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jueves, 27 de septiembre de 2012

La organización de la oposición desmonta la trampa chavista

Por Maibort Petit
Todo lo que está a nuestra vista nos muestra que el encanto de Hugo Chávez se esfumó. Trás 14 años en el poder, el desgastado caudillo luce inferior ante la juventud, energía y la esperanza que ha despertado Henrique Capriles Radosky en la población venezolana.
Y es que sí a la calle nos remitimos, no queda ninguna duda que el “Flaquito” está fuerte en las preferencias de los venezolanos, que buscamos desesperadamente una salida al caos que vive nuestro país.
No hay que ser experto para observar que el joven gobernador tiene todas las posibildades de ganar las elecciones, sí las mismas se desarrollan dentro de un clima de honestidad, transparencia y legalidad. 
El viejo y enfermo líder no puede creer lo que sus ojos ven. Aquel clamor popular ha desaparecido, a pesar de los cientos de dólares de la renta petrolera que invirtió en comprar el apoyo de las masas. Su ambición de gobernar el país, ha sido trastocada por los pésimos resultados de su administración, que ha dejado cientos de miles de muertos producto de la inseguridad, una infraestructura destruida, miles de damnificados, unas fuerzas armadas totalmente corrompidas, una Pdvsa endeudada, y un sin número de problemas que todos conocemos y vivimos a diario.
Venezuela tendrá un nuevo presidente, y un futuro diferente sí el resultado de las elecciones se respeta. En muchos lugares, se ha corrido la voz de la mega trampa que Chávez y sus cómplices pondrían en ejecución desde la noche del 6 de octubre.  Las irregularidades existentes en el padrón electoral, la genuflexión de las autoridades electorales, el abuso en el uso de los recursos, y los medios oficiales por parte de Hugo Chávez, persisten como amenaza latente, aunque la MUD y el mismo, Capriles Radonsky se ha encargado de asegurar que a pesar de ello, la oposición triunfará sin discusión el 7 de octubre.
Chávez por su parte, insiste en que ganará y que sí bien no gana, volverá al poder en seis meses, ante el fracaso del gobierno de oposición. Con cada palabra, el seudocaudillo deja escapar su frustración ante la inminente pérdida de las elecciones. 
Como era de esperarse, Chávez y sus cómplices han ideado estrategias que les han funcionado en otros procesos electorales, que van desde la aplicación del miedo como método para aterrar a los votantes, hasta la utilización -única y exclusiva- de oficiales afectos al proceso para intervenir al momento que se produzcan los conflictos ante el inminente triunfo de la oposición. 
Los agentes oficialistas estarán resguardando todos los centros de votación, especialmente aquellos donde pueda haber mayor peligro. Para la actuación de ese día, el gobierno ha designado al personal militar con mayor experiencia y que hayan pasado las pruebas de afiliación política con el régimen de Hugo Chávez. Los “escogidos” serán colocados en los centros de votación donde hay más electores opositores. Esos “agentes” han sido entrenados para atacar aquellos que manifiesten su descontento ante cualquier irregularidad que se vaya acometer en los centros de votación. Junto a los efectivos chavistas, estarán miembros de la Milicia Nacional Bolivariana para defender la postura del régimen ante el temido escenario.
Por otro lado, el mismo Capriles ha descartado el fraude electrónico, ya que los testigos de la oposición en cada centro de votación trabajarán los conteos de votos manualmente. La manipulación de los resultados electorales por los expertos informáticos pagados por el régimen, se hará, esta vez, más dificil. 
Capriles también ha dicho en varias oportunidades que siempre ha ganado elecciones con todo en contra, y está vez pareciera que no serán diferentes los resultados. Para lograr la victoria, Capriles cuenta con la mayoría de los venezolanos y con un ejército de ciudadanos civiles organizados para defender el voto de cada uno de los electores.
La clave para superar la trampa de Hugo Chávez es la organización y unión de la oposición para recontar con mucho cuidado y manualmente los resultados de cada centro, y trasmitir la información al centro de totalización. Frente a este factor, se pondrá a los rectores del CNE, que responden a las órdenes de Hugo Chávez, contra la espada y la pared.
Tibisay Lucena tendrá que anunciar al país el nombre del nuevo presidente de Venezuela que no será precisamente él de su Comandante y jefe inmediato...
Compren café porque la jornada del 7 de Octubre amenaza con ser una de las más largas de nuestra historia....

viernes, 1 de julio de 2011

La Revolución de Chávez en las “manos de Dios”



 Por Maibort Petit 

        A pesar de sus prolongadas y férreas peleas con la religión,  Hugo Chávez y sus seguidores le entregaron a “Dios” la continuidad de la revolución. Y es que la enfermedad “inesperada” de Hugo Chávez compromete  el futuro de un proyecto político que, entre otros males, sufre las secuelas generadas por la omnipresencia del líder todopoderoso que copó la escena nacional e internacional y que secuestró todos los poderes públicos de la otrora democracia venezolana.

        De nada valió en manejo de campañas de desinformación, de marketing político, y los videos que, grabados con alguna torpeza, intenta convencer a los  venezolanos y al mundo que Hugo Chávez está en capacidad de gobernar al país desde La Habana. 

    Lamentablemente, el panorama que se vive  Venezuela está muy lejos de parecerse al que Chávez, Fidel y sus otros de sus socios pudieran desear para garantizar el mantenimiento de un sistema de gobierno implantado desde 1999.  

    Las consecuencias de un régimen personalista se están sintiendo en Venezuela, que tras la ausencia del caudillo, se convirtió en un país paralizado por completo. 

      El cáncer que padece Hugo Chávez hizo metástasis en el chavismo que ha dado pruebas fehacientes de su enorme  incapacidad para gobernar a un país infectado con problemas de toda naturaleza, y que parece sucumbir ante los desafíos que se heredan de unas de las más nefastas administraciones que haya tenido Venezuela desde de independencia.

      Los cuadros chavistas no han reaccionado aun ante la grave enfermedad de su Comandante. ”El Invulnerable” luce agotado, preso de un mal que le dejará secuelas, y que le niega toda la posibilidad de volver con éxito a ponerse al frente  de un gobierno que con él o sin él, se encuentra absolutamente descontrolado e incapaz de dar respuesta satisfactorias, a una ciudadanía cada vez más impaciente  y  dispuesta a producir un cambio que le permita, de alguna manera, rescatar algunos de sus derechos.   

       La cúpula de poder en Venezuela sufre de anomia. La noticia del cáncer los ha dejado huérfanos, y ha desatado los demonios ocultos en los nada “filántropos revolucionarios” que ven más cerca ahora, el camino de  ponerle las manos a lo poco que queda de la famosa gallina de los huevos de oro, pero que no encuentra la vía para actuar sin “despertar” los demonios de sus compañeros de partido.

       Las peleas entre las facciones chavista han contribuido a agudizar la depresión y la crisis interna que sufre el caudillo. Chávez apela a Dios para salvarse de su mal, y se entrega, sin complejo alguno, a la “medicina cubana” que si bien los hermanos Castros la han vendido como “el milagro de la Revolución Comunista de Cuba”, se encuentra en una etapa de decadencia, con un atraso tecnológico palpable.

        El caudillo de Sabaneta quedó enredado en sus propias trampas, y acosados por las “karmas” se refugia en los brazos de su adoptivo padre que ve con preocupación que su “hijo” tiene los días contados, y que con la enfermedad del otrora “dueño de la hacienda venezolana”, sucumbe a su vez la sostenibilidad del miserable  régimen castrista que ha sobrevivido en la última décadas gracias a “benevolencia y la corrupción” de Hugo Chávez. 


        Los venezolanos no habían imaginado este nuevo capítulo de la historia del país.  Tanto las jaurías chavista que empiezan a saborear el poder desde varios flancos, como los mismos opositores, no estaban preparados para el reto que representa la caída de un régimen autoritario por la enfermedad del máximo jefe. Inmovilizados, los jefes del chavismo aun no consiguen hilvanar una acción definitiva que asemeje a un “cierto control de la situación”. 

        El miedo es libre, y se siente en un  ambiente donde huele a traición, y donde se desempolvan candidatos moribundos “expertos en maniobras políticas”, que mantienen contactos con personajillos de la elite destituida a finales del siglo pasado, capaces de todo por recuperar su espacio en la escena. Muchos son “ los espíritus soliviantados”  que  “prometen”  a los desconcertados chavistas servir de puente para evitar que el “aluvión” se los lleve a todos por igual en la movediza e inestable situación que vive la sociedad venezolana.


        La crisis carcelaria, la inseguridad, el problema  eléctrico, la escasez de productos de la cesta básica, el pésimo estado en que se encuentran los hospitales, las escuelas, las vías, el transporte público,  hacen que el panorama se convierta en una fotografía segura de caos e ingobernabilidad.

       La ausencia del líder manipulador y altanero dejó a la revolución desnuda. Pareciera que el tiempo de “esplendor revolucionario” quedó atrás, y las graves consecuencias de las políticas de Hugo Chávez empiezan asfixiar repentinamente. La escena nacional luce patética y descontrolada. ¿El internacional? Peor aún, los castigos por violar sanciones y por haberse aliado a los peores gobiernos del mundo no se hacen esperar. PDVSA ya ha sido sancionada por los EE.UU y EU por ayudar al régimen de la República Islámica de Irán a violar las resoluciones del Consejo de Seguridad. 


    Chávez arrastró a Venezuela al barranco del terrorismo internacional, al establecer alianzas y convenios estratégicos con Estados forajidos,  y con las principales organizaciones terroristas del planeta como Hezbollah, ETA, Euskadi Ta Askatasuna, FARC, Hamas, Frente Popular de Liberación de Palestina, Aj-Jihadm entre otros. Las sanciones por tan maléficas asociaciones han tardado pero vienen seguras. La próxima semana, Venezuela ocupará nuevamente los titulares de la prensa mundial, esta vez, no por las discursos y las confesiones del líder moribundo encuevado  en La Habana, sino por las medidas que en contra de Venezuela se tomarán en el Congreso de los Estados Unidos por los vínculos del gobierno de Hugo Chávez con el grupo terrorista Hezbollah y su estrecha colaboración con  Mahmoud Ahmadinejad, quien ha utilizado empresas y bancos del Estado venezolano para hacer sus negocios en territorio prohibido y acceder a las materias primas como el “polvo amarillo” que le permiten hacerse de armas nucleares que amenazan a Occidente.

  Pareciera que el cáncer de Chávez se expandió por toda Venezuela y que dicho mal puso bajo tierra los megalómanos objetivos del paliducho paciente, que ruega a Dios que lo mantenga con vida hasta que el cuerpo aguante.