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domingo, 8 de noviembre de 2020

Juan Zsabo: Usar toda la infraestructura de pozos volvería muy onerosa la recuperación de la industria petrolera venezolana

   La estrategia propuesta en el Plan País contempla una inversión de USD 95 mil millones en 8 años que elevarían la producción a 2,9 millones de barriles diarios.

Por Maibort Petit

   Para el coordinador del Plan País en materia petrolera, la reactivación de la industria petrolera no puede llevarse a cabo sobre la base de la actual infraestructura de pozos, pues los mismos se encuentran casi agotados y su explotación resultaría muy onerosa para el país. Por el contrario, se pronuncia por la explotación inteligente de pozos en desarrollo que levanten la producción de barriles de crudo diarios.

  Así lo estimó durante el foro “Propuesta para recuperar la industria petrolera”, organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas dirigido por los diputados José Guerra y Ángel Alvarado y la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, el cual tuvo lugar el 5 de noviembre de 2020, con la participación de los expertos Evanan Romero y Juan Zsabo. La actividad estuvo moderada por el diputado de la AN, Alfonso Marquina.

  Juan Zsabo, ingeniero petrolero, coordinador del Plan País en materia petrolera, expresidente de la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), ex vicepresidente de exploración y producción de PDVSA, entre otros desempeños.

El diagnóstico

   Al hacer entonces el diagnóstico señala que, según datos obtenidos de fuentes de la OPEP, la producción petrolera mermó de 2015 cuando la se extraían en el país 2.500 barriles de crudo, el descenso ha ido en picada hasta llegar a menor de 500 barriles en septiembre de 2020.

   Pero él, recurre a sus propias fuentes de información que le señalan que la producción petrolera actual está por debajo de los 400 mil barriles diarios, incluso menor, pues hace pocos días se ubicó en 374 mil barriles diarios.

  Por parte, la exportación petrolera igualmente en franca caída, de 2.000 barriles vendidos en 2015 pasó a menos de 500 en septiembre de 2020.

  La utilización de las refinerías cayó de 60 por ciento en 2015 a mucho menos de 10 por ciento de la capacidad instalada, en mayo de 2020.

   En tanto que el flujo de caja, en razón de lo antes expuesto, el flujo de caja por concepto de ingresos de ventas experimentó un descenso progresivo de los ingresos.

   Ante tal panorama, destacó Romero que por datos que maneja, las exportaciones petroleras para el mes de octubre cayeron a 200 mil barriles diarios.

   Así como la paralización de las refinerías en todo el país, en las cuales el procesamiento del crudo es prácticamente nulo. Tal situación repercute en escasez de gasolina, estimándose que haya inventario de combustible para muy pocos días.

   Lo cual hace que los ingresos petroleros no cubran los costos de producción de la industria y no haya aporte a las arcas nacionales a través del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISLR).

   Zsabo, sin embargo, apunta que a esta producción petrolera de 374 mil barriles diarios hay que sumarle el alrededor de 250 mil barriles de producción cerrada por no existir suficiente capacidad de almacenaje por los recortes de exportación. Esto podría ubicar el nivel de producción inicial de 600 o 650 mil barriles diarios al momento de implementar un plan de recuperación de la industria.

   Juan Zsbao sostiene que el colapso del nivel de producción de PDVSA a menos de 500 mil barriles diarios, se traduce en la necesidad de importación de combustibles, situación esta que se ha convertido en un gran problema para el país en la actualidad.

  Señala que dada la insuficiencia de gas natural (asociado a la producción), se haya tenido que recurrir al reemplazo del mismo por líquidos.

    No hay importación de diluyentes, lo cual conlleva a la paralización de los mejoradores y a una insuficiente producción de crudo liviano.

   PDVSA debe recurrir a la quema y venteo del gas natural, dada la incapacidad de la industria para recolectarlo, inyectarlo y servirlo al mercado nacional. Esto, al mismo tiempo, supone un problema ecológico de gran envergadura.   

    Asimismo, apuntó que la poco confiable generación y distribución eléctrica existente en el país afecta la producción petrolera, la cual depende de la red nacional eléctrica.

El programa de recuperación

   Juan Zsabo propone un programa de recuperación de la industria petrolera venezolana que pasa por la implementación de un Plan Táctico de Emergencia, un Plan de Recuperación de la Industria de los Hidrocarburos y de un nuevo marco institucional, legal y fiscal que implica la reforma o redacción de una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos.

  Este programa significaría la recuperación de la industria en un periodo aproximando de entre 6 y 7 años.

   Señala el experto que el Plan Táctico de Emergencia debe tener por objeto darle continuidad operativa a la industria, lo cual es posible mediante la integración de equipos técnicos y operativos; que CITGO envíe gasolina y otros combustibles al país; que se lleven a cabo una serie de auditorías financieras, de seguridad y ambientales; y la recaudación de información técnica de la industria.

   Las estimaciones refieren que al iniciarse estas acciones con CITGO, en sólo 14 días podría haber gasolina y diésel para el consumo interno.

   El Plan de Recuperación de la Industria de los Hidrocarburos requiere de la incorporación de personal y entrenamiento del mismo, así como de su empoderamiento. El IESA se presenta como una institución que podría ayudar a la preparación del personal.

    Cree igualmente que es preciso empoderar las empresas mixtas para llevar a cabo los planes de recuperación.

    Es preciso, igualmente, proceder a la recuperación de la producción petrolera diferida y de la producción de gas libre; la reparación de los mejoradores; la reparación de las refinerías; y de perforación de pozos. Aclara que esto se refiere a unos 500 pozos que han sido perforados en los últimos dos años, los cuales no se han sido conectados a producción.

    Zsabo entra a considerar la que estima es la parte medular del plan de recuperación y que es la perforación de desarrollo, lo cual se lleva a cabo en los yacimientos atendiendo a su capacidad y la economía que su explotación implica. Este plan se basa en pozos en desarrollo y no en la recuperación de pozos inactivos.

   Paralelamente, es menester reparar los Mejoradores en un trabajo conjunto con las empresas de la Faja del Orinoco.

  A su vez, la Ley Orgánica de Hidrocarburos debe contemplar la regulación de todos los aspectos inherentes a la industria petrolera, en lo referente a la exploración, producción, refinación y procesamiento, mercado interno y exportación, tanto de petróleo convencional como de gas libre y gas asociado.


En este último aspecto se detiene y recuerda que existe un proyecto de Ley Orgánica de Hidrocarburos en el seno de la Asamblea Nacional que contempla las reformas necesarias para incentivar la inversión.

  Apunta que, a diferencia de la opinión de algunos, cree que es necesario mantener en una misma ley lo relativo a la materia petrolera y la materia de gas y no separarlas como estiman algunas voces.

   Indica que la continuidad operativa del plan de recuperación implica el garantizar que los actuales niveles de producción de alrededor de 400 mil barriles diarios se mantengan.

   Para ello es pertinente aprovechar la infraestructura existente, la cual han jerarquizado de acuerdo a su capacidad y economía, de manera de poder generar flujo de caja de inmediato a la implementación del plan de recuperación.

   Cada uno de estos componentes agrega barriles que se suman a la producción total.

   Por área geográfica, occidente aporta unos 800 mil barriles diarios, oriente otros 800 mil barriles, mientras que la Faja Petrolífera del Orinoco un poco más de un millón.

   Esto sumado a los 600 mil barriles diarios actuales con los que se iniciaría en plan de recuperación de la industria, elevarían la producción a 2 millones y medio de barriles o más en unos 5 años.

    Juan Zsabo alerta que la planificación tiene que ser conjunta, pues la producción de gas está asociada a la del petróleo.

   Igualmente señala que existe un vínculo entre la recuperación eléctrica del país y la producción de gas y petróleo.

   Finalmente, entre otras consideraciones técnicas, Juan Zsabo las estimaciones que han hechos los llevan a establecer que el plan de recuperación de la industria petrolera venezolana, requiere de una inversión de USD 86 mil millones durante un periodo de 8 años, lo cual permitiría elevar la producción de crudo para ese entonces a unos 2,9 millones de barriles por día.


 


 


 


 


 


 


 


 


 

sábado, 7 de noviembre de 2020

Evanan Romero: En 5 años la Industria petrolera puede recuperarse a niveles de 2016

   Propone implementar un plan realista que parta de los actuales niveles de producción petrolera.

Por Maibort Petit

  La recuperación de la depauperada industria petrolera venezolana debe partir del diseño e implementación de un plan realistas que contemple la reconstrucción a partir de lo existente, tanto en materia de infraestructura como de capacidad de producción de crudo.

   Así lo manifestó Evanan Romero durante el foro “Propuesta para recuperar la industria petrolera”, organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas dirigido por los diputados José Guerra y Ángel Alvarado y la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, el cual tuvo lugar el 5 de noviembre de 2020, con la participación del también experto Juan Zsabo, bajo la moderación del diputado, Alfonso Marquina.

  Romero es ingeniero petrolero, profesor invitado de la Universidad de Harvard, expresidente de Intevep, ex ministro de Energía y Minas, expuso una ponencia sobre la industria petrolera y las posibilidades y estrategias para su recuperación.

  Inició su intervención Evanan Romero manifestando lo increíble que resulta constatar el estado de destrucción que presenta la industria petrolera venezolana.

  Primeramente, hace un diagnóstico sobre la situación actual de la industria petrolera venezolana, la cual divide en dos grandes bloques, la cuenca del Lago de Maracaibo y la cuenca oriental y, en este sentido, advierte que la primera, la zuliana, se encuentra “apagada”, pues no hay aporte de barriles petroleros esa entidad en materia de producción.

  Entretanto, oriente presenta una gran cantidad de mechurrios o venteos que revelan el estado de depauperación de la industria en esa región del país.  Explica que estos venteos a su vez significan un problema ecológico, pues, datos de hace dos años indican que para ese entonces se estaban lanzando al aire 2 mil millones de pies cúbicos de gas.

   Sostiene que esta debacle de la industria se inició en 2014, fecha que coincide con la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia de la república, al haberse ubicado la producción petrolera en los mismos niveles de 1930. Advierte que el estado actual de Petróleos de Venezuela S.A. no obedece ni a la pandemia ni al declive natural que experimentan los pozos, sino a la paralización mecánica ha que han conducidos las políticas que rigen la industria.

    Tal panorama, subraya, ha llevado a que Venezuela experimente una ausencia de ingresos fiscales, producto de la paralización de la industria petrolera cuyos ingresos ni siquiera cubren los costos de producción.

El plan

  Para Evanan Romero es fundamental sustentar el programa de recuperación de PDVSA en la realidad existente, por lo que el plan a implementar no debe erigirse proyectando escenarios irrealizables, sino contemplar tanto el estado actual de la infraestructura, como la capacidad de producción existente.

   Manifestó que es necesario reconstruir el sector petrolero nacional partiendo de lo que ya tenemos, no generar nuevas cuencas, sino laborar sobre lo ya existente.

    Precisó que la cuenca oriental cuenta con 18 mil millones de barriles que pueden ser recuperados con la utilización de tecnología convencional, mientras que en el Lago de Maracaibo hay una desactivación total de la producción, pero con una capacidad de unos 10 mil millones de barriles. Es decir, entre las dos cuencas hay suficientes reservas para reactivar la industria.

   Eso sí, reiteró, siempre planteándose objetivos posibles y escenarios creíbles.

  De este modo, indicó que, además las circunstancias propias de la industria petrolera en Venezuela, es preciso tomar en cuenta la crisis generada a nivel mundial por la pandemia del coronavirus, la cual bajó la demanda de crudo en el orbe y alteró los pronósticos a futuro.

  Recuperar el país, en general, y la industria petrolera nacional en particular, en medio de este panorama, es lo que lleva a establecer metas y objetivos posibles y creíbles, tal como lo es la de, en un plazo de cinco años, llegar a los niveles de producción de 2016. Alcanzarlo, subraya, debe considerarse un éxito, pues ello permitiría un crecimiento y una recuperación sustancial.

  Poner los pies sobre la tierra al momento de proyectar, lleva a no pretender crear nueva infraestructura, sino trabajar con la existente. Por ejemplo, apunta que en la actualidad la cuenca del Lago de Maracaibo carece del gas necesario para la producción, por lo cual la solución pertinente está en la utilización del de Falcón, el cual hay que hacer llegar a la región zuliana.

¿Qué hacer?

   Evanan Romero destaca que es imprescindible tomar una serie de decisiones que son de carácter político y la primera de ellas es romper con el paradigma establecido en 1975 con la nacionalización petrolera. Es imposible, pues, seguir con la misma estructura en la que el estado es propietario, operador y regulador del sector petrolero venezolano.

  Para hacer posible la recuperación de la industria petrolera es necesario hacer atractiva la inversión, por lo que hay que corregir la normativa vigente.

   Informó que en el seno de la Asamblea Nacional reposa un proyecto de Ley Orgánica de Hidrocarburos en el que se corrige esta situación, por lo que aprobarlo es vital. Lo que procede es abrir la industria petrolera venezolana a todos los sectores e inversiones, lo cual no es fácil, toda que vez que Venezuela exhibe el riesgo país más alto del mundo. “Somos el país más caro según los analistas”, advierte.

  Por esta razón, la nueva legislación debe crear un nuevo ente regulador de actividad petrolera, el cual no puede ser un ministerio o PDVSA como hasta ahora. Hay que derogar las leyes del chavismo que llevaron el país al escenario actual, sobre todo “Una ley de hidrocarburos donde todo es para el estado, que estatizó y confiscó a los proveedores servicios altamente especializados de inyección de gas natural, agua, vapor y servicios lacustres”.

    En Venezuela, sostiene Romero, es fundamental promover la participación de operadores privados en la industria petrolera para poder recuperarla, pero para ello hay que hacer atractiva la inversión deslastrándola de cualquier elemento confiscatorio.

   Las empresas mixtas, dice, una figura ya existente, pudiera ser el instrumento para en lo inmediato canalizar estas inversiones, así como la creación de un fondo petrolero con la salida de las mismas (de las empresas mixtas).

  Hay que ceder los derechos de explotación y la autoridad para comercializar los hidrocarburos, sentencia.

   También hay que limitar la operación estatal con outsourcing de la infraestructura de recolección y procesamiento de gas y condensados, creando el sector de corrientes intermedias.

   Finalmente, Romero llama a diseñar un programa especial que aliente el retorno y el espíritu empresarial de los profesionales petrolero que abandonaron el país.