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jueves, 23 de abril de 2020

Crónica de la captura de un narcoavión en España, sobre la cual Tareck El Aissami se jactó de ser "el responsable"

  Una historia digna de un film de Hollywood que da cuenta de los macabros manejos del narcotráfico en Venezuela y en la cual el sector militar tendría muchas explicaciones que ofrecer.

Por Maibort Petit
@maibortpetit

  Las primeras versiones oficiales que se dieron a conocer acerca de los hechos que continuación narraremos, referían que en el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena (AIAM), de Valencia, estado Carabobo, se había producido el robo de un avión el 12 de agosto de 2012, el cual cargado de drogas, había sido detenido junto a su tripulación en Gran Canarias, España. Pero, las dudas inmediatamente surgieron, pues resultaba insólito que una aeronave como la descrita —jet Bombardier Global 7000 siglas 9H–FED (Planes Potters dice que es un Bombardier CRJ-200[1], entretanto Malta Independent dice que es un Bombardier BD-700-1A10[2])— pudo despegar con el aeropuerto cerrado, en horas de la noche sin que nadie se percatara de la situación. En estas páginas damos cuenta de cómo se produjeron los hechos, las sorpresas que arrojó y que involucrarían, supuestamente, al sector militar venezolano, al tiempo que mostramos un documento que evidencia la operación de contratación del avión que dio origen a este evento.

  Poco después la información varió y se informó que la aeronave, cargada con 47 sacos de cocaína que sumaban 1.588 kilos del alcaloide, había sido detenida en las Islas Canarias y los gobiernos de España y Venezuela se adjudicaban el éxito de unas supuestas operaciones de inteligencia que les habrían permitido detectar la operación de narcotráfico en el país ibérico —decían los unos en la península— mientras los otros, con el ministro del interior para la época a la cabeza, Tareck El Aissami, daban cuenta de nueve aprehensiones a miembros de la Guardia Nacional al tiempo de que alardeaba de las gestiones adelantadas por su administración las cuales habrían coronado en la interceptación del avión y la detención de los involucrados en Europa, obviando algunos detalles que señalaremos más adelante.

  El documento llegado a nuestras manos referido líneas arriba, vendría a ser la evidencia de la contratación de los servicios de Hyperion Aviation para llevar a cabo el periplo en el que tuvieron lugar los hechos que desembocaron en el decomiso de la cocaína y el arresto de la tripulación del avión.
   Pero los hechos estaban muy distantes de lo narrado por las autoridades españolas y venezolanas y después comenzaron a conocerse la versión de los otros involucrados —la tripulación del avión— la cual distaba en mucho de lo informado hasta ese momento.

Los protagonistas

  Eric Weisskopf es el director ejecutivo y fundador de la empresa Hyperion Aviation, compañía que inició sus operaciones a principios del año 2012.

  Kai Ovelgoenne era el piloto del vuelo, con una larga trayectoria en la aviación general. Trabajaba para Hyperion Aviation desde marzo de 2012, donde además, cumplía funciones como gerente de operaciones de vuelo.

  Tom Kornmann, piloto que prestó servicios desde 2006 a 2009 en la empresa Air Alliance; entre 2009 y 2012 en Vista Jet y desde 2012 en Hyperion Aviation.

  Entretanto, Christina Joeckl, era la azafata de vuelo, quien desde 2011 trabajó en Vista Jet, luego en Airfise y fue contratada en 2012 por Hyperion Aviation.

  Aunque no aparece reflejado en la investigación, Ronnie Bischoff es un copiloto citado por Kai Ovelgoenne en sus declaraciones, como alguien que puede dar fe de las llamadas que en diversas oportunidades hizo al director Eric Weisskopf, en razón de que el 12 de agosto de 2012 se encontraba con él en su oficina.

  Ryma Taouk, la pasajera libanesa también con nacionalidad australiana, un enigmático personaje, quien habría contratado los servicios de Hyperion Aviation para realizar un viaje de placer que tuvo su punto de inicio en Casablanca y que pasando por Trinidad y Tobago y Venezuela, culminaría en Benín.

  Sobre ella, Ovelgoenne dijo en sus declaraciones que esta mujer “quería enredarnos a todos” y agregó que en todo momento se mostró “extremadamente amable con nosotros buscando nuestra cercanía. Se llevaba especialmente bien con Christina. Por su forma de ser era una persona llamativa y activa. Después de haber dormido 4 horas en el avión comentó que había sido la primera vez en largo tiempo que lo había hecho tanto tiempo seguido. Además nos planteó la posibilidad de recibir más encargos y quería invitarnos a todos a Beirut”.

Sobre Hyperion Aviation

  Hyperion Aviation Limited es una empresa registrada en la República de Malta bajo el número C52923, su estatus actual es activo. Su sede se encuentra en Skyparks Business Centre, Malta International Airport, Luqa 4000[3]. Sus teléfonos son el +356 2092 76 17 y el +32 3 286 86 02. Correo electrónico: fly@hyperion-aviation.com y charters@flyinggroup.aero.

  En su página web, la empresa se define como especialista en aviación con un historial comprobado como operador que administra una de las flotas más grandes de aeronaves de fuselaje ancho y que ofrece un servicio llave en mano. Su flota está compuesta por Airbus, Bombardier Global, Bombardier Challenger, Bombardier Learjet, Dassault Falcon, Gulfstream G450, Gulfstream G4SP, Embraer, Hawker 125 & 4000, Beechcraft King Air y Agusta 109S[4].

  Como director de la empresa figura Eric Weisskopf, quien según información obtenida de los registros de la investigación, es socio activo, mientras Alex Tamagni es socio pasivo.

   Hyperion Aviation Limited opera bajo dos modalidades, una, como aircraft management (gestión de aeronaves) en la cual si un propietario desea operar su avión requiere un entrenamiento determinado (know-how), comenzando por los pilotos, manuales, admisión de una planta de construcción, etc. La empresa, entonces, ofrece un paquete con todos estos servicios y el dueño de la aeronave utiliza su avión de la manera que lo crea conveniente. Mensualmente Hyperion devengará una cuota por sus servicios.

  La otra modalidad son los vuelos chárter, en la que si el propietario de la aeronave no necesita su avión y así lo desea, lo pone a disposición de la empresa para que esta lo ofrezca para vuelos chárter a un precio especial. El propietario del avión recibirá un ingreso que le permitirá reducir sus gastos fijos, mientras Hyperion cobrará un porcentaje del precio estipulado.

La otra versión

  En sus declaraciones a las autoridades, el piloto Kai Ovelgoenne, además de explicar el funcionamiento de la empresa, informó que un broker (intermediario) en Estados Unidos fue quien les hizo el encargo del servicio y a quien únicamente pudo identificar como “Dari”, “yo personalmente nunca he mantenido contacto con él, pero me habían reenviado uno o dos correos electrónicos de él”.

  El servicio contratado inició el 9 de agosto de 2012 y se extendió hasta el 12 de agosto. El itinerario inicial comprendía la ruta Cagliari(Italia)-Casablanca(Marruecos)-Tobago-Valencia (Venezuela)-Cotonou (Benín)-Niza (Francia).

  Refirió que los pilotos por lo general reciben la información de los vuelos 24 horas antes de que estos se produzcan, lo cual se les hace saber mediante un correo electrónico al que se le adjunta el encargo de vuelo como pdf.

  Ovelgoenne indicó que el 9 de agosto de 2012 era día libre para ellos (la tripulación) y en esa fecha se produjo un intercambio de correos electrónicos entre el broker Dari, Eric Weisskopt y la empresa rumana ITPS que se encarga de la tramitación de permisos, la elaboración de los planes de vuelo, horarios, particularidades de los aeropuertos, etc. Refirió que en algunos de estos correos él aparecía como receptor de copia de los mismos.

  Explicó que los mensajes versaron sobre el problema de visado de la cliente australiana, Ryma Taouk, en Tobago, así como sobre el destino final en África.

  En virtud de que la cliente no disponía de la visa requerida, el broker y el director de Hyperion Aviation, Eric Weisskopf, acordaron cambiar el destino a Grenada en lugar de Tobago.

   Igualmente, Ovelgoenne informó que en el intercambio de correos también se habló de un nuevo destino en África: Malabo en Guinea Ecuatorial. Lo que no tenía claro Ovelgoenne era si Malabo se sumaba al itinerario o sustituía a Cotonou en Benín. Comentó que ITPS consideraba un poco difícil conseguir el permiso de arribo a Malabo en tan poco tiempo.

  El día 10 de agosto salieron del hotel en Cagliari y sobre las 16:00 volaron desde Cagliari a Casablanca, donde repostaron en al avión y el handling (empresa que en el aeropuerto de salida y de llegada realiza todas las tareas en tierra, como traslados de pasajeros, catering, taxis, etc.) les informó que la clienta australiana llegaría al aeropuerto en unos 45 minutos.

  Sobre las 18:45—continuó narrando Ovelgoenne— el handing llevó a Ryma Taouk hacia el avión. Contó que la mujer tenía unos 35 años, medía unos 170 centímetros, pesaba unos 79 kilos, tenía facciones árabes y vestía “ropa cara”. “Era muy amable con nosotros y parecía estar muy tranquila. Viajaba con una pequeña maleta”.

  Sobre las 19:00 el avión despegó de Casablanca rumbo a Grenada y tras una hora y media o dos de vuelo, la clienta se acercó a la cabina y preguntó la razón del cambio de ruta (Grenada por Tobago) por lo que procedió a explicarle que debido por su pasaporte australiano no podía entrar en Tobago sin visa.

  Ante esta argumentación, Ryma Taouk refirió que había revisado varias veces la página de internet del consulado e insistió en que sí podía entrar a Tobago.

  La respuesta del piloto fue que se comunicara con el broker para aclarar el asunto, que Tobago seguía en el itinerario como aeropuerto alternativo pero requería que se estableciera quién asumiría los costes adicionales.

  Luego de comunicarse con el bróker, la clienta le informó que volarían a Tobago y sólo en caso de que efectivamente no pudiera entrar, entonces se dirigirían a Grenada y que ella asumiría los gastos que estos implicara. Luego de conversar un poco y contar que su centro de operaciones estaba en Beirut, se retiró y Christina le preparó la cama donde durmió entre 4 y 5 horas.

  El aterrizaje en Tobago fue sobre las 22:00. En inmigración le refirieron a Taouk que normalmente no podría entrar al país, pero en virtud de que su estancia sería de sólo 24 horas, excepcionalmente le permitirían la entrada. Fotocopiaron su pasaporte. Informó que se alojaría en el hotel Hyatt y le aclararon que este hospedaje queda en la otra isla. Luego de algunas diligencias, la empresa handling le consiguió cupo en el Hotel Coconut Beach cercano al aeropuerto a donde la llevaron en taxi.

  Kai Ovelgoenne contó que volvió al avión y con sus colegas terminó de arreglar la aeronave y luego lo cerró para, sobre las 24:00, dirigirse a su hotel.

  El día 11 de agosto, llegaron al hotel Coconut Beach y luego de chequearse bebieron dos cervezas en el minibar de la piscina para entonces irse a descansar.

Al despertar desayunaron e hicieron algunas actividades.

  El bróker le informó a Eric Weisskopf que como nuevo destino en África se estaba tomando en cuenta a Uagadugú en Burkina Faso, un lugar al que sería muy difícil ir por el poco tiempo que contaban para obtener el permiso. La empresa ITPS advirtió que se tendría que mantener el itinerario Valencia-Cotonou y luego al llegar a este último destino se podía hacer el cambio de ruta.

  Además —refirió el piloto— el bróker preguntó si se podía pasar dos planes de vuelo de forma simultánea, uno con el destino Cotonou y otro con Río de Janeiro en Brasil, lo que fue claramente negado por ITPS.

Kai Ovelgoenne precisó que entonces llamó a Erick Weisskopf y le manifestó que todo el viaje estaba resultando muy extraño. La respuesta del director ejecutivo de Hyperion fue que volaran a Valencia y si para entonces persistía la extraña situación, podían volar a Europa sin pasajeros.

— A última hora de la tarde comenté todos los cambios con Tom y Christina y ellos compartían mi opinión que todo este asunto estaba resultando ser algo extraño —refirió el piloto al tiempo que agregó —les hablé de la llamada telefónica con Eríc Weisskopf y que, lamentablemente, habíamos acordado que primero íbamos a volar a Valencia.

Finalmente partieron rumbo a Valencia sobre las 21:50, donde aterrizaron hacia las 22:00.

— El plan era que íbamos a repostar directamente, dirigir el avión hacia el Aeroclub, y después, si merecía la pena, ir al hotel por 4-5 horas hasta la hora de salida a las 06:00; aunque desde un principio también nos habíamos planteado la posibilidad de quedarnos en el aeropuerto, ya que el tiempo de trayecto hacia y desde aeropuerto-hotel-aeropuerto y el chequeo de entrada y salida se comería la mayor parte del tiempo. Después del aterrizaje fuimos recibidos por seis personas, dos pertenecían al handling, dos iban vestidos con ropa militar y otros dos de los que desconocíamos su función.

Cuenta que el camión-combustible se acercó y él se dirigió con la clienta al edificio principal para ayudarla con los trámites de entrada. Fue entonces cuando Tom Kornmann se comunicó con él para informarles que había problemas con el repostaje. Volvió al avión para aclarar porque no podían echar combustible. El camión-combustible se alejó. Tenían problemas con el Fuelrelease que es el documento en el que se confirma que los costes para el servicio de combustible los pagaba la empresa Jetese que a su vez los facturaría a Hyperion Aviation. La clienta se ofreció a pagar por el combustible y al consultarlo con Eric Weisskopf, este negó tal posibilidad en virtud de que pasarían a depender demasiado de ella. El asunto de se arregló de otra manera.

Después del repostaje, la clienta abandonó el avión para dirigirse al hotel.

El piloto supervisó el proceso de llenado de combustible, llenó papeles y el libro de a bordo, el cual contiene los datos de cada vuelo. Al culminar llevaron el avión al Aeroclub.

Así se hizo el 12 de agosto y a las 00:00 un hombre se acercó al avión y le entregó un teléfono móvil a Kai Ovelgoenne y a través de la llamada le indicaron que debían abrir la puerta de equipaje y que el taxi los esperaría, una posibilidad que el piloto negó pues debían estar a las 04:00 nuevamente en el aeropuerto. Al otro lado de la línea telefónica colgaron. “El interlocutor hablaba regular inglés y yo no estaba seguro de si me había entendido”.

Seguidamente Ovelgoenne llamó a Eric Weisskopf y le refirió que les habían solicitado abandonar el avión estando abierto, algo con lo cual el director de Hyperion Aviation tampoco estuvo de acuerdo.

— Poco tiempo después llamó la clienta australiana para preguntar si todo iba bien, y nos comentó que el taxi estaba esperando. Yo le expliqué que habíamos recibido una llamada telefónica extraña y que era imposible dejar el avión abierto y que nos íbamos a ir al avión. Además le comuniqué que no podíamos cargar el equipaje hasta que ella y el segundo pasajero estuvieran a bordo. Ella me contestó que al siguiente día por la mañana a las 05:30 estarían en el aeropuerto y que tendrían unas 4 piezas de equipaje.

Ovelgoenne cuenta que al poco tiempo aparecieron dos vehículos todoterreno por la parte trasera del avión y por el interior del avión corrió hacia la parte trasera desde donde se podía acceder a la bodega de equipaje y vio que la puerta del depósito que anteriormente habían cerrado, estaba otra vez abierta. “Aquí debo decir que es posible volver a abrir la puerta desde el exterior y que la cerradura está rota desde hace tiempo”.

Entonces narra que unos hombres tiraron los primeros sacos dentro, los cuales tenían un tamaño de aproximado de 40 x 40 x 25 cm, eran de color blanco y en la parte exterior tenían el símbolo y letras de la Cruz Roja. Cada uno de los sacos pesaba entre 30 y 40 kg.

— Grité la primera vez “Stop”, pero ignoraron mi indicación, todo lo contrario, con la ayuda de los otros un hombre saltó hacia la parte trasera a la bodega. Este hombre medía aproximadamente 1,85 centímetros y era musculoso, entrenado, llevaba un pantalón de camuflaje y una "camiseta cazador", (parecida a las de camuflaje, pero sin ser militar). Llevaba una pistola en el muslo. Este cogía los sacos de los otros y me los tiraba a mí. Grité de nuevo “Stop Stop Stop", pero él simplemente me ignoraba, todo lo contrario, prácticamente me tiraba los sacos encima en dirección a la cabina. Pedí ayuda y Tom vino hacia atrás. Primero intentamos quitar del medio todos los sacos, también por evitar que se dañara la cabina, de diseño de construcción ligera, que se deteriora muy fácilmente.

Refiere que, en total, había unas 8 o 10 personas participando en esta acción. “Ni un segundo se dejaron interrumpir por nosotros, tampoco hacían caso de mis órdenes de ‘Stop’. La mera presencia del hombre que se encontraba en la bodega era tan intimidante, que ni siquiera era necesario que nos amenazara con una pistola”.

Una tarea que, según cuenta, tardó unos diez minutos y fue llevada a cabo por hombres preparados y entrenados. “Me llamó la atención un hombre que solamente estaba pendiente de controlar el tiempo. Tan rápido llegaron los hombres, tan rápido desaparecieron”.

Luego de esto llamaron a la puerta delantera y apareció nuevamente el hombre con el teléfono móvil. Por el móvil le ordenaban despegar la aeronave de inmediato a lo que él le contestaba que eso era imposible pues el aeropuerto estaba cerrado.

— Llamé a Eric Weisskopf para informarle la situación, durante la conversación telefónica no dejaban de llamar a la puerta. Le pedí a Tom que abriera la puerta.

El piloto y su jefe consideraron la posibilidad de llamar a la policía, idea de la que desistieron en razón que concluyeron que no sobrevivirían si eran detenidos y llevados a una cárcel venezolana.

Después de que el copiloto abriera la puerta, regresó pálido a la cabina y “dijo que querían matarnos a nosotros y a nuestras familias si no salíamos inmediatamente. Estaban armados a la altura del ala. El hombre que le dio el teléfono a Tom para recibir instrucciones le hizo un gesto de cortarnos el cuello (…) temíamos por nuestras vidas y decidí seguir las órdenes de los criminales (…) El avión estaba cargado con 22.500 litros de queroseno”, razón por la cual evitaban a toda costa que se produjeran disparos.

Activaron el mecanismo de despegue y desde el aire seguían recibiendo instrucciones sobre la ruta. Descartaron la posibilidad de retorno a Valencia o de aterrizar en Barcelona puesto que entendían que estaban a merced de las mafias del narcotráfico. Debían llevar el cargamento a Benín y allí descargarlo.

Después de abandonar el espacio aéreo venezolano les apareció en pantalla un plan de vuelo con la ruta hacia Cotonou en Benín. “En este tiempo estuve telefoneando con Eric Weisskopf y él me comentó que ya estaba en contacto con la policía suiza y con la Interpol y que estaban trabajando en nuestro plan de emergencia”.

Las llamadas de los criminales persistían girando instrucciones y pidiendo la localización en la que se encontraban. Era gente profesional y tenían que andarse con cuidado.

— Le comunicamos este hecho a Eric Weisskopf y le comentamos que de momento íbamos a seguir las instrucciones de los criminales a fin de ganar tiempo para todos. Según la ruta debíamos volar un poco en dirección sur, a lo largo de la costa suramericana, y luego en dirección este sobrevolando el Atlántico hacia África. A lo largo de la costa nos encontrábamos todo el tiempo supervisados por radar, pero veíamos nuestra gran oportunidad por el Atlántico, ya que allí la supervisión por radar no es continua, y además, debido al peso del avión más ligero, podíamos volar por encima del tráfico aéreo normal.

Fue entonces cuando la clienta australiana los llamó y se disculpó reiteradamente, al tiempo que los instruyó a que siguieran todas las indicaciones y nada les sucedería y podían tener todo lo que quisieran. “Yo le dije muy claramente, mi compañero además comentó que no podía hablar así con ella, que ese día había arruinado nuestra vida y que no queríamos nada, excepto que no quería volver a oír su voz nunca más”. Le mintió diciéndole que iban a seguir hasta Benín y descargarían y saldrían de allí rápidamente.

— Cuando nos encontramos en medio del Atlántico, hablamos de nuevo con Eric Weisskopf, el que nos comentó que todas las autoridades, incluyendo Malta, estaban informadas.

Se desviaron hacia las Canarias y se comunicaron con sus familias para girarles instrucción para que salieran de sus casas y se pudieran a resguardo.

Durante el vuelo a Gran Canarias los criminales volvieron a llamar para saber su localización y para indicarles que no aterrizarían en Cotonou, sino a Uagadugú (Burkina Faso) y luego les ordenaron volar a un aeropuerto con la abreviatura de 3 letras, BOX, allí declarar una emergencia y aterrizar. Se trataba de aeropuertos militares.

“Informamos a Eric Weisskopf que nos volveríamos a comunicar por radio en el radar, en cuanto entráramos en el espacio aéreo canario y a partir de ese momento no íbamos a coger más llamadas. Esto serían aproximadamente 45 minutos antes del aterrizaje. También decidimos que no íbamos a declarar emergencia en Gran Canarias, ya que todas las entidades pertinentes, como Interpol y la policía estaban informadas y esto solamente sería innecesariamente llamativo. Aproximadamente una hora antes del aterrizaje hablamos por última vez con los criminales y le indicamos una fingida nueva hora de llegada al aeropuerto BOX”.

La familia de la tripulación fue protegida por la policía mientras que al avión le dieron orden de aterrizar en Gran Canarias y entonces se desplegó un gran operativo de la policía española que abordó la aeronave y detuvo a los tripulantes.

En principio los intentos de explicarles lo sucedido eran inútiles, pues no les creían que unos narcotraficantes les ordenaran volar solos con la droga.

Estuvieron dos meses en la cárcel y luego de un largo proceso judicial fueron exonerados de toda culpa. Se conoció que la clienta australiana trabajaba para el narcotraficante que compró la cocaína.

En la cárcel donde estaban detenidos, también había varios venezolanos, por lo que se temía que los narcotraficantes usaran a estos internos para vengarse y asesinar a la tripulación, refiere una reseña de la revista alemana Der Spiegel[5] que agrega que durante la reclusión se le negó al piloto ver a su novia, quien había volado desde Alemania, pero no contaba con un certificado de matrimonio, lo que hacía imposible la visita.

Para octubre, Kai Ovelgoenne —que en la publicación alemana es nombrado como Karl Lückert— fue llevado ante el director de la prisión y sus padres lograron pagar los 60 mil euros que se pedían como fianza para liberar a la tripulación. Fueron liberados, pero no se les permitía aún salir del país. También la aeronave fue devuelta a su propietario.

Para esa misma fecha, más o menos, Ryma Taouk se entregó ante las autoridades de Beirut donde dijo que “la contrataron para ser pasajera en el vuelo y le prometieron 30.000 €. Le dijeron que el vuelo transportaría una carga ilegal, pero no se dijo nada sobre las drogas, afirma”.

Los sobornos

Una nota del diario ABC de España[6] hace referencia a la gran cantidad de sobornos que se pagaron para que esta operación de narcotráfico tuviera lugar.

La información indica que un colombiano de nombre Jan Bilbao invirtió más de tres millones de bolívares en coimas. “Leonardo José Cabaña, gerente de una empresa aeronáutica, confesó a la Policía venezolana que el colombiano le encargó tramitar ‘el ingreso de la aeronave’ y ‘contactar’ con el personal del aeropuerto, incluidos policías y militares”.

Este hombre, Cabaña, pagó 190 mil bolívares al comisario del Sebin, José Isaías García, para que obviara las medidas de seguridad del aeropuerto. El encargado de la torre de control recibió 200 mil bolívares, un sargento de la Guardia Nacional cobró un millón de bolívares por garantizar la seguridad del embarque. Otro militar recibió 600 mil bolívares, mientras su compañero de garita 150 mil para que dejara pasar los dos Toyota que llevaban la droga. Medio millón de bolívares se destinaron a un sargento que obviaría las medidas de seguridad del aeroclub. El propio Leonardo José Cabaña dijo haber cobrado un millón de bolívares por tramitar todos los sobornos.

Cuando el escándalo explotó en Venezuela, fueron detenidos nueve guardias nacionales.

Tarek El Aissami, ministro del Interior para la fecha, se adjudicó protagonismo y dijo que gracias a las gestiones del gobierno venezolano se había logrado que el avión fuera interceptado en Canarias, guardando absoluto silencio acerca de la realidad que hemos narrado en esta líneas: la propia tripulación entregó la aeronave.

Otro hecho reseñado en la nota de ABC es el reclamo que la aseguradora de la compañía aérea a España por “más de dos millones de euros por el perjuicio económico. El juzgado de Gran Canaria que llevó el caso tuvo retenido el avión durante dos meses, lo que provocó cuantiosas pérdidas a la empresa, que no estaba implicada en el tráfico de drogas”.

Cartel de Sinaloa, pasaporte venezolano y terrorismo islámico

Una nota de Cuentas Claras Digital[7], entretanto dice que la droga incautada había sido compraba al Cartel de Sinaloa por Ali Kleilat un importante capo del tráfico de drogas y armas mundial.

Kleilat es además conocido por ser financista de grupos del terrorismo islámico.

Se trata de un ciudadano libanés, nacido el 10 de julio de 1970, titular de cuatro pasaportes de diferentes nacionalidades, entre ellos el venezolano, identificado con el N° B0744958. Los otros pasaportes son de Liberia, los Países Bajos y el Líbano.

El 4 de febrero de 2014, Ali Kleilat fue detenido en Bruselas y llevado a una cárcel de alta seguridad hasta su extradición a los Estados Unidos en 2017. En la actualidad se encuentra a la espera de ser enjuiciado[8].

Der Spiegel refiere que existe “un informe del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Kleilat, centrado en una entrega de armas de 2003 a Liberia. Según el informe, una de las compañías de Kleilat participó en el vuelo de 300 Kalashnikovs y 700.000 cartuchos de municiones para el régimen de Charles Taylor. Los investigadores creen que Kleilat también ha estado involucrado en muchos otros negocios de armas. Las autoridades alemanas también tienen a Kleilat en su radar. Según dicen, ‘varias veces ha sido blanco de organismos internacionales de investigación bajo sospecha de participar en el tráfico internacional de drogas y armas’. En 2011, en la República Dominicana, por ejemplo, se interceptó un avión que transportaba 1.1 toneladas de cocaína. Las investigaciones realizadas por la Administración de Control de Drogas de los EE. UU. (DEA, por sus siglas en inglés) encontraron que Kleilat probablemente participó y lanzaron una búsqueda internacional”.

Otra identidad

Cuando se hubo comprobado la inocencia de la tripulación en los hechos aquí narrados, las autoridades judiciales los dejaron en absoluta libertad y les permitieron regresar a Alemania.

A Kai Ovelgoenne la policía le proporcionó una nueva identidad y vive con su familia en una ciudad diferente. "Nada es como solía ser", dice amargamente.

Sigue pilotando aviones por todo el mundo "pero desconfío más de mis pasajeros de lo que solía ser", dice al tiempo que asegura que no vuelve nunca más a Venezuela ni al Líbano.



[1] Planes Potters. 9H-VGA Hyperion Aviation Bombardier CRJ-200. https://www.planespotters.net/airframe/Bombardier/CRJ-100-Series/9H-VGA-Hyperion-Aviation/2GJKtWg7

[2] Malta Independent. “18 Reported held in Venezuela over connection to cocaine haul on Maltese jet”. 18 de Agosto de 2012. http://www.independent.com.mt/articles/2012-08-19/news/18-reported-held-in-venezuela-over-connection-to-cocaine-haul-on-maltese-jet-314840/

[3] Malta company. Hyperion Aviation Limited. http://malta-company.com/es/empresa/hyperion-aviation-limited-gV3

[4] Hyperion Aviation. https://hyperion-aviation.com/

[5] Der Spiegel. “A Charter Pilot's Run-In with Venezuelan Drug Lords”. 17 de diciembre de 2014. http://www.spiegel.de/international/world/a-charter-pilot-becomes-an-unwilling-mule-for-1-5-tons-of-cocaine-a-1007402-2.html

[6] ABC (España). “Habla el piloto amenazado por el narco venezolano: ‘O volábamos con la droga o nos mataban’”. 26 de mayo de 2015. https://www.abc.es/internacional/20150526/abci-habla-piloto-amenazado-narco-201505231942.html

[7] Cuentas Claras Digital. “Pasaportes venezolanos bajo sospecha”. 26 de noviembre de 2015. https://www.cuentasclarasdigital.org/pasaportes-venezolanos-bajo-sospecha-2/

[8] Frente Patriótico. “Hezbollah y sus fuentes de financiación en América”. 30 de octubre de 2017. http://www.frentepatriotico.com/2017/10/30/hezbollah-y-sus-fuentes-de-financiacion-en-america/



domingo, 12 de abril de 2020

La acusación contra Nicolás Maduro: Detalles de la conspiración de narcoterrorismo (Parte II)

   En esta entrega se detalla cómo Maduro y sus cómplices, no solamente conspiraron para importar cocaína a los Estados Unidos, sino que sus operaciones narcotráfico estuvieron protegidas con armamento de guerra.

Por Maibort Petit
@maibortpetit

  La acusación formulada por la fiscalía de los Estados Unidos en contra de Nicolás Maduro Moros, a Diosdado Cabello Rondón, a Hugo Carvajal Barrios (a) “El Pollo”, Clíver Alcalá Cordones, Luciano Arango (a) “Iván Márquez” y Seuxis Paucis Hernández Solarte (a) “Jesús Santrich”, establece que las actividades de narcotráfico de que se les acusa estuvieron acompañadas del porte de armas de guerra con el objetivo de apoyar y garantizar el éxito de sus propósitos de importar cocaína al territorio de los EE. UU.

Conspiración para importar cocaína a EE. UU.

  El Departamento de Justicia encontró elementos para acusar a Nicolás Maduro Moros, a Diosdado Cabello Rondón, a Hugo Carvajal Barrios (a) “El Pollo”, Clíver Alcalá Cordones, Luciano Arango (a) “Iván Márquez” y Seuxis Paucis Hernández Solarte (a) “Jesús Santrich”, de conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos.

  Consideró la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York que desde 1999 hasta 2020, los acusados en un delito iniciado y cometido fuera de la jurisdicción de cualquier estado o distrito particular de los Estados Unidos, incluidos Venezuela, Colombia, México, Irán, Siria, Líbano y otros lugares, intencional y conscientemente combinados, conspiraron y acordaron violar las disposiciones del Título 21, Código de los Estados Unidos, Capítulo 13, Subcapítulo II.

  La conspiración de los demandados y otros desconocidos, procuró importar una sustancia controlada —y efectivamente así lo hicieron— a los Estados Unidos, en violación del Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 952 (a) y 960 (a) (1).

  Una parte y objetivo de la conspiración de los acusados y otros desconocidos, fue fabricar con la intención de distribuir una sustancia controlada. Existen motivos razonables para creer que dicha sustancia se importaría ilegalmente a los EE. UU. y a una distancia de 12 millas de la costa, en violación del Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 959 (a) y 960 (a) (3).

  Refiere la demanda que fue un objetivo de los acusados y otros desconocidos, ingresar a bordo de una aeronave registrada en los Estados Unidos, una sustancia controlada con la intención de distribuirla, violando así el Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 959 (c) y 960 (a) (3).

   Sostiene la acusación que Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Clíver Alcalá, Luciano Marín (a) “Iván Márquez” y Seuxis Hernández (a) “Jesús Santrich”, conspiraron para (i) importar a los Estados Unidos y al territorio aduanero de los EE. UU. desde un lugar fuera de los mismo; (ii) fabricar y distribuir, con la intención, como se estima para ser importada ilegalmente a los Estados Unidos y en aguas dentro de una distancia de 12 millas de la costa de los EE. UU. desde un lugar fuera de los mismos; y (iii) fabricar, distribuir 5 o más kilogramos y más mezclas y sustancias que contenían una cantidad detectable de cocaína, a bordo de un avión registrado en los Estados Unidos, en violación del Título 21, Código de los Estados Unidos, Sección 960 (b ) (1) (B).

Posesión de armas de guerra

  El tercer cargo en la demanda presentada por la fiscalía de EE. UU. es posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, considerando el Gran Jurado que existen elementos de convicción para creer que, entre 1999 y 2020, los acusados cometieron un delito de tráfico de drogas fuera de la jurisdicción de cualquier estado o distrito de los Estados Unidos, entre ellos, Venezuela, Colombia, México, Irán, Siria, Líbano y otros lugares, por el cual pueden ser procesados en un tribunal de los Estados Unidos, en virtud de que las sustancias controladas referidas en la primera y segunda demanda, estuvo acompañada del porte de armas de fuego, como ametralladoras, capaces de disparar automáticamente más de un disparo, sin recarga manual, mediante una sola función del gatillo, así como dispositivos destructivos, esto en violación del Título 18, Código de Estados Unidos, Secciones 924 (c) (1) (A), 924 (c) (1) (B) (ii), 3238 y 2.


Conspiración para poseer armas de guerra

   El cuarto cargo de la demanda contra de los acusados es el de Conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.

  Se cree que entre 1999 y 2020, los acusados cometieron un delito que se inició fuera de la jurisdicción de cualquier estado o distrito particular de los Estados Unidos, entre ellos Venezuela, Colombia, México, Irán, Siria, Líbano y otros lugares, para intencional y conscientemente violar el Título 18, Código de Estados Unidos, Sección 924 (c).

  Refiere la demanda que Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Clíver Alcalá, Luciano Marín (a) “Iván Márquez” y Seuxis Hernández (a) “Jesús Santrich”, y otros desconocidos, portaron armas de fuego, entre ellas ametralladoras, en apoyo a la comisión de los delitos de sustancias controladas referidos en las demandas 1 y 2, en violación del Título 18, Código de los Estados Unidos, Secciones 924 (c) (1) (A) (i) y 924 (c) (1) (B) (ii).

Otros aspectos de la demanda

  La demanda refiere que como resultado de la comisión de los delitos que se le imputan a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Clíver Alcalá, Luciano Marín (a) “Iván Márquez” y Seuxis Hernández (a) “Jesús Santrich”, perderán en los Estados Unidos, de conformidad con el Título 21 , Código de los Estados Unidos, Secciones 853 y 970, todos y cada uno de los bienes que posean directa o indirectamente, como resultado de los delitos,  así como todos y cada uno de los bienes utilizados, o destinados a ser utilizados, de cualquier manera o parte, para cometer y facilitar la comisión de los delitos de que se les señala en las demandas uno y dos.


    Los acusados, como resultado de comisión de delitos de armas de fuego acusados en las demandas 3 y 4, perderán en los Estados Unidos, de conformidad con el Título 18, Estados Unidos Código, Sección 924 (d), todas las armas de fuego y municiones involucradas y utilizadas en la comisión de los delitos acusados.

   Si alguno de los bienes confiscables descritos anteriormente, como resultado de cualquier acto u omisión de los acusados: a) no puede ubicarse en el ejercicio de la debida diligencia; b) ha sido transferido o vendido o depositado con una tercera persona; c) ha sido colocado fuera de la jurisdicción de la Corte; d)  ha disminuido sustancialmente en valor; o f) se ha mezclado con otra propiedad que no puede subdividirse sin dificultad, es la intención de los Estados Unidos, de conformidad con el Título 21, Estados Unidos Código, Secciones 853 (p) y 970, y el Título 28, Código de los Estados Unidos, Sección 2461 ( c), buscar cualquier otra propiedad de los acusados hasta cubrir el valor de la propiedad decomisable anterior, todo esto de conformidad con el Título 21, Código de Estados Unidos, Secciones 853 y 970; y Título 28, Código de Estados Unidos, Sección 2461 (c).




domingo, 5 de abril de 2020

El sustento de las acusaciones de EE. UU. contra Nicolás Maduro (Parte IV)

    La institución castrense venezolana devino de fuerza de resguardo de la soberanía a organización criminal dedicada al narcotráfico, una entidad que es conocida como el Cartel de los Soles.

Por Maibort Petit
@maibortpetit

    Un trabajo sostenido desde 1999 sirvió para que Nicolás Maduro y el resto de los integrantes del Cártel de los Soles corrompieran las instituciones legítimas de Venezuela en una clara práctica de abuso para con el pueblo venezolano. No escaparon de estas acciones el ejército, el aparato de inteligencia, la legislatura y el poder judicial, a las cuales pusieron a su servicio con el objeto de facilitar la importación de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.
   Así lo refiere la acusación que el pasado 26 de marzo del cursante 2020, formularon contra Nicolás Maduro y catorce funcionarios y exfuncionarios de su gobierno por del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

  Se deja sentado que el denominado Cártel de los Soles actuó en procura, no solamente sólo enriquecer a sus miembros y mejorar su poder, sino también "inundar" a los Estados Unidos con cocaína e infligir los efectos nocivos y adictivos de la droga en sus habitantes.

Los cargos que se les imputa son:

i) Participar en una conspiración narcoterrorista, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 20 años de prisión y un máximo de cadena perpetua;

ii) conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 10 años de prisión y un máximo de cadena perpetua;

iii) usar y transportar ametralladoras y dispositivos destructivos durante y en relación con, así como poseer ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo de las conspiraciones de narcotráfico e importación de cocaína, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 30 años y un máximo de toda la vida en prisión;

y iv) conspirar para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos durante y en relación con, y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo de las conspiraciones de narcotráfico e importación de cocaína, lo que conlleva una sentencia máxima de cadena perpetua en prisión.

   Refiere la acusación que Marín Arango y Hernández Solarte, líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, desde aproximadamente 1999, cuando el grupo guerrillero pretendía negociar la paz con el gobierno colombiano, acordaron con los cabecillas del Cartel de los Soles reubicar algunas de las operaciones de las FARC en Venezuela bajo la protección de dicho cartel.
   Luego de esto —continúa la acusación—  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Cartel de los Soles enviaron cocaína procesada desde Venezuela a los Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras.

 Las estimaciones del Departamento de Estado respecto a la circulación que la cocaína tenía en Venezuela, por ejemplo, para el año 2004, fue de 250 o más toneladas anuales. Desde la costa venezolana saldrían los envíos marítimos utilizando embarcaciones rápidas, barcos de pesca y porta-contenedores.

  Entretanto, los envíos aéreos se hacían desde pistas de aterrizaje clandestinas, típicamente hechas de tierra o hierba, concentradas en el Estado Apure. El Departamento de Estado de EE. UU. cree que unos 75 vuelos no autorizados sospechosos de actividades de narcotráfico ingresaron al espacio aéreo hondureño solamente en 2010. Era lo que se conoce como la ruta de cocaína "puente aéreo" entre Venezuela y Honduras.

   Como líder del Cártel de los Soles, Nicolás Maduro Moros habría negociado envíos de múltiples toneladas de cocaína producida por las FARC y, supuestamente, ordenó que dicho cartel proporcionara armas de grado militar al grupo guerrillero. También habría coordinado asuntos exteriores con Honduras y otros países para facilitar el tráfico de drogas a gran escala. Supuestamente, solicitó asistencia de los líderes de las FARC para capacitar a un grupo de milicianos no autorizados que funcionaba, en esencia, como una unidad de las fuerzas armadas para el Cártel de los Soles[1].

¿Qué es el Cartel de los Soles?

   El “Cártel de los soles” fue un nombre que empezó a ser utilizado por primera vez en 1993, durante el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, cuando dos generales de la Guardia Nacional Bolivariana, Ramón Guillén Dávila (jefe antidrogas) y su sucesor Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por tráfico de drogas y delitos conexos. Cada uno portaba en sus hombros la insignia de un solo sol que caracteriza a los generales de brigada, dando lugar al nombre “Cártel del Sol”.

  Con los años, y las investigaciones que se realizaron, se determinó  que hubo una ampliación de la participación de generales de otros componentes de las Fuerzas Armadas, particularmente de generales de división de la Guardia Nacional en operaciones de narcotráfico y otras actividades delincuenciales, tras lo cual se empezó a definir como el Cártel de los Soles. En un principio, la participación de los militares en actividades de narcotráfico se limitaba a recibir coimas para prestar seguridad a los miembros de los cárteles colombianos y mexicanos, y a cuidar los cargamentos de drogas, evitando hacer decomisos en aquellas envíos que pagaban los sobornos, pero tras la llegada al poder de Hugo Chávez, se produjo una ampliación de las operaciones y de la participación de las Fuerzas Armadas Bolivarianas venezolanas en el negocio del narcotráfico, creándose las conexiones directas con proveedores y en gran parte no movían ni almacenaban cocaína ellos mismos, con el apoyo de las FARC.

     En los años sucesivos, las vinculaciones de los militares venezolanos con los carteles se ampliaron, en esa misma medida el crimen organizado trasnacional fue penetrando la élite política y ganando espacios de poder y de gestión en el gobierno. 

Un testigo

    El 18 de agosto de 2015, en el diario ABC de España informó que el ex-integrante de la Casa Militar y exjefe de seguridad de Hugo Chávez y Diosdado Cabello, a saber, el capitán de corbeta, Leamsy Salazar, había desertado y huido de Venezuela después de una ruptura con el chavismo. Cuando ya estaba fuera del territorio venezolano, en Estados Unidos, acusó una serie de prácticas delictivas —especialmente narcotráfico—que, supuestamente, tienen lugar en el seno de la alta jerarquía militar y gubernamental.

   Salazar sostuvo fehacientemente que Diosdado Cabello estaba a la cabeza del Cartel de los Soles, organización constituida por oficiales de la Fuerza Armada venezolana de la cual el expresidente de la Asamblea Nacional y ahora de la Asamblea Nacional Constituyente, sería líder.

  De acuerdo a su declaración, Leamsy Salazar, dijo haber visto “situaciones y conversaciones que incriminan” a Cabello, “En concreto, le vio dar órdenes directas para la partida de lanchas cargadas con toneladas de cocaína y ha aportado evidencias sobre lugares donde se almacenan montañas de dólares en efectivo procedentes de ese negocio ilícito, según las fuentes conocedoras de la investigación, llevada a cabo por la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) de EE.UU.”, refirió el citado diario español que también da cuenta de la aseveración del ex-escolta que involucró igualmente a Tareck el Aissami, exgobernador de Aragua y ex-vicepresidente ejecutivo, así como a José David Cabello, superintendente del Seniat, quien estaría  a cargo de las finanzas del cártel.

  Salazar aseguró que PDVSA supuestamente es usada para lavar el dinero proveniente del narcotráfico y acusó que un hijo de Hugo Chávez y al hijo de quien fue embajador de Cuba en Caracas hasta 2009, Germán Sánchez Otero, de traficar estupefacientes[2].

FANB: De la permisividad a la participación directa

   Desde entonces comenzaron a hacerse públicos diversos informes e investigaciones que daban cuenta de las actividades de dicho cartel, como, por ejemplo, los presentados por el Centro de Investigación de Crimen Organizado (Insigth Crime), donde se indica que en Latinoamérica las empresas criminales se dedican al narcotráfico con el objetivo de financiarse. En Venezuela se da la particularidad de que esta actividad delictiva se maneja desde el interior del propio gobierno de Nicolás Maduro, quien a través del tráfico de cocaína se afianza en el poder.

   Y es que, en esta nación, al parecer a los elementos corruptos del gobierno les pareció insuficiente la permisividad que se mantenía frente a otros actores del narcotráfico y, por tanto, decidieron asumir el protagonismo y participar directamente en el negocio.

   Fue en 1993 cuando comenzó a hablarse del Cartel de los Soles, luego de que “dos generales de la Guardia Bolivariana, el jefe antinarcóticos Ramón Guillén Dávila y su sucesor Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por narcotráfico. Hoy en día, se emplea ese nombre para describir a todos los funcionarios del gobierno implicados en el tráfico de narcóticos. Y hay muchos, diseminados en todos los organismos del Estado”.

   Las investigaciones de InSight Crime contabilizan 123 archivos que reseñan la actividad criminal de altos oficiales, activos o retirados, en tráfico de cocaína que “por motivos legales” no se publican de manera completa, sino que se limita a dar a conocer “algunos datos de aquellos contra quienes creemos tener evidencia muy sólida”. Este centro de investigación sostiene que Maduro, en lugar de castigar a los incursos o acusados, los promueve de modo que, ante cualquier amenaza de caída del régimen, estos trabajen en su favor.

   Entre las figuras más prominentes del oficialismo marcados con el estigma del narcotráfico a que Insight Crime hace referencia, está, en primer lugar, Diosdado Cabello, de quien fuentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos le habrían referido bajo condición de anonimato que “este tipo está metido hasta el cuello en todo tipo de actividades ilegales en Venezuela y estamos armando un caso contra él. Pero sabe cómo protegerse y mantener distancia del trabajo sucio”.

   En sus inicios por los años ’90 la participación militar se limitaba a la permisividad, tropas de la Guardia Nacional mantenían alianzas con narcotraficantes permitiéndoles movilizar la mercancía a cambio de sobornos. Para ese entonces, no había conexión directa entre el sector castrense y los proveedores de la droga. Para el año, 2000 sectores del ejército y de la GN ya tenían un papel más activo, constituyéndose células que comenzaron a comprar, almacenar, transportar y vender cocaína. El Plan Colombia, alianza entre Estados Unidos y el gobierno neogranadino para el combate del narcotráfico, obligó a los guerrilleros de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) movieran sus operaciones a territorio venezolano. Igualmente, el proceso de paz en 2002 y el golpe de estado que defenestró del poder brevemente a Hugo Chávez, hicieron que este último estableciera un riguroso control en torno a él y entregó importantes posiciones de gobierno y administración al sector militar. En 2005, el mandatario expulsó a la DEA de Venezuela y puso fin a los proyectos antinarcóticos financiados por Estados Unidos. En 2008, la Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó a Hugo Carvajal, a Henry Rangel Silva y a Ramón Rodríguez Chacín y posteriormente, en 2011, a Cliver Alcalá Cordones, a Freddy Bernal, a Ramón Isidro Madriz Moreno y a Amílcar Figueroa Salazar. El cartel fue consolidándose y en 2014 la OFAC nombró al exjefe de inteligencia Hugo Armando Carvajal Barrios, quien posteriormente fue arrestado por fuerzas de seguridad en Aruba bajo requerimiento de las autoridades estadounidenses. Sin embargo, fue dejado en libertad rápidamente después de la intervención del gobierno holandés. Los incidentes y escándalos siguieron hasta que Leamsy Salazar huyó e hizo las revelaciones de que hemos dado cuenta[3].

   Un reportaje  del The Wall Street Journal, publicado en mayo de 2015, aseguró que fiscales de los Estados Unidos investigaban a Diosdado Cabello por narcotráfico y por ser jefe del cartel de los Soles[4]. Precisó la publicación que Leasmy Salazar, entre otros, suministró pruebas de estos hechos, subrayando el importante papel de Cabello en el narcotráfico en Venezuela. El militar demandó al periódico estadounidense por difamación, pero un tribunal le negó tal demanda.

   El Centro de Investigación también hace mención a Tareck El Aissami, como el segundo hombre más importante del gobierno venezolano, quien supuestamente también participa del narcotráfico; menciona al Mayor General, Néstor Reverol, exministro de Relaciones Interiores y excomandante de la Guardia Nacional Bolivariana, imputado por narcotráfico en Estados Unidos, quien “alertó a narcotraficantes de operativos contra ellos, obstruyó investigaciones, puso en libertad a narcos arrestados y se aseguró de que se devolviera narcóticos incautados a los traficantes”. Cilia Flores, esposa de Maduro es citada al relacionarla con el caso de sus sobrinos condenados por tráfico de cocaína en Estados Unidos, así como por su hijo, Walter Jacob Gavidia, también señalado por sus actividades irregulares.

   Subraya Insight Crime que la relación del Cartel de los Soles con las FARC fue decisiva “en el desarrollo del narcotráfico en Venezuela”, pues a pesar de haberse desmovilizado el grupo guerrillero en 2017, mantiene un gran número de sus integrantes territorio de Venezuela desde donde siguen con actividades narcotráfico con miembros del referido cartel.

  Antes que Leasmy Salazar, otra persona había hablado del Cartel de los Soles, a saber, el narcotraficante venezolano, Walid Makled, quien tenía nexos con miembros del ejército, entre ellos, el exgeneral de la Guardia Nacional y exgobernador de Carabobo, Luis Felipe Acosta Carles, el general Alexis Maniero, exjefe del 7° Comando Regional del Ejército en el estado de Sucre, quien lo dotó de credenciales oficiales. El narcotraficante aseguró que pagaba USD 50.000 semanales a Hugo Carvajal, y también mencionó entre sus colaboradores el general de la Guardia Nacional Bolivariana, Dalal Burgos, y al excapitán Ramón Rodríguez Chacín, exministro del interior y de justicia. Aunque Makled admitió que no mantuvo relación directa con Hugo Chávez, dijo que sí había hablado con parientes muy cercanos al mandatario[5].

Maduro es el líder del Cartel de los Soles

   Tal como se sostiene en la acusación, la fiscal del Distrito Sur de la Florida, Ariana Fajardo, refirió en una entrevista que Nicolás Maduro, es el líder del Cártel de los Soles, afirmación que hace sustentada en las evidencias que dieron pie a levantar los cargos contra este y 14 funcionarios y exfuncionarios de su administración.

  Precisó que, a Maduro, particularmente, se le imputa por narcotráfico y tráfico de armas. “Esos cargos tienen que ver con la conspiración que él tiene como líder del Cártel de los Soles y el acuerdo que él tiene con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) (…) Se alega que Maduro es el líder del Cártel de los Soles. Entonces, son las personas que trabajaban debajo de él que hacen las negociaciones con las FARC. Esas son las alegaciones”.

   Fajardo se remite a 2006 y 2013 cuando Maduro ejercía como ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, tiempo en el que se consolidó su relación con el tráfico de drogas. “Toneladas de cocaína que salieron de Venezuela, en el 2006, fueron a México y fueron incautadas por las autoridades mexicanas y Venezuela tuvo que intervenir en esta situación”.

  En 2013, precisa la fiscal Fajardo, Nicolás Maduro debía estar en Estados Unidos para participar en una reunión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), participación que canceló a último momento porque, como había ocurrido en 2006, “esta vez Francia había incautado unas toneladas de droga del Cartel de los Soles”.

  Fajardo subraya que Maduro permitió que las FARC entraran y operaran en Venezuela y, además de brindarles espacio y dinero para traficar, también le suministraron armas y protección[6].

CITAS

[1] Department of Justice. Office of Public Affairs. “Nicolás Maduro Moros and 14 Current and Former Venezuelan Officials Charged with Narco-Terrorism, Corruption, Drug Trafficking and Other Criminal Charges”. 26 de marzo de 2020. https://www.justice.gov/opa/pr/nicol-s-maduro-moros-and-14-current-and-former-venezuelan-officials-charged-narco-terrorism


[2] ABC. “El jefe de seguridad del número dos chavista deserta a EE.UU. y le acusa de narcotráfico”. 18 de agosto de 2015. https://www.abc.es/internacional/20150127/abci-venezuela-cabello-eeuu-201501262129.html

[3] InSight Crime. “Cartel de los Soles”. https://es.insightcrime.org/venezuela-crimen-organizado/cartel-de-los-soles-perfil/  

[4] The Wall Street Journal. “Venezuelan Officials Suspected of Turning Country into Global Cocaine Hub”. 18 de mayo de 2018. https://www.wsj.com/articles/venezuelan-officials-suspected-of-turning-country-into-global-cocaine-hub-1431977784

[5] Insight Crime. “Narcotráfico en el régimen venezolano: El ‘Cartel de los Soles’”. 17 de mayo de 2018. https://es.insightcrime.org/investigaciones/narcotrafico-en-el-regimen-venezolano-el-cartel-de-los-soles/


[6] Voz de América. “La fiscal del Cartel de los Soles y las evidencias contra Maduro”. 3 de abril de 2020. https://www.voanoticias.com/a/fiscal-del-distrito-sur-de-florida-hay-mucha-mucha-corrupcion-que-viene-venezuela-/5355441.html




jueves, 2 de abril de 2020

El sustento de las acusaciones de EE. UU. contra Nicolás Maduro (Parte III)

   La corrupción se convirtió en el modus operandi del gobierno venezolano, toda vez que funcionarios y exfuncionarios, han esquilmado en miles de millones de dólares el erario público.

Por Maibort Petit
@maibortpetit

   La decisión de las autoridades de los Estados Unidos de encausar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a catorce de sus funcionarios y exfuncionarios, deriva de años de investigación llevadas a cabo desde distintas agencias gubernamentales. La conclusión de todas las averiguaciones conduce a determinar la existencia de un gobierno devenido en organización criminal en el que la corrupción y el narcotráfico se han instaurado como su modus operandi.
   Nicolás Maduro y catorce funcionarios y exfuncionarios del gobierno venezolano fueron acusado el pasado 26 de marzo de 2020 por el Departamento de Justicia de Justicia de los Estados Unidos, que presentó cargos por delitos de narcotráfico que, a saber, son:

i) Participar en una conspiración narcoterrorista, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 20 años de prisión y un máximo de cadena perpetua;

ii) conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 10 años de prisión y un máximo de cadena perpetua;

iii) usar y transportar ametralladoras y dispositivos destructivos durante y en relación con, así como poseer ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo de las conspiraciones de narcotráfico e importación de cocaína, que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 30 años y un máximo de toda la vida en prisión;

y iv) conspirar para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos durante y en relación con, y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo de las conspiraciones de narcotráfico e importación de cocaína, lo que conlleva una sentencia máxima de cadena perpetua en prisión.

   "Durante la última década, funcionarios corruptos del gobierno venezolano han saqueado sistemáticamente a Venezuela de miles de millones de dólares (…) Con demasiada frecuencia, estos funcionarios corruptos y sus co-conspiradores han usado bancos e inmuebles del sur de la Florida para ocultar y perpetuar su actividad ilegal. Como muestran los cargos recientes, la corrupción venezolana y el lavado de dinero en el sur de la Florida se extiende incluso a los niveles más altos del sistema judicial de Venezuela. En los últimos años, la Oficina del Fiscal de los EE. UU. en el sur de la Florida y sus socios federales encargados de hacer cumplir la ley se han unido para presentar docenas de cargos penales contra funcionarios del régimen de alto nivel y conspiradores que resultan en incautaciones de aproximadamente $ 450 millones de dólares”, aseguró la fiscal federal del Distrito Sur de Florida, Ariana Fajardo Orshan[1].

Corrupción vox populi

   Como bien lo señala la fiscal, la corrupción venezolana es vox populi, pues ha sido denunciada por diversas instituciones y gran cantidad de informes y estudios. Por ejemplo, el Departamento de Estado de los EE. UU. difundió en agosto de 2019 un informe denominado “Nicolás Maduro: Corrupción y caos en Venezuela” en el que indica que el régimen de Nicolás Maduro “ha violado sistemáticamente los derechos humanos y la dignidad de los ciudadanos, ha saqueado los recursos naturales del país y ha llevado a una nación que antes era próspera a la ruina económica con el gobierno autoritario de Maduro y sus políticas económicas ruinosas. Se reporta que matones de Maduro han cometido asesinatos y abusos físicos, han detenido a opositores políticos y han interferido gravemente en el ejercicio de la libertad de expresión, todo en un esfuerzo brutal por retener el poder”.

   El reporte hace referencia a una serie de eventos, como la sanción impuesta el 25 de julio de 2019 por los Estados Unidos a los tres hijastros de Maduro —Walter, Yosser y Yoswal Flores—, así como a otras siete personas y a 13 entidades, involucrados en una compleja red de soborno y lavado de dinero a través del programa de distribución de alimentos CLAP.

   El robo y malversación de miles de millones de dólares durante muchos años por parte de integrantes del régimen que, igualmente, han estado involucradas en el contrabando de drogas y la extracción ilícita de oro del Banco Central de Venezuela; el financiamiento de Maduro a sí mismo mediante la puesta “en marcha las imprentas del banco central. Eso ha disparado el suministro de la moneda nacional, el bolívar, que ha perdido más del 99 por ciento de su valor desde 2013 y prácticamente ya no tiene ningún valor”.

  Del mismo modo se remite a los datos sobre la inflación acumulada del bolívar en el período 2014-2018, la cual se ubicó en más de veintidós millones, según el Banco Central de Venezuela.

  Refiere igualmente, que la infraestructura de Venezuela ha comenzado a colapsar con Maduro y cita el caso del sistema eléctrico, el cual se ha deteriorado rápidamente desde marzo, trayendo como resultado apagones en todo el país y el racionamiento creciente de la electricidad en muchos estados.

  También menciona que, en 2016, “Maduro declaró que aproximadamente el 12 por ciento del país era parte de un ‘Arco Minero del Orinoco’ y se otorgó amplios poderes públicos para supervisar la explotación de recursos para beneficio personal. Maduro expulsó a compañías extranjeras de Venezuela y reemplazó a los empleados con trabajadores no capacitados que operan bajo el liderazgo de altos oficiales militares venezolanos”[2].

   Una corrupción que es reconocida también a lo interno, pues tal como lo revela una encuesta de la ONG Transparencia Internacional en su informe Barómetro Global de la Corrupción, 87 por ciento de los venezolanos califica de corrupto al entorno de Nicolás Maduro, lo que fue la percepción más dura de toda la América Latina. Se quiso conocer la opinión de la población respecto al régimen chavista y la Asamblea Nacional en manos de la oposición. Esta percepción varía respecto al parlamento, pues 38 por ciento estima que los miembros de la AN son corruptos.

  Venezuela fue el único país donde 61 por ciento de los encuestados aseguró que funcionarios les habían pedido pagar sobornos, mientras que uno de cada dos venezolanos se vio obligado a pagarlo. Del mismo modo, 90 por ciento de los ciudadanos tiene poca o ninguna confianza en la justicia y en la policía[3].

La corrupción como sistema

   La percepción de la población también la corroboran estudios más especializados, como los realizados por el Centro de Investigación de Crimen Organizado (Insigth Crime), que en su informe “Venezuela: ¿Un Estado mafioso? Venezuela se ha convertido en un eje del crimen organizado en la región” recoge una serie de argumentos que justifican la denominación del país como un estado mafioso.

  Refiere InSight Crime que ha podido establecer personas que ocupan o han ocupado altos puestos en la administración del gobierno venezolano, tienen presuntos vínculos con el crimen organizado. Específicamente, hacen mención de 123 funcionarios “quienes, creemos que, con seguridad, están involucrados en actividades criminales”.

   Las investigaciones de estos especialistas determinaron que “en los niveles más altos de las siguientes instituciones trabajan personas que creemos que están o han estado involucradas en actividades criminales: La Vicepresidencia, el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, el Ministerio del Poder Popular de Agricultura Urbana, el Ministerio del Poder Popular para la Educación, el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, el Ministerio de Estado para el Comercio Exterior e Inversión Internacional, el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, la Guardia Nacional Bolivariana, la Fuerza Armada Bolivariana, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y Petróleos de Venezuela (PDVSA)”.

  El estudio sostiene que la corrupción, la incompetencia y cleptocracia son las razones por las cuales un país como Venezuela, con reservas petroleras mayores que las del Medio Oriente, presenta una economía en quiebra.

   “Las arcas del Estado han sido saqueadas a escala industrial por la élite Bolivariana. Dado que no hay transparencia ni contabilidad pública de los presupuestos o gastos del Estado, es difícil calcular cuánto ha sido saqueado del país. Una investigación llevada a cabo por un Comité del Congreso calcula que la cifra llega a US$ 70 mil millones. Un exministro ha afirmado que la cifra se acerca más bien US$ 300 mil millones”.

  Advierte el informe que la penetración criminal en gran cantidad de instituciones, entre ellas los órganos encargados de la lucha contra el crimen organizado, impide que Venezuela pueda detener dicho flagelo, mucho menos combatirlo con eficacia[4].

  El caso de Alejandro Andrade, sería sólo un ejemplo, de lo referido por la fiscal Ariana Fajardo Orshan, en cuanto a las incautaciones que se han hecho en el sur de la Florida de bienes pertenecientes a funcionarios o exfuncionarios venezolanos, adquiridos con fondos provenientes de la corrupción.

 Andrade, quien fue tesorero nacional de Venezuela, fue sentenciado a 10 años de cárcel por su participación en un esquema de soborno y lavado de dinero de USD 1.000 millones a través del sistema cambiario. El gobierno estadounidense confiscó bienes por montos multimillonarios a Andrade[5].

  Un esquema semejante al de Andrade sirvió para que un grupo de funcionarios, empresarios ligados a PDVSA y familiares de Nicolás Maduro, saquearan más de USD 1.200 millones a la estatal petrolera venezolana[6]. Este caso conllevó a la confiscación de bienes de los implicados por parte de las autoridades de los EE. UU.[7]

   El administrador interino de la DEA, Uttam Dhillon, dijo que los resultados de las investigaciones pusieron en evidencia la “devastadora corrupción sistémica en los niveles más altos del régimen de Nicolás Maduro".

   Es una conclusión que coincide con múltiples estudios llevados a cabo por diversas instituciones, los cuales describen, como hemos visto, la existencia de un estado criminal.

 “Estos funcionarios traicionaron repetidamente y con conocimiento al pueblo de Venezuela, conspirando, para beneficio personal, con narcotraficantes y organizaciones terroristas extranjeras designadas como las FARC. Las acciones de hoy envían un mensaje claro a los funcionarios corruptos en todas partes de que nadie está por encima de la ley o más allá del alcance de la policía estadounidense. El Departamento de Justicia y la Administración de Control de Drogas continuarán protegiendo al pueblo estadounidense de los traficantes de drogas despiadados, sin importar quiénes sean o dónde vivan", sentenció Dhillon.

CITAS

[1] Department of Justice. Office of Public Affairs. “Nicolás Maduro Moros and 14 Current and Former Venezuelan Officials Charged with Narco-Terrorism, Corruption, Drug Trafficking and Other Criminal Charges”. 26 de marzo de 2020. https://www.justice.gov/opa/pr/nicol-s-maduro-moros-and-14-current-and-former-venezuelan-officials-charged-narco-terrorism



[2] U.S. Department of State. Global Public Affairs. “Nicolás Maduro: Corrupción y caos en Venezuela”. 6 de agosto de 2019. https://translations.state.gov/2019/08/06/nicolas-maduro-corrupcion-y-caos-en-venezuela-2/



[3] Infobae. “Venezuela se consolida como el país con más corrupción de América Latina”. 23 de septiembre de 2019. https://www.infobae.com/america/venezuela/2019/09/23/venezuela-se-consolida-como-el-pais-con-mas-corrupcion-de-america-latina/



[4] InSight Crime. “Venezuela: ¿Un Estado mafioso? Venezuela se ha convertido en un eje del crimen organizado en la región”. https://www.insightcrime.org/wp-content/uploads/2018/05/Venezuela-Estado-mafioso-InSight-Crime-Observatorio-de-crimen-organizado.pdf

[5] Venezuela Política. “Estas son algunas de las propiedades confiscadas por EE. UU. a Alejandro Andrade alias ‘el Tuerto’". 21 de noviembre de 2018. https://www.maibortpetit.info/2018/11/estas-son-algunas-de-las-propiedades.html

[6] El País. “Una red malversó 1.200 millones de dólares de la petrolera venezolana”. 27 de julio de 2018. https://elpais.com/internacional/2018/07/26/estados_unidos/1532564467_157889.html

[7] Venezuela Política. “Estas son las propiedades incautadas por E.E. U.U. a los venezolanos acusados de haber lavado USD 1.200 millones en Florida”. 19 de agosto de 2018. https://www.maibortpetit.info/2018/08/estas-son-las-propiedades-incautadas.html