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viernes, 11 de septiembre de 2020

El poderoso ejército digital del régimen de Nicolás Maduro

 El uso de cuentas falsas, bots, tendencias, ejércitos cibernéticos, constituyen parte de la estrategia de desinformación.

Por Maibort Petit

 Una investigación desarrollada por el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, denominado “La dictadura del hashtag”, suscrito por Marianela Palacios, analiza cómo en Venezuela desde las más altas instancias del poder, se manipula la información, valiéndose para ello de las redes sociales.

 “La dictadura del hashtag” explica cómo el gobierno genera y activa la campaña de desinformación en Venezuela, valiéndose de “propaganda digital como una herramienta de control de la información para, entre otros fines, desacreditar a la oposición política y suprimir derechos humanos fundamentales”.

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 La investigación revela la existencia de tropas cibernéticas instauradas desde el régimen de Nicolás Maduro, las cuales “diseñan campañas de desprestigio, escándalos distractores y cortinas de humo para alejar los temas importantes o reemplazar escándalos”. Su modus operandi incluye también el hackeo de las cuentas en las redes sociales de los “adversarios y usan la información privada para manipularlos o silenciarlos a su favor”.

 El estudio de IPYS Venezuela surge a partir de una investigación desarrollada por la Universidad de Oxford en 2019, denominado “El Orden Global de la Desinformación 2019” (En inglés: The Global Disinformation Order 2019 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation), suscrito por Samantha Bradshaw y Philip N. Howard[1]. En dicho estudio, que abarca el análisis de la situación en 70 países, ubicó a Venezuela en el puesto Nº 12, al contar el país régimen de Maduro con tropas cibernéticas con gran capacidad para generar desinformación en redes sociales. Para llegar a tal conclusión se recopilaron y analizaron evidencias de campañas de manipulación de redes sociales organizadas formalmente en las referidas 70 naciones.

 Especialmente, el informe de la Universidad de Oxford destaca entre los países autoritarios que utilizan la propaganda digital con fines de desinformación y manipulación a Angola, Azerbaiyán, Bahréin, Camboya, Cuba, China, Egipto, Eritrea, Etiopía, Irán, Kazajstán, Corea del Norte, Qatar, Rusia, Ruanda, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Tayikistán, Tailandia, Turquía, Emiratos Árabes, Uzbequistán, Venezuela, Vietnam y Zimbabue.

  El estudio de Oxford destaca que “ las formas en que el gobierno agencias y partidos políticos han utilizado las redes sociales para difundir propaganda política, contaminar el ecosistema de información digital, y reprimir la libertad de expresión y la libertad de prensa”.

 Agregan lo autores de la investigación global que “La propaganda computacional se ha convertido en una parte normal del esfera pública digital”.

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 Sobre las tropas cibernéticas el estudio de Oxford indica que tienen una alta capacidad de acción, dado que para su instrumentación se dedica grandes presupuestos y un gran número de personal. Puntualiza, pues que las operaciones psicológicas o guerra de información ameritan una significativa inversión. Se advierte que estas tropas no actúan únicamente en épocas electorales .

“La dictadura del hashtag”

 El trabajo desarrollado por IPYS Venezuela, a partir del trabajo de los investigadores de Oxford, se dirige a explicar cómo se genera y activa la campaña de desinformación en el país gobernado por Maduro, cuya administración se dedica el diseño de “campañas de desprestigio, escándalos distractores y cortinas de humo para alejar los temas importantes o reemplazar escándalos”.

Desinformación y autoritarismo

  El estudio de IPYS sostiene que en cada país existe, por lo menos, un partido político u organismo de gobierno que se vale las redes sociales para manipular la opinión pública a nivel local.

  Refiere el análisis que los regímenes autoritarios apropiaron de las redes sociales e indica que en 26 países la propaganda digital está siendo usada como herramienta de control de la información con el objetivo de suprimir derechos humanos fundamentales, desacreditar a la oposición política y acallar opiniones discrepantes.

  Asimismo, precisa que “un pequeño grupo de sofisticados actores de estado utiliza la propaganda digital para operaciones de injerencia extranjera”, destacando siete países en materia de manipulación de audiencias globales, a saber, China, Pakistán, Rusia, Venezuela, India, Irán y Arabia Saudita.

 Del mismo modo, el estudio determinó que entre el conjunto de redes sociales que existen, Facebook es la más popular en lo atinente a manipulación de dichas plataformas. Indica que existe evidencia de que en 56 países se han llevado a cabo campañas organizadas de propaganda digital desde esta red, siendo Venezuela el país que en la actualidad posee la tropa cibernética con mayor capacidad de influencia en Latinoamérica, una  posición que destaca también con respecto a otras regiones del mundo.

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  Se muestra el ranking del informe de Oxford en el que el régimen de Venezuela se mantiene permanentemente en campaña con un equipo conformado por brigadas de 500 personas.

Las influencias

  Llama la atención un aparte del estudio en el que se hace mención a la vinculación existente entre ejército de trolls de Venezuela y sus actividades, al contrastarlas con documentos rusos publicados en 2014, referentes a las coordenadas de operaciones digitales de la recién creada para le época (2013), Agencia de Investigación de Internet (IRA), durante el conflicto de Ucrania.

 Destaca el informe la notable similitud existente en cuanto a la matemática operativa rusa y venezolana.

 También cita la vinculación con Cuba aunque esta nación caribeña no figure en el ranking global de Oxford, como un país con poderío digital. Sin embargo, la  perfecta sinergia y alineación de esfuerzos entre cuentas que promueven la desinformación y las narrativas propagandísticas rusa, cubana y madurista es altamente significativa, según el estudio. Subrayan que la relación entre los dos últimos, los hace virtualmente indistinguibles.

 Y remata con la afirmación de que Cuba, como uno de los principales aliados del régimen venezolano, ha estado presente en toda la narrativa del chavismo tanto nivel de la estrategia de la comunicación como en la amplificación de los mensajes.

El hilo narrativo

  El estudio hace referencia a los tópicos a que apela el régimen venezolano en su discurso, los cuales están igualmente presentes en sus mensajes, tanto a través de los medios de comunicación como de las redes sociales.

  Tales tópicos son la Patria, el Bolivarianismo y el Socialismo del Siglo XXI, que se erigen como pilares del storytelling chavista-madurista de las últimas dos décadas.

  El fomento de la desconfianza en los medios de comunicación es un objetivo claro del régimen y para ello ha construido una narrativa del conflicto en un entorno en el que la verdad es ignorada o utilizada como se considere oportuno. “Aunque el tejido de la narrativa es tan antiguo como la política misma, lo más relevante en este momento —gracias a la disrupción tecnológica— es la capacidad de la pospolítica de ‘desintermediarse’ de los periodistas y hablar directamente a las audiencias”.

  Es así como desde que incursionó en la red social Twitter, Hugo Chávez, en su primera publicación en el perfil de @chavezcandanga, ocurrida en abril de 2010, esta red social se convirtió el lugar ideal para pelear la "batalla de las ideas”.

 El estudio destaca que la “desinformación ha fungido como catalizador en la desconstrucción de la memoria y reconstrucción de la historia, haciendo a un lado el impacto de esta afirmación lo remarcable es que ahora ese discurso es una conversación en línea enriquecida”.

 Señala que los hashtags de Twitter  son ejemplo de esta amplitud de conversación al hacer a la conversación "buscable", convirtiéndola en "tendencia" que es uno de los puntos de partida de las campañas de desinformación.

Los bot

 El estudio cita las características de los “bot” con que opera el régimen en las redes, indicando, en primer lugar, la ausencia de imagen en el perfil o nombre de usuario y, en caso de tenerla, esta es coincidente con la de varias de sus cuentas

  Del mismo modo, suelen seguir a muchas más personas o cuentas, de las que le siguen. No tiene amigos, colegas o contactos reales.

  Son monotemáticos, pues no hablan de otro tema de conversación distinto al de su comentario inicial.

  Tuitean todo el tiempo, responden inmediatamente, sin apenas tiempo (humanamente posible) de leer los comentarios

Envían la misma respuesta a docenas de usuarios.

Comportamiento de las tropas venezolanas

  Sólo difunden propaganda en favor del gobierno o del partido en el poder; generan división social y polarización; fracturan la cohesión social; criminalizan la expresión y acción del adversario, bien sean políticos opositores, activistas de derechos humanos o periodistas.

  También diseñan campañas de desprestigio, escándalos distractores y “cortinas de humo” para alejar los temas importantes o reemplazar escándalos; difunden falsedades y siembran la desconfianza en todo de manera de crear dudas en la sociedad; estigmatizan y deshumanizan al adversario y lo convierten en enemigo.

 Como los chinos, usan la guerra psicológica y la guerra de comunicación; mientras que de los rusos toman el  “control reflexivo”.

  Reprimen la participación a través de ataques personales y troleo; hackean a sus adversarios y usan la información privada para manipularlos o silenciarlos a su favor; desorientan, desmoralizan, desalientan; emplean un discurso belicista y maniqueo polarizador (buenos vs malos, amigos vs enemigos, patriotas vs fascistas).

Se suman a la imagen

  Aunque no eran las de su preferencia, las tropas cibernèticas desde 2018 comenzaron a tener mayor presencia en las redes que manejan imágenes y videos, a saber, Instagram y YouTube.

 También existen evidencias de que las tropas cibernéticas están incursionando en Whatsapp a través de campañas.

  Lo cierto es que, según vislumbra el estudio, su presencia en estas plataformas se en la misma medida en que más gente use las tecnologías de redes sociales con fines de comunicación política.

Las cifras del ecosistema de desinformación

  El estudio “La dictadura del hashtag” ofrece un conjunto de cifras del ecosistema de la desinformación en Venezuela.

  Cita, en primer lugar, que en Twitter suspendió en el país 1.196 cuentas sospechosas de ser utilizadas  en una campaña de influencia impulsada por la cúpula de Nicolás Maduro.

  Para en enero 2020, fueron suspendidas un conjunto de Twitter cuentas al régimen de Maduro y al ejército de Venezuela, entre ellas, la del Ministerio de Petróleo y la del comando operativo de las Fuerzas Armadas.

  Después de Facebook y Whatsapp, la audiencia venezolana reúne 1 millón 300 mil usuarios activos Twitter.

 Los mensajes de cuentas oficialistas reflejan un patrón de 600 interacciones en un lapso de dos horas.

  Mil cuentas son responsables de casi 50 por ciento del total de todas las menciones de un hashtag.

  Hasta 200.000 tuits alrededor de un hashtag pueden reportar las campañas impuestas por el régimen.

El ejército digital del régimen

  El observatorio venezolano de actividad digital Probox reportó en su informe semestral que no es natural la alta generación de tendencias del oficialismo en las redes sociales, sino que responde a la difusión de contenidos en forma inorgánica a través de tropas cibernéticas.

  Programas de computadora (bots) o procedimientos semiautomáticos (cyborgs) generan y amplifican sistemática y automáticamente los mensajes del régimen.

  El análisis refleja que en el año 2019, Nicolás Maduro fue el usuario más mencionado en cuentas con un comportamiento inusual.

  En segundo lugar aparece el medio oficialista Correo del Orinoco, seguido del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello[2].

  Cada punto del anterior gráfico representa a una cuenta diferente y cada línea a una interacción entre cuentas (mención, retuit o tuit).

La campaña de desinformación venezolana

  El estudio da cuenta de la manera cómo opera la campaña de desinformación impulsada por el régimen de Nicolás Maduro.

  Las plataformas utilizadas son Twitter, WhatsApp, Facebook, YouTube, las cuales son utilizadas por agencias gubernamentales, políticos y partidos, contratistas privados, organizaciones de la sociedad civil que generan un conjunto de cuentas falsas que, bien son de humanos o de bots.

  La estrategia de comunicación consiste en generar desinformación o manipulación de redes; realizar denuncias masivas de contenidos o cuentas;  información Troles que se traduce en acoso; refuerzo de contenidos y redes en línea; la generación de desinformación o redes manipuladas es la estrategia de comunicación más común.

 Entre tanto, los mensajes generados por las tropas cibernéticas del régimen venezolano, las cuales poseen una alta capacidad de acción, están dirigidos a difundir propaganda en favor del gobierno o del partido de gobierno.

  Estos mensajes buscan atacar a la oposición o montar campañas de desprestigio de sus líderes; establecer conversaciones distractoras o críticas para alejar los temas importantes; generar división y polarización; reprimir la participación a través de ataques personales o acoso.

  Citando a Investigador Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council, el estudio refiere la utilización de la estrategia rusa de fabricar mentiras, consistente la utilización de estrategia básicas para evadir los controles de Twitter. Por ejemplo, dentro de un mensaje en el que se habla de la Torre Eiffel introducen el hashtag #GuaidóTraidor, con lo cual así el tuit se considerará spam.

  Igualmente utilizan artículos sobre salud o sociedad para luego colocar un hashtag.

Protesta social

   Refiere el estudio una investigación de la Universidad de Navarra en la que se estableció que el consumo de información en Venezuela se ha tornado cross mediático (medios tradicionales + redes sociales), especialmente en el sector opositor.

  Subraya que la desaparición de la plataforma de tv por suscripción DirecTV afectó principalmente a la audiencia rural y oficialista, las cuales dependen menos de las redes sociales y consumen más medios analógicos dominados por la narrativa del poder.

  Ese mismo estudio indica que actualmente las audiencias en redes sociales han desarrollado alarmas y parecen menos vulnerables. Dichas audiencias han trasladado sus propios contenidos al espectro digital para ejercer protesta social.

   Otro informe de Probox determinó que 30 por ciento de las tendencias de abril se dedicaron a los reclamos por fallas en los servicios públicos, escasez de alimentos, gasolina, educación y violación de los Derechos Humanos.

  Y aunque dominó en Twitter con 80 por ciento de los mensajes y 32,9 por ciento de las tendencias, 73 por ciento del contenido de la sociedad civil lo generaron usuarios auténticos, mientras que 60 por ciento de los tweets del régimen fueron producidos por posibles cuentas bots.





[1] University of Oxford. “The Global Disinformation Order 2019 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation”. https://comprop.oii.ox.ac.uk/wp-content/uploads/sites/93/2019/09/CyberTroop-Report19.pdf

[2] DFR Lab del Atlantic Council. Medium.” #InfluenceForSale: Venezuela’s Twitter Propaganda Mill”. 4 de febrero de 2019.  https://medium.com/dfrlab/influenceforsa- le-venezuelas-twitter-propaganda-mill-cd20ee4b33d8