Mostrando entradas con la etiqueta narcotráfico y guerrilla en Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta narcotráfico y guerrilla en Venezuela. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de marzo de 2019

PARTE III: En el Amazonas hay laboratorios que procesan cocaína que luego es enviada en aviones del gobierno a Cuba

En la tercera parte de la conversación que sostuvimos con el Teniente desertor del ejército venezolano, Daniel Archer Chirinos, el militar asegura que fue testigo de una discusión entre miembros de la guerrilla, el ELN y oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas en el territorio amazónico venezolano.

Por Maibort Petit
@maibortpetit 

Daniel Archer Chirinos, un teniente que desertó del Ejército venezolano y que logró conocer los secretos que se esconden en ese vasta zona geográfica donde conviven desde el Ejército de Liberación Nacional (ELN), los cárteles de la droga, garimpeiros y otros elementos del crimen organizado internacional. El oficial sostuvo que en Amazonas hay laboratorios que procesan cocaína procedente de Bolivia y Colombia, y luego esa droga de traslada en aviones del gobierno venezolano a Maiquetía, para luego ser enviada a Cuba desde donde se transportaba a México para que los cortes de Juárez y el de Sinaloa lo meten a los Estados Unidos por la frontera.
Archer Chirinos sostiene que el general de Brigada, Tito José Urdaneta Zenil; el Comandante del N- 521 Batallón de Infantería de Selva, Joey  Roy Niño Castro y el Mayor José Daniel Caraballo Mudarra, el Comandante de la ZODI, el Mayor Manuel Alfonzo Graterol; el comandante de la Guardia del muelle y los agentes de la Guardia Nacional y el resto de las autoridades militares que estaban en el estado Amazonas sostienen relaciones directas con los grupos guerrilleros y del narcotráfico que operan en el el Amazonas.

Comentó que cuando estuvo en la Base Territorial de Seguridad de Yapacana lo enviaron con 4 sargentos y 20 tropas alistadas a la zona. "Yo por supuesto tenía conocimiento que allá operaban elementos de guerrilla pero no fue sino hasta que llegué a la base que choqué con un muro de contención de lo que realmente existía".

Continúo señalando lo siguiente: "El sargento que estaba conmigo (el más antiguo), me mostró unas notas de voz que eran del segundo comandante que es el Mayor Caraballo Mudarra, dándole una serie de órdenes, es decir, utilizando al sargento como intermediario para recaudarle cuotas, negociar con los comandantes de guerrilla".

Explicó que en la zona de Yapacana existen unos radios a través de los cuales se comunican.los mineros y los guerrilleros. "El sargento me entregó el radio y me dijo: Mi teniente, si usted no asume el mando lo asumo yo. Obviamente como yo era el oficial, tuve que asumir el mando y tratar de controlar la situación lo más que pude".

Dijo que en oportunidades le tocó sentarse  a negociar con los guerrilleros, y vio como esos agentes explotan a los ciudadanos venezolanos y colombianos. Ellos extraen minerales con maquinarias que pasaban todas las alcabalas que están en el río sin ningún problema o supervisión.

En una segunda oportunidad, Archer Chirinos asegura que vio campamentos de garimpeiros brasileños en Amazonas. "El general tenía conocimiento de esto y no hacía nada. Pide observar las comunidades indígenas que estaban prácticamente muriendo de hambre, a pesar que el ministro de los indígenas dice que les provee de comidas. 

Dijo que había visto niños que las niguas (insectos) les estaban comiendo sus partes íntimas por falta de medicamentos. El 50 por ciento de los  niños de la tribu Yanomamis que nacen mueren por malaria,  paludismo. Viven en condiciones críticas, y pareciera que el gobierno nunca hubiese pasado por allí.
La tercera vez que se adentró al lugar fue cuando desertó, y decidió ir nuevamente a recabar pruebas. Fue cuando observó la presencia del narcotráfico. 

¿Opera el narcotráfico en esa parte de la frontera?

En la frontera -que es muy amplia- hay zonas donde los colombianos pasan toda la cocaína que les de la gana, ellos la transportan en avionetas más adelante de la Base de Seguridad Territorial de Santa Bárbara del Orinoco, donde se encuentra una posada turística que antes utilizaban mucho los norteamericanos, turistas que venían de todas partes del mundo a conocer nuestro Amazonas, la posada de Manacas. Allí hay una pista donde pueden aterrizar aeronaves pequeñas. Esa pista- afirmó- la están usando para transportar la mercancía (cocaína) hacia los puntos donde ellos las distribuyen después que llega allí, [al Amazonas].

Sostuvo que en oportunidades conversó con comandantes de la guerrilla, la mayoría de la mercancía llegaba a Puerto Ordaz, y luego la transportaban al aeropuerto Internacional Simón Bolívar de  Maiquetía [La Guaira, estado Vargas] en aviones del gobierno. De allí lo embarcaban en una aerolínea cubana y desde Cuba, los altos funcionarios del gobierno la sacan a los distribuidores (porque recuerda que estamos hablando de un cártel internacional de distribución de drogas, de cocaína, de una red internacional del crimen organizado. En esa organización están involucrados gente de Bolivia que son los que cultivan la coca, gente de Colombia que son quienes la procesan. Aquí en Venezuela también la procesan, y es el país actualmente con la mayor distribución porque desde donde sale la gran parte de esa mercancía es desde aquí [Venezuela]. ¿por qué?pues prácticamente utilizan los organismos del gobierno para sacarla por los aeropuertos principales y llevarla hasta Cuba, luego la trasladan a México que es desde donde -posteriormente- se encargan de pasarla a Estados Unidos con la ayuda del Cártel de Juarez y el Cártel de Sinaloa.

¿Viste alguna actividad irregular directamente? 

Directamente no, pero si tuve oportunidad de ver a oficiales de la Guardia Nacional supervisaban la llegada y embarcaban la droga en  la pista que se encuentra en la posada Manaca y los enviaban al destino acordado.

Cuando le pregunté a ciertos comandantes de la guerrilla lo que estaba ocurriendo "ellos me respondieron naturalmente porque ellos se consideran así mismo como una fuerza armada y tienen sus jerarquías como el ejército o los órganos legalmente constituidos".

A mi me tocaba hablar tanto con los rangos altos como los bajos -acotó- y ellos me informaban todas las irregularidades. El comandante de la Base de allá tiene que saber todo y debe estar al tanto de lo que pasa  y deja de pasar allá.

¿Hay laboratorios de procesamiento de cocaína  que funcionan en Venezuela?

Muchísimos. Es increíble, en el Amazonas hay de todo. Usted va a la Base de Yapacana, y se da una vuelta a los alrededores, (en la selva), y va a conseguir una ciudad construida con tablas de madera forradas con plástico negro, con cabos, unas tremendas construcciones de madera donde hay prostíbulos, venta de teléfonos, centros de comunicaciones con telefonía satelital, internet. Hay de todo lo que te puedas imaginar, venta de ropa, insumos, medicinas, Todo se vende allí.

En esa zona se encuentran los laboratorios de la droga que son controlados por elementos de la guerrilla. Son los guerrilleros los que supervisan y controlan lo que allí pasa, y cuando ven que un venezolano o un colombiano le intentan quitar el negocio, ellos lo eliminan y los sacan de ese territorio. Ellos no permiten que más nadie sino ellos mismos comercialicen su mercancía.

viernes, 3 de marzo de 2017

(PARTE 2) Crónica del pueblo venezolano que fue secuestrado por narcotráfico y la FARC

Por Maibort Petit
@maibortpetit

Casigua El Cubo es, definitivamente, un pueblo sin ley en el que la voz de mando la ejerce la guerrilla colombiana que actúa a sus anchas en la zona bajo la connivencia de las autoridades civiles y militares. Un territorio tomado por el narcotráfico devenido en la principal actividad económica junto al contrabando, los cuales han terminado por dar de comer a una parte de la población sumida, al igual que el resto del país, en una crispante crisis que se traduce en hambre y total desamparo.
Los elevados niveles de pobreza, el hambre y la miseria hacen que los trabajos con las mafias del narcotráfico sea una opción para la población. (foto del artista gráfico Gustavo Baüer)
En esta segunda entrega seguimos haciendo eco a las pocas voces que se atreven a contar lo que allí sucede y que es vox populi, pero todos prefieren ignorar para resguardar su vida y la de su familia. Voces, pues, que las autoridades parecen ser las primeras interesadas en mantener en silencio.

¿Cómo funcionan las organizaciones de las drogas en el pueblo?

Otro de los pobladores que accedió a conversar vía facetime fue Roberto, un colombiano que ha vivido en Casigua El Cubo por más de 20 años. Desde muy joven estuvo en contacto con las organizaciones del narcotráfico y ha podido apreciar cómo las cosas han venido cambiando. “Hoy en día —dice— el negocio se maneja de manera diferente”. En tal sentido, precisa que desde que el gobierno colombiano se vio obligado a desmantelar los grandes cárteles, “las cosas se tuvieron que hacer de otra forma. Se cambió el esquema de trabajo, la conducta de la gente involucrada y se abrieron nuevos puentes directos con la política”. Advierte que las transformaciones que se produjeron dejan claro que ni en Venezuela ni en Colombia ningún político se va atrever a combatir y exterminar la industria más lucrativa que conoce la humanidad.

— Como le digo —acota Roberto— las cosas no cambiaron para mejor. En la medida que los cárteles entraron en una etapa difícil, crearon un nuevo mecanismo de funcionamiento que los llevó a dividir los grandes cárteles en pequeñas células que son más complejas en su funcionamiento, y como tal, cuesta mucho más combatirlas. Le puedo asegurar que hoy en día la industria de la droga produce más dinero que en la época del mismísimo Escobar.

Cuenta que una parte de los cultivos se trasladaron hacia tierras venezolanas y crecieron. La gente de la industria se diseminó en organizaciones muy diminutas, donde los jefes entrenan a los empleados para que entiendan el proceso y cuiden cada uno de los detalles. Hay entrenamiento de los miembros que incluye consejos para responder —de manera eficiente— si llegan a ser capturados por las autoridades que no están colaborando con los capos y sus aliados. Es como si trabajaran en una estructura extremadamente fragmentada, donde hay un número reducido de personas que cumplen un rol específico y siempre tratan de no llamar la atención. Sobre esas personas hay un "designado" que, a su vez, debe movilizarse para comunicarse con el jefe de ruta, que sigue el mismo procedimiento para informar a su superior.

En Casigua El Cubo, al igual que en otros pueblos aledaños a la frontera, funcionan mini células de unas 5 o 7 personas que hacen negocios de menudeo con varios cárteles. Esas mini células establecen contactos con otras redes formales e informales que se juntan para hacer negocios de manera temporal, de tal manera de evitar que sean descubiertos. Se cuidan y planean estrategias tan sofisticadas y cuidadas que suelen incluir lo que en la gerencia se conoce como "un plan de negocios" en el que se establecen elementos que van desde organigramas de rutas seguras para el traslado, hasta la especialización en cada una de las fases de la industria criminal.

De hecho, existen redes que se autodenominan trabajadores independientes, que negocian con los intermediarios, montos pequeños de droga o servicios a módicos precios. Esas personas a menudo trabajan con otras redes de Colombia que a su vez se interrelacionan con las existentes en otros países, con quienes establecen convenios al estilo joint venture para hacer negocios individuales que arrojan reducidas ganancias que terminan siendo atractivas por la frecuencia de las mismas.

Una de las vías que también se usan en los actuales momentos es trabajar al mismo tiempo con varios intermediarios, quienes a su vez manejan pequeñas porciones del mercado. Los cárteles utilizan a redes independientes que venden directo a los mexicanos, quienes cuentan con la estupenda estructura para meter la droga a "la gran meca de la cocaína" que son los Estados Unidos.  

El mercado funciona de tal manera que los cárteles les venden la mercancía a otras organizaciones criminales que garantizan las rutas fronterizas. Con esta tendencia, la industria de las drogas emplea a más gente en labores de intermediación y se difumina un porcentaje de la ganancia pero, al mismo tiempo, se garantiza la complejidad necesaria para que las fuerzas antinarcóticos no logren descubrir los procedimientos que siguen los criminales que introducen la mercancía a Norteamérica. Es decir, la existencia de muchas cabezas que controlan más del 50 por ciento de la droga que entra por la frontera estadounidense, o por vía marítima, hace que a las autoridades se les haga imposible capturarlos. A su vez, la ganancia que produce la mortal mercancía, se reparte en muchas manos que pujan por mantener el bajo perfil y la lealtad como mecanismo de subsistencia.

Los jefes construyen fortalezas con fachadas poco atractivas

Por lo general, los grandes jefes se esconden en fortalezas donde disfrutan de sus grandes fortunas. Se trata de fortalezas que se encuentran bajo el cuidado de hombres armados que disfrutan de algunos privilegios. Son estructuras cuya fachada exterior luce descuidada y fea, como una vieja casa abandonada, pero que en el interior sobreabundan en lujos, caros objetos y espacios donde los capos llevan una vida llena de excesos y lujuria.
La gente calla para evitar ser acribillada. El miedo se impuso como regla en Casigua El Cubo.
La gente no denuncia ni a la guerrilla ni al narcotráfico para no ser asesinada (Foto Gustavo Baüer)
Asimismo, los jefes hacen inversiones fuera de la zona de acción. Por lo general, compran negocios pequeños, bienes muebles e inmuebles en otros estados, tratan de cubrir el manejo de los grandes ríos de dinero en efectivo con una capa de discreción, lo cual garantiza el éxito de la operación de blanqueo de capitales.

Las personas que entran a las organizaciones tienen prohibido mostrar en las redes sociales su "holgura económica". La riqueza la deben gozar a escondidas, fuera del alcance de “los ojos curiosos", en especial de la prensa.


El caso del excomandante de bomberos que puso en jaque a la alcaldesa

Roberto asegura que hubo un caso "que se le escapó de las manos a la alcaldesa y que le costó  su reputación con la guerrilla". Fue la detención  y enjuiciamiento del excomandante del Cuerpo de Bomberos de Casigua El Cubo, municipio Jesús María Semprún del estado Zulia, Anthony Benito Medina Jaimes. Este funcionario de alta confianza de Lucía Mavárez, fue apresado junto a otros cuatro hombres — José Gregorio Quintana Mejía, José Orlando Lozano Achuri, Gregorio Los Santos Prado y Ernesto Luis Prieto Romero — que estuvieron vinculados con el transporte ilícito de 400 sacos de fertilizantes.

El 25 de junio de 2015 en el punto de control de Redoma El Conuco de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ubicado en el municipio Colón, Medina Jaimes y sus cuatro acompañantes fueron detenidos y acusados por la comisión de los delitos de transporte ilícito de sustancias controladas en grado de coautoría, asociación para delinquir, inducción al soborno y peculado de uso.

En el expediente del caso dice que a las 5:00 de la tarde, Lozano Achuri y Quintana Mejía, se dirigían en dos vehículos con 400 sacos de fórmula 34-14-05 (fertilizantes) hacia la población Casigua El Cubo, cuando al pasar por el mencionado punto de control, efectivos de la GNB los detuvieron para realizar una inspección.

Durante la revisión, los militares se percataron de la referida mercancía, por lo que al interrogarlos por el destino, manifestaron que era hasta un fundo ubicado en esa población.

Los efectivos castrenses procedieron a confirmar la información, pero los dueños del predio indicaron que no tenían conocimiento al respecto.

Minutos más tarde, el excomandante Medina Jaimes se bajó de un vehículo del cuerpo de bomberos en compañía de Los Santos y Prieto Romero, y le ofreció 40 mil bolívares al funcionario de la GNB para que los dejara seguir su camino con la mercancía. Ante tal situación, los cinco hombres fueron aprehendidos y puestos a la orden del Ministerio Público.

Igualmente, se hizo público en una oportunidad el envío hecho desde Maracaibo, de fusiles y armas, y decidieron trasladarlas en las ambulancias pertenecientes a la Alcaldía del Municipio, cuya cabeza, como ya hemos referido es Mávarez.

Lo curioso del caso de Medina Jaimes —persona cercana a la alcaldesa de quien comparte muchos de sus secretos, según afirma Roberto— es que el hombre y sus cómplices fueron trasladados al Municipio Maracaibo para ser juzgados, y por las gestiones e influencias de Lucía Mavárez, el excomandante de los bomberos de Casigua El Cubo fue regresado al Municipio Jesús María Semprún para pagar su pena. "Aquí en el pueblo se le ve los fines de semana bebiendo cervezas y gozando de una libertad que sólo se explica gracias a la impunidad y al sistema de complicidad que existe entre el narcotráfico y el poder judicial", asegura Marcos T, un exfuncionario del gobierno local a quien prometimos anonimato.

Otro testigo, Manuel, asegura ser amigo personal de Anthony. "A él lo juzgaron en Maracaibo, lo sentenciaron a 30 años de cárcel y ya está libre, porque la alcaldesa presionó para que se lo entregaran y pagará la sentencia  en Casigua El Cubo, propósito que logró. Siempre lo vemos por ahí como si nada".

Los empleos mejor pagados

Por su parte, Juan T comenta que las mafias que contrabandean con drogas son las que más empleados tienen y mueven grandes cantidades de dinero, "a veces es tanto que se ven a muchachos con fajos de billetes en los bolsillos".

Asegura que —inclusive— gente ligada a su familia ha trabajado para los cultivos. "Ocurre que no hay trabajo, y los que se encuentran no pagan casi anda. A mucha gente no le queda otro remedio que unirse a las mafias para no morir de hambre. Es como una oportunidad para sobrevivir a la crisis económica".

Dice que en la actualidad los empleos mejor pagados son los de la recolección de las hojas de coca. "Ellos agarran gente del pueblo para llevarlos a Tibú, a unos 20 kilómetros de aquí. Los jóvenes son empleados por los grandes narcotraficantes que les dan comida, bebidas. Sí, todo es gratis mientras trabajan recogiendo las hojas. Muchos se quedan trabajando un mes y medio y luego los regresan y les pagan un millón de pesos al grupo, [una cantidad] que no se los ganan ni trabajando 5 años".

— El gobierno sabe dónde están los cultivos en la zona de Tibú, los sembradíos en las áreas de Palma Diana, Coposa y las montañas. Eso lo saben aquí en Casigua todas las autoridades civiles y militares, pero nadie actúa porque forma parte de la componenda que hay para que el negocio de la droga siga su curso —advierte Juan T.

El mismo hombre cuenta que conoció a una mujer del pueblo llamada Josefina Barrera, "el esposo era jefe de una ruta [y] como no entregó el dinero fueron a matarlo a él y luego a ella. Fue espantoso, pero nadie dijo nada, ni siquiera la prensa".

Juan T asegura que "la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Municipal y la alcaldía, escoltan la droga y se reparten la ruta. Eso me consta [porque lo he visto] personalmente. Los militares tienen sus rutas, los generales 24, en 3 Bocas, donde hay varias rutas. Es tanta la complicidad, que he visto cuando la alcaldía envía comida, medicamentos a los guerrilleros, y paras dentro de las ambulancias de los  bomberos".
"La droga se lleva en las ambulancias y carros de bomberos, camiones de la alcaldía, con el apoyo de los militares", afirma este hombre que según las fuentes consultadas se mueve en los mandos medios.

Juan T explica que las mafias usan la modalidad del sicariato para “acostar al que sobra o traiciona” (darle muerte). Comenta que a un ex-escolta de la alcaldesa de nombre José Antonio Chaparro, lo atacaron dos sicarios cuando ingresaba a su casa en el barrio Las Palmeras 2 y sin mediar palabras le efectuaron cuatro disparos. Eso ocurrió hace meses y aún nadie ha dado explicación acerca de este suceso. “Aquí es así. Nadie habla, todos ven, el miedo es la primera víctima, paraliza a todo el pueblo”.

— Chaparro me había contado —afirma— que los jefes mandaron a acostar a un grupo que trabajaba con la alcaldesa, porque se habían quedado con unos reales. Hubo un pleito grande entre dos bandos y Chaparro dejó de ser escolta de la alcaldesa y prefirió trabajar por su propia cuenta.

Desmovilizar la guerrilla colombiana

Desmovilizar a la guerrilla es una tarea muy difícil de concretar porque hay mucho dinero de por medio y, además, los guerrilleros dominan el territorio del lado venezolano desde hace muchos años con apoyo de las autoridades. 

Casigua El Cubo se ha convertido en una base de operaciones de la guerrilla desde hace muchos años, y hoy en día es clave para sostener el negocio del narcotráfico, dice Carmen, una profesora que trabajó como investigadora en la Universidad del Zulia y ahora vive en Bogotá.

Comenta Carmen, que si bien Venezuela pasó a ser el país más importante para trasladar la droga desde la zona de cultivos y producción a los puertos de embarque (aéreos, marítimos y terrestres), ahora "acá se siembra la coca y se fabrica la droga en los laboratorios que están escondidos en la montaña".

Asegura que hay muchas personas que han muerto para cubrir a la guardia bolivariana y a la alcaldía. "Del lado de la alcaldesa —afirma— hay muchas bajas, por lo general son gente del pueblo que apuntaron al narcotráfico como vehículo para escapar de la pobreza, del hambre y de la miseria".

"Gracias al poder que han acumulado, lograron armar un campamento donde se produce la droga, se distribuye y se coordina todo el negocio. Aquí todos saben, pero nadie dice hace nada. Aquí se ven vehículos de la alcaldía, incluyendo ambulancias, transportando drogas y nadie se atreve a denunciar por miedo a morir acribillado", acota la docente.

Dijo que uno de los campamentos más grandes que hay en Casigua El Cubo está ubicado en la cabecera de Río de Oro, y allí se esconde el jefe de la zona que, por lo general, suele cambiar cada cierto tiempo.

La mujer asegura que el día de las elecciones presidenciales ocurridas en abril de 2013, "me consta que agarraron las máquinas de votación y se las llevaron al campamento y allí votaron los guerrilleros. Recogían gente en Quibú y otras localidades para que fueran a votar. El asunto aquí es que hay un acuerdo y mientras la guerrilla les aporta los votos, ellos deben darles cargos públicos y protección."

Los contrabandistas hacen de las suyas en la zona

En Casigua El Cubo las mafias son variadas. Las de la droga son las más poderosas y violentas, sin embargo, las contrabandistas tiene una parte del poder y son capaces hasta de cambiar militares de sus cargos. 

Con la crisis que vive Venezuela han surgido bandas que contrabandean comida y gasolina. También hay las que se dedican al contrabando de ropa, billetes venezolanos, oro, armas, piezas de carro y otros bienes que se mueven bien en el mercado.

Carmen asegura que conoció en vida al cuñado del director de la Alcaldía de Casigua El Cubo, Jhon Sánchez. “Un día cuando se estaba estacionado frente a un mercado llegaron los sicarios y lo mataron. Nadie investigó el móvil del asesinato, porque la policía sabía que era un ajuste de cuenta por narcotráfico. Jhon Jairo Sánchez era parte de las bandas, solía andar en una moto por las calles del pueblo hasta que lo mataron frente al mercado Los Chinos. Los asesinos le metieron 10 balazos en la cabeza y en el pecho”.

Refiere que ese día el mercado estaba lleno y fueron muchos los que vieron el asesinato, pero cuando la policía del Zulia llegó y preguntó a los testigos cómo eran los sujetos que asesinaron al hombre, todos dijeron que no habían visto ni escuchado nada. Da la casualidad, advierte, que Jhon Sánchez también trabajó como escolta de la alcaldesa Mavarez y era el cuñado del director de la alcaldía, Aureliano Sierra.

La Guardia detuvo a unos guerrilleros y
 luego los soltó

Una nota publicada por el Diario la Verdad, escrita por el periodista Juan José Faría, cuenta que cuando las Fuerzas Armadas Nacionales detuvieron a 10 extranjeros por los conflictos ocurridos en la frontera. La nota refiere que las autoridades iban a determinar si existía vinculación entre estas personas y guerrilla. Se estableció, que el comandante "Abigail" sería uno de los más poderosos insurgentes en sector de Casigua El Cubo.

Más adelante el periodista cita las declaraciones de un abogado del municipio Jesús María Semprún, quien denunció que la presencia de la guerrilla colombiana en suelo zuliano es una situación vieja y un tema que todos saben, pero del que nadie habla. "Están por todos lados. Ellos son la ley. No secuestran a nadie, pero controlan todo".

Señala que los guerrilleros llegaron al poblado desde hace algunos años. Se instalaron allí desde que el conflicto armado los obligó a dejar las selvas colombianas. "Junto con llegar les dieron cédula venezolana y está aquí, como si nada". 

Más adelante destaca que "algunos pobladores vincularon a la alcaldesa Lucía Mavárez con los insurgentes. Pero nadie dice nada porque varios de ellos trabajan para ella y la cuidan".

Las denuncias son variadas. Según la fuente, en Casigua El Cubo existe un sector llamado El Paseo de la Gracia de Dios, donde están varios comandantes guerrilleros en un pequeño espacio. "La presencia es tal que los pobladores saben identificarlos. Están los milicianos. Así llaman a los informantes. Ellos ven qué está pasando en el pueblo y se van a El Cruce para contarles a los comandantes".

El principal objetivo es sembrar el terror con su presencia. Además de los pueblos más cercanos a Colombia, están en pequeñas islas que se forman en el río Catatumbo. "Allí forman cambuches y varios de ellos han sido desmantelados por el Ejército. Es allí donde encuentran los laboratorios de droga".

La actividad económica de los guerrilleros depende del tráfico de gasolina y el traspaso de droga. "No secuestran. Ellos más bien buscan a los secuestrados, porque son los paramilitares quienes se llevan a los ganaderos. A un guerrillero se le puede contratar como sicario o para cobrar alguna deuda", dice la reseña de prensa.

Conflictos

Entre los guerrilleros existen conflictos en los que nadie se mete. Hace un año asesinaron a la comandante "Yadira", en El Cruce, un pueblo cercano a Casigua El Cubo. Le dieron siete balazos en la cabeza por un alijo de droga que se perdió. Un poco antes, y según la fuente, el comandante "Abigail", con su propia arma, acribilló al comandante "Idael" y a su miliciano, "Gordo Urdaneta", por el mismo motivo por el que asesinaron a "Yadira". 

"En eso nadie se mete. Eso es problema de ellos. Eso no tiene nada que ver con nadie". Pero la sola presencia crea miedo. Una profesora tuvo problemas con un vecino y bastó la visita de uno de estos insurgentes para que terminara todo. "Le dijeron que la iban a matar, así que ella perdió el pedazo de tierra que estaba peleando", señala el reporte del Diario La Verdad.

Actividad económica

Los guerrilleros que hacen vida en la zona, custodian el tráfico de gasolina desde esa zona hasta La Pista, en el departamento colombiano de Norte de Santander. Por allí también trasladan la droga. 

"A ellos les pagan los ganaderos para que los cuiden. Son como una aseguradora. La sola presencia intimida. Nadie va a confirmar la presencia de ellos porque les da miedo". Asegura que la mayoría de ellos, por tener cédula venezolana, tienen comercios legales y han hecho plena vida en el Sur del Lago. 

Paramilitares

Los paramilitares también tienen su presencia en la región, algunos están en Casigua El Cubo, pero hay muchos en el sector El Guayabo, en el municipio Catatumbo. A ellos sí los señalan de secuestrar a productores agropecuarios y sembrar el terror. "Los paramilitares no pasan a El Cruce y los guerrilleros no llegan a El Guayabo. “Nunca ha pasado que se matan, pero sí hay cierto respeto". La nota del Diario la Verdad se puede leer completa aquí.

La alcaldesa no la toca nadie

Todas las personas que entrevistamos para esta entrega coinciden a que la alcaldesa, Lucía Mavarez, representante del PSUV no la ha podido mover nadie del puesto desde que llegó en 2008. Según cuentan, la alianza con la guerrilla y las mafias de la droga le garantizan su posición política.

En las elecciones de 2013 ganó con 4.544 votos, y de acuerdo a las denuncias a baja voz, una parte de esos votos vinieron de la guerrilla que tiene cédula de identidad y están inscritos en el CNE. Los candidatos que le disputaron el puesto como Gustavo Díaz o Gregorio Ramírez no consiguieron su objetivo. Las alianzas pesan a la hora de decidir quién es el alcalde de este pueblo donde reinan las mafias, dijo Jesús, un hombre que trabajó en la campaña y dice conocer la razón por la cual las elecciones son un mero brochazo de legitimación. 

En medio de este clima, Casigua El Cubo se erige como un bastión del narcotráfico al amparo del poder político y la guerrilla colombiana que, al parecer, llegó para quedarse e imponer su ley en este pueblo olvidado en los confines del sur del Estado Zulia.