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miércoles, 8 de septiembre de 2021

Los secretos del sistema de votación venezolano: El fraude electoral al desnudo (I)

   La salida a la crisis venezolana no puede ser electoral cuando el propio sistema de votación constituye en sí mismo un problema, pues forma parte de la estrategia utilizada por el oficialismo para perpetuarse en el poder.

Por Maibort Petit

  Transcurridas un poco más de dos décadas desde que en el Venezuela se impusiera el chavismo en las elecciones de 1998, otorgándole el triunfo a Hugo Chávez, la nación se debate en la búsqueda de una solución a la crisis que se padece desde aquella fecha. Desde ese entonces, el neototalitarismo comenzó a instaurarse en el país —pese a que algunos sólo lo llaman autoritarismo— llenándolo de oprobio y sin que los venezolanos hayan podido encontrar la manera de librarse de él. Se insiste en una salida electoral, aun cuando el sistema de votación está signado —desde la implementación de la automatización— por la sombra del fraude.
   El conocimiento, larga experiencia y la investigación que ha desarrollado en torno al sistema de votación venezolano, han llevado a Guillermo Salas a lanzar una serie de advertencias acerca del que el oficialismo, el gobierno y el Consejo Nacional Electoral (CNE), califican como el sistema de electoral más moderno y seguro del mundo. Salas es Físico egresado de la Universidad Simón Bolívar, con una maestría en la misma especialidad y la misma casa de estudios; es fundador de la organización de contraloría electoral Esdata[1]; experto en análisis del fraude electoral desde el punto de vista de la ciencia.
   En la actualidad el régimen de Nicolás Maduro y la oposición se encuentran en un proceso de negociación en México y ante unas eventuales elecciones regionales y municipales de gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales que tendrán lugar el próximo 21 de noviembre del presente año 2021, pues como se apuntó líneas arriba, múltiples sectores creen que los comicios son la vía para superar el conflicto, pero, ¿es posible que la salida sea electoral cuando el propio sistema de votación es parte del problema, al haberse constituido en la estrategia implementada por el oficialismo para perpetuarse en el poder?

  Por ello es absolutamente necesario que los venezolanos conozcan la realidad del sistema para poder asumir la solución a la grave crisis que padece el país, la cual, además, amenaza por expandirse por Latinoamérica.

OEA desenmascara fraude en Bolivia

   Para descifrar los fraudes electorales del siglo 21, Guillermo Salas se remite, en primer lugar, el informe de la OEA sobre las elecciones generales de Bolivia en 2019[2], el cual recoge las irregularidades observadas por el organismo en los comicios del país del altiplano. Para el experto, entender lo que ocurrió en Bolivia en el citado año y en todas las elecciones venezolanas a partir del año 2004 cuando se implementó el sistema automatizado de votación, es vital para poder acometer una solución.
   El referido informe de la OEA versa sobre los comicios del 20 de octubre de 2019, en los que Evo Morales pretendía reelegirse como presidente en la primera vuelta electoral. La ley boliviana estipula que para que un candidato a presidente pueda proclamarse ganador, es necesario que alcance el 50 por ciento de los votos válidos. En caso de que supere el 40 por ciento y hubiese una diferencia de 10 por ciento o más sobre el segundo, se requiere realizar un balotaje o segunda vuelta electoral.
  Múltiples denuncias signaron estos comicios en el que los adversarios de Morales y diversas organizaciones, partidos políticos y sectores de la sociedad, cantaron fraude electoral cuando sin explicación alguna, se interrumpiera la transmisión no oficial de conteo rápido, que con el recuento al 83,76 por ciento, si bien mostraba una ventaja del mandatario, no reunía el porcentaje exigido por ley para evitar la segunda vuelta electoral.
   Por ello la OEA envió una comisión a investigar en razón de las grandes protestas por parte de la oposición boliviana y encontró que “El esquema tecnológico paralelo y no controlado que se creó de manera deliberada facilitó un entorno que permitiría la manipulación de datos, suplantación de actas o cualquier maniobra, facilitado por la volatilidad de la evidencia digital”.

  El informe de la OEA puntualiza al final que, “En conclusión, nuestro análisis de los datos de las Elecciones de Bolivia 2019 deja en claro que la victoria en primera vuelta de Evo Morales fue estadísticamente improbable, y que su proclamación se dio por un aumento masivo e inexplicable de los votos del MAS en el 5% final del cómputo. Sin ese aumento, aunque el MAS habría conseguido la mayoría de los votos, no habría obtenido la diferencia del 10% necesario para evitar la segunda vuelta. Este incremento se dio a partir de quiebres marcados en las líneas de tendencia de votación del oficialismo y de CC, a nivel nacional y departamental. El tamaño de las rupturas es extremadamente inusual y coloca en duda la credibilidad del proceso”.

  Salas advierte que el sistema digital facilita en demasía el fraude electoral y aclara que, aunque en las elecciones de Bolivia de 2019 el voto fue manual, la totalización de los resultados se hizo de manera electrónica. “El fraude se ejecutó en la totalización de los votos”.

   Entre los hallazgos de la evaluación del proceso la OEA encontró, en primer lugar, la “Paralización intencional y arbitraria, sin fundamentos técnicos, del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP) al momento en que se llevaban 83.76% de las actas verificadas y divulgadas, de un 89.34% de actas que ya habían sido transmitidas y estaban en el sistema TREP. El TSE ocultó a la ciudadanía, de manera deliberada, un 5.58% de actas que ya se encontraban en el sistema TREP pero que no fueron publicadas”.

  Y seguidamente subraya la “Introducción de servidores no previstos en la infraestructura tecnológica (servidores denominados BO11 y BO202), a los cuales se desvió de manera intencional el flujo de información del TREP”.

   Es decir que todos los datos que debían ser totalizados en la computadora central de la oficina electoral, se transfirieron a otros servidores donde se manipularon los resultados. Esto llevó a que a última hora se cambiaran los resultados y le dieran el triunfo en primera vuelta a Evo Morales.

El antecedente filipino

   Guillermo Salas advierte que el caso boliviano tiene un antecedente en las elecciones presidenciales en Filipinas 2016 y se remite a una nota publicada en “The Manila Times” titulada “Smartmatic admite el uso de servidores no oficiales”[3], una declaración que se hizo ante la Fiscalía de esa nación.

  Salas cita el contenido de la información que refiere que los resultados de la elección que fueron publicados no venían directamente del Servidor de Transparencia como manda la ley. A dicho servidor, denominado “de transparencia” debían llegar los datos de forma directa procedentes desde las máquinas, correspondiéndole a dicho servidor emitir los resultados al público.

  Las investigaciones determinaron la existencia de un “queue server” o servidor de cola interpuesto entre las máquinas de votación y el Servidor de Transparencia. Estos servidores intermedios procesaban y consolidaban la información que sólo entonces enviaba al Servidor de Transparencia desde el cual se arrojaba el resultado final.

   Lo grave de este hallazgo fue el hecho de que dichos “queue server” o servidores de cola se encontraban ocultos en el tercer piso del edificio donde funciona la oficina electoral de Filipinas. Estos servidores no fueron sometidos a ningún tipo de auditoría, dado el carácter secreto en que se mantuvieron por parte de la oficina electoral de Filipinas y Smartmatic.
  Al ser confrontados luego de conocerse la existencia de estos servidores intermedios, la oficina electoral de Filipinas y Smartmatic sólo dijeron que allí se consolidaban y se procesaban los datos, pero nunca admitieron el cambio de resultados.

   Se limitan a indicar que estos “queue server” o servidores de cola, solamente tenían como objetivo la administración del tráfico de datos, lo cual es válido pero inaceptable si se mantiene de manera oculta.

   En tal sentido, Guillermo Salas alerta que estos son los problemas de la votación electrónica que, como en este caso filipino se hace imposible establecer lo que realmente ocurrió.
   Como puede verse, tanto en las elecciones de Bolivia, como en las de Filipinas, la existencia de servidores intermedios entre las máquinas de votación y el servidor de totalización que se mantuvieron de manera secreta, puso en duda los resultados oficiales de las elecciones presidenciales de ambos países.

A juicio de Salas tal manipulación del voto es burda e inaceptable.

El origen de todo

  Luego de hacer mención del caso boliviano y el filipino, Guillermo Salas advierte entonces que estos tienen su origen en las elecciones de Venezuela de 2004, cuando se llevó a cabo referendo revocatorio en el que Hugo Chávez se jugaba la presidencia de la república. Fue en ese proceso comicial en el que hicieron su debut las máquinas de votación de Smartmatic, un sistema controlado por el propio mandatario.
    ¿Por qué Salas hace semejante afirmación? En razón de que el estado venezolano era propietario de la empresa a cargo del diseño del software de votación que portaban las máquinas de votación. En un país en el que no existe división de poderes públicos, pues todos se encuentran bajo la égida de los dictámenes del ejecutivo, es lo que lleva a Guillermo Sala a equiparar al estado venezolano con Hugo Chávez en alusión a la frase adjudicada a Luis XIV de Francia, El Rey Sol, monarca absoluto que ejercía el poder total en el país europeo del siglo 17.

  Acota lo llamativo del hecho de que luego de los comicios venezolanos de 2004, el uso del sistema de votación automatizado de Smartmatic comenzó a expandirse por todo el mundo. Comenta que recientemente recibió una información acerca el Parlamento Europeo lo utilizaría para la escogencia de parte de sus miembros. Además, se usan en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Canadá, mientras que en México. Smartmatic tiene o tuvo a su cargo los sistemas de identificación. En Bélgica y Bulgaria también se implementó y refirió que, en este último caso, la elección presidencial ha sido muy controvertida.

Chavistas en elecciones de EE. UU.

   Sobre la gran expansión que ha experimentado el sistema de votación de Smartmatic, Guillermo Salas recuerda la advertencia que, sobre su implementación en las elecciones de los Estados Unidos, le formuló en 2006 al secretario del Tesoro para la época, Henry Paulson, la representante demócrata, Carolyn Maloney, quien manifestó su inquietud ante la compra en 2005[4] por parte de Smartmatic de la empresa estadunidense, Sequoia Voting Systems.

   A Maloney le alarmaba la incursión de una empresa vinculada al chavismo en el sistema electoral de los Estados Unidos y pedía información al Departamento del Tesoro sobre el asunto, toda vez que se trataba de una compra que debía contar con la aprobación de dicho despacho. El Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos del Congreso (CFIUS por sus siglas en inglés) investigaba la compra.
  Maloney advirtió al secretario del Tesoro sobre la posible inversión del gobierno venezolano en Smartmatic, en razón de los vínculos existentes entre la compañía y el gobierno de Hugo Chávez. La representante demócrata anexó a su comunicación una compilación de artículos que dejaban ver la relación, entre ellos una nota de The Miami Herald titulada “Venezuela tiene participación en las boletas electorales” que daba a conocer la adquisición por parte de una compañía totalmente ligada al gobierno de Chávez, de una de las compañías de votos más grandes de los EE. UU.

   En virtud de que la primera comunicación de Maloney al secretario del Tesoro no obtuvo respuesta, le remitió una segunda el 6 de octubre de ese mismo año 2006, en la que expresaba que “es indiscutible que Smarmatic, una compañía que tiene dueños extranjeros haya adquirido Sequoia Voting Systems, la cual procesó más de 125 millones de votos en las elecciones presidenciales de 2004 en EE. UU. Esto alarmó mucho al gobierno estadunidense”.

   De este hecho se hizo eco The New York Times, y en una publicación que tituló “Estados Unidos investiga los lazos de las máquinas de votación con Venezuela”[5] , advirtió que tan sólo siete meses después de haberse realizado el referendo revocatorio de 2004 contra Chávez en Venezuela, Smartmatic compró a Sequoia Voting Systems.

  La nota del New York Times dijo: “El gobierno federal está investigando la compra el año pasado de un importante fabricante estadounidense de sistemas de votación electrónica por parte de una pequeña empresa de software vinculada al gobierno de izquierda venezolano del presidente Hugo Chávez”.

   Antes de lograr el contrato con Venezuela para la automatización del voto, “Smartmatic era entonces una empresa de tecnología incipiente. Su domicilio social era Boca Ratón, Florida, en el hogar del padre de uno de los dos jóvenes ingenieros venezolanos que eran sus principales oficiales, Antonio Mugica y Alfredo Anzola, y tenía una oficina de una sola habitación con una sola secretaria”.

  Sin embargo, poco tiempo después de haber coronado el contrato venezolano, compraba una de las compañías de voto más importantes de los Estados Unidos, como lo es Sequoia Voting Systems.

  En la nota del New York Times se indica que la compañía que realizaba esta compra había afirmado que tenía “dos empresas en funcionamiento, pequeños contratos para software de comunicaciones seguras que, según un portavoz de Smartmatic, tenían un valor total de alrededor de 2 millones de dólares”.

  En otras palabras, destaca Guillermo Salas, la hormiguita se compró el elefante, algo que a The New York Times le resultó altamente sospechoso.

Ante el escándalo surgido, congelaron la operación por un tiempo.

Vuelve la preocupación en EE. UU.

  En 2020 Smartmatic volvió a convertirse en objeto de preocupación en los Estados Unidos, cuando la empresa participa en las elecciones estadunidenses y comienzan a hacerse revelaciones acerca de sus directivos.

  Integró hasta hace unos meses la junta directiva de Smartmatic, Lord Mark Malloch-Brown, a quien algunos califican como un “segundón” de George Soros.

  Guillermo Salas recuerda que tal hecho hizo que en Estados Unidos surgiera la inquietud sobre una posible relación entre Smartmatic y Dominion Voting System.

  Salas subraya que Lord Mark Malloch-Brown era vicepresidente de los fondos mutuales de George Soros, además de ser director del Crisis Group[6], una ONG con gran influencia en muchos países, entre ellos Venezuela. Malloch-Brown es, igualmente, director del Foro Económico Mundial[7], una institución globalista también llamada Foro de Davos: actualmente es el presidente de Open Society Foundation, que es una organización “fundada por George Soros, [que] es el mayor financiador privado de grupos independientes que trabajan por la justicia, la gobernanza democrática y los derechos humanos en el mundo”, de acuerdo a su página web[8]. Además, Salas refiere que a esta última organización se la señala de querer imponer un nuevo orden mundial.

  Señala Salas que Mark Malloch-Brown escribió el libro “La revolución global inconclusa: los límites de las naciones y la búsqueda de una nueva política”. Al respecto, el experto electoral manifiesta su preocupación toda vez que las personas que se califican de revolucionarias “se sienten con derecho a saltar ciertas normas. Esto en lo personal a mi me preocupa. Malloch-Brown es una persona totalmente ligada a George Soros. Muchos lo vieron como una simple casualidad, una inversión de Soros, mientras a otros les dio mucha preocupación la presencia de Lord Mark Mallow-Bronw en la directiva de Smartmatic”.

Smartmatic en Venezuela

   Guillermo Salas se remite a Venezuela, donde se consolidó la empresa Smartmatic.[9] registrada en el estado de la Florida, a partir su contratación como encargada de la automatización del sistema de votación y en donde se ha impuesto la narrativa de que la salida a la crisis venezolana es únicamente electoral.
   Igualmente, puntualizó que solamente hasta hace poco tiempo, en Venezuela se manejó la tesis de que, tanto con Chávez como con Nicolás Maduro, ha regido un gobierno autoritario más no dictatorial.

  Del mismo modo, se ha dicho que en Venezuela se realizan las “elecciones competitivas”, que “nunca ha habido fraude electoral” y mantienen que “la salida será electoral”, como ya lo habíamos apuntado anteriormente. “Esa es una especie de Ritornello que nos ponen año a año”, expresa Salas.

  Se trata de una narrativa que, incluso, manejaron voceros importantes de la política venezolana como Teodoro Petkoff, quien en 2015, declaró luego de haber sido galardonado con el Premio Ortega y Gasset, que el régimen de Nicolás Maduro, “ese es un gobierno autoritario, pero no dictatorial”; “…la democracia está viva. Acosada, pero viva”; “las instituciones democráticas han resistido al gobierno y el desenlace de esta situación será democrático”; “…si no hay fraude, que nunca lo ha habido hasta ahora, por cierto”; “Chávez por mucho que tuviera una visión militarista de la política, tenía un sentido democrático en su relación con el país”.

  Petkoff hacía estas afirmaciones en 2015 —destaca Salas— cuando en tan solo en 2014 el gobierno de Maduro había llevado a cabo una masacre de estudiantes.

   Subraya que, en política, los políticos que ganan son los que imponen su narrativa, indistintamente de que esta sea cierta o no y así ocurrió en Venezuela por muchísimos años e, incluso, aún en la actualidad algunos se hacen eco de esta “verdad oficial”.

   Pero entretanto el gobierno y los políticos mantienen dicho discurso, la población tiene otro parecer. En tal sentido, Salas se remite a una encuesta que hizo la Universidad Católica Andrés Bello en mayo de 2015, sobre las “Percepciones ciudadanas del sistema electoral venezolano”, donde una de las preguntas es: “En el CNE se pueden cambiar electrónicamente los resultados”, resultando que 44,5 por ciento de los consultados pensaban sí y solamente el 30,7 por ciento creía que no.

“Es decir que la percepción de la mayoría de los venezolanos es totalmente divorciada de la narrativa de la oposición oficial”, asevera Guillermo Salas.

Las dos verdades

  Entonces Guillermo Salas hace mención al hecho de que, en realidad, existen dos verdades. Por un lado, la verdad oficial que sostiene que regímenes como el venezolano son gobiernos autoritarios, pero no dictatoriales; que realizan elecciones competitivas; que nunca ha habido fraude electoral; y que la salida será electoral.

  Por otro lado, existe una verdad proscrita que es acallada, “no se imaginan ustedes cómo hemos sido censurados en todos los medios de comunicación en Venezuela. Tal vez el único que nos dio cierto espacio es El Nacional”.

  Esta verdad proscrita asegura que los citados regímenes como el venezolano “son totalitarismos modernos”; “realizan elecciones controladas”; “se han mantenido en el poder gracias a fraudes electorales”; y en consecuencia sostienen que “no existe la salida electoral”.

  Alerta, pues, de que se trata de dos verdades contrapuestas que es necesario que la oposición venezolana se decida a dilucidar, pues hasta ahora se limitó a desechar la verdad proscrita, sin siquiera analizarla y determinar cuánto de cierto pudiera contener. Tal situación, subraya, mantiene dividida a los opositores venezolanos.

El método de comprobación

  Guillermo Salas se vale del método de Galileo Galilei para evaluar dos verdades contrapuestas y que desarrolló en su libro “Diálogo” en el que se planteaba una verdad oficial que decía que la Tierra era el centro del universo, el modelo ptolemaico; entretanto, una verdad proscrita sostenía que la Tierra giraba en torno al sol, el modelo de Copérnico.

  Galileo Galilei examina una serie de hechos a través de tres personajes que dialogan entre sí: Simplicio, quien representa la verdad oficial; Salviati, quien representa la verdad proscrita y en el fondo era el mismo Galileo; y Sagredo, quien era un tipo muy inteligente que escuchaba a las dos partes y hacía contra preguntas; en eso se basa el diálogo.

Los hechos a examinar

  Guillermo Salas estima analizar estas narrativas serviría para unificar a la oposición en torno a la verdad y no a una premisa falsa.

  Los hechos a examinar son los siguientes: el origen del sistema de votación de Smartmatic; el debut del sistema de votación de Smartmatic: la auditoría del software, la votación, el escrutinio y las auditorías de los resultados; los primeros alegatos de fraude; las hipótesis; y otras evidencias de fraude; lo que sucedió en The Statistical Science affaire.

   Salas se remite al libro escrito por Emili J. Blasco llamado “Bumeran Chávez. Los fraudes que llevaron al colapso a Venezuela”, en el que el autor entrevista a Leamsy Salazar, ex-guardaespaldas de Hugo Chávez y de Diosdado Cabello, quien hizo estas declaraciones en forma jurada en los Estados Unidos. Blasco lo entrevistó y recogió sus declaraciones en el referido libro.

  Salazar dice en el libro: “Las computadoras secretas de los chavistas lo indicaban bien claro. A las seis de la tarde, la hora en que es 14 de abril de 2013 debían cerrar los centros electorales en Venezuela, las presidenciales las había ganado Henrique Capriles Radonski…”.

  Luego agregó: “Un sistema informático paralelo al oficial permitía al chavismo saber en tiempo real a lo largo del día la evolución del voto y le facultaba conocer el número de votos falsos que debía producir para girar el resultado”.

Esto, alerta, es absolutamente necesario determinarlo.

  Sobre el origen de la compañía Smartmatic y su sistema de votación, Guillermo Salas refiere que es bastante conflictivo y controversial.

 Rememora el año 2002 el cual fue tremendamente conflictivo y controversial, con la oposición venezolana totalmente activada en una lucha por salir de Hugo Chávez, con confrontaciones por todos lados, paros y marchas eran gigantescas. Se produce un paro petrolero al que se sumaron el empresariado y los sindicatos. “Prácticamente todo el país estaba en paro contra Chávez”.

  El 11 de abril de 2002 cae Chávez cuando la Fuerza Armada le retira el apoyo, pero por la actuación de un pequeño grupo que trató de robarse el esfuerzo de todos los venezolanos y emitió un decreto vergonzoso que, de hecho, era un golpe de estado, se perdió el sustento constitucional y Chávez fue restituido en el poder por un grupo de militares encabezado por el general Raúl Isaías Baduel, hoy caído en desgracia con el chavismo.

   Dada la grave situación en el país, se crea la “Mesa de negociación y acuerdo” en la que el Centro Carter y la OEA, se instalaron en Venezuela como facilitadores. En estas conversaciones, el 30 de mayo de 2003, se convino que la salida al conflicto sería electoral, a través de la convocatoria del referendo revocatorio que plantea un artículo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La compra de Bitza

  A pocos días de esta decisión, el gobierno venezolano compra una compañía que se llama Bizta Corporation[10] y que es la “hermana gemela” de la compañía Smartmatic, pues ambas fueron registradas en EE. UU. por Antonio Mugica. Las dos compañías tenían la misma dirección, a saber, la casa de los padres de Mugica. “Son compañías siamesas”.

  Es decir, refiere Guillermo Salas, el gobierno de Chávez en lugar de ir a hacer proselitismo normal, compró la empresa Bitza, un hecho que salió a la luz gracias a una trabajo de investigación emprendido por The Miami Herald, escrito por los periodistas Richard Brand y Alonso Chardy, el 28 de mayo de 2004, quienes descubrieron que el gran inversionista en la compañía de software que se encargaría de la elaboración de las boletas electrónicas en el muy criticado sistema de votación de Venezuela, resultó ser el mismo gobierno de Venezuela.

  Brand y Chardy descubrieron que el ingeniero Antonio Mugica en enero de 2000, registró las dos compañías en Boca Ratón, Florida, Smartmatic y Bitza, dos empresas siamesas prácticamente.

   El 30 de mayo de 2003 se resuelve la vía electoral para el conflicto venezolano en la Mesa de Negociación y Acuerdo.

“Luego, en los primeros días de junio de 2003, Chávez compra Bitza, digo Chávez porque fue el estado venezolano y en estos regímenes como el de Chávez, él era el estado. Es decir, Chávez se convierte en accionista de Bitza”, apunta Salas.

Nuevo CNE ¿balanceado?

  Posteriormente, en agosto de 2003, Hugo Chávez, a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) bajo su control, sustituye la antigua directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) y nombra una nueva directiva supuestamente balanceada, integrada por dos personas del oficialismo, dos de la oposición y un independiente. El asunto particular estuvo en que el rector independiente terminó siendo el más chavistas de todos, a saber, Jorge Rodríguez. De esta manera, se establece un apabullante 3 a 2 que impide a los representantes de la oposición accionar en el organismo electoral.

  A principios de diciembre de 2003, en una faena de cuatro días, la oposición logra recaudar las firmas necesarias para convocar el referendo revocatorio.

  En enero de 2004, un viceministro del gobierno de Chávez llamado Omar Montilla Castillo, es nombrado director de Bitza. Su padre era secretario del consejo de ministros del Chávez.

  El 4 de febrero de 2004, Jorge Rodríguez se hace cargo del proceso de licitación para seleccionar un sistema de votación para automatizar el voto en Venezuela.

  The Miami Herald dice sobre esto: “El proceso de licitación para seleccionar el nuevo sistema de votación en Venezuela fue secreto y no se permitió ninguna información sobre los oferentes y sus productos”, dijo Sobella Mejías después de que esto ocurrió, una de las rectoras no afines al gobierno.

   La decisión se tomaría sobre la base de una evaluación técnica para la cual Jorge Rodríguez designó a dos profesores de la Universidad Simón Bolívar. Uno es Carlos Figueira y el otro es Félix Arroyo.

  El primero, Carlos Eloy Figueira actualmente es el cónsul adjunto de Venezuela en Barcelona. De 2003 a 2007 trabajó desde la universidad como asesor en materia de sistemas electorales. Fue viceministro de Ciencia y Tecnología durante un año. Dio una conferencia denominada “Venezuela, ni golpe de estado ni injerencias”, al que convocaban puras organizaciones de izquierda. Figueira es un marxista confeso.

  El otro evaluador, Félix Arroyo, no parece marxista, pero cuando se revisa el “Diccionario de la corrupción en Venezuela”. Volumen 3 que comprende los años entre 1984 y 1992, encontramos que estuvo involucrado en el caso de las visas chinas. Arroyo era director de la DIEX (Dirección de Identificación y Extranjería). Cobraban entre USD 2.500 y USD 30.000 por visa a ciudadanos de origen chino. En noviembre de 1992, el Tribunal Superior de Salvaguarda decretó auto de detención a Arroyo y al otro implicado, José Gonzalo Ramírez Calles, cónsul de Venezuela en Hong Kong, por la expedición indebida de documentos.

  Finalmente, la licitación la ganó el Consorcio SBC, conformado por Smartmatic, Bitza y Cantv, es decir, el contrato se entregó a una empresa en la el propio gobierno tenía participación.

  Smartmatic, que nunca había fabricado una máquina de votación, se las encarga a Olivetti, mientras Bitza se encarga de desarrollar el software en un proceso controlado directamente por Omar Montilla. A Cantv le correspondía ceder sus redes de comunicación.

  En abril de 2004 llegaron las máquinas de votación a Venezuela y es después de esto, cuando Hugo Chávez acepta ir al referendo revocatorio el 3 de junio de 2004: “Cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) lo ordene, nosotros estamos listos para como un solo hombre, ahora sí, comenzar la verdadera batalla del revocatorio presidencial”.

   En agosto de 2004, viene el referendo revocatorio y los resultados oficiales dan ganador a Hugo Chávez en un proceso que fue dirigido por un viceministro de su gabinete.

Las explicaciones oficiales

   The Miami Herald dijo al respecto que “Los funcionarios del gobierno pro-Chávez y los ejecutivos de la compañía entrevistados por el periódico de la Florida dijeron que las máquinas Smartmatic-Bitza se encuentran entre las más seguras del mundo y que la inversión del gobierno en Bitza no está relacionada con la oferta de Bitza por el contrato de las máquinas de votación”.

   Más adelante refirieron: “Los funcionarios del gobierno habían afirmado en repetidas ocasiones que su inversión en Bitza y en Vista, así como el nombramiento de Montilla, se hizo sin saber que la empresa alguna vez buscaría un contrato relacionado con las elecciones”.

   También insistieron en que la inversión era parte de un esfuerzo mayor para respaldar la empresa privada y que su interés en una empresa de software era meramente una coincidencia. Agregaron que una docena de inversiones de este tipo, se habían realizado para ayudar a empresas prometedoras.

La comprobación

Guillermo Salas procede a aplicar el método de Galileo Galilei:

¿Cómo lo explicaría la verdad oficial?

  Simplicio: La compra de Bitza por parte del gobierno venezolano fue un hecho casual que no guardó ninguna relación con que esta compañía, pocos meses después, recibiera del CNE un contrato para desarrollar el software que les contaría los votos a los venezolanos.

Entretanto, la verdad proscrita lo plantearía así:

Salviati: Es muy poco probable que todo esto haya ocurrido por casualidad. Por lo tanto, debieron ser acciones deliberadas relacionadas con la preparación del fraude.

Sagredo tendrá que ser cada una de las personas que evalúen estas dos visiones enfrentadas y corresponde a cada quien ponderar los argumentos de un lado y los argumentos del otro.

La respuesta de Mugica

  Salas se remite nuevamente al artículo de The New York Times que hacía referencia a la compra de Sequoia Voting Systems por parte de Smartmatic, por lo que esta última reclamó al diario y este le contestó en los siguientes términos: “En una conferencia de prensa y una entrevista que se hizo ayer, el señor Mugica dijo que nunca se habían reunido con el señor Montilla [el viceministro de Chávez]. Cuando se le preguntó sobre una minuta de Bitza de la reunión de la junta directiva del 15 de diciembre de 2003 en la que se indica que ambas personas estaban juntas, él dijo que tenía un vago recuerdo de ese evento”.

  Y después agregó: “Si yo me reuní con él habrá sido una especie de saludo”, dijo Mugica, “pero yo no recuerdo esto”.

Las reacciones de la oposición y el Centro Carter

   Refiere Guillermo Salas que los periodistas de The Miami Herald presentaron estos hechos a la Coordinadora Democrática que era la que manejaba la oposición en aquel momento y la respuesta de estos fue: “Los opositores de Chávez le dijeron al Herald que se sorprendieron al enterarse que el gobierno tiene participación en una empresa fundamental para el proceso electoral. ‘¿El gobierno venezolano? Está usted bromeando’, dijo Jesús Torrealba, funcionario del grupo opositor Coordinadora Democrática. ‘Impugna la credibilidad del proceso, esto es impactante’”.

A pesar de la sorpresa, no tomaron medidas correctivas al respecto.

  También, informaron de los hechos al Centro Carter que era garante del proceso y era observador. “Pero el Centro Carter, con sede en Atlanta, que ha observado todos los procesos electorales venezolanos desde la elección de Chávez en 1998, dijo que el haberse encontrado que la participación del gobierno en Bitza, refuerza la necesidad de auditorías electorales independientes”.

  Sigue The Miami Herald reseñando la respuesta del Centro Carter: “‘Lo que vemos en cualquier proceso electoral es que si cada uno de los componentes es transparente y auditable, en este caso incluiremos las nuevas máquinas’, dijo Jennifer McCoy, quien lideraba la misión del centro Carter para Venezuela. Y añadió que desconocía la inversión del gobierno venezolano en Bitza”.

   Es decir, tanto la oposición como el Centro Carter manifestaron sorpresa por la información, pero solamente el segundo estableció la necesidad de poner énfasis en las auditorías.

REFERENCIAS


[2] OEA. Análisis de Integridad Electoral Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia. 20 de octubre de 2019. Informe final. https://www.oas.org/es/sap/deco/informe-bolivia-2019/0.1%20Informe%20Final%20-%20Analisis%20de%20Integridad%20Electoral%20Bolivia%202019%20(OSG).pdf

[3] The Manila Times. “Smartmatic admits using unofficial servers”. 22 de julio de 2016. https://www.manilatimes.net/2016/07/22/news/top-stories/smartmatic-admits-using-unofficial-servers/275442

[4] Smartmatic. “Smartmatic y Sequoia Voting Systems se unen para formar la empresa líder en sistemas automatizados de votación”. S/F. https://www.smartmatic.com/es/noticias/articulo/smartmatic-y-sequoia-voting-systems-se-unen-para-formar-la-empresa-lider-en-sistemas-automatizados-de-votacion/

[5] The New York Times. “U.S. Investigates Voting Machines’ Venezuela Ties”. 29 de octubre de 2006. https://www.nytimes.com/2006/10/29/washington/29ballot.html


[7] World Economic Forum. https://es.weforum.org/



miércoles, 2 de diciembre de 2020

Guillermo Salas: Resolución de las elecciones de EE. UU. en las cortes podría poner en evidencia las trampas del sistema de votación venezolano

Por Maibort Petit

  Los tribunales pueden ser el escenario donde — sin ser catalogadas como teorías conspirativas y sin el veto de los medios de comunicación— se conozca en toda su dimensión la perversidad del sufragio automatizado.

  Las denuncias de fraude electoral en los Estados Unidos por parte del equipo del presidente Donald Trump que terminen en la Corte, permitirían que salieran a la luz las vulnerabilidades y trampas del sistema electrónico de votación implementado en Venezuela a través de la empresa Smartmatic, toda vez que él mismo ha sido acusado por importantes voceros de la campaña del mandatario norteamericano, como la causa de que en estos momentos se le tenga como el perdedor de la contienda.

  Específicamente, Rudy Giuliani y Sidney Powell, han hecho referencia a la utilización de software electoral diseñado por la empresa vinculada al chavismo en los pasados comicios presidenciales del 3 de noviembre.

“No es posible creer que la empresa dueña de esta maquinaria electoral sea aliada de Hugo Chávez, sea aliada de Nicolás Maduro y aliada de George Soros. ¿Qué tenemos que hacer para llegar a la verdad?", advirtió Giuliani, mientras que Powell aseguró tener evidencias de que el fraude electoral implementado en Estados Unidos tiene su origen en Venezuela[1].

  Muchas voces se han levantado en Estados Unidos para refutar esto, incluso desde el seno del propio Partido Republicano, queriendo descalificar las denuncias al calificarlas como meras teorías conspirativas.

  Pero apelar a catalogar las irregularidades denunciadas como teorías conspirativas es, al mismo tiempo, parte de la estrategia implementada a la hora de llevar a cabo un fraude electoral, advierte Guillermo Salas, fundador de la organización de contraloría electoral Esdata, un experto con larga trayectoria explicando lo que es un fraude electoral desde el punto de vista de la ciencia.

  Salas refiere que en el caso venezolano toda persona que atacara al sistema electrónico de votación impuesto por Jorge Rodríguez cuando presidía el Consejo Nacional Electoral (CNE) era catalogado de antipatriota o de divisor de la oposición, entre otras cosas.

   La sacralización del sistema electoral venezolano se convirtió, pues, en tema vetado aun entre el círculo opositor, toda vez que las referencias a su vulnerabilidad pasaban a considerarse obstruccionistas de cualquier posibilidad de entendimiento o de resolución a la crisis política imperante en el país.

  Salas subraya que todo fraude electoral de cierta envergadura lleva asociada una conspiración, la cual se puede inferir, incluso, a través de un método matemático planteado en 2007 por uno de los grupos matemáticos más importantes del mundo, Wolfram Research.

Las denuncias de Salazar

   Hay que recordar que en Estados Unidos las referencias a las irregularidades del sistema electoral venezolano no son un tema reciente, toda vez que el exjefe de seguridad del finado expresidente Hugo Chávez y luego de Diosdado Cabello, Leamsy Salazar, presentó una declaración jurada en la que habló, de acuerdo a lo que se sabe de ella pues se encuentra sellada en la actualidad, de la supuesta existencia de un sistema de control que permitía monitorear los resultados e interactuar con las máquinas de votación en tiempo real.
 
  Esta declaración jurada de Salazar, podría conocerse más profundidad en el proceso judicial que se iniciaría en caso de prosperar las denuncias de la campaña de Donald Trump ante la corte.

  “Creo que, en estos momentos, cuando se lleve a cabo en la corte de justicia de los Estados Unidos todo lo relativo al supuesto fraude cometido contra Donald Trump, permitirá también destapar el caso de Smartmatic en Venezuela. Se va a saber mucho de lo que pasó en el referendo y que continuó pasando para tapar todas las evidencias de fraude, lo cual fue asqueroso”, alerta Salas.

  Las denuncias de Leamsy Salazar fueron recogidas en el libro “Boomerang Chávez: los fraudes que llevaron al colapso a Venezuela”, del periodista español Emili Blasco que en una de sus partes señala que “Un sistema informático paralelo al oficial permitía al chavismo saber en tiempo real a lo largo del día la evolución del voto y le facultaba conocer el número de votos falsos que debía producir para girar el resultado. Eso ocurría en el marco de un proceso completamente electrónico, como es habitual en Venezuela, y con la complicidad de quien debía ser su árbitro, el Centro Nacional Electoral (CNE). Gran parte de la trampa se gestionó desde Cuba”.

El fraude es comprobable en una corte

 Guillermo Salas asegura que el fraude electoral cometido electrónicamente es perfectamente comprobable y, de hecho, las pruebas estadísticas son válidas en los tribunales estadounidenses.

  Citó el caso de un recurso introducido hace pocos años ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela en el exilio, en el que aun cuando ninguno de los magistrados era proclive a la tesis del fraude electoral, luego de escuchar toda la exposición sin que existiera el bloqueo de los medios de comunicación donde el asunto es vetado, concluyeron con la prohibición del voto electrónico y exigieron que se auditara el registro electoral y se impusieran una serie de condiciones para que pueda haber unas elecciones transparentes en el país.

  Luego de comentar que ningún medio de comunicación nacional comentó esta decisión —dado el veto señalado—, algunos de los magistrados se pronunciaron por la necesidad de procesar el caso penalmente.

  Con relación al caso estadounidense, Salas apunta que los juicios se deciden por el número de indicios, sobre los cuales el jurado se pronuncia acerca de si el imputado es culpable o inocente. Por lo tanto, habrá que esperar para ver si en este, la evidencia delata al cuestionado sistema electoral venezolano.

REFERENCIA

[1] Independientes en Español. “Trump 'election fraud' lawyer claims communist plot from Venezuela to help Democrats win”. 20 de noviembre de 2020. https://www.independentespanol.com/noticias/giuliani-trump-fraude-electoral-venezuela-b1758714.html