martes, 1 de marzo de 2011

Chávez, Ortega y Fidel defienden lo indefendible

Por Maibort Petit



Caminando al revés del mundo, los tres ganadores del Premio Internacional por los Derechos Humanos “Muammar Al Gaddafi”: Fidel Castro (1998), Daniel Ortega (2009) y Hugo Chávez (2004) han puesto sus maquinarias mediáticas para tratar de justificar el genocidio d el pueblo libio en manos de régimen dictatorial asesino.







El lado absurdo de la política abre nuevamente sus páginas para mostrar las afinidades de tres líderes, que marchan contra la corriente mundial y pretenden, desde su desdibujado discurso, convencer al mundo y, a ellos mismos, sobre la legitimidad de un gobierno de Gaddafi.






El absurdo político también toca (mas no con la misma intensidad a otros jefes de gobierno, que si bien olvidaron los actos terroristas de Gaddafi, para favorecer los negocios petroleros, frente a la matanza del pueblo libio y decidieron unirse a la condena mundial de semejante atrocidad.

lunes, 21 de febrero de 2011

Gaddafi, Chávez y las rebeliones contra el autoritarismo


Por Maibort Petit

Pareciera que estamos frente al preámbulo del caos en Libia.  El longevo y excéntrico Muammar al Gaddafi tiene sus días contados, y a pesar de su respuesta violenta y del genocidio que está cometiendo contra su propio pueblo, las manifestaciones en su contra se mantienen y se arrecian, a la vez que se observa un cambio en la actitud de las fuerzas armadas que ven la inminente caída del régimen dictatorial de más de  41 anos.   

En los días de grandes cambios políticos y de impensadas rebeliones contra los regimenes autoritarios, el mundo ve con asombro y con deleite como se tambalea el poder de los dictadores, que han desoído su pueblo y han pisoteado sus derechos, apoderándose de los recursos públicos  y de sus libertades colectivas e individuales.

Aunque aun no conocemos como va a desarrollarse el fin, es obvio que Libia no será la misma de antes, y que la ola de transformaciones que se inició en Túnez y Egipto, desmontará la histriónica parafernalia que por más de cuatro décadas ha montado este provocador y  disparatado dictador cuyo liderazgo además de asentarse en el terreno interno, también se hizo sentir en  el occidente, y en especial en los Estados Unidos de América.

 Gaddafi contó con aliados importante durante su régimen de terror. En la última década se encontró un amigo que si bien no ha logrado ocupar el mismo escalafón internacional como terrorista y asesino, ha cumplido ya doce anos en el poder, ha sometido al pueblo y a preparado el terreno para quedarse gobernando hasta que su ambición se lo permita. A los venezolanos aun nos producen animadversión  recordar aquellas patéticas imágenes del terrorista Moanmer Al Gaddafi, recibiendo honores de Rey, en nuestra Isla de Margarita, atendido por Hugo Chávez quien no escatimó esfuerzo alguno para hacerlo sentir “como en su casa”.
Es muy difícil olvidar también, como Chávez, haciendo uso del dinero público, le dispensó visitas a este dictador, cuyo mérito mas conocido ha sido sus actividades como terrorista y asesino de personas inocentes.
Hoy el amigo de Hugo Chávez experimenta una fuerza motora interna que le ha removido por completo los cimientos del poder que ejerció férreamente por 41 anos. Gaddafi se resiste a peder sus privilegios, y apela a las fuerzas armadas y a su grupo de matones particular para acabar con las protestas callejeras, matando según reporta Al Yasira más de 300 manifestantes.
El excéntrico dictador pareciera que no estaba preparado para ser terreno fértil de la ola expansiva de cambios que vive el Oriente Medio y que camina desestabilizando a su paso los países con ancianos regimenes autoritarios y corruptos.
Gaddafi es un maestro en las artes de la desestabilización, al igual que lo son todos los líderes de su calaña. Su corrompida y ensangrentada mano ha estado metida en una infinidad de conflictos,  entre los cuales se destaca el caso de Palestina- Israel, Irán, Irak,  y los países africanos. Su rivalidad con el occidente, la creación de la Unidad del Mundo Árabe y su Libro Verde, (leído con mucho interés por Chávez) lo convirtieron en una fuente de conflicto permanente.
El megalómano dictador ha sido protagonista de cientos de historia que reflejan su excéntrica forma de vida y sus innegables habilidades políticas, bien aprendidas por  Chávez. Gaddafi  se autodenominaba la voz del pueblo, con su celebre Jamihiriya, que en buen español significaría el estado de las masas, pero en la practica no fue sino la consolidación de un régimen dictatorial férreo que privó a la sociedad de todo tipo de libertades.

Gaddafi también es un maestro en las tareas de reprimir la oposición, de enterrar la disidencia, en utilizar el terrorismo y la fabulosa renta petrolera para complacer sus caprichos y superar las vicisitudes de su gobierno. Luego de los cercos a que fue sometido por su participación en actos terroristas de diversa índole, manipuló situaciones y se dio el lujo de acercarse a los Estados Unidos para aligerar la carga.
Esta semana es tal vez, la más importante del pueblo de Libia en el último siglo, porque probablemente desde las calles se va  a generar un cambio político importante, que podría fin a una era de corrupción, de terrorismo, de impunidad y de vulgaridad política.  Las redes sociales  y las ganas de libertad de un pueblo cansado del tanto abuso del gobierno le quitaron la legitimidad fabricada al régimen, y colocaron al caprichoso y circense líder en la búsqueda de un refugio para ahuyentarse del infierno en que se ha convertido la tierra a la que pisoteo por casi medio siglo. Amanecerá y veremos.

Los pueblos cansados de sus gobernantes son capaces de cambiar su rumbo político


Considera Roberto Micheletti, expresidente hondureño

 Los pueblos cansados de sus gobernantes son capaces de cambiar su rumbo político

Por Maibort Petit

Son muchos los que aun discuten sobre el papel de Micheletti en el gobierno de facto, que a lo interno contó con el apoyo popular y de las institucionales hondureñas. Sin embargo, en el ámbito internacional no ocurrió lo mismo y se le condenó con sólo algunas excepciones.

Las revoluciones políticas que están teniendo lugar en el Medio Oriente están dejando claro que los pueblos pueden cambiar los sistemas autoritarios si así lo deciden. Los aires de libertad afectan las dictaduras y espantan a los hombres que quieren gobernar hasta su muerte, y según el expresidente, Roberto Micheletti, el cansancio de las sociedades sometidas, es el antídoto perfecto para producir los cambios políticos y sociales que lleven a una mejor condición de vida la población.

A pesar de su apego a las normas democráticas, a una concientización interna de los valores de la libertad, y al sentido de justicia social que emergen en sus discursos, Roberto Micheletti se le reconoce en la historia como un presidente de facto en Honduras, tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.

Micheletti era el presidente del Congreso al momento de la ruptura del hilo constitucional, y gobernó hasta el 27 de enero de 2010, cuando llegó al poder el presidente, Porfirio Lobo, electo en los comicios de noviembre de 2009.

Son muchos los que aun discuten sobre el papel de Micheletti en gobierno de facto, que contó con el apoyo de una mayoría del pueblo, y el respaldo del parlamento, de la Corte Suprema de Justicia, el ejército,  y los grupos de poder. Sin embargo, en el ámbito internacional no ocurrió lo mismo: la presencia de Micheletti en el poder, recibió una condena por la parte de las Naciones Unidas (ONU), de la Organización de Estados Americanos (OEA), y de los gobiernos del mundo, con las solas excepciones de Israel, Panamá y Taiwán.

Pese a las críticas internacionales, el aquel entonces presidente Micheletti rechazó las tesis de golpe de Estado, y  mantuvo el concepto de transición constitucional para denominar ese periodo en el que paso de ser presidente del Congreso, a jefe de gobierno no reconocido por la comunidad internacional.

Micheletti convocó a elecciones el 29 de noviembre de 2009 y abandonó el poder el 27 de enero de 2010.

Un año después dice sentir la consciencia tranquila por la misión cumplida. A continuación les entregamos a nuestros lectores una entrevista exclusiva para MiamiDiario ofrecida por el expresidente, donde reflexiona sobre la democracia, las dictaduras y los esfuerzos de los pueblos del mundo por alcanzar una mejor forma de vida en libertad.

Critico del socialismo del siglo XXI, de los comunismos desgastados, Roberto Micheletti  aspira que la historia lo recuerde como un hombre que, en momentos de crisis en su país, fue capaz de redireccionar la política y  recuperar la democracia.  

Dispuesto a luchar por su reputación, el expresidente Micheletti nos reiteró que llevará a los tribunales al exembajador de los Estados Unidos en Honduras, Hugo Lorens por los escritos enviados por el funcionario al Departamento de Estado (y que fueron revelados por Wikileaks) donde se lo acusa de actos de corrupción administrativa durante su corta gestión.

En torno a la democracia y sus complejidades, Micheletti cree que es un sistema de oportunidades, donde se pueda nivelar las enormes diferencias que existen entre los pobres y ricos para que el colectivo pueda vivir con tranquilidad.

Roberto Micheletti asegura que la democracia se puede perder si los pueblos no reclaman sus derechos, o si hay intromisión de dinero extranjero que fortalezca grupos interesados en generar conflictos sociales.

Este político asevera que los gobiernos autoritarios se acaban por el cansancio de los gobernados y que tal como ocurrió en Egipto, el pueblo dejó sentir su voz y cambio su historia. 

A continuación reproducimos la entrevista completa del ex presidente, Roberto Micheletti: 
Algunas acusaciones se tejen a su alrededor. ¿Por qué cree usted que a todo aquel que llega al gobierno luego es acusado de pervertirse con el dinero público?  

Considero que eso es una mala costumbre que tenemos especialmente los latinoamericanos, pero en el mundo al que es gobernante siempre se le está achacando actos irresponsables, de corrupción, etc. Yo creo que nosotros tenemos que empezar a obligar a todo el mundo que acusa a que pruebe. Entonces, yo me siento limpio de todo señalamiento, de toda responsabilidad, por eso hice público cuando el Sr. Lorens (embajador de Estados Unidos de América en Honduras) dijo que yo tenía que ver en una empresa de energía eléctrica y yo dije que lo voy a llevar a los tribunales precisamente por eso, porque no tengo nada que ver. 

Pero se da, no solo eso, muchas más cosas, pero es con pruebas como debemos formular una acusación. Yo estoy seguro que estoy totalmente limpio.

Expresidente, ¿usted tiene ambiciones de trascender en la historia latinoamericana? ¿Cómo  quiere que lo recuerden?

Bueno yo quisiera, más que todo, que los hondureños me recordaran como un hombre que en el momento político más crítico de la nación, pudo recuperar la democracia en el país, como un hombre común y corriente, un hombre que por estar en una posición política logró alcanzar la más alta magistratura del país, pero no por ambición, no por deseos, no atropellando a nadie, sino tomando una decisión enmarcada dentro de nuestra constitución de la república. Yo quiero que la gente me recuerde como un hombre alegre, como un hombre con deseo y amor a su patria, a Honduras.

¿Qué es para usted la democracia y cómo la podemos perder los pueblos? 

Democracia es que el pueblo viva en paz, viva tranquilo, con oportunidades de toda naturaleza,  que el joven tenga oportunidad de estudiar y de trabajar, que los adultos sean atendidos, que los hospitales estén permanentemente abiertos para la gente, que haya un pueblo que está prosperando y que la nación entera tenga la oportunidad de tener lo que tenemos todos, porque en la constitución de Honduras dice que todos los hondureños nacemos en iguales condiciones y debemos de actuar y lograr iguales condiciones. Lógico, en la democracia hay ricos y hay pobres, como en todos los organismos, como en todos los países del mundo, no importa si es comunista, socialista o demócrata, en todos los países del mundo hay pobres y hay ricos, hay poderosos y hay débiles. Entonces simple y sencillamente la democracia debe ser el grupo llamado a tratar de nivelar entre los pobres y los ricos esa riqueza necesaria para poder vivir con tranquilidad. 

Los pueblos perdemos la democracia si nos debilitamos en reclamar nuestros derechos, los pueblos perdemos la democracia si el dinero de otro país viene a fortalecer un grupo y hay intromisión de parte de ellos. Y lo peor del caso, es disimularnos ante los problemas sociales de la nación, disimularnos ante los gobiernos ineptos, corruptos e irresponsables, eso es posiblemente la mayor preocupación de perder nuestra democracia. 

Históricamente se ha dado la transición a las democracias  y recientemente hay pueblos que están sufriendo una transición al socialismo.  ¿Cuál es más duro y cuál cree usted que debe ser la reacción del pueblo?

Ningún comunismo ni socialismo ha tenido el éxito en sus gobiernos. 50 años lleva Castro en el poder, él lo dijo y su hermano lo también lo dijo, que: si no cambian, fracasan. Después de 50 años se dieron cuenta que el socialismo y el comunismo era lo peor que le podía dar a la ciudadanía. Entonces es necesario abrir las libertades, abrir las posibilidades.

Usted cree que China está siendo eso, lo de un país con dos mentalidades, dos economías, dos sociedades, eso es simple y sencillamente palabras... como las del Socialismo del Siglo XXI, igual, simple y sencillamente están haciendo eso, porque los intereses económicos tienen la posibilidad de llevar a superar la condición económica de los pueblos. Los chinos son comunistas,  pero cómo es eso si son los más grandes comerciantes del mundo. Los más grandes capitalistas del mundo están ahora en China, quién entiende eso; nadie. Entonces, simple y sencillamente, yo creo que lo que tenemos que tener son responsabilidades, es ver que todo ciudadano de cada país del mundo tenga el concepto de voy a trabajar para mejorar la condición personal y la condición del país.


¿Cómo ve usted el caso venezolano?

Muy triste, muy alarmante, muy preocupante y a pesar de ser uno de los países más ricos del mundo por su petróleo, por el sentimiento del pueblo venezolano. El pueblo venezolano era un pueblo alegre, entusiasta, era un pueblo con decisiones, eso se ha ido perdiendo en la medida que está gobernando un dictador, está gobernando un hombre que cree que es mejor que todos, está gobernando un hombre que cree que cree que lo que él está haciendo no tiene que ser consultado con nadie, sino que lo que él dice se hace. Ese es un terrible error que se está cometiendo contra los intereses, tanto de los que lo siguen como de los que no lo siguen.  El peor sistema es el dictatorial y ya lo han dicho líderes en el mundo, lo han dicho hombres con una gran valía intelectual. El héroe latinoamericano, el héroe de América del sur Simón Bolívar, dijo: no hay que darle mucho tiempo a un hombre que gobierne, porque puede quererse quedar en el poder.


¿Cómo vio el caso de Egipto? ¿Considera que se podría reproducir en nuestros pueblos latinos?

Allí está la juventud. Yo me impresionaba cada día que miraba lo que estaba sucediendo en ese pueblo valiente. Estábamos en presencia de un gobierno que llevaba 30 años, una dictadura. El problema es ese, llegan al poder y después se convierten en dioses, en el caso de ellos, en faraón. El pueblo de Egipto dijo: basta y ya no más. Hay diez mil argumentos, pero fue el cansancio de la población, como tienen que irse cansando todos los pueblos de los dictadores, como tienen que cansarse los pueblos de los hombres o mujeres que creen que ellos tienen el derecho de gobernar a un pueblo que no quiere ser gobernado por ellos. La valentía del pueblo de Egipto demostró al mundo entero que cuando un pueblo se cansa de aceptar las condiciones de un hombre, toma decisiones importantes. Pasó en Egipto, que se hizo como una revolución de gente joven, civil, sin armas, pero terminó el ejército tomando posición, rompiendo la constitución. En Honduras tomamos la decisión,  jóvenes y viejos, pero no rompimos la constitución de la república. 


¿Por qué el cambio en Honduras fue Constitucional?

El artículo 239 de la Constitución de la República de Honduras dice que cualquier ser humano, cualquier ciudadano, en el cargo que esté, civil, funcionario o militar, que hable de una reforma constitucional,  él automáticamente queda destituido del cargo que ostenta. Hablamos desde el barrendero hasta el Presidente de la República.

EL Presidente de la República dijo, no en una oportunidad, sino en innumerables ocasiones, que íbamos a una constituyente. Eso, lógicamente le da la posibilidad a la corte suprema de justicia de actuar en consecuencia. Y se tomó la determinación, y es constitucional, y se le ordena el allanamiento a la casa de forma constitucional. Lo único que no lo fue, fue sacarlo del país. Pero el resto, yo me preguntaba y yo decía: cuando uno va al colegio y hace exámenes si saca 99 pasa, nosotros sacamos 99 en el examen, pero no pasamos, porque el comunismo tiene sus redes extendidas en el mundo, mucho más fuertes que nosotros los demócratas que somos pasivos, de repente miedosos, a veces nos da pena o miedo exteriorizar lo que sentimos y nos dedicamos a trabajar. A los comunistas les mandan dinero, de dónde, no sé, pero ellos están dedicados permanentemente en una lucha consciente, porque yo creo que nadie va a estar en las calles todos los días, porque hay que trabajar para vivir, para comer, y ellos lo hacen todos los  días, nosotros vemos a la gente de izquierda en el país todos los días en la calle.


Hemos seguido de cerca el Foro "Antídoto para el Socialismo del Siglo XXI", en el cual usted ha sido una figura fundamental, ¿por qué este evento en Honduras y no en un país donde la democracia y la libertad está amenazada?

Nosotros creemos que se puede hablar con libertar en estos pueblos, donde estamos todavía libres, donde podemos decir lo que queramos y ahora con todos los medios de comunicación técnicos que existen para difundir este mensaje en todo el mundo en cuestión de horas, posiblemente en el mismo instante que se está produciendo. Yo quiero agradecer a Carmen Cecilia Pérez, pues ella ha estado en comunicación conmigo y lo hemos estado haciendo. Quiero agradecer a Unión Cívica Democrática, un grupo hondureño convencido de que la democracia es el mejor sistema con el que podemos vivir y que teníamos que hacerlo aquí y que provocaría un acto de reavivamiento de todas las cosas que nosotros vivimos en este país y fortalecer la democracia. Creo que es un camino que se ha iniciado y le pido a Dios que no lo pare hasta que nos hallamos convencido que todos los pueblos están libres en el mundo.

En Latinoamérica estamos ante el espejismo de la igualdad, que muchos líderes manipulan entre las clases trabajadoras y de escasos recursos, ¿pueden nuestros pueblos sucumbir ante estas promesas y entregar a estos hombres un cheque en blanco para gobernar? 

Siempre ha habido una diferencia entre el trabajador y el patrono. Cuando las injusticias sociales provocan este tipo de cosas tenemos conflictos, pero cuando hay una comprensión que permite la labor, es la oportunidad de tener un pueblo en paz y en tranquilidad. La fermentación de los desacuerdos de los malestares en los pueblos, es precisamente cuando hay injusticia dentro del capital trabajo, pero si nosotros vamos regulando este tipo de cosas, vamos abriendo la oportunidad para que cuando alguien esté cansado de trabajar en algún sector pueda irse a otro, y que con su capacidad pueda alcanzar mejores trabajos y mejores sueldos. Eso nos da la oportunidad a los hombres del mundo de tener la oportunidad para no pelear y dedicarnos a trabajar, porque los seres humanos lo que queremos es paz, amor, tranquilidad y cuando hay revueltas es porque hay disconformidad y eso debemos procurar todos los seres humanos de detenerlo, para que con eso podamos provocar la posibilidad que haya más paz en los pueblos.




miércoles, 2 de febrero de 2011

12 años con Chávez en el poder: corrupción, abusos, caos políticos, destrucción del país, odios y autoritarismo




Por Maibort Petit






Ya han pasado 12 años desde que Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela para convertirla en una sociedad desgarrada por el caos, la corrupción, la ineficiencia, la crisis económica, el desempleo, la inseguridad, populismo, centralización del poder y una enorme dosis de autoritarismo y violación sostenida de los derechos civiles de los ciudadanos.


Han sido 12 años de intensa lucha de un pueblo que se ha dividido en dos grandes pedazos, dispares, diferentes, conflictivos. Dos polos que proyectan dos formas de vida y de país que no se pueden concebir en un solo espacio geográfico. Hay un polo que sigue, ciegamente, a Chávez y apoya todas sus locuras, su fracasado proyecto político, basado en el anquilosado modelo socialista castrista cubano, que destruye la propiedad privada, las libertades públicas, y el estado de derecho; un sistema comunista- socialista, que conlleva a la ineficiencia y a la total destrucción del aparato productivo venezolano, la eliminación de la independencia de poderes y la posibilidad de una alternancia de poder. El otro polo representa a una sociedad que busca corregir los errores cometidos en el pasado y construir la democracia perfeccionando el sistema, acabar con la corrupción, con la pobreza y con la inseguridad, una parte de la sociedad que anhela vivir en paz y en liberad, sin escuchar los denuestos recurrentes que emanan desde la presidencia para calificar a los oponentes, un polo que aspira a que haya respeto y familiaridad entre los venezolanos que hoy conviven entre la desconfianza, el dolor de la ausencia de patria y la inexistencia de un futuro prometedor.


Un cambio para peor


Tras ganar las elecciones en 1998, Chávez asume la presidencia el 2 de febrero de 1999 y una vez juramentado bajo la Constitución de 1961, manipuló las leyes para reelegirse por dos periodos consecutivos, hasta que finalmente consiguió una enmienda constitucional que le permitirá reelegirse hasta que le venga en gana. Desde el pasado año, Chávez está en campaña para las elecciones del 2012 y según sus propias palabras estará en el poder el 2021 o hasta que el pueblo quiera. Sólo que en este caso, él se asume como pueblo, y al ser él, el pueblo, pretende quedarse hasta que la muerte lo separe.


Lo bueno ¿?????????


Muchos analistas han tratado de conseguirle los aspectos positivos al gobierno de Chávez y pretenden colocar en la balanza el hecho que desde la llegada al poder del militar golpista, Venezuela ocupa los titulares de los grandes medios internacionales, y se ubica en la palestra del planeta. Frente a ese planteamiento, vale la pena señalar que los países no logran un mejoramiento interno por ser el blanco de escándalos a nivel internacional, sino todo lo contrario. Por más de una década, Venezuela ha ocupado titulares que informan sobre la destrucción paulatina de sus instituciones democráticas, por el abuso constante de un gobierno que impone sus reglas sin importar lo que piensan o decidan sus gobernados, etc. La creación por parte de Venezuela de foros internacionales no le han dejado nada bueno a la nación, sino un enorme hueco fiscal y un incremento de los niveles de pobreza, pues el gobierno de Chávez ha invertido la fortuna proveniente del boom petrolero para comprar apoyos, adeptos y consciencias en el planeta. Los intercambios comerciales y el acercamiento a países con los que antes Venezuela nos e relacionaba, han generado enormes ganancias para las empresas de esos países y la banca rota para las nacionales que han sufrido de una maniaca persecución, expropiación de sus bienes, robos, amenazas, invasiones y cárcel.


Muchos aplauden la política petrolera de Hugo Chávez y pretenden hacernos creer que el ingenio de Rafael Ramírez, Ali Rodríguez Araque y sus asesores cubanos han permitido que el precio del petróleo flote en las alturas y que el gobierno se enriquezca. Venezuela siempre tuvo voz y voto en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Lejos de haber logrado éxitos, es claro y obvio que la antigua empresa modelo PDVSA es un hoy una corporación quebrada, envejecida tecnológicamente y con unos enormes pasivos laborales. También se ha disminuido la producción petrolera y se ha duplicado los niveles de corrupción en la estatal petrolera.


Otros apuntan a que los grandes logros de la revolución están ligados a las misiones, en especial Barrio Adentro, cuyo objetivo es llevar salud barata a las barriadas populares. Este sistema clientelar usado por Chávez para comprar el afecto de las clases más necesitadas, le ha dado enormes posibilidades a los médicos de Cuba de ganar dinero, y de salir de la isla para huir a Miami, y ha ampliado la corrupción a gran escala. De haber tenido buenas intenciones el proyecto, hubiese tomado en cuenta a los talentosos médicos venezolanos, que han tenido que emigrar a otras fronteras ante la negativa del gobierno de ofrecerles trabajo. Si bien los cubanos han mostrado un mejor panorama en la isla con la atención médica, en Venezuela la Misión Barrio Adentro se limita a repartir entre los amigos del gobierno los recursos públicos de manera corrupta y abusiva.


Y es que definitivamente, durante la revolución encabezada por Hugo Chávez la corrupción se ha convertido en la bandera de los logros del régimen. Venezuela ha ocupado los primeros puestos de las listas mundiales de países corruptos bajo estos 12 años de gobierno de Hugo Chávez, superándose a si misma durante los otros corruptos gobierno que ha tenido Venezuela desde que es Republica. Hoy por hoy, se ha generado una nueva elite económica que nada tiene que ver con la producción, el trabajo y la generación de riquezas sustentables, sino con el nivel de influencia que tienen con el Jefe de estado y sus corruptas formas de malgastar los recursos públicos, en un ambiente de total impunidad.


Por más de una década hemos visto como la economía venezolana se ha ido deteriorando, remontando a la cúspide de la inflación que supera el 27,2 % lo que constituye la más elevada de la región. Asimismo, bajo el gobierno de Chávez se ha visto una disminución de los empleos producto de la casi eliminación del sector privado, y el incremento de los precios de los alimentos, aunado al desabastecimiento


Para cualquier analista es fácil determinar que los gobiernos autoritarios, personalistas y con ansias de autocracia no son positivos para ninguna sociedad, desde ningún punto de vista, puesto que hasta el momento no se conoce que los mismos hayan traído avances en el plano económico, político y social a los países que los han sufrido. Todo lo contrario, este tipo de gobierno han sumergido a las sociedades respectivas en el atraso, la involución, la oscuridad y pobreza. El gobierno de Hugo Chávez no es diferente al del resto de caudillos que han gobernador los países de América Latina en los últimos dos cientos años, todos han buscado, tercamente, eternizarse en el poder utilizando para ello una serie de artificios que van desde los cambios de constituciones para legitimar sus nefastas acciones, hasta hacerse aclamar por las masas desposeídas que buscan en la figura del mesías de turno, las soluciones a los males que los aquejan, en tanto que los más afortunados los ven como un mecanismo de alianza para incrementar sus fortunas.


Lo bueno o positivo de un régimen como el que ocupa hoy el poder en Venezuela es altamente difícil de calibrar, lo único que podría convertirse en una fortaleza es el factor que con la llegada de Chávez la presidencia y su ruidoso liderazgo de conflicto, la gente se interesó en la política y empezó a participar activamente en el proceso que antes veía desde lo lejano, y que hoy en día, luego de 12 años, lo siente en peligro. Hubo de venir un militar alocado y enterrar las instituciones para que los venezolanos se dieran cuenta del verdadero valor de las libertades democráticas.


Tenemos que destacar, sin embargo, que no toda la sociedad ha despertado, aún prevalece en una parte de la población el peso cultural que ha producido la relaciones clientelares y paternales entre el caudillo y los pobres, Chávez ha sido exitoso en inyectar en la mente del colectivo la idea que bajo su gobierno hay una incursión social a través del majeo de las emociones y la eliminación de alternativas que lo puedan sustituir como el mesías de los pobres. Tal como lo advirtió Chávez los presidentes siempre intentaron representar al Estado, pero en su caso, él quiere ser la imagen del pueblo, el estado y el gobierno mismo, para no dejar opciones posibles que otra persona lo saque del poder.









sábado, 22 de enero de 2011

Venezuela: Una dictadura que pretende vestirse de democracia



Por Maibort Petit
Los males que aquejan la esfera política venezolana son extremadamente complejos. El resultado de 12 años de destrucción del aparataje institucional y de la creación de uno nuevo calqueado, en su esencia, del cubano ha conllevado a una metamorfosis que toca lo social, lo político, lo económico y lo ideológico.  Venezuela es hoy un país donde convergen dos sistemas que antagonizan y se enfrentan a diario. Las pocas reminiscencias que quedan de la democracia representativa se niegan a morir para dejar imponer por completo el proyecto de Hugo Chávez.
Los años de democracia dejaron un legado en la mente del colectivo y en los hábitos de la población que no han sido fácil de eliminar. Una parte de la sociedad sigue confundida en torno a la naturaleza y los beneficios que trajo consigo la democracia como forma de gobierno. Esas dudas son  aprovechadas por Chávez para debilitar la democracia representativa y colocarla como la causante de todos los males que tiene el país,  para así ganar terreno para seguir imponiendo su proyecto autocrático, que en su primera década fue disfrazado de “democrático” para avanzar con menos criticas y condenas internacionales.
Gracias al uso de elecciones como metido de legitimación Chávez logró que los gobiernos del mundo no lo calificaran como dictatorial y antidemocrático en la primera etapa de la revolución. A los que lo acusamos desde el primer momento de dictador se nos miró con recelos y se nos obvió en los fotos internacionales. No obstante, hoy en día el mundo tiene bien claro  que en la Venezuela no existe un modelo democrático.
La presencia de Chávez en el poder desde hace 12 años nos refleja la ausencia de las más elementales reglas democráticas. La no existencia de poderes independientes, con autonomía es una prueba. Chávez controla  todas las instituciones y se burla de la minoría opositora que dejó entrar en la Asamblea Nacional para legitimarse..

En Venezuela no existe un equilibrio democrático, ni existe respeto a las minorías, ni alternabilidad en el poder, ni libre albedrío para ver o escuchar lo que a la ciudadanía le plazca. Tampoco existe un respeto a los derechos políticos, civiles y humanos de la población que está en contra del régimen,  no hay respeto a la constitución y las leyes se hacen de manera mañosa, sin discusión de ninguna naturaleza y sin consenso social.
Venezuela ciertamente logró construir un incipiente modelo democrático consensuado entre los años de 1958 y hasta 1999, cuando se empezó a trabajar para desmontarlo y sustituirlo por uno impuesto por un caudillo que no respeta las decisiones de la mayoría.  Desde Miraflores se ha hecho un esfuerzo sostenido, en la última década, por borrar los valores democráticos que se inculcaron en cuatro décadas para darle paso a un  gobierno autoritario de izquierda, basado en el fracasado modelo cubano y en otros regimenes políticos que lograron oprimir a los pueblos a lo largo de los siglos XIX y XX.
El modelo que aspira coronar Hugo Chávez es una mezcolanza de ideas, de conceptos rancios mal aprendidos, que convierten el Socialismo del siglo XXI en uno de los disparates ideológicos y políticos más peligrosos de la historia de nuestro pueblo. Chávez es un gobernante sin escrúpulos, capaz de hacerse cualquier cosa para mantenerse en el poder. Sus intenciones son fáciles de percibir en su actitud.  Su discurso lleno de denuestos, de mentiras y de insultos nos lleva a asegurarnos que Chávez es la antitesis de un estadista, de un demócrata respetuoso del Estado de Derecho y de las leyes de la Republica.


El actual gobierno venezolano es opresor y acosa a sus oponentes, llevándolos a la cárcel, al cementerio o al exilio. A los medios que han manifestado criticas a su forma de gobernar, los ha cerrado y les ha expropiado sus equipos; a los periodistas, los ha silenciado, los ha amenazado con prisión y los estrangula a través de las abusivas multas impuestas por el SENIAT, con lo cual ha logrado imponer la autocensura y el miedo como norma y regla laboral.
En la Venezuela de Chávez se convirtió en normal  ver a los militares aupar la revolución y al comunismo, recibir órdenes de los jefes cubanos, y utilizar los recursos públicos para pagar sus costosas vidas. La corrupción es la palabra clave de las fuerzas armadas bolivarianas, y la traición a los valores democráticos el requisito para formar parte del estamento militar. Con Chávez los pocos militares que levantaron su voz de protesta y se negaron aceptar el sistema impuesto, fueron privados de su libertad y acusado de varios delitos.  Hoy en día en Venezuela se violan los derechos humanos, se ideologizó la educación, se corrompió por completo todas las instituciones y se violó el derecho a la propiedad privada y a la libre empresa.

En Venezuela, luego de 12 años, podemos observar como  el país esta dejando de ser democrático y se está transformando en uno despótico, arbitrario y dictatorial. Chávez ha conseguido apoderarse del espacio público  y está asfixiando el sistema de libertades que construyó  aquel pueblo guerrero que le puso fin a otro régimen militarista dictatorial, encabezado por Marcos Pérez Jiménez, aquel glorioso 23 de enero de 1958. Hoy 53 años después de aquel hecho glorioso, estamos frente a un paralelismo histórico que nos obliga a arreciar la lucha contra una dictadura disfrazada de democracia y contra un hombre que nos secuestro el país y nuestra historia. Por eso le damos hoy el certificado de Dictadura al Régimen de Hugo Chávez Frías.











miércoles, 19 de enero de 2011

Profesor José Azel: No es posible desarrollo económico sin libertad y sin democracia

Por Maibort Petit



Para este catedrático, la experiencia de Cuba, no le permite a su sociedad conocer el rumbo que debe seguir una vez se produzca la transición “legítima”, por lo que es menester enseñar y hacer comprender al  pueblo cubano lo qué es el régimen de libertades. 


Expresa que, lamentablemente, Cuba es un pueblo cuya población no es capaz de entender a cabalidad —porque no tiene experiencia alguna—, cómo se conduce un ciudadano en una democracia. Obviamente una circunstancia nacida de desconocer por completo el sistema de libertades.
Refiere que el pueblo cubano está acostumbrado a “resolver” de cualquier forma para sobrevivir, y a lo largo de cinco décadas se ha generado una especie de ética de sobrevivencia. Y es que la población de la isla ha vivido, y vive, en un constante estado de improvisación. Como dice el dicho: “Como vaya viniendo, vamos viendo”.
Estas observaciones las expresó José Azel, quien es experto en Economía de comportamiento y arquitectura de medición, que trabaja en el diseño de políticas que inclinen a las personas y a los gobiernos a tomar mejores decisiones Este catedrático, desarrolló un conjunto de técnicas que permitan inducir o estimular el cambio de conducta en el individuo. Con él conversó Miami Diario.
Construcción de la sociedad civil
En tal sentido, José Azel sostiene que cuando llegue el momento de una transición legítima, de un cambio de sistema —algo que no se sabe cuándo va a ocurrir—, se estará entonces frente a una sociedad civil totalmente destruida.
Por tanto, advierte que una de las primeras tareas al momento de producirse la cita transición, será la reconstrucción de esa sociedad civil.
Pero subraya, que cuando habla de transición lo hace al cambio radical, total, y no a esta sucesión en el poder que se ha producido con los Castro.
Al hablar de transición legítima explica que se trata de una transformación de la sociedad y del modelo político tal como ocurrió con la Unión Soviética, con Polonia, con Alemania, entre otros.
¿Cómo es posible este proceso de reconstrucción?, pues indica que al no existir una sociedad civil, se tienen que definir y estructurar, entonces, una serie de políticas que permitan la creación de la esta. Todo un proceso que debe realizarse a partir de la realidad que al momento de producirse la transición deje el sistema castrista, en el cual, como es bien sabido, no existen ningún tipo de libertades públicas ni individuales.
Ser libre para ser feliz
El profesor Azel se declara un ferviente creyente de las libertades individuales, las cuales son un elemento imprescindible para el desarrollo económico sostenible.
Y es que, estima, que sin estas libertades es imposible que el ser humano produzca y disfrute el estado de felicidad.
Queda claro para este catedrático que no es posible ser feliz si el individuo es sometido a la voluntad de otro, al ser obligado a ver la televisión que otro desea, a leer los  libros que otros deciden o a escuchar la  música que los demás seleccionan por él.
Entender el sistema democrático
Azel advierte que en muchos países de América latina, aún no se ha entendido aun lo que es y significa la democracia como sistema de vida, un sistema que incluye elementos políticos, sociales, e individuales.
Y es que, como explica, en  mayoría de nuestros países buena parte de la sociedad  concibe la democracia como un mecanismo para escoger a los dirigentes, “pero la democracia es muchísimo más que eso y equivale a un sistema que nos permite corregir errores, cambiar a los dirigentes que no hacen su trabajo, y dejar ser a los individuos en su propia esencia”.
Nuestro entrevistado refiere que entender y vivir en democracia brinda al individuo y a la sociedad en general la posibilidad de generar bienestar y desarrollarse.
Esto debido en las estructuras democráticas, en donde existe independencia de las instituciones y está planteada la separación e independencia de los poderes públicos, es posible que se geste el desarrollo económico, el cual requiere de lo anterior como sustento.
Cita el caso de Cuba y de Venezuela, donde no existe esa independencia de los poderes públicos, especialmente el Judicial y, en consecuencia, no hay respeto la propiedad. “Sin lo cual (justicia y libertad) se hace imposible hablar de democracia”.
Este experto nos recuerda el concepto de libertad en todas sus versiones y visiones, negativas y positivas. Tal es el caso de la libertad de opresión como la vertiente negativa, y las libertades para perseguir los sueños, en el caso positivo.
34 experiencias que señalan el camino
A referirse específicamente al caso cubano, José Azel subraya el grado de dificultad que supondrá la transformación total de esa sociedad, con las implicaciones sociales, políticas y económicas que ello supone.
Esto, dice, en virtud de que la transición operaría de un sistema totalitario a una democracia en una sociedad que nunca ha disfrutado, y por tanto no conoce, el régimen de libertades, pero sobre que durante más de medio siglo ha vivido ajena a lo que es la economía de mercado.
De cualquier manera, Azel advierte que no se debe generar por esto frustración pues existen experiencias exitosas —34 en todo el mundo—, que permiten vislumbrar cómo puede gestarse esta transición.
Señala así, que casos como el de estonia, Hungría y Polonia, entre otros, indican que deben implementarse reformas políticas y económicas de manera simultánea a objeto de garantizar así el éxito de la gestión de cambio y por ende del desarrollo.
Las condiciones
José Azel nombra algunas condiciones que es preciso que existan para la génesis de la transformación, enumerando en primer lugar al Estado dedicado a funciones específicas de gobierno.
Un Estado pequeño, libre de cargas y de funciones que por naturaleza le son ajenas, tal es el caso de las económicas.
Un Estado dedicado a la seguridad y a la educación, que deje lo económico en manos privadas.
Igualmente, Azel estima como fundamental que la sociedad posea una prensa libre y sin miedo, capaz de hacer señalamientos y observaciones sin el temor de censurada o, en el peor de los casos, clausurada.
Del mismo modo, el catedrático  precisa para finalizar, que es imprescindible la transparencia en la gestión gubernamental, en el que exista claridad para el ciudadano, acerca de cómo se administran los recursos que aporta mediante la vía impositiva.

Huele a Capitalismo en la destruida Cuba socialista


Por Maibort Petit

El anquilosado sistema cubano requiere de cambios. Las propias autoridades han admitido que, o se transforman o sucumben. Tal vez el más significativo de estos cambios es el referido a la conformación del sector privado que, aunque limitado, ya deja ver la exigencia de instaurarlo ante so pena de hacer desaparecer el régimen.

Aunque en pequeña escala, en Cuba, las autoridades y aquellas instituciones encargadas de preservar el régimen comunista, tal es el caso del diario oficial “Granma” habla, inclusive, de una “revolución dentro de la Revolución”. 
Y es que la isla caribeña se han comenzado a gestar una serie de reformas en virtud de que el propio régimen castrista ha entendido que el actual estado cosas es insostenible en esa nación.
Pero así sean pocos estas transformaciones, ya ha surgido un grupo de empresarios autónomos que comenzaron a está cambiar el panorama de un país donde el 95 por ciento de la economía está en manos del Estado.
Para 2011, según se apunta, vienen cambios más profundos.
En la isla, pues, opera lo que algunos denominan la “actualización” del socialismo, régimen vigente en Cuba desde hace más de cinco décadas.
Parte de la nueva realidad se deja ver con la decisión del gobierno de eliminar 500 mil empleos en un semestre. No podía ser de otra manera. Se trataba de un anuncio que tarde o temprano debía producirse, pues el sector estatal no soporta ya la infinita carga que recae sobre él.
Una serie de instrumentos legislativos hubieron de ser aprobados para crear la plataforma que permitiera a las personas cesantes abrir pequeños negocios en más de 178 profesiones diferentes.
De esto ya dan testimonios las calles de La Habana, en cuyas esquinas, paradas de autobús y portales, es posible ver a comerciantes particulares que ofrecen artículos diversos, jugos o comida para llevar. También se dejan ver los peluqueros a domicilio, o aquellos que se dedican a todo tipo de reparaciones.
Y aunque sin licencia, no falta quien venda CD o DVD copiados de cantantes como Shakira o Rihanna, hasta los capítulos de “Dora la exploradora” u otros programas de MTV. ¿Los precios? De entre uno y tres dólares al cambio.
Eso sí, todos los títulos son “piratas”, un claro ejemplo que se sigue de la televisión cubana, donde se emiten, sin licencia, películas y series estadounidenses.
Las opiniones respecto a los cambios no tardan en escucharse por aquí o por allá, toda vez que la gente entiende que se trata de un sistema donde todos ganan. Y es que los nuevos trabajadores “cuentapropistas”, como se les llama en la ley, cancelan el impuesto sobre la renta, impuesto a las ventas y contribuyen con la Seguridad Social.
            Toda esta plantilla de nuevos “empresarios” proviene, casi en un 60 por ciento, de los puestos de empleo que fueron eliminados por el gobierno.
            En diciembre, según informó el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se habían concedido 80 mil licencias para la abrir pequeños negocios. A esa fecha, otras 20 mil esperaban por aprobación y visto bueno.
La administración de Raúl Castro estima que en unos cinco años el sector privado cubano estará conformado por alrededor de 2 millones de personas. Una cantidad considerable si se toma en cuenta que la fuerza laboral de Cuba es de cinco millones de trabajadores.
            Pero el gobierno también hace advertencias.
            No debe haber confusiones, pues el clan Castro es tajante al asegurar que estos cambios implementados solamente apuntan a hacer “irreversible” el socialismo y, de ninguna manera, se prevé un regreso “al pasado capitalista y neocolonial”.
Para Raúl Castro, la supervivencia de la revolución está supeditada a la corrección de los errores cometidos durante décadas. “O rectificamos, o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio. Nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”, dijo el mandatario en la Asamblea.
De igual manera, Raúl Castro se dirigió a los militantes comunistas, a aquellos más recalcitrantes, pues. A ellos solicitó cambiar de mentalidad para, de esta manera, “no generar estigmas ni prejuicios” respecto a las políticas de cambio.
Además, algo insólito está ocurriendo, pues instituciones en las que anteriormente hubiese sido impensable escuchar ciertos planteamientos e ideas, se dejan oír los nuevos postulados de la transformación. Es el caso de los medios de comunicación oficiales, los cuales ahora contemplan espacios para explicar las nuevas formas de trabajo. Y hasta reprimendas se han dejado sentir en ellos, dirigidas a aquellos funcionarios que interfieren y obstaculizan la labor de los pequeños empresarios.
Por ejemplo, Granma invitó hace poco a “desatar los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias”.
            Trece años lleva sin celebrarse el congreso del Partido Comunista de Cuba, y ya se anuncia el encuentro que se celebrará entre los días 16 y 19 de abril.
 Tal evento coincidirá con el 50 aniversario de la victoria contra los invasores de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la revolución de Fidel Castro, ahora en manos de su hermano.
Y, precisamente Raúl Castro ha dicho que dicho congreso será la última vez en que la vieja generación de dirigentes trace el rumbo de la nación.
La agenda del Congreso del Partido Comunista de Cuba prevé la discusión de temas como la unificación de las dos monedas que circulan en el país —a saber, el peso nacional y el peso convertible—. Igualmente, se tratará la flexibilización de la compra-venta de viviendas, algo prohibido en la Cuba de los últimos cincuenta años.
Se debatirá, también, sobre la eliminación de la libreta de abastecimiento racionado. Un instrumento de racionamiento del consumo vigente desde 1962, pero que ha venido siendo reducida desde hace un tiempo. En pocas palabras, en Cuba se está llegando al fin de la era de los subsidios y las “gratuidades”.
También, el Congreso del Partido Comunista de Cuba discutirá temas de índole económico, aspectos que igualmente habrán de ser debatidos en la conferencia nacional de esa organización política en fecha de este año aún no definida.
Estatutariamente, ese órgano partidista tiene entre sus funciones la elección de los máximos cargos de dirección partidista, los cuales son detentados por Fidel y Raúl Castro, primer y segundo secretario.
Sin embargo, y pese a que ya cuentan, Fidel con 85 años y Raúl con 80 años de edad, no se hacen anuncios respecto a relevos en este sentido. Raúl Castro, hasta el momento, apenas ha dicho que en la conferencia se analizarán “modificaciones a los métodos y estilos de trabajo de la organización partidista”.