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martes, 22 de junio de 2021

Las falsas ofertas de Maduro en la mesa de negociación con Guaidó: La causa del fracaso

  El vicioso ciclo de elecciones falsas y una red de amenazas que el régimen mantiene gracias a un conjunto de “agentes adaptativos” que le sirven de sustento, son la fórmula de supervivencia del dictador en el poder.

Por Maibort Petit

   El fracaso de las negociaciones establecidas entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana desde 2019 con la facilitación de la comunidad internacional han fracaso y han resultado ineficaces, en razón de la falsa oferta electoral que el gobierno ha puesto sobre la mesa con el único objetivo de engañar y distraer de sus verdaderas intenciones de mantenerse en el poder indefinidamente.
   Así lo establece un informe del Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS), fechado el 21 de junio de 2021 y suscrito por José Gustavo Arocha, investigador senior de la institución, Teniente Coronel retirado del Ejército de Venezuela y ex-preso político entre 2014 a 2015. Es especialista en relaciones cívico-militares, conflictos violentos, ciberseguridad y amenazas terroristas en América Latina y brinda asesoría y servicios logísticos a disidentes venezolanos de alto perfil y críticos del régimen venezolano.
   Arocha advierte que la oferta del régimen de Maduro constituye un círculo vicioso de elecciones en el que se vale de altos niveles de desinformación, inteligencia y contrainteligencia, así como de operaciones de influencia estratégica para engañar constantemente a la comunidad internacional sobre sus intenciones de negociar con la oposición política.

  Entretanto, refiere que la oposición y muchos observadores internacionales se encuentran distraídos con este círculo vicioso de las elecciones falsas, momento que el régimen aprovecha para aumentar su compleja red de amenazas adaptativas en toda la región.
  El informe hace mención a la red de amenazas de Venezuela que complica cualquier proceso de negociación con el régimen en razón de que las economías ilícitas están capturando más territorio en el país que, en lugar de debilitar a Maduro, lo endurecen y este aprovecha para expandir dichas amenazas, cooptando a empresas y ONG que, de otro modo, serían legítimas.

  El experto subraya el error de comenzar el proceso sin partir de un diagnóstico adecuado, tanto de la estrategia de engaño del régimen, como de su red de amenazas, conducirá a un juego de suma cero donde el régimen tiene toda la influencia y el control.
   En su informe, el especialista se pronuncia por el desmantelamiento de la compleja y adaptativa red de amenazas de Venezuela en el exterior, dado que esto le quita influencia y opciones al régimen y hace más viable un proceso de negociación en el futuro.

Las negociaciones actuales

  Refiere el informe que Venezuela ha llegado a otra encrucijada en la que el presidente interino, Juan Guaidó, presentó recientemente una propuesta de reanudación de las negociaciones con el régimen de Maduro con el objetivo de alcanzar la evasiva meta de elecciones libres y justas en un país que atraviesa la peor crisis humanitaria del hemisferio occidental. La respuesta de Maduro fue exigir tres condiciones previas a cualquier negociación: 1) levantamiento de todas las sanciones; 2) reconocimiento del régimen como un poder legítimo; y 3) acceso a fondos incautados y congelados en el exterior.

  Pocos venezolanos creen en un diálogo y negociaciones con el régimen, pues este en el pasado, ha utilizado repetidamente las negociaciones como táctica dilatoria logrando con ello dividir aún más a la oposición política y distrayendo a la comunidad internacional, advierte el reporte.

   De hecho, se hace mención a que, en mayo de 2019, luego de que las partes iniciaran una negociación en Oslo/Barbados, con mediación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega y Guaidó anunciara unos meses después, el fracaso de las mismas y el retiro del régimen, la oposición perdió el control de la Asamblea Nacional y cierto apoyo de la comunidad internacional. Varios estados europeos ya no reconocen a Guaidó, aunque tampoco a Maduro.

  Plantea el informe algunas interrogantes básicas centradas no en el hecho de si una negociación debería tener lugar, pues se sostiene que, efectivamente, debe tener lugar, sino respecto al costo y condiciones de la misma.

El vicioso ciclo de las falsas elecciones

  El informe de José Gustavo Arocha detalla cómo el régimen de Maduro perpetúa un círculo vicioso de negociaciones que conducen a elecciones falsas.
   No se ha detenido el gobierno chavista en las últimas dos décadas para perfeccionar su capacidad para utilizar altos niveles de desinformación, inteligencia y contrainteligencia, así como operaciones de influencia estratégica para engañar permanentemente a la comunidad internacional con relación a sus intenciones de negociar con la oposición política. Tal comportamiento permitió un patrón cíclico y un proceso de varios pasos para cumplir el engaño estratégico que, en la actualidad lleva a cabo el régimen.

  Se inicia el ciclo con la falsa promesa de elecciones libres, seguida de nuevas reglas impuestas por el régimen, mientras la oposición enojada llama a protestas y el régimen aplica la represión violenta. Tal situación conduce a más diálogo y negociaciones y el "círculo vicioso" cierra el círculo al celebrar, de nuevo, elecciones simuladas en Venezuela.
   Cita el informe el último "círculo vicioso" completo de elecciones falsas en Venezuela, el cual en las que la oposición obtuvo la mayoría de la legislatura para trabajar hacia una eventual reforma electoral. La respuesta del régimen fue utilizar a los legisladores salientes para llenar el Tribunal Supremo de Justicia de leales y después constituir la Asamblea Constituyente, integrada en su totalidad por adeptos del régimen, la cual se convirtió en la legislatura paralela del gobierno.

  En 2017, ocurrió el nuevo engaño cuando después de una represión brutal y violaciones de derechos humanos resultaron en el asesinato de unas 157 personas y el arresto de más de 5.300. La comunidad internacional, inconsciente de las manipulaciones del régimen, pidió más diálogo, lo que llevó a las negociaciones en República Dominicana patrocinadas por José Luis Rodríguez Zapatero, las cuales fracasaron en febrero de 2018. Un encuentro que allanó el camino para que el régimen celebrara otra elección falsa, las presidenciales de 2018 que la oposición no reconoció. El "círculo vicioso" se completó con los comicios parlamentarios de 2020, donde Maduro recuperó la mayoría legislativa. Por tal, no sorprendió la disolución de la Constituyente.
  Ahora, Nicolás Maduro, sigue siendo presidente hasta 2024, advierte el informe, con más del 90 por ciento de la Asamblea Nacional a su favor y la oposición cada vez más fracturada y dividida y con menor apoyo popular.

  Y alerta el reporte: “Sin embargo, parece que las duras lecciones del 'círculo vicioso' no se aprenden, ya que un 'nuevo' ciclo se repetirá este noviembre de 2021 con las próximas elecciones a gobernador en Venezuela”.

Las amenazas

  El informe de José Gustavo Arocha alerta de que mientras la oposición y muchos observadores internacionales están distraídos por el "círculo vicioso" de las elecciones falsas, el régimen intensifica su red de amenazas, pues su enfoque principal no son las negociaciones ni las elecciones, sino consolidar la compleja red de amenazas adaptativas en Venezuela que proyecta un poder asimétrico en el exterior.

  Explica que estos "agentes adaptativos" son individuos y entidades capaces de interactuar entre sí de manera dinámica, a menudo no lineal, operando autónomamente tanto en actividades ilícitas como en negocios legítimos. No tienen estructura de comando y control, pero cuentan con la coherencia suficiente para reconocer que su supervivencia está conectada con la supervivencia del régimen de Maduro. “La dependencia mutua reemplaza cualquier diferencia ideológica o cultural y permite un equilibrio entre la autonomía y el propósito. Esta es la esencia de la red de amenazas venezolana, que está descentralizada y distribuida horizontalmente en toda la sociedad. Es una de las principales razones por las que el régimen de Maduro persiste en el poder a pesar de la presión internacional”.

   Agrega que la convergencia de amenazas depende de redes logísticas sólidas que amplíen el alcance y el alcance de varios actores ilícitos, impulsada por economías ilícitas, como el narcotráfico, el lavado, el contrabando, la falsificación, etc., que crecen en tamaño y en importancia en Venezuela.
   Apunta el reporte que, si bien las economías ilícitas se apoderan cada vez de más territorio en Venezuela, esto, en lugar de debilitar al régimen Maduro, endurece y expande la red de amenazas y le proporciona más herramientas y oportunidades para apropiarse de partes del sector privado y la sociedad civil. Esta red de amenazas combina actividades ilícitas con empresas legítimas y ONG que participan en sectores e industrias clave, como la energía, el oro, el transporte, las comunicaciones y la ayuda humanitaria.

   Se cita a Ecoanalítica, una consultora de finanzas corporativas, la cual afirma que en Venezuela circulan más de USD 6 mil millones en moneda estadounidense, vinculados a tres economías ilícitas: contrabando de oro, contrabando de petróleo y narcotráfico. El flujo de este efectivo permitió la creación de nuevas tiendas solo en dólares estadounidenses conocidas como "bodegones", las cuales son cooptadas por el régimen para construir un aparato político, económico, social y de comunicación que le de escape frente a la presión internacional, en particular las sanciones y se convierten en agentes adaptativos en la red de amenazas de Venezuela.

  Advierte, igualmente el informe, que esta red de amenazas es lo que complica cualquier proceso de negociación con el régimen, pues el gran tamaño de las economías ilícitas en Venezuela ha creado condiciones en las que demasiados empresarios y otros son complacientes con la corrupción y neutrales a las estrategias engañosas del régimen, porque, a pesar de su oposición al régimen, necesita sobrevivir.

¿Qué hacer?

  Tajantemente, el informe advierte que “no hay una bala de plata” para derrumbar a Maduro” y subraya que la lección más importante de los últimos dos años de la estrategia de máxima presión de la administración Trump es que el régimen sobrevive gracias a su red de amenazas transnacionales y transregionales, que lo oxigena para resistir la presión internacional.
  Se deja sentado en el reporte que seguir con las negociaciones sin un diagnóstico adecuado tanto de la estrategia de engaño estratégico del régimen como de su red de amenazas, sencillamente conducirá a un juego de suma cero en el que Maduro tiene todo el control. Incorporar a la sociedad civil, el ejército u otros actores resultará en que el régimen encuentre palancas adicionales para dirigir las negociaciones en su dirección preferida.

   Del conocimiento del comportamiento del régimen, de entender la complejidad de la red de amenazas y la estrategia regional del régimen, depende la opción de la oposición para poder desmantelarla.

   El verdadero clamor del pueblo venezolano no son vacunas contra el coronavirus o ayuda humanitaria, alerta el reporte, sino que la comunidad internacional que los ayude a desalojar un régimen totalitario. Pero debe quedar claro que esto no podrá ser desde adentro solamente, pues el camino hacia una nueva Venezuela pasa por quitarle las opciones al régimen en el exterior cercano.
   Es necesario trabajar con los gobiernos regionales y la sociedad civil en América Latina y el Caribe para localizar, identificar y neutralizar a los agentes adaptativos de la red de amenazas venezolanas que existen en sus países, pues su desmantelamiento le quitará el apalancamiento y las opciones al régimen. Esto, sostiene el informe, hará que el proceso de negociación sea más eficaz y más viable en el futuro.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Reinaldo Figueredo Planchart: Para reconstruir a Venezuela se debe castigar a los culpables de la crisis

Buscando voces de expertos que sean capaces de entender y vislumbrar una salida sostenida al grave conflicto que vive Venezuela, estuvimos en Marsico Nuovo, un pueblo medieval ubicado en la provincia de Potenza en la región de la Basilica, al sureste de Italia. Allí tuvimos oportunidad de conversar con un venezolano que conoce perfectamente la situación país y que tiene la experiencia de haber trabajado en varios procesos de paz en la región. Aquí les dejo una pequeña parte de la larga conversación que sostuve con él.


Por Editor-Multimedia (E.L)
     De manera categórica, el exdiplomático y alto exfuncionario del primer y segundo gobierno del expresidente Carlos Andrés Pérez, Reinaldo Figueredo Planchart, advirtió que no puede haber impunidad con los responsables de la grave crisis que padece Venezuela, por lo que es estrictamente necesario aplicar todo el peso de la ley a los culpables de esta situación que vive el país.

     El también exasesor de las Naciones Unidas y quien, además, formó parte de la Comisión de la Verdad para El Salvador —que buscaba el fin de la guerra civil de la nación centroamericana que dejó miles de muertos durante sus 12 años de duración— destacó que durante el período de transición que opere luego de la caída del régimen, debe imponerse la aplicación de la justicia. Y es que, como lo sentenció tajantemente, la impunidad no debe tener lugar en la nueva Venezuela.

    Figueredo Planchart habló sobre la transición y sobre la importancia que esta tiene para lograr una unión en el país, alcanzar el equilibro en la aplicación de la justicia y el manejo de la impunidad de los culpables del conflicto venezolano. 

— ¿Alguna vez Carlos Andrés Pérez acordó con Fidel Castro hacer algo parecido a lo que Hugo Chávez hizo cuando llegó al poder?

— No. Hubo un acercamiento muy fuerte porque era necesario un diálogo con Fidel Castro, sobre todo por el tema de Centroamérica. Él lo tenía claro y, de hecho, yo fui uno de los que intervino, por indicación de Carlos Andrés, para tratar de tener una relación, no diría complementaria sino menos agresiva. Un ejemplo de la visión que tuvo Carlos Andrés desde su primer gobierno fue cuando se nacionalizó la industria petrolera en Venezuela. Para la época hubo una negociación y se le compró a las compañías petroleras el tiempo que les quedaba de las concesiones. Pero al no estar satisfechas, las compañías petroleras trataron de ahorcar al gobierno de Carlos Andrés. El mismo año de la nacionalización [1º de enero de 1976] llegó el mes de diciembre [1976] y decían que no había podido colocar unos barriles de los 3 millones que exportaba en ese momento Venezuela.

      Pérez, contra la opinión de Rómulo Betancourt y del núcleo que no quería nada con el comunismo, con el imperio ruso, fue a Rusia. Me tocó a mi [ir porque el Ministro correspondiente no quiso participar por indicaciones de Rómulo Betancourt] para firmar un acuerdo técnico, pero que tenía una connotación política que consistía en que Venezuela le daba a Cuba 35 mil barriles que era lo que necesitaba en ese momento y que eran suministrados por la Unión Soviética y ellos (la URSS) a su vez le entregaban a un cliente que teníamos en España, 25 mil barriles. Seguíamos ganando los dos por el transporte, pero la colocación era un asunto más político. 

   Carlos Andrés se convierte en el primer presidente venezolano que va a la URSS a firmar un acuerdo petrolero, porque las compañías de petróleo no querían colocar el petróleo que necesitábamos y qué fue lo que sucedió, que en menos de 10 días teníamos colocados los 3 millones de barriles. El gobierno de EE. UU. y las compañías de petróleo se fueron, y era una fuente importantísima dentro del hemisferio que se nos iba para el otro lado.

      Yo no creo que Carlos Andrés Pérez estuviera pensando en llegar a esos extremos ni mucho menos, primero porque eso hubiese sido un conflicto de guerra, pero ciertamente es un elemento a tener en consideración. Hay que ponderar todas esas cosas.

La historia como maestra

      Reinaldo Figueredo Planchart advierte acerca de la importancia de conocer la historia y aprovechar la experiencia para actuar y tomar decisiones acertadas, alejadas de la improvisación. Solamente el conocimiento impedirá la repetición de errores. Desestimar al chavismo y su acción durante todos estos años en que ha operado en Venezuela es, a su juicio, igualmente un desacierto.

      En este sentido llama a estar preparados para actuar, pues “todos estos años que han pasado de chavismo, y como está el chavismo, y cómo está el país, va a ser muy difícil de neutralizar lo que se ha acumulado, dado que es de tal envergadura que no hay gobierno en Venezuela de transición que vaya a estar libre de ataques por todos lados”.

Vías para zanjar el conflicto

     Ante la interrogante sobre qué hacer en Venezuela para zanjar el conflicto, así como también para castigar a los criminales responsables de la grave situación país y cómo manejar el tema de la impunidad en caso de que se logre alcanzar un acuerdo, Reinaldo Figueredo Planchart se remite a la historia y recuerda el tribunal creado en 1967 por el escritor y filósofo Bertrand Russell para juzgar la guerra de Vietnam desde la perspectiva del derecho internacional que rige las relaciones entre los países.

      En tal sentido, apunta,en primer lugar, que trató de convencer a una persona —no revela su nombre— de instaurar en Venezuela una instancia similar al tribunal de Russel, con el objetivo de cerrarle los espacios a los responsables de la tragedia venezolana. Admite, eso sí, que las acciones que se han tomado —las sanciones— les han afectado, pero no son suficientes pues, de alguna manera, encuentran algo de “combustible” para seguir operando. Refiere que la gran cantidad de dinero —los centenares de miles de millones, dice— que está colocado en entidades en todas partes del mundo les permitirían actuar “para hacer cualquier tipo de barbaridad que va desde la liquidación de un individuo que consideren que es peligroso hasta cosas de mayor envergadura”, por lo que es necesario impedir que accedan a él porque ello les permitirá la supervivencia. Es tajante en insistir en que la impunidad no se puede permitir.

      Por otra parte, hace mención a la comisión de la verdad como un mecanismo a implementar, pero alerta de la necesidad de instituirla con sumo cuidado para no repetir los mismos errores que señala la historia. Es así como puso como ejemplo, el acuerdo de paz que negociaron los salvadoreños con Naciones Unidas, principalmente con 4 países, Colombia, México, España y Venezuela, que sirvieron de mediadores. En dicha comisión de la verdad Figueredo Planchart participó invitado por la secretaría general de la ONU.

Recuerda que en el caso de El Salvador se trató de los escuadrones de la muerte, grupos paramilitares de extrema derecha, conformados por militares, policías sin uniforme y civiles que ejecutaron acciones en contra de opositores políticos o sospechosos de ser opositores al gobierno y al sistema político vigente en la nación centroamericana durante durante la guerra civil.

     Allí, refiere Figueredo Planchart, la mayor parte de los desastres fueron ocasionados por la extrema derecha, el ejercito salvadoreño y la guerrilla, entes que hicieron “cosas terribles y tenían que ser juzgados, pero esto no podía hacerse porque no se planteó en el informe. Y no se planteó porque luego de haber muerto el principal coordinador de los escuadrones de la muerte, quedó en manos de otro que era quien nombraba jueces y era a su vez el responsable”. Se acordó que los involucrados no podrían ejercer funciones públicas, pero cuando el gobierno salvadoreño vio los nombres de las personas que participaron de estas acciones, elaboraron una ley que otorgó perdón por 20 años “para todo el mundo. En los acuerdos se había establecido que se podía decretar la impunidad, pero no en los casos que estaban identificados por la comisión de la verdad y cuando ellos supieron los [nombres de las personas involucradas] que venían, incluyeron los casos”.

    Con sustento en estas experiencia, Figueredo Planchart advierte que si bien el país tiene planteada la necesidad de la reconciliación de los venezolanos, pues sin ella no hay reconstrucción del país, no se puede perdonar a los principales responsables.

   “Tomará generaciones de generaciones y habrá odio como hubo en España en la guerra civil, y luego de lo de Franco, pero tampoco puede haber perdón por lo que hicieron los principales responsables respondiendo a los intereses de donde sea, cubanos o de otra naturaleza, tendrá que haber justicia. Entonces, hay que pensar bien y ser muy equilibrado dentro de la transición para saber cómo aglutinamos de nuevo la nacionalidad venezolana”.