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jueves, 20 de febrero de 2020

Juez de Nueva York condena al narco mexicano (testigo en el juicio del Chapo Guzmán), Tirso Martínez-Sánchez a 7 años de prisión

Por Maibort Petit

  El narcotraficante mexicano, Tirso Martínez-Sánchez, alias "el Futbolista" fue sentenciado este jueves en la Corte del Distrito Sur de Nueva York a siete años de prisión, luego de ser procesado por delitos de tráfico de decenas de kilogramos de cocaína a los Estados Unidos. 
   Tirso Martínez-Sánchez, quien fue uno de los testigos de la fiscalía en el juicio contra Joaquín "el Chapo" Guzmán, fue arrestado en México el 2 de febrero de 2014 y extraditado a Estados Unidos el jueves 17 de diciembre de 2015. Debido a que lleva 5 años tras las rejas, le queda por cumplir 3 años de condena, según se informó en el juzgado.

  Martínez-Sánchez fue procesado por ser el presunto líder de "una extensa organización transnacional de importación, distribución y transporte de narcóticos", donde el condenado fue responsable de varios envíos de  varias toneladas de cocaína proveniente de Colombia. 

  En la acusación federal dice que Martínez-Sánchez organizó la importación de las drogas a los Estados Unidos utilizando una red de transporte que incluía trenes y remolques de tractores; y ordenó a los miembros del cartel que transportaran la cocaína a grandes centros de distribución, incluidos algunos ubicados en las áreas metropolitanas de Los Ángeles, Nueva York y Chicago.

  Durante el curso de la investigación hecha por las autoridades norteamericanas, los agentes supuestamente confiscaron aproximadamente 500 kilogramos de cocaína de una residencia en Deer Park, Nueva York; 2,000 kilogramos de la droga de un almacén en Brooklyn, Nueva York; 2,000 kilogramos escondidos dentro de un vagón de ferrocarril en Queens, Nueva York; 1.100 kilogramos de cocaína de un almacén en El Paso, Texas; y 1.900 kilogramos de cocaína de un almacén en Chicago, Illinois.

  Martínez-Sánchez supuestamente ordenó a los miembros del cártel que coordinaran el almacenamiento de las drogas en una gran red de almacenes de almacenamiento mediante la compra y el arrendamiento de numerosas compañías de fachada, que también se utilizaron para comprar vehículos para transportar las drogas a un distribuidor que vendía en Nueva York y otros estados, incluyendo California e Illinois, alega la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos.

  Martínez-Sánchez también supervisó la recaudación de los ingresos de la organización de las ventas de drogas, que supuestamente se almacenaron en almacenes y algunos se mudaron del país utilizando la misma red de transporte de tractores y trenes utilizados para contrabandear la cocaína.

   Luego, las ganancias se lavaron a través de empresas comerciales, como la compra de equipos de fútbol profesionales y una cadena de boutiques de ropa de alta gama, así como se invirtieron nuevamente en la compra de arriendos de casas de seguridad, vehículos para transportar las drogas y el frente empresas, según las alegaciones de los fiscales.

   Además de coordinar la distribución de la cocaína de su propia organización, Martínez-Sánchez también supuestamente transportó y distribuyó narcóticos para miembros de otros carteles mexicanos de la droga, incluido el Cártel de Sinaloa, dirigido por los CPOT Joaquín "El Chapo" Guzmán e Ismael "Mayo" Zambada; el Cartel de Juárez, dirigido por el CPOT Vicente Carrillo-Fuentes y el Cártel de Beltrán-Leyva, dirigido por los hermanos Arturo, Héctor y Alfredo Beltrán-Leyva.

  Martínez-Sánchez había sido designado como objetivo prioritario consolidado de la Organización por la Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado de Drogas, según los papeles de la corte.



domingo, 3 de marzo de 2019

PARTE III: En el Amazonas hay laboratorios que procesan cocaína que luego es enviada en aviones del gobierno a Cuba

En la tercera parte de la conversación que sostuvimos con el Teniente desertor del ejército venezolano, Daniel Archer Chirinos, el militar asegura que fue testigo de una discusión entre miembros de la guerrilla, el ELN y oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas en el territorio amazónico venezolano.

Por Maibort Petit
@maibortpetit 

Daniel Archer Chirinos, un teniente que desertó del Ejército venezolano y que logró conocer los secretos que se esconden en ese vasta zona geográfica donde conviven desde el Ejército de Liberación Nacional (ELN), los cárteles de la droga, garimpeiros y otros elementos del crimen organizado internacional. El oficial sostuvo que en Amazonas hay laboratorios que procesan cocaína procedente de Bolivia y Colombia, y luego esa droga de traslada en aviones del gobierno venezolano a Maiquetía, para luego ser enviada a Cuba desde donde se transportaba a México para que los cortes de Juárez y el de Sinaloa lo meten a los Estados Unidos por la frontera.
Archer Chirinos sostiene que el general de Brigada, Tito José Urdaneta Zenil; el Comandante del N- 521 Batallón de Infantería de Selva, Joey  Roy Niño Castro y el Mayor José Daniel Caraballo Mudarra, el Comandante de la ZODI, el Mayor Manuel Alfonzo Graterol; el comandante de la Guardia del muelle y los agentes de la Guardia Nacional y el resto de las autoridades militares que estaban en el estado Amazonas sostienen relaciones directas con los grupos guerrilleros y del narcotráfico que operan en el el Amazonas.

Comentó que cuando estuvo en la Base Territorial de Seguridad de Yapacana lo enviaron con 4 sargentos y 20 tropas alistadas a la zona. "Yo por supuesto tenía conocimiento que allá operaban elementos de guerrilla pero no fue sino hasta que llegué a la base que choqué con un muro de contención de lo que realmente existía".

Continúo señalando lo siguiente: "El sargento que estaba conmigo (el más antiguo), me mostró unas notas de voz que eran del segundo comandante que es el Mayor Caraballo Mudarra, dándole una serie de órdenes, es decir, utilizando al sargento como intermediario para recaudarle cuotas, negociar con los comandantes de guerrilla".

Explicó que en la zona de Yapacana existen unos radios a través de los cuales se comunican.los mineros y los guerrilleros. "El sargento me entregó el radio y me dijo: Mi teniente, si usted no asume el mando lo asumo yo. Obviamente como yo era el oficial, tuve que asumir el mando y tratar de controlar la situación lo más que pude".

Dijo que en oportunidades le tocó sentarse  a negociar con los guerrilleros, y vio como esos agentes explotan a los ciudadanos venezolanos y colombianos. Ellos extraen minerales con maquinarias que pasaban todas las alcabalas que están en el río sin ningún problema o supervisión.

En una segunda oportunidad, Archer Chirinos asegura que vio campamentos de garimpeiros brasileños en Amazonas. "El general tenía conocimiento de esto y no hacía nada. Pide observar las comunidades indígenas que estaban prácticamente muriendo de hambre, a pesar que el ministro de los indígenas dice que les provee de comidas. 

Dijo que había visto niños que las niguas (insectos) les estaban comiendo sus partes íntimas por falta de medicamentos. El 50 por ciento de los  niños de la tribu Yanomamis que nacen mueren por malaria,  paludismo. Viven en condiciones críticas, y pareciera que el gobierno nunca hubiese pasado por allí.
La tercera vez que se adentró al lugar fue cuando desertó, y decidió ir nuevamente a recabar pruebas. Fue cuando observó la presencia del narcotráfico. 

¿Opera el narcotráfico en esa parte de la frontera?

En la frontera -que es muy amplia- hay zonas donde los colombianos pasan toda la cocaína que les de la gana, ellos la transportan en avionetas más adelante de la Base de Seguridad Territorial de Santa Bárbara del Orinoco, donde se encuentra una posada turística que antes utilizaban mucho los norteamericanos, turistas que venían de todas partes del mundo a conocer nuestro Amazonas, la posada de Manacas. Allí hay una pista donde pueden aterrizar aeronaves pequeñas. Esa pista- afirmó- la están usando para transportar la mercancía (cocaína) hacia los puntos donde ellos las distribuyen después que llega allí, [al Amazonas].

Sostuvo que en oportunidades conversó con comandantes de la guerrilla, la mayoría de la mercancía llegaba a Puerto Ordaz, y luego la transportaban al aeropuerto Internacional Simón Bolívar de  Maiquetía [La Guaira, estado Vargas] en aviones del gobierno. De allí lo embarcaban en una aerolínea cubana y desde Cuba, los altos funcionarios del gobierno la sacan a los distribuidores (porque recuerda que estamos hablando de un cártel internacional de distribución de drogas, de cocaína, de una red internacional del crimen organizado. En esa organización están involucrados gente de Bolivia que son los que cultivan la coca, gente de Colombia que son quienes la procesan. Aquí en Venezuela también la procesan, y es el país actualmente con la mayor distribución porque desde donde sale la gran parte de esa mercancía es desde aquí [Venezuela]. ¿por qué?pues prácticamente utilizan los organismos del gobierno para sacarla por los aeropuertos principales y llevarla hasta Cuba, luego la trasladan a México que es desde donde -posteriormente- se encargan de pasarla a Estados Unidos con la ayuda del Cártel de Juarez y el Cártel de Sinaloa.

¿Viste alguna actividad irregular directamente? 

Directamente no, pero si tuve oportunidad de ver a oficiales de la Guardia Nacional supervisaban la llegada y embarcaban la droga en  la pista que se encuentra en la posada Manaca y los enviaban al destino acordado.

Cuando le pregunté a ciertos comandantes de la guerrilla lo que estaba ocurriendo "ellos me respondieron naturalmente porque ellos se consideran así mismo como una fuerza armada y tienen sus jerarquías como el ejército o los órganos legalmente constituidos".

A mi me tocaba hablar tanto con los rangos altos como los bajos -acotó- y ellos me informaban todas las irregularidades. El comandante de la Base de allá tiene que saber todo y debe estar al tanto de lo que pasa  y deja de pasar allá.

¿Hay laboratorios de procesamiento de cocaína  que funcionan en Venezuela?

Muchísimos. Es increíble, en el Amazonas hay de todo. Usted va a la Base de Yapacana, y se da una vuelta a los alrededores, (en la selva), y va a conseguir una ciudad construida con tablas de madera forradas con plástico negro, con cabos, unas tremendas construcciones de madera donde hay prostíbulos, venta de teléfonos, centros de comunicaciones con telefonía satelital, internet. Hay de todo lo que te puedas imaginar, venta de ropa, insumos, medicinas, Todo se vende allí.

En esa zona se encuentran los laboratorios de la droga que son controlados por elementos de la guerrilla. Son los guerrilleros los que supervisan y controlan lo que allí pasa, y cuando ven que un venezolano o un colombiano le intentan quitar el negocio, ellos lo eliminan y los sacan de ese territorio. Ellos no permiten que más nadie sino ellos mismos comercialicen su mercancía.

miércoles, 23 de enero de 2019

Emma Coronel era la mensajera del Chapo y lo ayudó a escapar de la cárcel mexicana en 2014

Por Maibort Petit
@maibortpetit

Emma Coronel actúo como mensajera del capo y estaba al tanto de las actividades ilegales de la empresa criminal que dirigía su marido, según se desprende del testimonio del narcotraficante y ahora testigo del gobierno, Dámaso López, conocido como "El Licenciado" quien en su segundo día en el estrado confesó que sostuvo varias reuniones con su comadre Emma cuando Guzmán estaba preso en la cárcel del Altiplano en México en 2014.
Esta es la segunda vez que Coronel aparece nombrada en el juicio del Chapo. La primera por el agente especial de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, Víctor Vázquez, cuando explicaba al jurado cómo había sido capturado Joaquín Guzmán Loera en operación conjunta con la Marina mexicana en el hotel Miramar  en Mazatlán.

López ofreció una serie de detalles de cómo se había planeado la fuga del Chapo entre 2014 y 2015, cuando se escapó de una cárcel de máxima seguridad a través de un túnel construido en base a sus instrucciones por debajo de un desagüe.

El testigo quien es el padrino de bautizo de una de las gemelas de Guzmán y Coronel, dijo que cuando su compadre estaba preso le envió mensajes y cartas con Emma, y que  con su presencia se habían hecho reuniones a donde asistieron los cuatro hijos de Guzmán y planearon construir un túnel de 1.5 km.

La esposa del Chapo es ciudadana estadounidense y mexicana, nació en California. En agosto de 2011 tuvo sus hijas gemelas con Guzmán en territorio norteamericano. Hasta el momento ni las autoridades estadounidenses ni las de México han acusado a Emma Coronel formalmente de haber participado en la industria criminal de su marido.

Cuando López hablaba al jurado, se observó a la mujer a ratos seria, y otras sonriendo cuando conversaba con una mujer rubia que la acompañaba. Por un momento se apoyó sobre la banca, y se le vio jugando con su larga cabellera negra.

El testigo aseguró que su comadre Emma le entregaba los recados de Guzmán y que se veían con frecuencia en Culiacán. El Chapo le pidió a López a través de Coronel que colaborara con él para preparar la fuga de la cárcel y él aceptó participar en el plan que culminó exitosamente con la huída del prisionero a través del túnel.

Contó que Guzmán le había pedido que buscara una persona para enviar a Toluca, a un lugar cerca del penal. Entonces envió a su cuñado para que hablara con los guardias de la prisión para que colaboraran gracias al pago de sobornos.

El testigo también fue requerido por el acusado para que ubicara y rentara una bodega en un pueblo adyacente a la cárcel del Altiplano. Igualmente le pidió que consiguiera armas y una camioneta Pick up blindada que usarían para el escape.

Dijo que las reuniones se hicieron con los hijos de Guzmán y que entre todos habían prepararon los detalles del plan basado en las instrucciones del Chapo. Comentó que compraron un terreno en los alrededores de la prisión y empezaron a construir el túnel. 

Entre las anécdotas comentó que la construcción generaba mucho ruido, y que supo por el Chapo que los prisioneros se quejaban por las molestias y que escuchaban los sonidos fuertes que se hacían en oportunidades insoportables.

López comentó que entre los requerimientos de Guzmán estaba un reloj con GPS que ingresaron al penal para poder ubicar a través del mismo las coordenadas exactas donde estaba ubicada la celda donde dormía el Chapo.

El objetivo se logró y López contó que habían buscando una motocicleta que era manejada con una carrucha por un trabajador del Chapo y que era jalada por los rieles internos y que les permitió salir a la superficie. Posteriormente, Guzmán habría sido recorrido por otra moto de cuatro ruedas que era conducida por el hermano de Emma Coronel, llamado Edgar Coronel Aispuro y que lo llevó hasta la bodega que había conseguido el testigo.

Desde aquel lugar fue llevado vía aérea a a La Tuna en julio de 2015. las montañas de Sinaloa donde estuvo oculto por unos meses hasta que fue nuevamente detenido en enero de 2016.

Cuando fue detenido y devuelto al penal, pero poco tiempo después  fue trasladado a otra prisión. Guzmán planeó otro escape, para lo cual pagó un soborno de USD 2 millones a al director del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social de México para que lo regresa al penal del Altiplano donde pensaba construir otro túnel para lo cual instruyó al testigo, a sus hijos, a través de su diligente esposa que buscaran los terrenos cercanos a la cárcel nuevamente.

El plan fue frustrado porque el Chapo fue extraditado a los Estados Unidos.

Cuando le tocó el turno a la defensa que intentó descalificarlo frente al jurado, el abogado Eduardo Balarezo sugirió a López que él había ordenado el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez. 

El testigo sostuvo que no sabía quién había dado la orden e asesinar al comunicador pero que pensaba que habían sido los hijos mayores de su compadre Alfredo e Iván.

Mientras el defensor esculcaba en papeles y datos que le entregaban sus asistentes, el testigo comentó que aunque no estaba seguro pensaba que Alfredo e Iván estaban molestos por la manera cómo el periodista había los había presentado en una entrevista que le hizo a Guzmán. Supuestamente, los hijos de Guzmán le pidieron al comunicador no publicar la nota, pero no tuvieron éxito y tras la publicación Valdez fue asesinado.

El juicio de Guzmán está en su etapa final. Hasta el momento han subido al estrado 52 personas a testificar en contra del acusado, siendo los principales testigos: Jesús Reynaldo Zambada García, Miguel Ángel Martínez Martínez,  Juan Carlos Ramírez Abadía, German Rosero, Tirso Martínez Sánchez, Jorge Cifuentes Villa, Pedro Flores, Vincente Zambada Niebla, Alexander Cifuentes Villa,
Víctor Vásquez, Lucero Guadalupe Sánchez López y Dámaso López Nuñez. 

Para mañana se tiene prevista la comparecencia del piloto que sirvió a Guzmán apodado Cachimba.

López cumple cadena perpetua en una prisión estadounidense por tráfico de drogas y espera con su cooperación una reducción de pena.


martes, 11 de diciembre de 2018

Juicio del Chapo: Jurado escucha por primera vez la voz de Joaquín Guzmán Loera

Por Maibort Petit
@maibortpetit 

Aunque los miembros del jurado ven en todas las audiencias a Joaquín Guzmán Loera, en el día 15 del juicio, fue la primera vez que escucharon formalmente su voz a través de un video que presentó al fiscalía con partes de la en revista hecha por el actor Sean Penn a"El Chapo" antes de ser arrestado en México y deportado a los Estados Unidos. 
La fiscal Andrea Goldberg pidió permiso al juez Brian Cogan para que el jurado conociera al acusado a través de un video que colgó el YouTube la revista Rolling Stone y que fue ampliamente publicitada en 2015, cuando Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo lograron reunirse con Guzmán en las montañas de Sinaloa.

La fiscalía mostró cinco segmentos del video donde se escucha al Chapo justificar que la pobreza lo llevó al narcotráfico. El acusado dice que cuando tenía 15 años se vió obligado a sembrar y vender amapolas y marihuana para sobrevivir, para comer.

Asimismo, Guzmán sostuvo que “El narcotráfico no depende de una persona. Depende de muchísimas personas” al ser interrogado sobre cuál sería el impacto que tiene el negocio de las drogas en México. Comentó además si no hubiese consumo no hubiera venta, el consumo es grande porque la gente quiere probar, siente curiosidad y es cuando viene la adicción.

El Chapo sostuvo que el narcotráfico traer la violencia debido a que las personas que están involucradas cuando empiezan a suministrar información de lo que hacen es cuando crean violencia.

Tirso Martínez y la defensa

Durante la sesión de este martes se escuchó el contra interrogatorio del testigo de la fiscalía y ex narcotraficante, Tirso Martínez Sánchez quien trabajó para los carteles de Juárez y Sinaloa desde 1995 hasta 2003 y que fue arrestado en 2014.

De acuerdo a Martínez Sánchez, en el año 2001, Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes del cartel de Sinaloa le puso una pistola en la cabeza tras acusarlo de haber cambiado 300 kilos de cocaína del b una calidad por una mala en un cargamento. Aseguró que se salvó de ser asesinado porque otro narcotraficante que era ahijado  del “Mayo” y con quien él tenía muy buena relación, Vicente Carrillo le había pedido a su padrino que no le hiciera nada.

Martínez sostuvo frente al jurado que el Chapo, a quien ellos llamaban “Patas cortas” era líder del cártel de Sinaloa y que había mantenido relaciones comerciales con el acusado. El testigo aseguró que por cada cargamento ganaba entre $200.000 y $300.000 por cargamento que llegaba desde Colombia y era atravesado por la frontera a México.

La defensa buscó acabar con la credibilidad del testigo trayendo a colación testimonios que habría dado al inicio de las conversaciones con los fiscales. En el contra interrogatorio admitió que algunos datos suministrados en la sala se los había dado Alfredo Vasquez, un hombre cercano a Guzmán.

Los defensores del Chapo sostuvieron que Martínez Sánchez, quien se declaró culpable de narcotráfico y aún no ha recibido sentenciado, estaba allí mintiendo para reducir su sentencia, lo cual no fue aceptado por el testigo.

La defensa también trajo a colación que Martínez Sánchez consumía un gramo de cocaína diaria por años, que usaba medicinas para la depresión, que había sido alcohólico y que los vicios le habían generado un daño cerebral orgánico que le generaba problemas de memoria pero el testigo solo admitió que en su pasado si había consumido drogas y alcohol pero que no sabía lo que era depresión y sólo consumía píldoras para la ansiedad.

Trabajó con otros carteles

Martínez dijo que había trabajado con Vicente Carrillo, ex líder del cartel de Juárez y que por años intentó unirse a la organización criminal del Chapo. Aseguró que cuando se presentó la oportunidad se había asustado. "A finales de 2001 me pidieron que trabajara con el transporte de un envío de cocaína. Yo me sentía que estaba entre la espada y la pared porque trabajaba con Vicente Carrillo Fuentes". Vale destacar que Carrillo Fuentes era parte del cártel de Sinaloa pero había tensiones entre los narcotraficantes.

A pesar del nerviosismo, el testigo hizo los envíos y trabajó para Guzmán con otros cargamentos.

Martínez Sánchez confesó que hizo mucho dinero en el narcotráfico, que ganó millones de dólares y logró comprar propiedades, empresas, caballos y gallos de pelea. Pero que también perdió mucho de su capital debido a sus apuestas en los gallos, y a inversiones hechas en otros cargamentos que se perdieron. 

El testigo también dijo que había comprado varios equipos de fútbol, dos de ellos los había vendido por USD 2.500.000,00. Luego, afirmó que cuando la Federación de Fútbol Mexicana se enteró quién era le ofrecieron comprar el resto de los equipos por unos USD 10 millones.

Para evadir la justicia este hombre se hizo cirugía en la nariz y ojos, y planeaba cambiarse el rostro pero debido a que era hipertenso y estaba sangrando mucho decidió no hacerlo.

Aseguró haber ganado en el negocio de las drogas USD 50.000 y que  había transportado dinero efectivo a Estados Unidos unos USD 6 u 8 millones escondidos en lugares ocultos de los vehículos. 

En su relación con el Chapo Guzmán, Tirso Martínez sostiene que solamente ganaba entre el 10 y el 15 por ciento de lo que lograban embolsarse el propio Guzmán Loera,  El Mayo y Vicente Carrillo.

Martínez Sánchez dijo que unos veinte cargamentos —de entre 1.400 y 1.700 kg de cocaína cada uno— fueron enviados a los Estados Unidos a través de trenes, una ruta diseñada por él que funcionó entre 2000 y 2003. Aseguró que el 30 por ciento de esta droga llegó a Nueva York.

Remembró que su primer encuentro con Joaquín Guzmán Loera tuvo lugar a mediados del año 2001, una cita en la que el acusado le consultó cuántos vagones tenía disponibles para realizar los envíos y aunque en realidad se trataba de seis u ocho vagones, Alfredo Vásquez, con quien Martínez Sánchez se reportaba directamente, le dijo que eran entre 40 y 60 vagones.

Este primer contacto entre ambos narcotraficantes ocurrió luego de que Guzmán Loera escapara de prisión. Narró que él y su jefe fueron trasladados a una cabaña ubicada en las afueras de Ciudad de México, en el camino a Toluca. Contó que durante el trayecto los encapucharon para que no pudieran ubicar el sitio de reunión.

Contó que le refirió este encuentro al líder del cártel de Juárez, Vicente Carrillo, y "se enojó mucho. Dijo: 'Este imbécil, quiere ignorarme".

Carrillo le habría ordenado a Martínez Sánchez no acudir al encuentro sin su autorización.

Cuando los lugartenientes de Joaquín Guzmán contactaron nuevamente a Tirso Martínez para concretar un envío de 3.600 kilos de cocaína a Chicago, el testigo le advirtió que tenía que pedir permiso a Vicente Carrillo, a lo que el enviado del Chapo respondió: "Bueno, mierda, el transporte es nuestro". Entonces envió la carga sin avisar a Carrillo y tomó 400 kilos como pago.

Tirso Martínez Sánchez subrayó que el Chapo Guzmán se sentía orgulloso de haber “inventado” la ruta del tren que usaban para transportar la droga.

También contó que en ocasiones llegaron a camuflar los cargamentos de droga entre los zapatos y las cajas que los contenían.

Entonces se refirió a las incautaciones de que fueron objeto y contó que en una oportunidad Vicente Carrillo le advirtió a él (a Tirso Martínez) que El Chapo Guzmán estaba enojado por tres  decomisos de que habían sufrido y, en tal sentido le dijo "agárrese porque Patas Cortas está enojado".

“Patas cortas” era un apelativo con el que se referían al Chapo, quien estaba iracundo por haber perdido millones de dólares por las incautaciones en Brooklyn, Chicago y Queens. De este sobrenombre, el Chapo no tenía conocimiento pues se le decía a sus espaldas.

Luego de esto, Joaquín Guzmán habría ordenado crear nuevas rutas pero, entonces Tirso Martínez Sánchez, ya quería retirarse, "no quería seguir trabajando con ellos, era mucha presión", manifestó ante el jurado.

Tirso Martínez dijo que el Chapo le había pedido ayuda para enviar 200 kilos de cocaína a Los Ángeles, un trabajo que el testigo ofreció hacer gratis pese a que tarifa normal para entonces era de USD 200 por kilo. Manifestó que "realmente quería trabajar con él en cantidades más grandes. Sabía que ganaría mucho más dinero que solo los USD 200 por kilo que le cobraría en esa ocasión”, dijo.

Igualmente, Tirso Martínez dijo que también se reunió dos veces con El Mayo Zambada, quien había apadrinado a Vicente Carrillo, jefe de la organización en la que se desempeñaba el testigo para ese entonces. La primera vez fue en una casa en Coahuila.

Explicó que Vicente Carrillo y Mayo Zambada querían un informe sobre el progreso de una nueva ruta de envío de cocaína a Nueva York. Como se tardó en su tarea, transcurrido un mes, recibió una llamada de Carrillo en la que le refería que el Chapo “pregunta cuándo carajo vas a tener lista Nueva York'".

Expuso que luego de 4 o 5 meses, fue convocado a otra reunión con El Mayo en la que también estuvo presente la esposa de Zambada, Patty, apodada "Puppy".  Ambos condujeron a Tirso Martínez a una casa en las afueras de la Ciudad de México indicándole que necesitaban "aclarar algo". Allí lo acusaron de engañar a Mayo con un cargamento en el que habían cambiado los kilos "de mercancía buena a mercancía mala".

Cuando Martínez Sánchez llegó al lugar del encuentro se percató de que había personas armadas en todas partes: "Mayo Zambada comenzó a insultarme de inmediato. Me preguntó por qué había cambiado su mercancía por él".

La respuesta de Tirso Martínez fue no saber de lo que le estaban hablando y agregó que entonces Mayo Zambada le respondió: "No actúes como si fueras un estúpido. Me diste 311 kilos que no son buenos". El testigo narró que Mayo le apuntó con un arma directamente a la cara.

Narró que su relación con Vicente Carrillo lo salvó: "[El Mayo] dijo que no voy a matarte porque mi ahijado me dijo que no te hiciera nada".

Tiempo más tarde, Tirso Martínez llamó a Carrillo para contarle lo sucedido con Mayo Zambada, un hecho que causó gracia al segundo: “Ese es mi padrino, es un gilipollas'". Aceptó recibir buenos kilos de El Mayo pero negó haber tenido problemas con el envío.

El testigo del gobierno hizo referencia a un conflicto surgido entre Chapo y Vicente Carrill, explicando que se encontraban "en guerra, se estaban matando", una disputa en la que el Mayo se puso del lado del acusado por encima de su ahijado. Contó que no quería elegir entre uno y otro, pues su deseo era dejar de trabajar para los carteles.

Ante el jurado, Tirso Martínez Sánchez admitió haber matado a algunas personas y dijo que en más de una ocasión envió sicarios para amenazar a quienes le debían dinero.

Dijo que siguió traficando drogas y que se había acercado al hermano mayor de los gemelos Flores, para que le suministrara cocaína. "Dijo que confiaba en nosotros, vendemos mucha mercancía en Chicago". Puntualizó que habitualmente recibían entre 500 y mil kilos para envíos.

Contó finalmente, que una de las bodegas de llegada de los trenes estaba ubicada en Nueva Jersey pero fue descubierta, por lo que decidieron trasladarla a Queens en Nueva York, una estrategia, diseñada por el Chapo, quien se empeñaba en que se supiera que la idea era suya.