deliberada, pública y en forma articulada, que busca cambiar las leyes o políticas del régimen, no dañina a la integridad de la persona, que respeta los derechos de otros y que se lleva a cabo dentro de la jurisdicción del Estado para expandir y aplicar la ética democrática”. 

Para Power la desobediencia civil es un método especial de oposición, público, no violento, que procura un cambio político.

El deber de desobedecer

La derogada Constitución de 1961 prohibía en su artículo 66 la desobediencia de las leyes, por lo que de estar vigente una norma como esa en la actualidad, quienes promueven la desconocimiento de las actuaciones y actos legislativos promovidos por el gobierno, estarían en serios aprietos. La norma de la vieja carta magna tenía por objetivo el regular la libertad de expresión, algo que lo que se encarga el artículo 57 de la vigente Constitución de 1999 y al no contemplar prohibiciones respecto a la propaganda que invite a desobedecer las leyes, pues sencillamente “prohíbe la prohibición”.

He aquí el texto del referido artículo 66: “Todos tienen el derecho de expresar su pensamiento de viva voz o por escrito y de hacer uso para ella de cualquier medio de difusión, sin que pueda establecerse censura previa; pero quedan sujetas a pena, de conformidad con la ley, las expresiones que constituyan delito. No se permite el anonimato. Tampoco se permitir la propaganda de guerra, la que ofenda la moral pública ni la que tenga por objeto provocar la desobediencia de las leyes, sin que por esto pueda coartarse el análisis o la crítica de los preceptos legales”.

Por tanto, en 1999 se constitucionalizó el derecho a la desobediencia civil al otorgarle al pueblo la posibilidad de rebelarse ante normas y actuaciones que sean inmorales, ilegítimas o injustas. 

Además, se puede decir que la desobediencia civil es una forma de participación ciudadana, pues le da la posibilidad al ciudadano de tomar posición ante los asuntos públicos que también promueve el artículo 62 de la vigente Carta Magna, por lo que no podrá tenerse como actividad delictiva o ilícita pues, más bien constituye prácticamente una obligación ciudadana el oponerse el combatir la injusticia de las leyes y las actuaciones de funcionarios públicos.

“Artículo 62: Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica”.

Así que incurren en un gran error quienes pretenden deslegitimar y sancionar la desobediencia civil, en virtud de que la desobediencia civil es una forma de libertad de expresión consagrada y garantizada constitucionalmente.

Más aún, la desobediencia civil es un imperativo constitucional, una orden al “pueblo de Venezuela (…)[quien] “desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Como puede verse, no hay alternativa, pues el artículo 350 le da amparo al desconocimiento de las normas o autoridad que infrinjan lo establecido en la Constitución, por lo que queda descartada toda posibilidad de sanción cuando la desobediencia civil tiene lugar.

Diversos llamados a la desobediencia civil

Son muchos los sectores que se han pronunciado a favor de la desobediencia civil, lo cual desestima la tesis gubernamental de que se trata solamente de una posición política esgrimida únicamente por la MUD.

Uno de las voces más significativas en levantarse ha sido la de la iglesia católica, representada en la Conferencia Episcopal Venezolana, CEV, la cual el 31 de marzo del presente año formuló un llamado a la ciudadanía a adoptar la desobediencia civil y las manifestaciones pacíficas como estrategia frente al “autogolpe de Estado” que se ha venido gestando en Venezuela por parte del gobierno nacional. Un llamado que surgió luego de que el Tribunal Supremo de Justicia emitiera el 30 de marzo una sentencia que anuló a la Asamblea Nacional y se auto abrogara sus funciones legislativas.

“No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos y/o internacionales y las protestas” , expresó el episcopado venezolano.

Igualmente, la expresidenta de la extinta Corte Suprema de Justicia, Cecilia Sosa, manifestó que los artículos 333 y 350 de la Constitución obligan a la ciudadanía a restituir la vigencia de la Carta Magna en virtud de que los procedimientos de defensa de la carta fundacional de la república se encuentran secuestrados.

“La desobediencia civil es un mecanismo informal de participación y al mismo tiempo necesita de la participación para poder presentarse como legítima. La justificación jurídica de la desobediencia y el desconocimiento se inscribe precisamente en el contexto de la falta de legitimidad de los procedimientos de defensa de la Constitución. 
Cuando los procedimientos de defensa de la Constitución no funcionan, están secuestrados, fueron sustituidos por otros, la desobediencia civil es legítima”.

Del mismo modo, para la exmagistrada Sosa la iniciativa de una consulta popular hecha por la Asamblea Nacional tenía válida, pues es un mecanismo de desobediencia civil perfectamente legítimo y corresponde considerar, con toda seriedad, la elaboración de unas preguntas muy determinantes, muy claras, muy precisas, precisamente para que el cambio político se dé en el 2017 como todo venezolano quiere.  A pesar de la clara exposición sobre el tema, la sociedad venezolana no logró a través de sus líderes concretar el acto resultado de esa enorme manifestación de desobediencia civil que tuvo lugar el 16 de julio del presente año.

También por la desobediencia civil se han pronunciado los Colegios de Abogados de toda Venezuela, la Federación de Colegios de Abogados y el Instituto de Previsión Social del Abogado, instituciones que reaccionaron ante las 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia las cuales “transgreden de manera grave el Estado de Derecho y el Imperio de la Ley”.

Advirtieron en una declaración que ante el haber estimado que el desacato a sus sentencias era causal de cesación del Poder Legislativo cuando por ley sólo corresponde la imposición de multas, así como por la sumisión del máximo órgano judicial del país ante el Poder Ejecutivo y, además las irregularidades procedimentales y extralimitaciones en que habría incurrido el TSJ que constituyen un golpe de Estado continuado, el gremio de los abogados instó “a los venezolanos, con base en los artículos 333 y 350 de la Constitución, a la activación de los mecanismos previstos en la Constitución para su propia defensa, de desobediencia civil y pacífica de cualquier acto que menoscabe los valores democráticos vigentes en Venezuela”.

Otras voces que disienten de la posición y pretensiones del gobierno de Nicolás Maduro pero que aún no terminan de ubicarse en la acera de la oposición, han manifestado su disposición a sumarse a la iniciativa del plebiscito, siempre y cuando se hagan algunas reformulaciones.

Tal es el caso de Nicmer Evans, politólogo y director de la firma Visor 360, exintegrante de Marea Socialista, quien le planteó a la Mesa de la Unidad Democrática cambiar las preguntas del plebiscito para que quienes se identifican con el chavismo pero difieran de la propuesta constituyente de Maduro, se sumen a la iniciativa.

Y es que para Evans las preguntas del plebiscito estaban condicionadas.

“La consulta como concepto tiene absoluta legitimidad. Es necesario que se le consulte el pueblo venezolano. Ahora bien, hay dos problemas, uno de fondo y otro de forma: el primero es cómo se ha convocado, con la ausencia de ciertos sectores de la realidad del país y, segundo, falta técnica en la elaboración necesaria de las preguntas. Incluso, la primera pregunta está sesgada”.

En tal sentido, Nicmer Evans propuso que se formulara una sola pregunta en la que se le consultara a los venezolanos si deseaban participar o no en la asamblea nacional constituyente. 

Estimó que este cambio le permitiría a la oposición acercarse a los chavistas que se oponen al gobierno de Nicolás Maduro. “Hay una intencionalidad con lo que se refiere a las preguntas, la convocatoria termina lamentablemente con muchísimas dificultades para que algunos que venimos de los sectores críticos de la izquierda podamos participar”.  Al final, los chavistas críticos no se sumaron a la consulta popular.

Lo que dice el TSJ

La Sala Constitucional el 22 de enero de 2003 en ponencia de Iván Rincón Urdaneta sentenció (la número 24) de tal manera que le puso una camisa de fuerzas al artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela al referir que la “resistencia democrática”, como la denomina, tiene que ver con “la no aceptación de cualquier régimen, legislación o autoridad que se derive del ejercicio del poder constituyente originario cuando el resultado de la labor de la Asamblea Constituyente contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. 

Es decir, el TSJ sostuvo que el ejercicio de la desobediencia civil se limita al lugar en el que el constitucionalista la ubicó dentro del texto fundamental, a saber, en el Capítulo III, denominado “De la Asamblea Nacional Constituyente”, perteneciente al Título IX atinente a la la Reforma Constitucional. En tal sentido, la Sala Constitucional señala que los constituyentes quisieron que la  norma no fuera interpretada como un derecho a la sublevación contra las instituciones políticas, sino que el propósito era limitar al Poder Constituyente Originario. 

Así, las limitaciones estarían dadas, primero, por la sentencia de la antigua Corte Suprema de Justicia que declaró con lugar la convocatoria  una Asamblea Nacional Constituyente en el año 1999 con el objetivo de redactar una nueva Constitución y le otorgó carácter originario al poder constituyente, incondicionado e ilimitado con relación a los poderes del Estado.

Igualmente, a las bases comiciales que se fijaron para el referendo consultivo que en el aparte octavo establecía que “una vez instalada la Asamblea Nacional Constituyente, como poder originario que recoge la soberanía popular, deberá dictar sus propios estatutos de funcionamiento, teniendo como límites los valores y principios de nuestra historia republicana, así como el cumplimiento de los tratados internacionales, acuerdos y compromisos válidamente suscritos por la República, el carácter progresivo de los derechos fundamentales del hombre y las garantías democráticas dentro del más absoluto respeto de los compromisos asumidos”.

Otras limitaciones estarían referidas al respeto de los derechos fundamentales del hombre, al principio de la división de los poderes; a la idea de la democracia, a las condiciones existenciales del Estado, por nombrar algunas.

La sentencia Nº 24/2003 estableció que las mismas limitaciones desarrolladas para la Asamblea Nacional Constituyente aplican igualmente a la desobediencia civil consagrada en el artículo 350 de la Constitución.
Advierte la Sala Constitucional que “no puede y no debe interpretarse de otra forma la desobediencia o desconocimiento al cual alude el artículo 350 de la Constitución, ya que ello implicaría sustituir a conveniencia los medios para la obtención de la justicia reconocidos constitucionalmente, generando situaciones de anarquía que eventualmente pudieran resquebrajar el estado de derecho y el marco jurídico para la solución de conflictos fijados por el pueblo al aprobar la Constitución de 1999”.

Lo que no previó la Sala Constitucional fue que dicho argumento que pretendía limitar el ejercicio ciudadano de la desobediencia, sirve perfectamente para oponerse a la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Nicolás Maduro en virtud de que contraría “(…) los valores y principios de nuestra historia republicana, así como el cumplimiento de los tratados internacionales, acuerdos y compromisos válidamente suscritos por la República, el carácter progresivo de los derechos fundamentales del hombre y las garantías democráticas dentro del más absoluto respeto de los compromisos asumidos”.

Lo fundamental de todo este debate era que el soberano, el pueblo venezolano, emitiera un veredicto y esa posibilidad se la otorgaba el plebiscito propuesto por la oposición. Una vez dado ese veredicto, los convocantes debieron haberlo ejercido. 

La realidad es otra. La consulta sólo sirvió para que el mundo observara el carácter democrático de la población venezolana y la capacidad que tiene el régimen  para desconocer la voluntad popular y su esfuerzo por imponerse y atornillarse en el poder a pesar de saberse sin respaldo popular.  

Los hechos posteriores demostraron la naturaleza de la dictadura madurista y su capacidad para violar las leyes y la constitución. El pueblo sin dirigente sigue en desobediencia civil y el régimen atascado en sus intenciones de mantenerse en el poder eternamente.