sábado, 22 de enero de 2011

Venezuela: Una dictadura que pretende vestirse de democracia



Por Maibort Petit
Los males que aquejan la esfera política venezolana son extremadamente complejos. El resultado de 12 años de destrucción del aparataje institucional y de la creación de uno nuevo calqueado, en su esencia, del cubano ha conllevado a una metamorfosis que toca lo social, lo político, lo económico y lo ideológico.  Venezuela es hoy un país donde convergen dos sistemas que antagonizan y se enfrentan a diario. Las pocas reminiscencias que quedan de la democracia representativa se niegan a morir para dejar imponer por completo el proyecto de Hugo Chávez.
Los años de democracia dejaron un legado en la mente del colectivo y en los hábitos de la población que no han sido fácil de eliminar. Una parte de la sociedad sigue confundida en torno a la naturaleza y los beneficios que trajo consigo la democracia como forma de gobierno. Esas dudas son  aprovechadas por Chávez para debilitar la democracia representativa y colocarla como la causante de todos los males que tiene el país,  para así ganar terreno para seguir imponiendo su proyecto autocrático, que en su primera década fue disfrazado de “democrático” para avanzar con menos criticas y condenas internacionales.
Gracias al uso de elecciones como metido de legitimación Chávez logró que los gobiernos del mundo no lo calificaran como dictatorial y antidemocrático en la primera etapa de la revolución. A los que lo acusamos desde el primer momento de dictador se nos miró con recelos y se nos obvió en los fotos internacionales. No obstante, hoy en día el mundo tiene bien claro  que en la Venezuela no existe un modelo democrático.
La presencia de Chávez en el poder desde hace 12 años nos refleja la ausencia de las más elementales reglas democráticas. La no existencia de poderes independientes, con autonomía es una prueba. Chávez controla  todas las instituciones y se burla de la minoría opositora que dejó entrar en la Asamblea Nacional para legitimarse..

En Venezuela no existe un equilibrio democrático, ni existe respeto a las minorías, ni alternabilidad en el poder, ni libre albedrío para ver o escuchar lo que a la ciudadanía le plazca. Tampoco existe un respeto a los derechos políticos, civiles y humanos de la población que está en contra del régimen,  no hay respeto a la constitución y las leyes se hacen de manera mañosa, sin discusión de ninguna naturaleza y sin consenso social.
Venezuela ciertamente logró construir un incipiente modelo democrático consensuado entre los años de 1958 y hasta 1999, cuando se empezó a trabajar para desmontarlo y sustituirlo por uno impuesto por un caudillo que no respeta las decisiones de la mayoría.  Desde Miraflores se ha hecho un esfuerzo sostenido, en la última década, por borrar los valores democráticos que se inculcaron en cuatro décadas para darle paso a un  gobierno autoritario de izquierda, basado en el fracasado modelo cubano y en otros regimenes políticos que lograron oprimir a los pueblos a lo largo de los siglos XIX y XX.
El modelo que aspira coronar Hugo Chávez es una mezcolanza de ideas, de conceptos rancios mal aprendidos, que convierten el Socialismo del siglo XXI en uno de los disparates ideológicos y políticos más peligrosos de la historia de nuestro pueblo. Chávez es un gobernante sin escrúpulos, capaz de hacerse cualquier cosa para mantenerse en el poder. Sus intenciones son fáciles de percibir en su actitud.  Su discurso lleno de denuestos, de mentiras y de insultos nos lleva a asegurarnos que Chávez es la antitesis de un estadista, de un demócrata respetuoso del Estado de Derecho y de las leyes de la Republica.


El actual gobierno venezolano es opresor y acosa a sus oponentes, llevándolos a la cárcel, al cementerio o al exilio. A los medios que han manifestado criticas a su forma de gobernar, los ha cerrado y les ha expropiado sus equipos; a los periodistas, los ha silenciado, los ha amenazado con prisión y los estrangula a través de las abusivas multas impuestas por el SENIAT, con lo cual ha logrado imponer la autocensura y el miedo como norma y regla laboral.
En la Venezuela de Chávez se convirtió en normal  ver a los militares aupar la revolución y al comunismo, recibir órdenes de los jefes cubanos, y utilizar los recursos públicos para pagar sus costosas vidas. La corrupción es la palabra clave de las fuerzas armadas bolivarianas, y la traición a los valores democráticos el requisito para formar parte del estamento militar. Con Chávez los pocos militares que levantaron su voz de protesta y se negaron aceptar el sistema impuesto, fueron privados de su libertad y acusado de varios delitos.  Hoy en día en Venezuela se violan los derechos humanos, se ideologizó la educación, se corrompió por completo todas las instituciones y se violó el derecho a la propiedad privada y a la libre empresa.

En Venezuela, luego de 12 años, podemos observar como  el país esta dejando de ser democrático y se está transformando en uno despótico, arbitrario y dictatorial. Chávez ha conseguido apoderarse del espacio público  y está asfixiando el sistema de libertades que construyó  aquel pueblo guerrero que le puso fin a otro régimen militarista dictatorial, encabezado por Marcos Pérez Jiménez, aquel glorioso 23 de enero de 1958. Hoy 53 años después de aquel hecho glorioso, estamos frente a un paralelismo histórico que nos obliga a arreciar la lucha contra una dictadura disfrazada de democracia y contra un hombre que nos secuestro el país y nuestra historia. Por eso le damos hoy el certificado de Dictadura al Régimen de Hugo Chávez Frías.











miércoles, 19 de enero de 2011

Profesor José Azel: No es posible desarrollo económico sin libertad y sin democracia

Por Maibort Petit



Para este catedrático, la experiencia de Cuba, no le permite a su sociedad conocer el rumbo que debe seguir una vez se produzca la transición “legítima”, por lo que es menester enseñar y hacer comprender al  pueblo cubano lo qué es el régimen de libertades. 


Expresa que, lamentablemente, Cuba es un pueblo cuya población no es capaz de entender a cabalidad —porque no tiene experiencia alguna—, cómo se conduce un ciudadano en una democracia. Obviamente una circunstancia nacida de desconocer por completo el sistema de libertades.
Refiere que el pueblo cubano está acostumbrado a “resolver” de cualquier forma para sobrevivir, y a lo largo de cinco décadas se ha generado una especie de ética de sobrevivencia. Y es que la población de la isla ha vivido, y vive, en un constante estado de improvisación. Como dice el dicho: “Como vaya viniendo, vamos viendo”.
Estas observaciones las expresó José Azel, quien es experto en Economía de comportamiento y arquitectura de medición, que trabaja en el diseño de políticas que inclinen a las personas y a los gobiernos a tomar mejores decisiones Este catedrático, desarrolló un conjunto de técnicas que permitan inducir o estimular el cambio de conducta en el individuo. Con él conversó Miami Diario.
Construcción de la sociedad civil
En tal sentido, José Azel sostiene que cuando llegue el momento de una transición legítima, de un cambio de sistema —algo que no se sabe cuándo va a ocurrir—, se estará entonces frente a una sociedad civil totalmente destruida.
Por tanto, advierte que una de las primeras tareas al momento de producirse la cita transición, será la reconstrucción de esa sociedad civil.
Pero subraya, que cuando habla de transición lo hace al cambio radical, total, y no a esta sucesión en el poder que se ha producido con los Castro.
Al hablar de transición legítima explica que se trata de una transformación de la sociedad y del modelo político tal como ocurrió con la Unión Soviética, con Polonia, con Alemania, entre otros.
¿Cómo es posible este proceso de reconstrucción?, pues indica que al no existir una sociedad civil, se tienen que definir y estructurar, entonces, una serie de políticas que permitan la creación de la esta. Todo un proceso que debe realizarse a partir de la realidad que al momento de producirse la transición deje el sistema castrista, en el cual, como es bien sabido, no existen ningún tipo de libertades públicas ni individuales.
Ser libre para ser feliz
El profesor Azel se declara un ferviente creyente de las libertades individuales, las cuales son un elemento imprescindible para el desarrollo económico sostenible.
Y es que, estima, que sin estas libertades es imposible que el ser humano produzca y disfrute el estado de felicidad.
Queda claro para este catedrático que no es posible ser feliz si el individuo es sometido a la voluntad de otro, al ser obligado a ver la televisión que otro desea, a leer los  libros que otros deciden o a escuchar la  música que los demás seleccionan por él.
Entender el sistema democrático
Azel advierte que en muchos países de América latina, aún no se ha entendido aun lo que es y significa la democracia como sistema de vida, un sistema que incluye elementos políticos, sociales, e individuales.
Y es que, como explica, en  mayoría de nuestros países buena parte de la sociedad  concibe la democracia como un mecanismo para escoger a los dirigentes, “pero la democracia es muchísimo más que eso y equivale a un sistema que nos permite corregir errores, cambiar a los dirigentes que no hacen su trabajo, y dejar ser a los individuos en su propia esencia”.
Nuestro entrevistado refiere que entender y vivir en democracia brinda al individuo y a la sociedad en general la posibilidad de generar bienestar y desarrollarse.
Esto debido en las estructuras democráticas, en donde existe independencia de las instituciones y está planteada la separación e independencia de los poderes públicos, es posible que se geste el desarrollo económico, el cual requiere de lo anterior como sustento.
Cita el caso de Cuba y de Venezuela, donde no existe esa independencia de los poderes públicos, especialmente el Judicial y, en consecuencia, no hay respeto la propiedad. “Sin lo cual (justicia y libertad) se hace imposible hablar de democracia”.
Este experto nos recuerda el concepto de libertad en todas sus versiones y visiones, negativas y positivas. Tal es el caso de la libertad de opresión como la vertiente negativa, y las libertades para perseguir los sueños, en el caso positivo.
34 experiencias que señalan el camino
A referirse específicamente al caso cubano, José Azel subraya el grado de dificultad que supondrá la transformación total de esa sociedad, con las implicaciones sociales, políticas y económicas que ello supone.
Esto, dice, en virtud de que la transición operaría de un sistema totalitario a una democracia en una sociedad que nunca ha disfrutado, y por tanto no conoce, el régimen de libertades, pero sobre que durante más de medio siglo ha vivido ajena a lo que es la economía de mercado.
De cualquier manera, Azel advierte que no se debe generar por esto frustración pues existen experiencias exitosas —34 en todo el mundo—, que permiten vislumbrar cómo puede gestarse esta transición.
Señala así, que casos como el de estonia, Hungría y Polonia, entre otros, indican que deben implementarse reformas políticas y económicas de manera simultánea a objeto de garantizar así el éxito de la gestión de cambio y por ende del desarrollo.
Las condiciones
José Azel nombra algunas condiciones que es preciso que existan para la génesis de la transformación, enumerando en primer lugar al Estado dedicado a funciones específicas de gobierno.
Un Estado pequeño, libre de cargas y de funciones que por naturaleza le son ajenas, tal es el caso de las económicas.
Un Estado dedicado a la seguridad y a la educación, que deje lo económico en manos privadas.
Igualmente, Azel estima como fundamental que la sociedad posea una prensa libre y sin miedo, capaz de hacer señalamientos y observaciones sin el temor de censurada o, en el peor de los casos, clausurada.
Del mismo modo, el catedrático  precisa para finalizar, que es imprescindible la transparencia en la gestión gubernamental, en el que exista claridad para el ciudadano, acerca de cómo se administran los recursos que aporta mediante la vía impositiva.

Huele a Capitalismo en la destruida Cuba socialista


Por Maibort Petit

El anquilosado sistema cubano requiere de cambios. Las propias autoridades han admitido que, o se transforman o sucumben. Tal vez el más significativo de estos cambios es el referido a la conformación del sector privado que, aunque limitado, ya deja ver la exigencia de instaurarlo ante so pena de hacer desaparecer el régimen.

Aunque en pequeña escala, en Cuba, las autoridades y aquellas instituciones encargadas de preservar el régimen comunista, tal es el caso del diario oficial “Granma” habla, inclusive, de una “revolución dentro de la Revolución”. 
Y es que la isla caribeña se han comenzado a gestar una serie de reformas en virtud de que el propio régimen castrista ha entendido que el actual estado cosas es insostenible en esa nación.
Pero así sean pocos estas transformaciones, ya ha surgido un grupo de empresarios autónomos que comenzaron a está cambiar el panorama de un país donde el 95 por ciento de la economía está en manos del Estado.
Para 2011, según se apunta, vienen cambios más profundos.
En la isla, pues, opera lo que algunos denominan la “actualización” del socialismo, régimen vigente en Cuba desde hace más de cinco décadas.
Parte de la nueva realidad se deja ver con la decisión del gobierno de eliminar 500 mil empleos en un semestre. No podía ser de otra manera. Se trataba de un anuncio que tarde o temprano debía producirse, pues el sector estatal no soporta ya la infinita carga que recae sobre él.
Una serie de instrumentos legislativos hubieron de ser aprobados para crear la plataforma que permitiera a las personas cesantes abrir pequeños negocios en más de 178 profesiones diferentes.
De esto ya dan testimonios las calles de La Habana, en cuyas esquinas, paradas de autobús y portales, es posible ver a comerciantes particulares que ofrecen artículos diversos, jugos o comida para llevar. También se dejan ver los peluqueros a domicilio, o aquellos que se dedican a todo tipo de reparaciones.
Y aunque sin licencia, no falta quien venda CD o DVD copiados de cantantes como Shakira o Rihanna, hasta los capítulos de “Dora la exploradora” u otros programas de MTV. ¿Los precios? De entre uno y tres dólares al cambio.
Eso sí, todos los títulos son “piratas”, un claro ejemplo que se sigue de la televisión cubana, donde se emiten, sin licencia, películas y series estadounidenses.
Las opiniones respecto a los cambios no tardan en escucharse por aquí o por allá, toda vez que la gente entiende que se trata de un sistema donde todos ganan. Y es que los nuevos trabajadores “cuentapropistas”, como se les llama en la ley, cancelan el impuesto sobre la renta, impuesto a las ventas y contribuyen con la Seguridad Social.
            Toda esta plantilla de nuevos “empresarios” proviene, casi en un 60 por ciento, de los puestos de empleo que fueron eliminados por el gobierno.
            En diciembre, según informó el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se habían concedido 80 mil licencias para la abrir pequeños negocios. A esa fecha, otras 20 mil esperaban por aprobación y visto bueno.
La administración de Raúl Castro estima que en unos cinco años el sector privado cubano estará conformado por alrededor de 2 millones de personas. Una cantidad considerable si se toma en cuenta que la fuerza laboral de Cuba es de cinco millones de trabajadores.
            Pero el gobierno también hace advertencias.
            No debe haber confusiones, pues el clan Castro es tajante al asegurar que estos cambios implementados solamente apuntan a hacer “irreversible” el socialismo y, de ninguna manera, se prevé un regreso “al pasado capitalista y neocolonial”.
Para Raúl Castro, la supervivencia de la revolución está supeditada a la corrección de los errores cometidos durante décadas. “O rectificamos, o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio. Nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”, dijo el mandatario en la Asamblea.
De igual manera, Raúl Castro se dirigió a los militantes comunistas, a aquellos más recalcitrantes, pues. A ellos solicitó cambiar de mentalidad para, de esta manera, “no generar estigmas ni prejuicios” respecto a las políticas de cambio.
Además, algo insólito está ocurriendo, pues instituciones en las que anteriormente hubiese sido impensable escuchar ciertos planteamientos e ideas, se dejan oír los nuevos postulados de la transformación. Es el caso de los medios de comunicación oficiales, los cuales ahora contemplan espacios para explicar las nuevas formas de trabajo. Y hasta reprimendas se han dejado sentir en ellos, dirigidas a aquellos funcionarios que interfieren y obstaculizan la labor de los pequeños empresarios.
Por ejemplo, Granma invitó hace poco a “desatar los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias”.
            Trece años lleva sin celebrarse el congreso del Partido Comunista de Cuba, y ya se anuncia el encuentro que se celebrará entre los días 16 y 19 de abril.
 Tal evento coincidirá con el 50 aniversario de la victoria contra los invasores de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la revolución de Fidel Castro, ahora en manos de su hermano.
Y, precisamente Raúl Castro ha dicho que dicho congreso será la última vez en que la vieja generación de dirigentes trace el rumbo de la nación.
La agenda del Congreso del Partido Comunista de Cuba prevé la discusión de temas como la unificación de las dos monedas que circulan en el país —a saber, el peso nacional y el peso convertible—. Igualmente, se tratará la flexibilización de la compra-venta de viviendas, algo prohibido en la Cuba de los últimos cincuenta años.
Se debatirá, también, sobre la eliminación de la libreta de abastecimiento racionado. Un instrumento de racionamiento del consumo vigente desde 1962, pero que ha venido siendo reducida desde hace un tiempo. En pocas palabras, en Cuba se está llegando al fin de la era de los subsidios y las “gratuidades”.
También, el Congreso del Partido Comunista de Cuba discutirá temas de índole económico, aspectos que igualmente habrán de ser debatidos en la conferencia nacional de esa organización política en fecha de este año aún no definida.
Estatutariamente, ese órgano partidista tiene entre sus funciones la elección de los máximos cargos de dirección partidista, los cuales son detentados por Fidel y Raúl Castro, primer y segundo secretario.
Sin embargo, y pese a que ya cuentan, Fidel con 85 años y Raúl con 80 años de edad, no se hacen anuncios respecto a relevos en este sentido. Raúl Castro, hasta el momento, apenas ha dicho que en la conferencia se analizarán “modificaciones a los métodos y estilos de trabajo de la organización partidista”.

viernes, 31 de diciembre de 2010

2011: Venezuela vs. Hugo Chávez… El todo por el todo



Por Maibort Petit

Las últimas semanas del 2010 han sido, tal vez, uno de los peores tiempos para la democracia venezolana. Chávez decidió radicalizar la revolución, imponiendo su criterio y montando un aparataje jurídico que transforma la institucionalidad de la Republica, dejando espacio para que surja un Estado paralelo, que le permitiría al régimen controlar el poder, de manera caprichosa, y obviar el mandato de  la mayoría de la sociedad que se ha expresado por la pluralidad y en contra del socialismo

La actitud empecinada de Hugo Chávez nos llevará a un escenario lleno de conflictos en 2011. Desde el inicio nos esperan muchas luchas, que nos obligarán a sopesar el todo por el todo. El reto que representa la instalación de una Asamblea Nacional plural, con parlamentarios de la oposición que no levantarán la mano para aprobar leyes de carácter socialista es, sin duda alguna, un asunto que inquieta a Chávez, puesto que el este no acepta el pensamiento crítico y las voces contrarias a su criterio en el seno del hemiciclo parlamentario. Por esta razón, poco antes de culminar el período 2005-2010, el oficialismo en la Asamblea Nacional tomó la delantera y en menos de 15 días logró la aprobación de un conjunto de leyes que disminuyen el ámbito de competencias del parlamento, para otorgárselos al nuevo órgano “comunal” cuyos alcances aun se desconocen.

Chávez está claro en que la radicalización de su régimen equivale a la pérdida abrumadora de la popularidad. Por ello,  también se adelantó a producir instrumentos legales que le permitirán controlar los medios, imponer la censura y la autocensura, intervenir en todas las actividades económicas, así como en las organizaciones e instituciones en donde puedan surgir conflictos, como es el caso de las universidades, por ejemplo,  a las cuales les eliminó la autonomía y les cercenó  todas las libertades. Afortunadamente, y tal vez atendiendo a algunas mediciones, el presidente Chávez vetó la ley y dejó en manos de la nueva Asamblea Nacional la discusión y aprobación de un nuevo instrumento legislativo sobre la materia.

En los próximos 18 meses Chávez gobernará por decreto,  gracias a La Ley Habilitante que le confirió esta potestad y delegó en el mandatario buena parte de sus propias tareas. Tal circunstancia se convierte en un escenario en el que es difícil vislumbrar cuál será el desenlace, pero en el que sí es fácil adivinar grandes conflictos, sobre todo en el ámbito social.

Y cuando hablamos de conflictos suponemos aquellos derivados del enfrentamiento de dos visiones contrapuestas de país. La socialista y radical anunciada por Hugo Chávez, y la democrática, plural y ecléctica de amplio porcentaje del electorado que se pronunció el 26 de septiembre de 2010 en contra de los postulados socialistas del oficialismo. El pensamiento único fue repelido por el pueblo venezolano en las urnas.


Pero, al parecer, a Hugo Chávez le cuesta aceptar que Venezuela no se siente cómoda con instituciones de corte socialista. Venezuela rechaza la izquierda radical y no comulga con la intención del régimen de imponer, por la fuerza, un modelo inspirado en fracasado castrismo cubano.

La oposición ha venido creciendo, muy a pesar de los esfuerzos de Chávez  por borrarla del mapa y enviarla al exilio. Y la oposición crece porque hay descontento, rabia, frustración, amargura y tristeza, por ver a Venezuela convertida en un país empobrecido, refugio de fuerzas terroristas (FARC, ETA, etc.), estado forajido, puente de la droga, corrompido. La Venezuela decente está cansada de 12 años de locura, de desgobierno, de fracasos económicos, de esconder la cara ante el mundo por la ausencia de un estadista. El país está cansado de un gobierno que se ha aprovechado de las debilidades del pueblo —pero sobre todo de sus necesidades—, que pretende imponerse aún a sabiendas del rechazo popular, con su detestable discurso y su proyecto personalista, autócrata y violador de todas las normas democráticas y de civilidad  política.


En el 2011, Chávez tendrá que jugarse el todo por el todo, puesto que la radicalización incluye el juego completo. Y la sociedad venezolana también se verá obligada a salir al ruedo para defender a pulso, los vestigios de democracia y  de libertad que aún se mantienen. La lucha será por recuperar al país del secuestro de las instituciones del cual  es objeto desde 1999. Para ese entonces, la estrategia de pedir perdón, del llamado a la conciliación con el Crucifijo en la mano, ni los juramentos, le servirán a Chávez para mantener el control. Ya conocemos la historia, es una escena muchas veces vista, que en esta oportunidad no tendrá el mismo resultado. Es tarde para ello.

Desbarajuste económico

Venezuela presenta para el 2011 un panorama económico preocupante, con una inflación superior al 27.5 % (la mayor en América Latina), con contracción de más de dos trimestres, con un deterioro de los ingresos fiscales, un alto nivel de desempleo, la paralización del aparato productivo y empresarial, un bajón en las inversiones extranjeras producto de las expropiaciones y de la falta de seguridad jurídica. Frente a esta difícil situación, y aunado a la delincuencia, a la inseguridad, al desabastecimiento y al caos político que reina en el país, tendremos una especie de terreno fértil para la confrontación.

Chávez se preparó con anticipación para la batalla que será dura, por ello acude a los recursos que le quedan a la mano, que no son otros que la creación generación de miedo,  y el extremar los controles sobre todos los sectores del país, cohesionando además la base que lo soporta desde el punto de vista ideológico para evitar que en pleno proceso, sus propios aliados “salten la talanquera” por temor a estar con el bando perdedor.

La radicalización del régimen busca desesperadamente intimidar a la sociedad, anunciando guerras, todo con el ánimo de doblegar las fuerzas que se resistan a su modelo y eliminar los factores que son fundamentales para la gran batalla electoral del 2012, fecha para cual, debe haber perdido buena parte de  la popularidad que aún conserva.

La Venezuela decente y democrática tendrá que idear estrategias de resistencia que le permitan triunfar frente al enemigo, que aunque golpeado, aun resulta poderoso. Hay que estar preparados para todo, pues el 2011 será intenso, contradictorio y conflictivo cien por ciento, serán doce meses en los cuales el régimen seguirá tratando de imponerse mientras que, del otro lado, el resto de los venezolanos se resistirá a la imposición. Es el tiempo de actuar.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Chávez anhela escándalo mediático tras sus amenazas de posible ruptura diplomática con USA

Por Maibort Petit


La posibilidad de romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos es un asunto que Chávez ha anhelado en varias oportunidades. De hecho, recurrir a esta fórmula se ha convertido en una especie de cliché a la hora de buscar más titulares en la prensa mundial. Echar mano de este recurso es también un modo de distraer la atención cuando tiene problemas internos, difíciles de controlar, por lo que recurre al escándalo mediático para salir fortalecido.
La actual crisis planteada entre los Estados Unidos y Venezuela fue impulsada por Hugo Chávez de manera deliberada. Un lío de gran envergadura con su enemigo imaginario (EE.UU.) lo podría sacar, “momentáneamente”, de la pesadilla en la que se ha convertido su gobierno y colocarlo en la arena internacional una vez más. 
Pero no son pocos los problemas que a lo interno enfrenta el gobierno de Chávez: La ineficiencia de la administración pública, los escándalos de corrupción, el desastre de los damnificados, la pobreza, la violencia, la inseguridad, el desempleo y la crisis económica son asuntos de los cuales no se puede escabullir fácilmente. Una ruptura de relaciones diplomáticas podría ayudarle a aparecer como la víctima ante una población descontenta al echar mano al recurso de exaltar el nacionalismo. Una ruptura lo convertiría en un mártir ante el mundo, y en un icono de la izquierda trasnochada latinoamericana. Pero tal objetivo también podría traerle consecuencias económicas, puesto que de tocarse los intereses energéticos norteamericanos —cosa que no creemos que vaya a ocurrir— entonces si se empeoraría dramáticamente el panorama de Venezuela y el de la revolución.
Sin embargo, no creemos que Chávez llegue ni a la suspensión de envíos de petróleo ni a la ruptura de relaciones con EE.UU. en esta oportunidad. Probablemente solo aproveche el desacuerdo con los embajadores retomar su viejo discurso antiimperialista, contra el presidente Barack Obama y la Secretaria de Estado, Hilarry Clinton para, posteriormente  proceder, como en otras ocasiones, a tratar de arreglar el asunto por las vías diplomáticas. Nuevamente el silencio le servirá para que todo pase al olvido. Ya viajes situaciones de este tipo dan cuenta de la estrategia: Caso rey de España, Uribe, embajadores USA-Venezuela 2008, etc.

Un repaso por las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y la Venezuela de Chávez 


Como es bien sabido, la amistad entre USA y Venezuela fue excelente y de un alto grado de cooperación antes de la llegada al poder de Hugo Chávez. Las relaciones se caracterizaron por un comercio fuerte y convenios para la lucha contra el narcotráfico y a favor de la democracia en América Latina. No obstante, con el arribo  al poder de Chávez y el inicio de revolución cubano socialista en Venezuela, se produjo un deterioro progresivo de las relaciones entre los dos países. Las cuales ahora se caracterizan por las tensiones, las amenazas y los insultos que, enturbiaron la  amistad, y abrieron paso al conflicto verbal.
Pero si bien se han presentado momentos difíciles en el plano político, en el  económico no se produjeron grandes cambios. Durante el régimen de Chávez no se han tocado los envíos de petróleo desde Venezuela, aunque cada vez que puede, el caudillo amenaza con ello. Lo que sí se ocurrió fue la expropiación de empresas norteamericanas en suelo venezolano, al tiempo en que en varias oportunidades se ha anunciado la venta por parte del gobierno venezolano de la gigante Citgo.

Amistades peligrosas

Washington no ve con buenos ojos la sociedad y el tutelaje que se ha conformado entre Hugo Chávez y los dictadores Castro de Cuba. La Casa Blanca ha criticado los abusos del gobierno venezolano contra la democracia, la libertad de expresión, el cierre de medios, la persecución a empresarios y opositores y las expropiaciones, entre otras políticas adoptadas por el mandatario suramericano.
También, Washington ha criticado las amistades peligrosas de Chávez, especialmente  con Irán y sus aliados.
Chávez ha acusado en múltiples oportunidades, tanto a la administración de Georges Bush como la de Barack Obama de conspirar contra su revolución, de ser el enemigo de Venezuela,  de pagar a la oposición para que lo derroque y de orquestar varios golpes de Estado y magnicidios en su contra.
Vale recordar las denuncias hechas por Chávez y sus funcionarios contra el gobierno de George W. Bush, durante los eventos ocurridos el 11 de abril de 2002, cuando se produjo una rebelión popular llevó a Chávez a renunciar. Durante esa jornada murieron más de 15 venezolanos sin que hasta el momento se hayan establecido responsabilidades.
 en manos de las fuerzas armadas del régimen, y el posterior nombramiento de Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, como nuevo Jefe de Estado de Venezuela por parte de los militares opositores.
Ese evento, en el que el poder fue asumido por quien a la fecha era presidente de Fedecámaras (gremio empresarial), Pedro Carmona Estanga, lo cual fue calificado por Chávez como un golpe de estado y del cual responsabilizó a los Estados Unidos. El presidente venezolano hizo especial hincapié en la posición asumida por Estados Unidos frente al efímero gobierno de Estanga. 


Asimismo, Chávez denunció, en aquella oportunidad, que un avión estadounidense había sobrevolado el territorio nacional y había aterrizado en la Orchila, lugar en el que pasó varias horas de su detención. Chávez pidió explicaciones a EE.UU. y tras ese evento, de manera reiterada acusó a Bush de golpista, y de conspirador.
Ante el cambio de gobierno en Norteamericano, Chávez  intentó cambiar su discurso al inicio, tal vez por el hecho que el nuevo presidente era el primer negro en llegar al poder en los Estados Unidos. Caracas bajó el tono y felicitó a Obama, anunció su beneplácito y moderó sus palabras, pero sólo por unos días, pues su instinto de buscar enemigos y generar conflictos lo llevó a entablar nuevas diputas con el recién estrenado Jefe de Estado americano.
Los deseos de reanudar la amistad con Estados Unidos que expresó Chávez en enero de 2008 duraron poco, pues las críticas, amenazas, acusaciones que empezaron a dispararse desde Caracas encontraron, finalmente, respuesta en Washington, quien mantuvo por un tiempo, la tónica de no polemizar con Venezuela.
Deterioro de las relaciones Washington-Caracas
Estados Unidos y Venezuela retiraron sus respectivos embajadores entre septiembre de 2008 y junio de 2009, en uno de los momentos más álgidos de sus complicadas relaciones diplomáticas.
La insistencia de Washington de enviar a Harry Palmer como  su embajador en Caracas, avivó la llama de la discordia entre los dos países. Asimismo, Chávez estalló de ira cuando el portavoz del Departamento de Estado, Phillip Crowley, dijo que con la Ley Habilitante aprobada por la pasada Asamblea Nacional de mayoría oficialista, Chávez estaba socavando la voluntad del pueblo de Venezuela y que con esa Leyese instrumento legislativo, el presidente de Venezuela había encontrado la fórmula para gobernar con poderes autocráticos.  
Frente a tales declaraciones, Chávez activó nuevamente su artillería verbal y acuso a los Estados Unidos de mentir, de provocar, de tener un discurso ultraderechista y de acusarlo de autócrata.
Justificando la abusadora Ley Habilitante, Chávez dijo que  necesitaba el instrumento legal para atender la emergencia generada por las constantes lluvias caídas sobre buena parte del territorio de la nación suramericana.
Desde ese momento, la relación entre los dos países se complicó más aún, y su desenlace fue la revocatoria de la visa del Embajador venezolano Bernardo   parte de Washington. Esta era la respuesta de Estados Unidos a la decisión de Chávez de no otorgarle el plácet al Embajador Palmer, porque éste funcionario había declarado ante el Senado norteamericano que en Venezuela había presencia de las guerrillas colombianas y que las Fuerzas Armadas tenían influencia cubana y la moral baja.
El rechazo venezolano al embajador trajo consigo las reacciones del gobierno estadounidense quien, a través del portavoz del Departamento de Estado afirmó que tal decisión traería consecuencias en las relaciones bilaterales. Ante esta advertencia, Venezuela inicialmente anunció se pronunció por las salidas diplomáticas, pero más tarde a través de la televisión, el presidente Chávez amenazó a EE.UU. con romper las relaciones diplomáticas.
Caracas, a través del diputado y ex embajador,  Roy Chardeton anunció que el gobierno de Hugo Chávez está estudiando el caso con “delicadeza y responsabilidad que le compete, para tomar decisiones que sean correspondientes”. Estas declaraciones tal vez sean el anuncio del gobierno de Hugo Chávez de retroceder, tal como lo ha hecho en otras oportunidades.
Sin embargo, no hay claridad en las acciones venezolanas, ni el  pronunciamiento de sus autoridades.
Entretanto, la función continúa y el mes de enero amenaza con ser explosivo.