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viernes, 3 de mayo de 2019

FinCEN advierte a instituciones financieras sobre los continuos intentos de corruptos de Venezuela de robar, ocultar o lavar dinero

La Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN) emitió hoy un aviso para alertar a las instituciones financieras sobre la continua corrupción generalizada en Venezuela y los métodos que las figuras políticas de ese país y sus asociados pueden usar para mover y ocultar el producto de su corrupción. Además de describir el saqueo corrupto del programa de distribución de alimentos patrocinado por el gobierno de Venezuela, el aviso proporciona y actualiza una serie de avisos financieros para ayudar a identificar y reportar actividades sospechosas que puedan ser indicativas de corrupción.

“Los miembros de la tribu de corruptos de Maduro continúan buscando flujos de ingresos ilícitos, incluso cuando el pueblo y la economía venezolanos se hunden más en la desesperación. Estamos alertando a las instituciones financieras de que el régimen de Maduro está utilizando esquemas sofisticados, incluido el desvío de asistencia humanitaria, para evadir sanciones y mantener su control sobre el poder ", dijo Sigal Mandelker, Subsecretario de Hacienda para Terrorismo e Inteligencia Financiera. "La comunidad financiera internacional debe estar atenta para evitar la explotación por parte de los miembros del régimen corruptos y sus habilitadores, incluidas las compañías del frente y las instituciones financieras extranjeras que continúan apuntalando este régimen ilegítimo".

"Los venezolanos están siendo presa del ilegítimo régimen de Maduro y sus aliados y acólitos, que están matando de hambre al pueblo venezolano, privándolos de atención médica y usándolos como herramientas para apoyar la sed de dinero y poder del régimen", dijo FinCEN. Director Kenneth A. Blanco. “El pueblo venezolano está sufriendo una tragedia épica cuyas proporciones rara vez se ven en el hemisferio occidental, si acaso alguna, debido a la codicia y la corrupción del régimen ilegítimo de Maduro. Los Estados Unidos no permitirán que se abuse de nuestro sistema financiero en beneficio de los cleptócratas extranjeros que intentan esconder su fortuna secreta y comprar casas, yates y aviones en los Estados Unidos y crear cada vez más riqueza para los propósitos inhumanos del régimen de Maduro. Este dinero pertenece legítimamente a la gente de Venezuela. FinCEN y sus socios de la institución financiera continuarán trabajando juntos para cortar el flujo de dinero sucio ”.

El 23 de enero de 2019, Estados Unidos reconoció al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como el Presidente Interino de Venezuela y el líder legítimo del pueblo venezolano. El régimen ilegítimo del ex presidente venezolano Nicolás Maduro se ha involucrado en una corrupción masiva a través de empresas estatales y terceros offshore. En los últimos años, las instituciones financieras han reportado una mayor actividad con sospechas de vínculos con la corrupción pública venezolana, incluidos los contratos gubernamentales.

FinCEN advierte sobre el uso indebido del programa de distribución de alimentos patrocinado por el gobierno de Venezuela denominado Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción ("Comités Locales de Suministro y Producción"), que se conoce comúnmente como el "programa CLAP". CLAP se creó en 2016 para El propósito declarado públicamente es proporcionar raciones de alimentos subsidiados a ciudadanos venezolanos. El ilegítimo antiguo régimen de Maduro está utilizando el programa CLAP para proporcionar alimentos subsidiados a sus partidarios, retener los alimentos de los ciudadanos venezolanos comunes y aquellos que critican al régimen y enriquecer a los miembros del régimen corruptos y sus aliados mediante malversación, manipulación de precios y dinero basado en el comercio. Esquemas de lavado utilizando empresas frontales y shell.

El régimen de Maduro también ha experimentado con el uso de la moneda digital para evitar las sanciones y generar ingresos. Ha desarrollado una moneda digital llamada "Petro" y, según se informa, continúa desarrollando nuevos tokens. En 2018, el banco ruso Evrofinance Mosnarbank surgió como la principal institución financiera internacional dispuesta a financiar el Petro. En marzo de 2019, la Oficina del Tesoro de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a Evrofinance Mosnarbank por asistir, patrocinar o proporcionar material, apoyo financiero, material o tecnológico, bienes o servicios a Petróleos de Venezuela SA (PdVSA) ). Se recuerda a las instituciones financieras que la Orden Ejecutiva (E.O.) 13827 prohíbe a las personas de EE. UU. Cualquier participación en la moneda Petro digital.

Las instituciones financieras deberían tomar medidas basadas en el riesgo para identificar y limitar cualquier exposición que puedan tener a los fondos y otros activos asociados con la corrupción pública venezolana alimentada por el régimen de Maduro. Sin embargo, las instituciones financieras deben ser conscientes de que los negocios normales y otras transacciones que involucran a nacionales y empresas venezolanas no representan necesariamente el mismo riesgo que las transacciones y relaciones identificadas como relacionadas con el antiguo régimen venezolano.

jueves, 21 de julio de 2016

La cantante que el chavismo no pudo callar, enamora con su voz a pasajeros del metro de NY

Por Maibort Petit
@maibortpetit

María Alejandra Flores, la cantante que el chavismo no pudo callar, impone su potente voz en la Gran Manzana, conquistando aplausos en uno de los subterráneos más visitados del mundo.

     No es sólo por su imponente voz que resalta esta morena venezolana. Nacida en ciudad Bolívar y bautizada por el maestro Jesús Soto como "La Voz del Orinoco", María Alejandra Flores, es también una representante fiel de la mujer decidida, que sale a ganarse la vida en una ciudad que muchos llaman la jungla sin alma. Cantante, embajadora cultural de Venezuela en festivales internacionales, premiada por su talento en Alemania y varios países de Europa, no corrió la misma suerte de otros que se plegaron al régimen chavista para subsistir en una nómina del Ministerio de Cultura, donde el arte pasó a ser un arma política que es usada para manipular a la población y a los exponentes. 

     “La Voz del Orinoco” canta en el convulsionado subterráneo de ciudad de Nueva York, donde millones de personas entran y salen de los vagones de cientos de trenes que muchos consideran unos de los más peligrosos del mundo. 
María Alejandra Flores dice que en NY no le critican la tomuza que
lleva en su pelo, "Hay quienes las usan más grandes que la mía"
   Nueva York es una ciudad que no para, que crea y destruye, que enamora las almas más soñadoras y aquellas que perdieron la fe en el prójimo. Nueva York es una gran canasta donde coexisten culturas de todo el mundo, y donde la variedad de colores y pensamientos han generado una manera de comportarse que marca a sus atolondrados residentes. Es tanta la vesania que existe en la ciudad que el mismísimo gobernador, Andrew Cuomo, anunció al inicio del año que invertiría miles de millones de dólares para construir nuevos manicomios, ya que 63% de la población de la Gran Manzana sufre de una o más enfermedades mentales graves. Así y todo, Nueva York atrae a todos por igual, y en sus viejas calles se pueden ver realizados los sueños más increíbles de los miles de aventureros que la habitan. 

     En medio de la cotidiana paranoia neoyorquina se escucha el son del cuatro que diestramente toca María Alejandra Flores, la cantautora venezolana que embelesa con su voz a residentes y turistas que usan el metro neoyorquino. La conseguí en pleno Parque Central durante una entusiasta manifestación contra el régimen de Nicolás Maduro programada por jóvenes venidos de todas las ciudades de Venezuela que buscan impulsar un cambio político en el país, y por activistas y diversos grupos del exilio que sirvieron de público a un improvisado concierto que nos permitió a los presentes deleitarnos con un viaje desde el Amazonas hasta los llanos, de Oriente a Occidente. María Alejandra parece que no se amilana con el inclemente calor que hace por estos lares al inicio del verano. Todo lo contrario, la sonora voz, la alegría sin igual y el sonido del cuatro pusieron a cantar y a bailar a más de uno, incluso a los mismos chavistas que se acercaron temerosos a grabar y fotografiar a los "enemigos del gobierno venezolano en Nueva York".

     Me acerqué a conversar con ella y me cautivó. En unos pocos minutos ya éramos panas y hasta se atrevió a contarme parte de las peripecias que ha tenido que hacer a lo largo de ocho meses de estancia en la ciudad nunca duerme.

     Me dijo, un poco nostálgica del ayer, que antes llegaba a sus conciertos con chofer y en carro. "Aquí llegó sudando la gota gorda, en metro o en autobús".
     — ¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado en este país y, en particular, en esta ciudad tan arrolladora?, le pregunté.
     Respiró profundo, y me dijo: 
     — He tenido la suerte de haber viajado por el mundo llevando nuestra música y nuestra cultura a muchos países. Salí de Venezuela como cientos de miles que tenemos la esperanza de poder vivir de una manera diferente, donde no seamos un número más de la violencia o un objeto de propaganda del gobierno. Me he dedicado a cantar, a crear canciones que salen del alma. Lo que pasó en Venezuela es un ejemplo de lo que no debe ocurrir en ningún país del mundo, es la destrucción de la sociedad, de sus valores, de su riqueza y de su cultura, para imponer en proyecto político fracasado, manipulador y hambreador. Como a otros, a mi me llegó un momento de salir probar suerte en otro lugar. Luego de haber vivido en España y echarle pichón allá, me tocó salir y decidí venir a Nueva York, que es el ombligo del mundo. Vine a trabajar duro, y me traje tres cosas elementales: La fe, la bandera en mi pecho y la fortaleza.
El refugio donde vive María Alejandra en NY
 “Este un país extraño para mi, empezando por la lengua. Apenas se decir, ‘Hello, my name is María Alejandra, I am from Venezuela’. Tengo siete meses aquí compartiendo mi arte con muchas personas de diferentes países: ecuatorianos, brasileños, mexicanos, americanos, argentinos un boom de países que están haciendo vida en Nueva York”, añade.
     Y prosigue su relato a modo de reflexión:
     — ¿Por qué me vine? Por escapar de la crisis económica, política y social que vive Venezuela. Lo que nos está pasando como pueblo es una tragedia. En mi caso fui tildada de escuálida y, ciertamente, si ser escuálida es no estar de acuerdo con la política nefasta del régimen chavista, pues entonces sí lo soy con mucho orgullo, si (con ello) defiendo mi posición. Cada vez que llevaba mis proyectos culturales a la Dirección de Cultura del gobierno me daban la misma respuesta: “Si no eres chavista o madurista no tiene opciones”. Y yo les respondía: “Yo soy Venezuela, no vine a representar a un grupo político sino a la cultura afro venezolana”. Es un gobierno “robolucionario” que lo que ha hecho es empobrecer a Venezuela. Entonces no me quedó otra que irme del país. Llegó un momento que tuve que ponerme a vender empanadas en mi propio país, luego de eso decidí pedir la visa y salir a representar a los negros venezolanos y ahora siento que dejé los grilletes en Venezuela y estoy en Nueva York en libertad luchando por lo mejor de mi país, la esencia de ser venezolana en una ciudad que aunque no lo comprende por completo, aprecia el arte en sus diversas expresiones, lo respeta y no pretende ponerle un color rojo a las expresiones más hermosas de la afrovenezolanidad. Me siento bien en Nueva York porque aquí me dejan ser yo, ando con mi tomuza y nadie se fija en mí ni nadie se ríe de mí, me siento en casa, porque aquí hay otras que usan unas tomuzas más grandes que la mía.

     María Alejandra considera que Nueva York ha sido una especie de postgrado para ella, “es un máster, vivir en NY es crearse una coraza, es saber que los sueños son posibles y que hay que trabajar muy duro para lograrlos”. Cuenta que su vida en esta ciudad ha sido intensa, pero advierte que está solamente de paso, “como el ave”.
     Y es que María Alejandra Flores aspira poder asistir a los festivales de la música afro que se llevan a cabo en Bogotá, Colombia. “Sigo avanzando y no me paro”.
     Ha sido tal su experiencia en la Gran Manzana, que ya siente que no puede limitarse a un solo lugar y ha comenzado a sentirse como una ciudadana del mundo: “Si Venezuela llega a ser democrática me alegraría, porque allá está mi familia y mis quereres, pero estar en Nueva York ha ampliado mis horizontes, todo lo que he vivido aquí me ha abierto muchas expectativas. No me voy a limitar a Nueva York, aquí los estudios universitarios se quedaron en casa. Sigo avanzando, no me paro”.
     En una hermosa expresión, relata cómo llevar su canto por diversos rincones del metro neoyorquino equivale a llevar un poco de Venezuela a cada espacio del subterráneo. “Ser la voz del Orinoco en Nueva York ha sido un proceso que estoy viviendo y que incluye lágrimas, tuve una experiencia única de cambiar en el metro de Nueva York, cantar en Manhattan, en Brooklyn, en Harlem, en el Bronx que significa decir que Venezuela está presente en esos vagones”.
     Entonces hace referencia a una experiencia que relaciona con posicionarse entre las personas que transitan el subterráneo. 
     — Yo canto con los ojos cerrados. La primera vez que entré al metro, saqué mi cuatro, y dije: “Hi, I am from Venezuela, María Alejandra Flores, la Voz del Orinoco”, y nadie me entendía, casi que no me paraban. Pero cuando empecé a dar un grito de guerra, con aquella voz, sé que impactó. El señor que estaba leyendo el periódico lo dejó de leer, el que estaba revisando su teléfono se paró y cuando yo abrí los ojos todos me estaban mirando fijo y los aplausos los sentí cómo si yo estuviera en el mejor escenario del mundo. Luego de haber cantado en Alemania, Francia, Italia, Perú, Cuba cantar en el metro de Nueva York ha sido lo mejor, pues ha representado una vivencia y una oportunidad para decirle a la gente que sí se puede. Hay que tener humildad y aunque nos toque cantar en el metro sentirnos orgullosos de ser venezolanos, de que somos unos guerreros y que sí podemos lograr los objetivos en cualquier parte del mundo. 


     María Alejandra nos confesó que extraña las comodidades que le ofrecía su natal Ciudad Bolívar y de las que no dispone en esta jungla de cemento. Usa las redes sociales para sentirse en casa, pone fotos,  “a veces lloro porque la gente me dice que eche p‘alante porque la verdad es que he pasado situaciones muy difíciles en NY, donde hasta unos animales me picaron, pero se quedaron plasmados en mi alma, porque es eso lo que forma parte de las vivencias. Eso todo lo pongo en mi maleta y con mi cuatro me propongo recorrer el mundo. He conseguido muchos venezolanos que sienten mi canto, sienten mi esencia de ser venezolanos, de ser negros, los tambores, llevar el Callao, la caña de azúcar. Estar aquí es el aprendizaje de mi vida, jamás podré olvidar esta ciudad que ha sido una escuela, una universidad para mí”.
     Recuerda que al llegar a Nueva York la primera opción por la que se decidió para ganarse la vida, fue trabajar en una casa de familia como servicio doméstico,  “pero como me enfermé me botaron”. 
     Fue entonces cuando llegó a una estación del metro llamada “42 Street”, se sentó con su maleta, su cuatro y 300 dólares que le habían pagado en la casa donde trabajó. Comenzó a llorar “como si un marido me hubiera dejado y de pronto se me acercó una señora y me preguntó: “¿Por qué lloras?”, y le respondí: “Porque no tengo dónde vivir”. Narra que la mujer la llevó a su casa donde pasó esa noche. “Me atendió como a una hija”, pero al otro día le dijo que la llevaría a un lugar donde estaría mejor. “Fue cuando me llevó a un refugio que me dejó con la boca abierta, de aquel lugar salían mujeres con las caras cortadas, drogadas. Ella me dijo que de ese lugar me iban a enviar a un sitio mejor y, efectivamente, me enviaron a vivir a un refugio que hizo Obama para las mujeres en riesgo”. 

     En el refugio indagaron su condición legal y María Alejandra les dijo que se disponía a solicitar asilo político. Tal respuesta llevó a que le exigieran demostrar su condición de perseguida política. “Lo hice, les enseñé mi trabajo hecho a nivel cultural por el mundo y ahí me dejaron hasta que me pasaron a otro refugio y fue cuando me enviaron a uno de personas mayores donde me siento genial, tengo servicio médico, estoy más custodiada que Obama, con circuito cerrado en todas las habitaciones, vivo muy bien en Brooklyn y a todos los que vengan a Nueva York les digo que dejen de ser soberbios y sean humildes porque en la humildad siempre se consigue un premio”.

     Y es que efectivamente María Alejandra Flores se siente favorecida por haber encontrado un sitio donde vivir, bañarse, lavar su ropa, aunque tiene algunas limitaciones. “Soy la cenicienta en Nueva York, porque tengo que llegar antes de las 10 de la noche para que no se acabe el encanto”. 

     Luego de su relató, a manera de colofón María Alejandra Flores resume cómo su situación no es más que la consecuencia del vulgar engaño a que fue sometida Venezuela por un hombre que se vendió como el salvador de los pobres y terminó convertido en un vulgar dictador. “Un gobierno que montó su discurso a favor de los menos favorecidos, de la justicia social y convirtió el sistema en una dictadura, un régimen autoritario que transformó a Venezuela en la mejor representación del hambre, la miseria y el fracaso. A Chávez lo considero un dictador y a Maduro el hijo de un dictador. Chávez tuvo el don de la palabra, los recursos y la inteligencia para convertir a Venezuela en un gran país, y lo único que logró fue el modelo más perfecto de socialismo fracasado que ha conocido la historia de la humanidad”. 


La cantante que el Chavismo no pudo callar, enamora con su voz a pasajeros del metro de NY

Por Maibort Petit
@maibortpetit

María Alejandra Flores, la cantante que el chavismo no pudo callar, impone su potente voz en la Gran Manzana, conquistando aplausos en uno de los subterráneos más visitados del mundo.

     No es sólo por su imponente voz que resalta esta morena venezolana. Nacida en ciudad Bolívar y bautizada por el maestro Jesús Soto como "La Voz del Orinoco", María Alejandra Flores, es también una representante fiel de la mujer decidida, que sale a ganarse la vida en una ciudad que muchos llaman la jungla sin alma. Cantante, embajadora cultural de Venezuela en festivales internacionales, premiada por su talento en Alemania y varios países de Europa, no corrió la misma suerte de otros que se plegaron al régimen chavista para subsistir en una nómina del Ministerio de Cultura, donde el arte pasó a ser un arma política que es usada para manipular a la población y a los exponentes. 

     “La Voz del Orinoco” canta en el convulsionado subterráneo de ciudad de Nueva York, donde millones de personas entran y salen de los vagones de cientos de trenes que muchos consideran unos de los más peligrosos del mundo. 
María Alejandra Flores dice que en NY no le critican la tomuza que
lleva en su pelo, "Hay quienes las usan más grandes que la mía"
   Nueva York es una ciudad que no para, que crea y destruye, que enamora las almas más soñadoras y aquellas que perdieron la fe en el prójimo. Nueva York es una gran canasta donde coexisten culturas de todo el mundo, y donde la variedad de colores y pensamientos han generado una manera de comportarse que marca a sus atolondrados residentes. Es tanta la vesania que existe en la ciudad que el mismísimo gobernador, Andrew Cuomo, anunció al inicio del año que invertiría miles de millones de dólares para construir nuevos manicomios, ya que 63% de la población de la Gran Manzana sufre de una o más enfermedades mentales graves. Así y todo, Nueva York atrae a todos por igual, y en sus viejas calles se pueden ver realizados los sueños más increíbles de los miles de aventureros que la habitan. 

     En medio de la cotidiana paranoia neoyorquina se escucha el son del cuatro que diestramente toca María Alejandra Flores, la cantautora venezolana que embelesa con su voz a residentes y turistas que usan el metro neoyorquino. La conseguí en pleno Parque Central durante una entusiasta manifestación contra el régimen de Nicolás Maduro programada por jóvenes venidos de todas las ciudades de Venezuela que buscan impulsar un cambio político en el país, y por activistas y diversos grupos del exilio que sirvieron de público a un improvisado concierto que nos permitió a los presentes deleitarnos con un viaje desde el Amazonas hasta los llanos, de Oriente a Occidente. María Alejandra parece que no se amilana con el inclemente calor que hace por estos lares al inicio del verano. Todo lo contrario, la sonora voz, la alegría sin igual y el sonido del cuatro pusieron a cantar y a bailar a más de uno, incluso a los mismos chavistas que se acercaron temerosos a grabar y fotografiar a los "enemigos del gobierno venezolano en Nueva York".

     Me acerqué a conversar con ella y me cautivó. En unos pocos minutos ya éramos panas y hasta se atrevió a contarme parte de las peripecias que ha tenido que hacer a lo largo de ocho meses de estancia en la ciudad nunca duerme.

     Me dijo, un poco nostálgica del ayer, que antes llegaba a sus conciertos con chofer y en carro. "Aquí llegó sudando la gota gorda, en metro o en autobús".
     — ¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado en este país y, en particular, en esta ciudad tan arrolladora?, le pregunté.
     Respiró profundo, y me dijo: 
     — He tenido la suerte de haber viajado por el mundo llevando nuestra música y nuestra cultura a muchos países. Salí de Venezuela como cientos de miles que tenemos la esperanza de poder vivir de una manera diferente, donde no seamos un número más de la violencia o un objeto de propaganda del gobierno. Me he dedicado a cantar, a crear canciones que salen del alma. Lo que pasó en Venezuela es un ejemplo de lo que no debe ocurrir en ningún país del mundo, es la destrucción de la sociedad, de sus valores, de su riqueza y de su cultura, para imponer en proyecto político fracasado, manipulador y hambreador. Como a otros, a mi me llegó un momento de salir probar suerte en otro lugar. Luego de haber vivido en España y echarle pichón allá, me tocó salir y decidí venir a Nueva York, que es el ombligo del mundo. Vine a trabajar duro, y me traje tres cosas elementales: La fe, la bandera en mi pecho y la fortaleza.
El refugio donde vive María Alejandra en NY
 “Este un país extraño para mi, empezando por la lengua. Apenas se decir, ‘Hello, my name is María Alejandra, I am from Venezuela’. Tengo siete meses aquí compartiendo mi arte con muchas personas de diferentes países: ecuatorianos, brasileños, mexicanos, americanos, argentinos un boom de países que están haciendo vida en Nueva York”, añade.
     Y prosigue su relato a modo de reflexión:
     — ¿Por qué me vine? Por escapar de la crisis económica, política y social que vive Venezuela. Lo que nos está pasando como pueblo es una tragedia. En mi caso fui tildada de escuálida y, ciertamente, si ser escuálida es no estar de acuerdo con la política nefasta del régimen chavista, pues entonces sí lo soy con mucho orgullo, si (con ello) defiendo mi posición. Cada vez que llevaba mis proyectos culturales a la Dirección de Cultura del gobierno me daban la misma respuesta: “Si no eres chavista o madurista no tiene opciones”. Y yo les respondía: “Yo soy Venezuela, no vine a representar a un grupo político sino a la cultura afro venezolana”. Es un gobierno “robolucionario” que lo que ha hecho es empobrecer a Venezuela. Entonces no me quedó otra que irme del país. Llegó un momento que tuve que ponerme a vender empanadas en mi propio país, luego de eso decidí pedir la visa y salir a representar a los negros venezolanos y ahora siento que dejé los grilletes en Venezuela y estoy en Nueva York en libertad luchando por lo mejor de mi país, la esencia de ser venezolana en una ciudad que aunque no lo comprende por completo, aprecia el arte en sus diversas expresiones, lo respeta y no pretende ponerle un color rojo a las expresiones más hermosas de la afrovenezolanidad. Me siento bien en Nueva York porque aquí me dejan ser yo, ando con mi tomuza y nadie se fija en mí ni nadie se ríe de mí, me siento en casa, porque aquí hay otras que usan unas tomuzas más grandes que la mía.

     María Alejandra considera que Nueva York ha sido una especie de postgrado para ella, “es un máster, vivir en NY es crearse una coraza, es saber que los sueños son posibles y que hay que trabajar muy duro para lograrlos”. Cuenta que su vida en esta ciudad ha sido intensa, pero advierte que está solamente de paso, “como el ave”.
     Y es que María Alejandra Flores aspira poder asistir a los festivales de la música afro que se llevan a cabo en Bogotá, Colombia. “Sigo avanzando y no me paro”.
     Ha sido tal su experiencia en la Gran Manzana, que ya siente que no puede limitarse a un solo lugar y ha comenzado a sentirse como una ciudadana del mundo: “Si Venezuela llega a ser democrática me alegraría, porque allá está mi familia y mis quereres, pero estar en Nueva York ha ampliado mis horizontes, todo lo que he vivido aquí me ha abierto muchas expectativas. No me voy a limitar a Nueva York, aquí los estudios universitarios se quedaron en casa. Sigo avanzando, no me paro”.
     En una hermosa expresión, relata cómo llevar su canto por diversos rincones del metro neoyorquino equivale a llevar un poco de Venezuela a cada espacio del subterráneo. “Ser la voz del Orinoco en Nueva York ha sido un proceso que estoy viviendo y que incluye lágrimas, tuve una experiencia única de cambiar en el metro de Nueva York, cantar en Manhattan, en Brooklyn, en Harlem, en el Bronx que significa decir que Venezuela está presente en esos vagones”.
     Entonces hace referencia a una experiencia que relaciona con posicionarse entre las personas que transitan el subterráneo. 
     — Yo canto con los ojos cerrados. La primera vez que entré al metro, saqué mi cuatro, y dije: “Hi, I am from Venezuela, María Alejandra Flores, la Voz del Orinoco”, y nadie me entendía, casi que no me paraban. Pero cuando empecé a dar un grito de guerra, con aquella voz, sé que impactó. El señor que estaba leyendo el periódico lo dejó de leer, el que estaba revisando su teléfono se paró y cuando yo abrí los ojos todos me estaban mirando fijo y los aplausos los sentí cómo si yo estuviera en el mejor escenario del mundo. Luego de haber cantado en Alemania, Francia, Italia, Perú, Cuba cantar en el metro de Nueva York ha sido lo mejor, pues ha representado una vivencia y una oportunidad para decirle a la gente que sí se puede. Hay que tener humildad y aunque nos toque cantar en el metro sentirnos orgullosos de ser venezolanos, de que somos unos guerreros y que sí podemos lograr los objetivos en cualquier parte del mundo. 


     María Alejandra nos confesó que extraña las comodidades que le ofrecía su natal Ciudad Bolívar y de las que no dispone en esta jungla de cemento. Usa las redes sociales para sentirse en casa, pone fotos,  “a veces lloro porque la gente me dice que eche p‘alante porque la verdad es que he pasado situaciones muy difíciles en NY, donde hasta unos animales me picaron, pero se quedaron plasmados en mi alma, porque es eso lo que forma parte de las vivencias. Eso todo lo pongo en mi maleta y con mi cuatro me propongo recorrer el mundo. He conseguido muchos venezolanos que sienten mi canto, sienten mi esencia de ser venezolanos, de ser negros, los tambores, llevar el Callao, la caña de azúcar. Estar aquí es el aprendizaje de mi vida, jamás podré olvidar esta ciudad que ha sido una escuela, una universidad para mí”.
     Recuerda que al llegar a Nueva York la primera opción por la que se decidió para ganarse la vida, fue trabajar en una casa de familia como servicio doméstico,  “pero como me enfermé me botaron”. 
     Fue entonces cuando llegó a una estación del metro llamada “42 Street”, se sentó con su maleta, su cuatro y 300 dólares que le habían pagado en la casa donde trabajó. Comenzó a llorar “como si un marido me hubiera dejado y de pronto se me acercó una señora y me preguntó: “¿Por qué lloras?”, y le respondí: “Porque no tengo dónde vivir”. Narra que la mujer la llevó a su casa donde pasó esa noche. “Me atendió como a una hija”, pero al otro día le dijo que la llevaría a un lugar donde estaría mejor. “Fue cuando me llevó a un refugio que me dejó con la boca abierta, de aquel lugar salían mujeres con las caras cortadas, drogadas. Ella me dijo que de ese lugar me iban a enviar a un sitio mejor y, efectivamente, me enviaron a vivir a un refugio que hizo Obama para las mujeres en riesgo”. 

     En el refugio indagaron su condición legal y María Alejandra les dijo que se disponía a solicitar asilo político. Tal respuesta llevó a que le exigieran demostrar su condición de perseguida política. “Lo hice, les enseñé mi trabajo hecho a nivel cultural por el mundo y ahí me dejaron hasta que me pasaron a otro refugio y fue cuando me enviaron a uno de personas mayores donde me siento genial, tengo servicio médico, estoy más custodiada que Obama, con circuito cerrado en todas las habitaciones, vivo muy bien en Brooklyn y a todos los que vengan a Nueva York les digo que dejen de ser soberbios y sean humildes porque en la humildad siempre se consigue un premio”.

     Y es que efectivamente María Alejandra Flores se siente favorecida por haber encontrado un sitio donde vivir, bañarse, lavar su ropa, aunque tiene algunas limitaciones. “Soy la cenicienta en Nueva York, porque tengo que llegar antes de las 10 de la noche para que no se acabe el encanto”. 

     Luego de su relató, a manera de colofón María Alejandra Flores resume cómo su situación no es más que la consecuencia del vulgar engaño a que fue sometida Venezuela por un hombre que se vendió como el salvador de los pobres y terminó convertido en un vulgar dictador. “Un gobierno que montó su discurso a favor de los menos favorecidos, de la justicia social y convirtió el sistema en una dictadura, un régimen autoritario que transformó a Venezuela en la mejor representación del hambre, la miseria y el fracaso. A Chávez lo considero un dictador y a Maduro el hijo de un dictador. Chávez tuvo el don de la palabra, los recursos y la inteligencia para convertir a Venezuela en un gran país, y lo único que logró fue el modelo más perfecto de socialismo fracasado que ha conocido la historia de la humanidad”. 


viernes, 1 de julio de 2016

Crónica de una chavista en Nueva York, ejemplo de la juventud con lavado cerebral

@maibort petit
Por Maibort Petit


Supe de ella gracias a un amigo de la infancia, que como yo, salió huyendo de Venezuela. Recién bajaba del avión y ya empezaba a quejarse de las "atrocidades" del imperio. "Hay mucho frío, la gente es anti-parabólica". Mi amigo aguardaba por ella pacientemente en la sala de espera del vuelo proveniente de Caracas de la línea Dynamic Airways. Era la primera vez que Joana visitaba Nueva York. Antes había estado 4 veces en Cuba, una vez y por escasos días en Bolivia y Ecuador. Tiene 26 años pero se ve más adulta. Se graduó en la Universidad Bolivariana de Venezuela, UBV, en Estudios Jurídicos y desde que se recibió sirve a la revolución con los ojos cerrados. Repite a su andar una de las frases que aprendió de su comandante, Hugo Chávez: "Sin educación, sin cultura revolucionaria, no hay revolución posible". Así me lo repitió en el encuentro que tuvo lugar en el corazón de Manhattan días después de su arribo a la Gran Manzana. Cuando la vi por primera vez, Joana —me dijo— se enteró que no era del todo cierto lo que había escuchado desde que tenía 9 años y solía acompañar a su mamá a los mítines de  Chávez en Casalta, donde nació y se crió rodeada de la pobreza y la violencia que caracteriza la popular zona residencial caraqueña.

Llegando al imperio "mismo"
Mi amigo salió con ella en su carro desde el JFK vía Queens. Me llamó por teléfono y me dijo: "La tengo, ya le comenté y me dijo que sí, aunque tiene miedo". Al enterarme que una joven crecida y formada en la revolución venía a Nueva York le pedí a mi pana que me concertara una conversación con ella, sólo para indagar y confirmar las hipótesis que me había hecho a lo largo de los últimos años. Sí, quería verificar hasta dónde llega el daño en una generación que ha sido objeto por más de 17 años de una estrategia de ideologización y lavado de cerebro, cuyo objetivo fundamental es, precisamente, "crear un nuevo hombre", dócil y maleable a los caprichos de los jefes de la revolución.


En encuentro


Habíamos cuadrado la entrevista a pocos días de su arribo pero no pudimos concretar un día y una hora, entre otras cosas, por los compromisos de mi trabajo, las responsabilidades de ser mamá y los eventos que inundan las agendas de los que vivimos en esta metrópolis que no duerme. Finalmente el día llegó y tuve oportunidad de conversar con la joven hecha en revolución, sellada con la marca que el Chavismo le ha imprimido en los últimos años a una parte de la juventud venezolana. Con una representante de una parte de la población que a cambio de favores y algunas limosnas del Estado, le entregó el alma al caudillo, y fue objeto de un lavado de cerebro que convirtió a parte de los venezolanos en una masa abúlica, entregada a una ideología fracasada, una doctrina cuyas consecuencias han destruído sociedades completas y las ha sumergido en un letargo, que en algunos casos, ha generado su propia destrucción.

Face to face...

Hola, Joana es mi nombre, me dijo al darme la mano. "Soy chavista de pura sepa y nada podrá cambiar ese sentimiento de amor que tengo hacia el comandante Chávez y hacia el actual presidente Nicolás Maduro. Acepté conversar contigo porque creo que es una oportunidad para dejarle saber al mundo que sí hay convicción revolucionaria en la juventud venezolana".

Nos sentamos y pedimos un café. Mi amigo estaba nervioso, Joana tenía la mirada perdida y tenía dudas si le convenía hablar con una periodista, que además es "escuálida".

A pesar de su arrogancia inicial, me di cuenta que sus palabras eran su escudo protector. Le pregunté si realmente quería conversar y me dijo que sí. Prendí mi grabadora, mientras José, un talentoso fotógrafo que me acompañó, encendía su cámara para empezar una sesión de fotografías que complementaria este encuentro.

Conocimos al líder, al padre de la revolución

Empezó por contarme que cuando tenía 9 años conoció a Hugo Chávez, en su barriada al oeste de Caracas. "Era como un sueño hecho realidad, ahí lo tenía frente a mí, me abrazó y me levantó la mano. Mi mamá se sintió orgullosa y sus ojos brillaban. Era la primera vez que veíamos al comandante en persona. Él venía acompañado de una multitud ruidosa y alegre. Cuando preguntó qué necesitábamos, le dijimos que una casa propia y fue cuando nos juró que nos daría una vivienda. Y lo hizo", acotó.

Joana se lanzó a hablar sobre sus recuerdos alegres de la revolución bolivariana. Me contó que se sentía feliz cuando era niña, creía que su futuro estaba hecho. Una vez culminó el liceo se registró en la Universidad Bolivariana de Venezuela. “Estudié Estudios Jurídicos" confesó orgullosa. "Mi primer voto fue para el comandante Hugo Chávez. Lo admiro más allá de mis sentidos. Es una fascinación y no me canso de estudiar su legado. Fui a muchas de sus marchas, no era del grupo que recibía pagos o el kit para acudir a los mítines del presidente. Iba porque lo llevaba en mi corazón, él es el modelo que inspira a buena parte de la juventud venezolana”.

— Luego de estudiar en la UBV encontré trabajo con el gobierno. No lo podía creer. Ya era una profesional y me tocó trabajar aplicando la ley, monitorear que se cumpliera y trabajar en las penalizaciones para aquellos que las violaran. Trabajar como abogada para la revolución fue un premio a mi esfuerzo.

Le pregunté: ¿Qué estás haciendo aquí, en Nueva York, si tu corazón ama la revolución y tu espíritu y persona pertenece a ella? ¿Por qué no te quedaste a disfrutar de las maravillas de la revolución?

Respiró profundo y de pronto empezó a llorar. Un vaso de agua sirvió para calmarla. Se secó las lágrimas que —según ella— eran por la nostalgia que le producen los bellos recuerdos junto a Chávez. Así no más se aprestó a contestar. "Quise venir para ver el mundo. Mi mamá y todos allá me decían que los gringos eran malas personas, que trataban muy mal a los venezolanos, sobre todos a aquellos que tienen mi colorcito" (Joana es morena de cabello lacio y negro). “Ahora que llegué y que empecé a conocer gente, a ver cómo se mueve esto me doy cuenta que las advertencias que me dieron antes de salir de Caracas no se ajustan a la realidad del todo. Allá exageran. La gente aquí -por ahora- es chévere y me ha tratado muy bien”.

Eso por un lado, sentenció- por el otro, la situación de la violencia en Venezuela, la inflación y la falta de alimentos son otras de la razones por las cuales decidí salir a buscar opciones. Quería conocer y ver qué puedo hacer -momentáneamente- para ayudar a mi familia económicamente, ya que se encuentra en la situación difícil. 

¿Qué piensas hacer? ¿Te quedas en el imperio o te regresas a Caracas? ¿Te gusta cómo se vive allá con la revolución o aquí con el capitalismo salvaje? 

Respiró y confesó: “Mi familia vive mal. Esto que estamos viviendo no es lo que Chávez había soñado. Creímos y seguimos creyendo en Chávez y su modelo. Pero muchos de quienes heredaron el legado del comandante han tergiversado todo, unos que no estaban comprometidos con la revolución, se robaron el dinero y otros, de la derecha, aprovecharon los dólares del Estado para enriquecerse. Fueron muchos los traidores de los postulados del Comandante. Aunque están triste por mi ausencia, mi mamá me dijo que si conseguía oportunidades de crecer aquí en EEUU, que pensara en quedarme un tiempo. Eso sí me pidió que me cuide mucho.

-Y ¿Cómo cambiaron tan rápido de idea? Apenas tres semanas y ya te piden que te quedes? ¿ Qué pasó con lo que habían creído en los últimos 17 años?

No han cambiado de idea. No. Sólo quieren que yo busque una oportunidad para resolver el problema del dinero mientras se recupera la revolución y los precios del petróleo mejoran. Ellos no quieren que yo me quede aquí permanentemente. De hecho, yo tampoco me quiero quedar en los Estados Unidos porque no comulgo con este sistema, es un asunto temporal. Cuando llegué a Nueva York, le comenté a mi familia que nada de lo que me habían dicho era verdad, que la gente aquí no me discriminaba por mi color, y en general creyeron que estaba enloquecida”.

-O sea ¿Vas aprovecharte de este sistema mientras se recupera el otro?

-No lo había visto así, pero si tu lo planteas, pues si. EEUU se ha aprovechado bastante de Venezuela, ha robado nuestros recursos, ha destruido nuestra economía y ha apoyado a los golpistas de la derecha para que sacaran del poder al comandante y al presidente Maduro. Así es que no es descabellado que  yo venga aquí a buscar unos dólares para solventar una situación que es circunstancial.

-¿Crees que la revolución es sostenible en el tiempo?

-Por supuesto. Esto que está pasando es circunstancial. Una vez que se produzca el equilibrio de los precios del petróleo y se aplique la ley a los que la han violado y se sancione a los culpables todo va a mejorar.

_¿Cuando estudiaste en la universidad, en algún momento estudiaste algo sobre el sistema económico mundial? 

-Si. Estudié derecho internacional, aprendí cómo el capitalismo se convirtió en un un sistema atroz, asesino, inhumano. Por eso estoy comprometida con el socialismo, es el mejor sistema del mundo, la mejor salida a la crisis. En el socialismo la gente es feliz, y todos somos iguales. El socialismo hay que perfeccionarlo porque las fallas que tienen se deben a los ataques de los enemigos.

-No entiendo cuando dices que te quedas para buscar dólares para ayudar a tu familia que está pasando necesidades allá y a la vez crees que el socialismo es la salida. Te puedes explicar mejor.

-Es fácil de entender. El socialismo es la salida pero está golpeado en este momento porque los enemigos de la revolución trataron de destruir el legado del comandante. Pero nosotros vamos a trabajar para reconstruirlo. Durante la crisis del sistema, yo decidí venir aquí, para ganarme unos dólares. Solo eso. Probablemente tú no me entiendas porque eres escuálida, y fuiste enajenada y eso te hace perder la sensibilidad social, el capitalismo es individualista.

-¿Conoces a Nicolás Maduro? ¿Cuál es tu opinión sobre él? 

-Sí lo conocí, es un gran ser humano. Es dulce. Creo que es una víctima de las circunstancias, y de algunos que lo rodean y no me queda la menor duda que él fue una buena elección del Comandante.

Y así se fue...

Joana es una joven hecha en revolución. A la medida del modelo instaurando desde 1999.  En sus palabras se aprecia la contradicción, los huecos dejados por un sistema educativo de adoctrinamiento, con graves deficiencias. Joana es chavista pero vino a buscar dólares a Nueva York, a disfrutar de los placeres del capitalismo mientras se resuelve la revolución.

Ya han pasado tres meses de este encuentro que me dejó un sabor amargo en el alma. Aún Joana vive en Queens, ahora tiene novio, y aunque le han conseguido varias "chambas" no ha pegado en ninguna. Es duro acostumbrarse al ritmo del trabajo de los neoyorkinos. "No para y yo me siento agotada" me dijo la última vez que la vi. Cuando le dije que publicaría próximamente la entrevista me pidió que no publicara sus fotos, ni su apellido. "Eso porque algún día volveré y no quiero que me acusen de traidora de la revolución por el hecho de haber hablado con una periodista".
Eso -le dije- se llama miedo...a lo que me respondió "Sí miedo a ser señalada de no cumplir con los principios de nuestra revolución que es la mejor del mundo".