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jueves, 24 de agosto de 2017

Supuesto jefe de finanzas de la FARC y socio salvadoreño de El Aissami transporta "bultos de contenido misterioso" en avión de Pdvsa

El avión YV-2040 propiedad de Petróleos de Venezuela está siendo monitoreado por estar supuestamente transportando "ilícitos" en complicidad con el gobierno de El Salvador.

Por Maibort Petit
@maibortpetit


José Luis Merino, viceministro de Inversión Extranjera del gobierno salvadoreño y supuesto socio del vicepresidente venezolano, Tarek El Aissami, viajó en un avión propiedad de Petróleos de Venezuela (PDVSA) identificado con las siglas YV-2040, en un vuelo que salió del Aeropuerto Internacional de El Salvador con destino al Aeropuerto Internacional de Maiquetía “Simón Bolívar”, el 8 de agosto de 2017, según confirmó el gobierno de El Salvador.
En un informe de monitoreo de la aeronave de Pdvsa siglas YV-2040 fechado el 1 de junio de 2017
aparecen las rutas Caracas-El Salvador y el Caribe Oriental. Los parlamentarios salvadoreños investigan la supuesta transportación de ilícitos en ese avión. 
  La prensa  salvadoreña asegura que el secretario de Comunicaciones de la Presidencia de ese país, Eugenio Chicas, afirmó que "el avión venezolano Dassault Falcon, de matrícula YV-2040, que el martes 8 de agosto de 2017 salió del país, transportaba al viceministro de Hacienda, Alejandro Rivera, y al viceministro para la Inversión Extranjera, José Luis Merino", este último aparece vinculado a El Aissami en supuestos negocios de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Ver detalles de la vinculación de Merino y El Aissami aquí.

El alto funcionario del gobierno del país centroamericano dijo a la prensa que "ambos funcionarios venían en esa aeronave después de participar en la reunión de los países de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA), la cual se celebró el 8 de agosto en la capital venezolana".
El portal elsalvador.com publicó una nota donde cita un documento de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), donde se señala que "el 8 de agosto ese vuelo iba en dirección a Maiquetía y dos días después, el jueves 10, la misma aeronave volvió al país".

En medio asegura que el documento de Migración y Extranjería da cuenta que entre los pasajeros del avión YV-2040 estaban el viceministro de Ingresos (adscrito a Hacienda), Alejandro Rivera; junto al viceministro de Inversión y dirigente del FMLN, José Luis Merino; y Mario Ernesto García, quien labora en Cancillería.

El sospechoso avión de PDVSA 

Otro reportaje escrito por Eugenia Velásquez y publicada en el referido portal elsalvador.com, asegura que "un grupo de diputados del partido salvadoreño opositor ARENA aseguran que en un jet privado proveniente de Venezuela y que aterrizó en El Salvador en agosto 8 de 2017, pudieron ingresar al país ‘ilícitos’ en ‘complicidad’ con el gobierno del FMLN".

La nota dice que "esta es la teoría que barajan varios diputados de la bancada tricolor que se abocaron ayer a las oficinas de la Autoridad de Aviación Civil (A.C.C), para solicitar a través de la Unidad de Acceso a la Información Pública (UAIP), el itinerario del avión matrícula YV-2040 propiedad de Petróleos de Venezuela (Pdvsa)."

De acuerdo a la denuncia de la fracción de ARENA, ese jet privado descargó “varias cajas en total secretismo”, acción que habrían llevado a cabo personas que desembarcaron portando gorras de Venezuela y Cuba, quienes trasladaron esos “bultos” —cuyo contenido es un “misterio”— a la Embajada de Cuba de El Salvador.

Otra nota periodística del mismo portal asegura que en los últimos tres meses, el avión YV-2-40, propiedad de Petróleos de Venezuela, ha aterrizado tres veces en el Aeropuerto Internacional “Óscar Arnulfo Romero”.

La primera, proveniente de San Vicente y las Granadinas el 2 de mayo, donde estuvo poco menos de un día para luego partir a Venezuela.

La segunda, el 7 de agosto, con regreso a Caracas el día siguiente, cuando según registros de la DGME iban los funcionarios públicos Merino, Rivera y García.

La última llegada de la aeronave al país se registró el 10 de agosto, dos días después de la reunión del ALBA en Caracas. A una hora y media de este aterrizaje, el jet partió con destino al aeropuerto de Newark, en Nueva Jersey, en Estados Unidos.

El reportaje señala que congresistas miembros del partido ARENA solicitaron a la Autoridad de Aviación Civil y la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) informar sobre la llegada de la aeronave YV-2040 al país, pues temen que esta pueda ingresar ilícitos en complicidad con el FMLN.

Asimismo, los legisladores expresaron sorpresa, pues el arribo de este avión en ambas fechas de agosto coincide con la semana en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió realizar una reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para discutir la crisis de su país, dice el reporte de elsalvador.com.

Dentro de los vuelos denunciados por los parlamentarios opositores al FMLN no cuentan un viaje documentando en las gráficas que acompañan éste trabajo, donde se destaca que el jet YV-2040 fue a El Salvador en el mes de junio y aterrizó en una zona montañosa cerca del océano. (ver gráfica)

La aeronave también llevó a Jorge Rodríguez a México

Otro polémico viaje del avión de Pdvsa YV-2040 fue el realizado por el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, para ir a visitar a su hijo quien —según medios mexicanos— estudia medicina en ese país.


El 19 de agosto a las 8:55 de la noche (hora local de México), aterrizó en el aeropuerto de Toluca el YV-2040 (proveniente de Caracas), de acuerdo a registros públicos disponibles. Opositores al régimen señalaron que en esa aeronave llegó el alcalde Rodríguez y sus acompañantes.

Pero, además, con el caso del alcalde Rodríguez —quien en el citado viaje sufrió un escrache cuando caminaba por las calles de la colonia mexicana de la Condesa— a juicio de los opositores queda al descubierto como la cúpula del régimen venezolano hace uso personal de la flota de aviones estatales.


El jet Falcon Dassault 900

La aeronave, registrada en los Estados Unidos a nombre de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), es un jet Falcon Dassault 900, con capacidad de transportar hasta 14 personas; y debido a su autonomía puede realizar vuelos transatlánticos o de largo alcance.

Un informe de monitoreo de los aviones YV-2040 (Pdvsa) y YV-2565 (propiedad de Citgo Corporation) muestra que las dos aeronaves han hecho vuelos constantes entre abril, mayo y junio de 2017 a El Salvador.

Ese mismo informe —hecho por entes privados—destaca que el avión YV-2040 también viaja rutinariamente a Colombia (Norte de Santander), Honduras, Surinam, Montserrat, Haití, Santo Domingo, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y la isla de Dominica. 

En el mes de junio, el avión de Pdvsa aterrizó en las zonas selvática del Norte de Santander (Colombia) y las montañas de El Salvador, tal como muestran las imágenes.




















sábado, 19 de agosto de 2017

Tribunal de EEUU condena a 20 años de cárcel a narcotraficante ligado al socio de los narcosobrinos

Por Maibort Petit
@maibortpetit

La Corte del Distrito Sur de la Florida sentenció a 240 meses de prisión (20 años) al exlíder del Cártel del Atlántico, Wilter Neptalí Blanco Ruíz acusado de conspirar para traficar cocaína a los Estados Unidos. De acuerdo a la investigación del caso, el sentenciado estaría vinculado a varias organizaciones criminales que operan en Colombia, Venezuela y Centroamérica, entre las cuales destaca el Cártel de los Soles.
El capo hondureño fue extraditado desde Costa Rica en marzo de 2017, y a su llegado a los Estados Unidos se declaró culpable de los cargos de conspiración para traficar cocaína a los EEUU.

En el documento de sentencia, firmado por el juez de Distrito, Donald  M. Middlebrooks informa el acusado pagará su sentencia en una cárcel del condado de Miami Dade, en el estado de la Florida y que se le acredita a dicha condena el tiempo que ha estado preso, es decir, desde el 22 de noviembre de 2016. El condenado estará bajo supervisión del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

El juez también condenó a Blanco Ruíz a pagar una suma de apenas $100 dólares. 

En la sentencia, el juez Middlebrooks dice que luego de su liberación de la prisión, Wilter Blanco será objeto de supervisión por cinco años por parte de las autoridades del judiciales estadounidense.

Igualmente, Blanco Ruíz deberá abstenerse del uso de cualquier uso ilícito de una sustancia controlada. 

El condenado deberá hacerse exámenes de ADN en los próximos días.

Al exlíder del cártel del Atlántico se le vincula con Roberto de Jesús Soto García, presunto narcotraficante hondureños ligado al Cártel de Los Soles y que aparece como coacusado en el caso que se le sigue a los sobrinos del presidente venezolano, Nicolás Maduro,  Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas ambos a la espera de sentencia en  Nueva York.

De acuerdo a investigaciones federales  Blanco Ruíz operó por más de una década en Honduras y estuvo protegido por policías y militares de ese país.

El gobierno hondureño confiscó un total de 142 bienes pertenecientes al capo. Entre las propiedades objeto de confiscación habían inmuebles, vehículos y sociedades mercantiles, entre otros bienes.

El nombre de Wilter Blanco también fue vinculado al asesinado del ex-embajador de Estados Unidos en Honduras, James Nealon. De hecho, en unas declaraciones dadas por el capitán de las Fuerzas Armadas de Honduras, Santos Rodríguez Orellana, en septiembre de 2017, el oficial reveló que agentes de la DEA lo habían acusado de planificar un atentado contra Nealon,  y que para realizar dicha acción había sido contratado por Wilter Blanco, Jesús Soto García y Antonio “Tony” Hernández, hermano del actual presidente hondureño, Juan Hernández.

En declaraciones dadas a conocer en la prensa de honduras se asegura que Rodríguez Orellana negó la acusación de los agentes de la DEA en su contra. 




lunes, 15 de mayo de 2017

Fabio Lobo podría llegar a un acuerdo de colaboración con la justicia de EEUU

Por Maibort Petit
@maibortpetit

Fabio Lobo Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa, podría llegar a un acuerdo de cooperación con el gobierno de los Estados Unidos, a pesar que su sentencia, por delitos relacionados con el tráfico de cocaína desde Honduras hasta los Estados Unidos, está prevista para ser leída el 30 de mayo de 2017. Su defensor, Manuel Retureta, dejó saber que existen posibilidades que su cliente negocie con los fiscales federales para reducir su condena.


Muchos acusados de delitos de narcotráfico optan por convertirse en testigos protegidos del gobierno para reducir sus sentencias. Cuando se colabora con el gobierno, existe la obligación de testificar en los juicios contra las personas involucradas en las organizaciones criminales o individuos a las que los acusados están vinculadas y sobre la cual poseen información.

Retureta confesó en una entrevista que sostuvo con el periodista Armando Villanueva del Foro de Canal 10, que un acuerdo de colaboración podría ser considerado por Lobo en la última etapa del proceso que se le sigue en los tribunales de Nueva York. Por ahora, la fiscalía y la defensa se encuentran enfrascados en una discusión sobre si Fabio Lobo está siendo acusado como líder de una organización criminal o no, sí pagó sobornos a los funcionarios o no, si estaba involucrado directamente en la exportación de drogas o si tenía un arma cuando hacía todo esto y la usaba para facilitar el tráfico de drogas.

En la audiencia Fatico que se dio antes de la lectura de la sentencia, el Gobierno presentó a Devis Leonel Rivera Maradiaga como testigo para aportar nuevos elementos al expediente. El exlíder de los Cachiros ratificó las acusaciones contra Lobo Lobo y acusó a varios miembros de la cúpula política hondureña, incluyendo al padre del acusado y expresidente, Porfirio Lobo Sosa.

Lobo fue arrestado en Haití el 20 de mayo de 2015 y trasladado a Nueva York para afrontar la justicia. El demandado está acusado de conspirar para trasladar cocaína desde Honduras hasta territorio estadounidense, de acuerdo al documento original del Gran Jurado.

Según la acusación, Lobo Lobo acordó ayudar a dos supuestos narcotraficantes mexicanos en el transporte de varias toneladas de cocaína, que resultaron ser agentes encubiertos de la Agencia Antidrogas de EE.UU (DEA).

El caso

El plan para transportar cocaína incluía la participación de policías hondureños, que se encargarían de la logística y protección de la droga, y que fueron presentados a los supuestos narcotraficantes representantes del Cártel de Sinaloa por el mismo Lobo, según el informe de la fiscalía.

De acuerdo con correos electrónicos y llamadas telefónicas que fueron grabadas por los testigos cooperantes encubiertos del gobierno americano, Lobo acordó con uno de los supuestos narcotraficantes viajar a Haití para recibir el dinero obtenido por la venta de la cocaína. 

Lobo fue arrestado en Puerto Príncipe el 20 de julio de 2015. El acusado se declaró culpable de los cargos interpuesto por la fiscalía neoyorquina.

Lobo Lobo se enfrenta a una pena máxima de cadena perpetua y a una mínima de 10 años. 


martes, 28 de febrero de 2017

Crónica del pueblo venezolano que fue secuestrado por el narcotráfico (PARTE 1)


Por Maibort Petit
@maibortpetit

Por dos años le insistí a uno de los hombres que mejor conoce Casigua El Cubo para que me permitiera acompañarlo en su viaje. Suele venir a los Estados Unidos una vez al año, y  cada vez que nos vemos, me cuenta historias increíbles que ocurren en ese espacio geográfico ubicado entre Colombia y Venezuela. A mediados del 2016, le dije que estaba lista para viajar, pero se negó a la vez que me advirtió que la zona estaba demasiado peligrosa, y que no me garantizaba ni la entrada ni el retorno. 
Luego de una discusión, se nos ocurrió que mi visita se hiciera a través de un Ipad, y gracias a la tecnología satelital pude conversar con los pobladores de Casigua El Cubo en tiempo real, vía facetime. Con el dispositivo en sus manos, José me fue mostrando cada lugar del pueblo que lo vio nacer. Fueron tres días de trabajo. Grabamos 20 horas de vídeo para lograr obtener la información que presentaremos en esta crónica que pretende explicar, a través de las voces de los protagonistas, cómo Casigua El Cubo fue secuestrado por el narcotráfico y la guerrilla colombiana. 

La llegada

Una buena parte de las calles están llenas de arena. Un calor infernal recibe a los pobladores desde bien temprano en la mañana. Casigua tiene una extensión de unos 5.845 kilómetros cuadrados donde viven unos 23 mil habitantes. Es un pueblo pintoresco, donde las personas experimentan a diario una metamorfosis, que a diferencia de la de Franz Kafka, les ha trastocado el alma. 

Ubicado al sur del lago de Maracaibo, Casigua El Cubo es la capital del Municipio Jesús María Semprún, a orillas del río Tarra. Cuando se camina por sus polvorientas calles se puede apreciar las ridículas diferencias que conviven en aquel lugar terrenal que, a veces, pareciera ser el centro del olvido. El ayer —sin embargo— permanece plasmado en la memoria de su gente, que en su gran mayoría se resiste a la transfiguración que trajo la guerrilla colombiana y el narcotráfico a la zona.
El río Tarra no tiene aguas cristalinas, es arenoso y caliente.
A lo largo de los siglos XIX y XX, Casigua El Cubo era una zona rural, tierra de los Barí y los Yukpa, etnias indígenas que transmutan en estos días entre el caos y el ostracismo. Por su cercanía a Colombia, en el pueblo reina el conflicto desde hace varias décadas. Antes de la División Político-Territorial del Zulia del año 95, pertenecía al Municipio Catatumbo y se convirtió en un centro de negocios de segunda clase.
Tras el descubrimiento de petróleo en los Campos West Tarra y los Manueles se potenció la economía de la población y empezó la gran transmutación que, con los años, lo arrastró al actual escenario donde se confunde la realidad con la fantasía y, donde la pasmosa cotidianidad, impulsa sin desenfado a los narcotraficantes —criollos y foráneos— a acomodarse en enormes fortalezas, llenas de lujos y caprichos, que hacen que los menos afortunados aspiren a beneficiarse del reino del polvo blanco, de la goma del opio. Sí, muchos de los niños y jóvenes que deambulan por los caminos de tierra que se entremezclan con las calles recién asfaltadas del pueblo, sueñan con ser parte de esa empresa poderosa, cuyos protagonistas se viste con camisetas Hugo Boss y se esmeran en enviar al imperio lo mejor del producto semitransparente que conlleva al éxtasis a millones de personas.

El primero en atreverse hablar fue Ramón. Me adelantó que en aquella geografía delincuencial los testigos incómodos no eran bienvenidos. Me dijo que el pueblo es una zona prohibida donde se materializan las peores prácticas criminales. Ramón es el tío de mi guía. Sólo sabe que Estados Unidos es una especie de meca a donde los empresarios de la amapola se esmeran en enviar su mercancía. Tiene unos 60 años y mide aproximadamente 1,65 metros. Siempre ha vivido en Casigua y sus viajes se limitan a la frontera colombiana donde suele ir con frecuencia a buscar los productos que  escasean en las estanterías de las tiendas locales. Su pelo canoso y despeinado, lucía aceitoso y maltratado por el sol. Sus manos resecas y venosas mostraban los años de trabajo y la falta de cuidado.

Luego de recordarme unas cinco veces que los que hablan salen acostados, refiriendo con ello que en Casigua el miedo se impuso hace años. "Aquellos que se atreven a decir lo que ocurre se enfrentan a una condena capital de inmediato. Aquí no se salva nadie, mija. Hasta la alcaldesa, que es la jefa de los narcos, lleva plomo cada vez que no cumple con su cuota". Fue así como empezamos la inusual conversación que duró más de dos horas, bajo un árbol medio seco. José y Ramón se sentaron en unas banquetas y bebían unas cervezas marca Regional, que consiguieron en la choza de la esquina.

Ramón confesó que Casigua era un pueblo tranquilo en los años ‘70. "Había trabajo, paz y la gente tenía más confianza", acotó. Pero las cosas empezaron a cambiar para mal cuando el gobierno de Colombia se juntó con los gringos para luchar contra las drogas y la guerrilla empezó a pasar el río. Poco a poco, los camuflados comenzaron a verse caminar libremente por el pueblo. Al principio cuidándose de que no fueran advertidos pero, luego, fueron tomando notoriedad y, hoy en día, son los dueños del lugar, los mandamás que deciden hasta sobre la virginidad de las niñas y el cariño de las mujeres propias y extrañas.
Dijo Ramón que los guerrilleros pasaron a ser los dueños de la ciudad. Alardean con el dinero, son generosos, pagan buen salario y si se les garantiza fidelidad hasta te cuidan de los otros bandos. “Se han convertido en los líderes que mandan hasta a los militares venezolanos, que en su mayoría pasaron a ser sus empleados. Esos [la guardia nacional] —enfatiza— sí que han aprovechado el cambio, no ves a ninguno de los verdes sin un fajo de dólares en el bolsillo, buscando los mejores c... para pagar fortunas por ellos. Acá mismito hay un bar donde se juntan muchos de ellos, beben whisky del bueno, y se comen a las niñas y jovencitas, que en oportunidades sus propios padres venden para lograr, no sólo el sustento, sino la protección del jerarca”. 

Los muchachos de 14 y 15 años desfilan frente a los "jefes" tratando de llamar su atención. Hay muchos que aprendieron a manejar el miedo y, alebrestados, piden sin pudor pasar a formar parte de la mafia que les garantizará dinero fácil y emociones adulteradas. "Y es que, ¿quién va a querer trabajar aquí por un sueldo mínimo?. Eso ya no alcanza pa' nada. Aquí el asunto es que los reales no dan para comer y ya la juventud no quiere trabajar como antes. Prefieren dedicarse a traficar y a mulear. Unos se van allá en la montaña a trabajar en los laboratorios. Cuando aprenden a hacer la mercancía ya tienen trabajo y real en el bolsillo. Pero debes, a cambio, dejar tu alma como garante de tu silencio absoluto".

Hay otra gente —me asegura— que anda con miedo todo el tiempo. “Los ves con sus bolsos agarrados como si fueran un bebé, mirando a todos lados con nervios, incapaces de pronunciar una palabra si uno se les acerca a preguntarles algo... andan deambulando sin rumbo por las calles del barrio”. 

En los últimos tiempos, Casigua El Cubo se ha llenado de prostitutas que vienen de todos los estados a buscar dinero o “billetes”, como refiere Ramón. Las más osadas se saltan para el otro lado y hasta se quedan allá por varios días. “Usted ve esas muchachas bonitas, paseando por aquí y por allá buscando al mejor postor para vender sus favores. A los colombianos les encantan las venezolanas porque son bellas y baratas, además de cariñosas y desenfadadas”. 

¿Y qué pasa cuando la policía bolivariana o el ejército descubre a un narcotraficante poderoso o a sus empleados llevando drogas? —le pregunté.

— Ah, eso nunca pasa aquí. Porque los narcos le pagan a los militares para cuidar su mercancía y les pagan muy bien. Aquí la guerrilla y los narcotraficantes son socios de los políticos y se cuidan las espaldas todo el tiempo  —advirtió.

¿Y si hay alguno que reporta porque no está en la camada?

— El que ose hablar le puede ir bastante mal. Conocí a varios que hablaron y ya están enterrados —sentencia.

Se tomaba la tercera cerveza mientras seguía conversando. Ramón asegura que a pesar de haber nacido en Casigua ya no reconoce a su pueblo, ni a los vecinos. "Hasta hace pocos años aquí se podía vivir. Teníamos problemas pero se superaban. La gente confiaba y trabajaba para ganar su sustento de manera honesta. Los jóvenes iban a la escuela y querían echar pa‘lante. Pero ya no. Ahora sólo quieren ser narcos y trabajar para los cárteles".

Casigua El Cubo se encuentra a 10 kilómetros de la Troncal 6, una carretera que conecta a las otras poblaciones vecinas como Machiques. Tiene un aeropuerto, El Cubo, ubicado en el Batallón de Ejército “Celedonio Sánchez” y, según nos informó J. Pérez, hay también varias pistas clandestinas de donde a diario salen avionetas repletas de drogas rumbo a Centroamérica.

La economía

Casigua El Cubo tiene una economía tradicionalmente petrolera, maderera y pesquera, aunque también predomina la producción ganadera, agrícola, procesadora de lácteos y la planta aceitera. No obstante, la industria más próspera en esa población es la producción de cocaína y el transporte de la misma por vía terrestre, marina y aérea.

La guerra de las mafias

La alcaldesa del Municipio Jesús María Semprún del estado Zulia, Lucía Mavárez, es percibida por las personas con las que conversé como una aliada de las mafias que reinan en Casigua. Aunque no hay denuncias formales de su participación directa, ni prueba en los tribunales que evidencien que sea una aliada de la guerrilla o el narcotráfico, todas las personas que entrevisté dijeron que estaban seguros que la mujer tiene supuestos vínculos con las organizaciones criminales que operan en la zona. Enumeran una serie de eventos que han ocurrido y que han dejado muertos, heridos y desaparecidos. Asimismo, reseñan el flujo de dinero en efectivo que se mueve en la municipalidad y la ausencia de respuestas por parte de la funcionaria y su administración.

Nos enteramos que un sujeto que era de su entorno reportó a las autoridades antinarcóticos colombiana la supuesta relación que existe entre el narcotráfico y el poder político de la zona. Eso ocurrió en 2014 y desde esa fecha nadie más lo vió en el pueblo. Supimos también que su nombre de la alcaldesa aparece en dos informes de inteligencia del Catatumbo. La funcionaria nunca ha sido acusada formalmente de ningún cargo. 

Atentados y sicariato

Alberto C. aseguró que la burgomaestre ha sufrido varios atentados que la prensa ha disfrazado, pero que resultan ser el resultado de sus supuestas alianzas con los jefes de las rutas que defienden como fieras los caminos que sigue la droga para abandonar con éxito el territorio venezolano para llegar al norte.

El 21 de enero de 2015, Mavárez sufrió un atentado en su propia casa. Dicen los reportes que fue víctima de las mafias del contrabando. "Un grupo de hombres tiroteó la vivienda de la alcaldesa, ubicada en el sector Campo E’Lata en la entrada a Casigua El Cubo. De este incidente, tanto la funcionaria como su progenitora salieron ilesas y, a pesar de que funcionarios del SEBIN y CICPC realizaron las experticias correspondientes a la escena, no llegaron a ninguna conclusión". Dijeron que fueron los contrabandistas de gasolina y alimentos en la zona que actuaron en venganza por las acciones de Mavárez, "pero la verdad es que fue el jefe de la ruta que buscaba el pago de la mercancía", dice Pérez con una voz pausada y temerosa. "Nadie quiere denunciar porque tienen miedo", acota.

A pesar de esas reseñas de prensa y de los testigos que estuvieron en el lugar, Lucía Mavárez dijo al medio QuePasa que en ningún momento efectuaron un atentado en su contra. «En mi casa no hay balas, nadie hizo ningunos tiros, lo único que hicimos fue probar una pólvora», refirió.

He aquí el texto en cuestión: 

Mavárez puntualizó que el pasado martes por la noche ella, un grupo de funcionarios y escoltas probaron algunos fuegos pirotécnicos que estaban resguardados en cajas y aparentemente creían estaban mojados, en su residencia en Campo de Lata, en Casigua-El Cubo. Los mismos serían usados en el festival Río de Oro, donde habrá representantes de Venezuela, Colombia y otros países.

La detonación de los pirotécnicos, recalcó, desató un estruendo en toda la cuadra donde ella pernocta desde el pasado 5 de enero. «La comunidad comenzó a circular fue rumores y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) se acercó ayer en la mañana a verificar si todo era cierto, pero gracias a Dios todo es falso», dijo.

«Seguiremos trabajando por la revolución, profundizando los distintos frentes de trabajo, articulando lo que debamos para seguir llevando atención a las comunidades», dijo Mavárez, quien no descartó sean factores de oposición los que haya expandido la información tergiversada.

No es la primera vez que la alcaldesa Lucía está en el ojo del huracán y es expuesta a través de los medios, entre ellos: supuestas vinculaciones del pasado, así como el accidente vehicular sufrido en una ambulancia cuando llevaba a un sujeto abaleado.

También fue asediada por contraer matrimonio en Mérida sin dejar de lado su más reciente lesión en la columna, que la mantuvo inmóvil por varias semanas; todas han sido situaciones dadas a conocer en las redes sociales, por cuanto la detonación de pólvora no sería la excepción.22 de enero, 2015.

Balas por doquier

Otro evento que fue objeto de habladurías en el pueblo fue el hecho de que el hijo de la alcaldesa de Semprún, Luis Alberto Villamizar Mavárez, baleó a su escolta,  Anthony Ardila Vera, y lo envió al hospital. El asunto quedó reseñado en la prensa local el 13 de marzo de 2013, como un hecho presuntamente pasional no aclarado por las autoridades policiales. El hijo de la alcaldesa tiene credenciales de la policía municipal.

La prensa reseñó que la burgomaestre de Jesús María Semprún se hizo cargo de todos los gastos que ha representado la reclusión en una clínica de Ardila y que nadie fue preso por el incidente. “Así es aquí, el poder se cubre la espalda y el silencio se paga a un alto precio”.

La alcaldesa denuncia a los paramilitares

Mavárez llegó al poder en 2008 y en 2009 dijo en la Asamblea Nacional que Municipio Jesús M. Semprum estaba tomado por paras. No obstante, nadie hizo nada y la denuncia no volvió a repetirse ni siquiera en la prensa. 

Una reseña de prensa dice lo siguiente: 

La alcaldesa del municipio Jesús María Semprum, Lucía del Carmen Mavárez, denunció ayer ante la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional la presencia de paramilitares colombianos en la zona, específicamente en Casigua, quienes en complicidad con funcionarios de la Policía Regional, operan una mafia de extorsión, sicariato y cobravacunas.

“Es un municipio que de alguna manera está muy tomado por los paramilitares y que desde ese humilde pueblo estamos resistiendo. Este tipo de grupos están operando en nuestro comercio cobrando vacunas, presionando a toda la colectividad para ellos cada día tomar más posesión de nuestro municipio”, argumentó la alcaldesa Mavárez ante los diputados.

La vicepresidenta de la Comisión de Política Interior, diputada Iris Varela, calificó de “muy graves” las denuncias presentadas por la funcionaria, ya que existen videos, fotografías y documentos que certifican la presencia de paramilitares en el Sur del Lago de Maracaibo.

“La propia alcaldesa fue amenazada con una pistola en su casa y eso amerita que uno lo pase a los organismos de investigación de Estado y que se determinen responsabilidades de manera urgente”, dijo la diputada tachirense.

Varela acusó a la Policía Regional del Zulia “de servir como custodio de los paramilitares y el narcotráfico en ‘Jesús María Semprum”.

“Una de las cosas graves que ha dicho la alcaldesa, por ejemplo, es que todo el mundo en ese pueblo se conoce, se dan cuenta cómo va la Policía Regional prácticamente abriendo y detrás los paramilitares, los cobradores de vacunas y los jíbaros que venden la droga. Les llevan como un anillo de seguridad para que hagan de las suyas en el municipio y regresen sanos y salvos a territorio colombiano”, dijo Varela.

Ante esta situación Varela informó que ya conversó con el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, para que todos los organismos del Estado hagan presencia en el municipio que a su juicio debe tener mayor seguridad por delimitar con territorio colombiano. Ver reseña aquí.

De esas denuncia no se produjo ninguna investigación ni acción. Solo una acusación por los medios contra el exgobernador del Zulia, Pablo Pérez que no pasó a más.

Las cuotas de la guerrilla

Pedro P. es un hombre que suele no hablar con la gente. De hecho es reservado y muchos le temen por los misterios que parece tener guardados en lo más profundo de su ser. José, mi guía,  llegó a una casa del barrio Las Palmeras que de no ser porque la pude apreciar a través del facetime hubiese jurado que no existía. Era una mañana soleada y por la ventana hecha con latas de zinc se colaba una luz lánguida que convertía la escena en un ambiente tenebroso. 

Lo primero que dijo Pedro es que las paredes en el pueblo tienen oídos. Empezó narrando su experiencia personal con la guerrilla. "Ellos están acá desde hace mucho tiempo. No fue con los chavistas que llegaron. Lo que sí ocurrió bajo el gobierno de Chávez y de Maduro es que se ampliaron la rutas, se mejoraron los sistemas de protección y lograron acuerdos que antes no podían llegar a pensarse".

¿Cuáles acuerdos?, —pregunté.

— El jefe de la guerrilla llegó acuerdos con las autoridades civiles y militares venezolanas de acá del municipio. Hay una cuota especial que se le exige a la alcaldesa de Semprún que equivale que un 25 por ciento del personal de la alcaldía. Ellos cedieron y los enviados de la guerrilla trabajan en la municipalidad por órdenes del jefe. La alcaldesa tiene una ruta que domina y cuida. Ella con el comando militar le ofrecen protección.

Intentamos averiguar con gente de la alcaldía pero fue imposible contactar a alguien que pudiese confirmar o negar la versión, y a la vez, garantizar la seguridad del guía que hizo posible esta crónica.

Este pueblo se ha transformado tanto que ya la gente no se asombra de lo que ocurre. Pedro recuerda que hace unos meses atrás hubo un atentado y, a pesar que el hombre tenía 30 escoltas, hubo un muerto, pues el jefe colombiano quería matarlo por un problema con una ruta.

Bajo los acuerdos, los involucrados se respetan. Cuando alguien deja de hacerlo y pretende sacar a uno de los protegidos del juego, “lo terminan de inmediato” [lo asesinan].

Pedro hacer referencia a un caso que, según él, llamó la atención, cuando dos sujetos en una moto le dieron muerte a Antoni de la Consolación Ardila Vera, cuando se encontraba frente a su residencia  en la calle principal del sector Propatria, en el municipio Jesús María Semprún. “Varios del grupo que se encargan del narcotráfico en la zona saben que cuando estorban ya son cadáveres, y actúan como tales a pesar que siguen vivos” acotó.

Hay un hombre que vive con el alma en pena. J. Salas cambió su alma por una montaña de dólares. Es tal la agonía que tiene que no pasa un día en el mismo lugar para evitar que lo agarren. Su madre vive en las penumbras del miedo y acuchillada por el dolor de ser rehén de los narcos.

La organización

Los "jefes" colombianos tienen, a su vez, un jefe en Casigua El Cubo nombrado desde Colombia. Si este sujeto “se pierde con el dinero”, lo buscan a donde quiera que esté para matarlo. Durante el año 2016 mataron a tres jefes locales. Uno de ellos desapareció con el dinero de la venta que tenía que entregar a su comandante y los sicarios lo mataron junto a su esposa. Los victimarios exigían que les regresaran el efectivo del que se habían apoderado y al no obtener respuesta, sencillamente los mataron en presencia de sus vecinos, quienes debieron contener sus emociones de terror.

Casigua terminó por convertirse en tierra fértil para los cárteles. Es, además, un lugar privilegiado para las pistas clandestinas que han aumentado enormemente en la última década. Son muchos los reportes que señalan cómo se produjo el incremento del tráfico aéreo desde la frontera venezolana, donde el país aparece con una posición privilegiada para la producción y el transporte de la cocaína que es llevada a Centroamérica como zona de tránsito hasta su destino final en los Estados Unidos y Europa.

Alberto es otro habitante que aceptó hablar con nosotros. Por años ha estado al tanto de las tácticas que usan las organizaciones criminales para manejar su negocio. Este hombre de los 45 años asegura que la creatividad de los narcotraficantes no cesa a la hora de idear fórmulas que les permitan realizar el desplazamiento de la mercancía sin ser detectados. “Esa gente ha desarrollado distintas estrategias y grupos aliados en el pueblo. Muchas veces usan vehículos, camiones militares, ambulancias, carros oficiales y las avionetas que son las más efectivas. Allí llevan la droga en pequeñas cantidades, por lo general no excede los 100 kilogramos”.

Cuenta como uno de los jefes le explicó que embarcaban pequeñas cantidades y realizan numerosos viajes, puesto que de esa manera se pierde menos mercancía cuando es interceptada.

Alberto también se refirió al hecho de la proliferación de pistas clandestinas de donde salen avionetas casi todos los días. Los narcos aprovechan las carencias en la vigilancia de los radares que existen en la zona, así como la complicidad de las autoridades para realizar el mayor número de vuelos diarios. Por lo general no hay recursos logísticos y técnicos suficientes para detectar aviones pequeños y, casi siempre, carecen de capacidad para detener los vuelos ilícitos que suelen aterrizar en otras pistas improvisadas en las zonas de recibimiento en las selvas de Honduras y Guatemala.

Cuenta Alberto que los jefes contratan a los muchachos del pueblo para construir las pistas aéreas clandestinas, las cuales se hacen con mucha facilidad, tienen una anchura de entre 80 y 100 metros y una longitud que, en algunas ocasiones, alcanza hasta 1.500 metros o más. Desde esas pistas ocultas en el monte salen pequeñas avionetas que pueden transportar hasta 300 kilogramos de droga por viaje. Los jefes pagan al dueño de la tierra y a los trabajadores que las hacen, son económicas y “la inversión” la recuperan en el primer viaje.

La industria de la droga es la que más dinero produce en Casigua El Cubo. Definitivamente, el narcotráfico no sólo es una actividad ilegal y delictiva, también es una forma de vida. Muchas familias de esta zona trabajan en los laboratorios o como “mulas”, transportando cocaína como la única forma de subsistir. La población Barí también se ha sumado al negocio de la droga, aceptando llevar pequeñas porciones o trabajando para el jefe de turno. Cuando los niños y jóvenes se involucran lo hacen únicamente para ganar dinero para poder vivir.

Muchos habitantes creen que el dinero de la droga ayuda a muchas familias a sobrevivir y genera beneficios a la comunidad, aunque reconocen que la industria criminal viene acompañada por la violencia que deja a su paso muchas muertes y destrucción.

En Casigua El Cubo se sufre la presencia y acción de los cárteles y la guerrilla colombiana y, además, de las pandillas de jóvenes que por lo general son muchachos pobres que se engolosinan con el dinero fácil. Los miembros de las pandillas los conocen en la comunidad, saben quiénes son y de dónde vinieron. Los jefes locales, por el contrario, son un poco más reservados, tratan de mantener bajo perfil y prefieren la clandestinidad que el reconocimiento de los pobladores.

Alberto advierte que en los laboratorios que montaron los guerrilleros en la montaña se puede procesar hasta una tonelada de cocaína mensualmente. La aparición de estos laboratorios hace que el protagonismo de Venezuela en la industria del narcotráfico haya aumentado, puesto que antes el país era sólo un paso de la mercancía, pero en los últimos años se ha convertido en productor oculto de sustancias controladas.

Un informe del gobierno norteamericano sostiene que el 40 por ciento de la cocaína mundial, unas 140 toneladas, se trafican por esta ruta. Los medios de transporte son muy variados, desde correos humanos, envíos disimulados entre mercancía lícita, pasando por envíos postales tradicionales, droga camuflada en vehículos por la frontera e, incluso, submarinos que algunos narco poseen para el transporte del costoso producto. La rentabilidad del tráfico ilegal de cocaína explica que se inviertan tantos esfuerzos en mantenerlo, puesto que se trata de parte más productiva de la cadena. En esta etapa es donde se queda el 98,5 por ciento del dinero, mientras que el cultivo solo retiene el 1,5 por ciento.

Las autoridades de Estados Unidos estiman que la cocaína es sacada de Colombia por el Pacífico o por el llamado corredor del Caribe, es decir por el litoral norte de Colombia y Venezuela y es allí donde las poblaciones fronterizas participan en la industria. 

El efecto de este tráfico es dramático. En Casigua El Cubo, además de la lucha entre las bandas, los jefes de cárteles de la droga protagonizan su propia confrontación, la cual ha dejado muertos y ha sembrado el miedo que se ha instalado en la mente de los residentes  a quienes en solo unos años, el lugar donde nacieron se les ha hecho irreconocible. Nadie en el pueblo se imaginaba que la situación geográfica los iba a convertir en tierra apetecible de las mafias que deambulan a diario para buscar las vías más novedosas y expeditas para sacar esta mercancía del horror.


En el pueblo se rumora que la droga se va al norte, a donde hay muchas almas agobiadas esperando el polvo mágico que les permite abandonar su realidad por unos minutos. Son muchos los informes que aseguran que en Estados Unidos, el consumo de drogas se convirtió en un problema de salud pública de primer orden y es por eso que la nueva administración del presidente Donald Trump colocó el asunto como un tema prioritario de gestión. 

En 2009, un informe del Congreso de los Estados Unidos dijo que de 2004 a 2007, la cantidad de cocaína exportada de Colombia a través de Venezuela se había cuadruplicado, alcanzando el 17% del comercio mundial de cocaína en 2007. El contrabando de cocaína creció en Venezuela en la década de 2010, pasando de alrededor del 25% de la cocaína de América del Sur que venía del campo en 2010 y aproximadamente 33% en 2015. En el 2016 se estima que los número se hayan incrementado sustancialmente aunque hasta este momento no se conocen las cifras.

PD.

Esta es la primera parte de la crónica. Se usan nombres ficticios para proteger la vida los protagonistas que aceptaron a conversar sólo bajo la garantía que sus nombres fueran reservados y presentados anónimamente. Las grabaciones de sus voces sirven como pieza de investigación y su privacidad está garantizada por las normas de protección de la fuentes periodísticas.