jueves, 2 de diciembre de 2021

Cuarto día de juicio: después de Jeffrey Epstein las órdenes las dictaba Ghislaine Maxwell, revela exgerente de la casa del magnate en la Florida

   La acusada habría instruido a un exempleado del magnate a que nunca debía mirarlo directamente a los ojos. Precisó que Maxwell coordinaba los masajes.

Por Maibort Petit
   El cuarto día de juicio de Ghislaine Maxwell en el Tribunal de Distrito Sur de Nueva York compareció como testigo Juan Alessi, exgerente de la casa de Jeffrey Epstein en Palm Beach, Florida, quien trabajó para el magnate entre 1990 y 2002. Encargado del mantenimiento y administración de la residencia, este hombre le refirió a la fiscal Maurene Comey que Maxwell era la segunda a bordo después de Jeffrey Epstein, habiendo recibido órdenes de ella mientras se desempeñó en dicho cargo.
  Alessi describió a Ghislaine Maxwell como una “mujer bonita, una morena alta” a la que conoció en 1991, pero hizo cambiar la relación que hasta entonces había mantenido con su patrono.

 La fiscalía procuraba demostrar que Ghislaine Maxwell estaba involucrada en todos los aspectos con la Jeffrey Epstein, describiéndola ante el jurado como la “mejor amiga y mano derecha de Epstein”, además de asegurar que ambos eran "socios en el crimen".

La fiscal Comey interrogó a Juan Alessi:

Aparte del señor Epstein, ¿quién más, si es que hubo alguien, le dio instrucciones sobre sus responsabilidades laborales durante su empleo?

— La señora Maxwell— respondió el testigo.

La identificó como la pareja de Jeffrey Epstein cuando se le requirió que explicara la figuración de la acusada en la vida del financista. “La señora Maxwell era la novia del señor Epstein, tengo entendido que era la dueña de la casa".

  Refirió que Ghislaine Maxwell estaba a cargo de la casa de Palm Beach.

— Desde el día en que llegó a la casa, enseguida se hizo cargo y me dijo que iba a ser la dueña de la casa. Además, estaba a cargo de otras casas, otras propiedades— explicó el testigo.
   Narró que Epstein lo convenció para que dejará a sus otros clientes y trabajara a tiempo completo con él. Sin embargo, la relación habría cambiado luego de que aceptara la propuesta, después de la llegada de Maxwell.. “Pasó gradualmente de ser cordial a más profesional”.

  Le correspondía asegurarse que la casa pareciera un hotel 5 estrellas para cuando Epstein llegara, incluso, debía disponer de billetes de cien dólares en cada uno de los carros de magnate.
  Y comenzó a marcar distancia. “Nuestras conversaciones con él eran cada vez menores”.

¿Qué le dijo la señora Maxwell, si es que le dijo algo, acerca de si podía hablar directamente con el señor Epstein? —requirió la fiscal Comey.

— Solo se suponía que yo debía hablar con el señor Epstein cuando me hiciera preguntas.

Y entonces hizo una instrucción insólita que le habría dictado Maxwell:

— Al final de mi estadía, hubo un momento en que ella dijo: “A Jeffrey no le gusta que lo miren [a] sus ojos”.

Según Juan Alessi, Ghislaine Maxwell lo instruyó:

— “Nunca debes mirarle a los ojos. Solo mira otra parte de la habitación y respóndele”, dijo.

  Precisó que le Epstein y Maxwell le dieron una larga lista de instrucciones y tareas que describió como "muy degradante", además de que se trataba de trabajo para unos diez hombres.
   Y la advirtieron en la lista una instrucción que decía: “No veo nada. No decir nada”.

— ¿Qué entendía que significaba? — preguntó la fiscal.

— Se suponía que yo era ciego, sordo, por no decir nada.

   Precisó que desde que Ghislaine Maxwell llegó a la casa de Epstein se hizo cargo de la misma como su dueña y agregó que ella estaba con el financista en sus visitas a la propiedad el 95 por ciento del tiempo.

  Se conoció que, en una entrevista con la policía de Palm Beach en 2005, Alessi contó que como parte de su trabajo debió lavar los vibradores y un pene de goma largo luego de las visitas de una niña que daría un masaje a Epstein. Igualmente debía arreglar la cama después de cada masaje.
Recordó las visitas de dos niñas que parecían menores de edad.

  Cuando la fiscal le mostró una foto de “Jane”, enseguida la reconoció, como también identificó a Virginia Roberts, quien sostiene que Jeffrey Epstein le presentó al príncipe Andrés para que tuviera sexo con él cuando sólo tenía 17 años de edad, algo que él royal niega.
  Sobre “Jane” dijo que se la presentó Ghislaine Maxwell en la casa de Palm Beach. Dijo que él la recogía y llevaba según instrucciones de Epstein.

   También, Juan Alessi dijo recordar haber llevado a Maxwell, Epstein y Jane a abordar el avión del empresario y haberlos vistos subir juntos a la aeronave. Del mismo modo recordó que conoció a Victoria Roberts en un viaje al club de Donald Trump, Mar-a-Lago, al que fue con Ghislaine Maxwell.
   En esa ocasión, Maxwell le ordenó parar el carro cuando vio a Victoria Roberts bajar por una rampa del lugar. “Paré el auto y ella abrió la puerta y se dirigió hacia esta chica que bajaba por la rampa. Ella parecía joven. Tenía el pelo rubio y vestía un uniforme blanco como una enfermera”.

  Después de eso, Alessi vio a la muchacha en la casa de Palm Beach ese mismo día y varias ocasiones posteriores. Dijo que se trataba de una joven de unos 16 años.

  Como ocurrió con “Jane”, Juan Alessi dijo que también debió conducir a Maxwell, Epstein y Roberts al avión y verlos abordar juntos.
  La fiscalía le interrogó acerca de los supuestos masajes sexuales de Jeffrey Epstein, a lo que Juan Alessi contestó que “Al principio recibía alrededor de uno (al día). Al final (de mi empleo) recibió tres masajes al día”.
   Según dijo, sería Ghislaine Maxwell quien se encargaba de programar dichos masajes, como también a veces lo hacía el propio Epstein y, en otras, la oficina de este en Nueva York.

“Fue en todo momento. Masajes por la mañana, masajes por la tarde, algunos masajes después de la cena, después del cine. Eran las 10, las 11 de la noche”, refirió Alessi.

  La fiscal le mostró una copia del libro negro de Jeffrey Epstein, usado para registrar los contactos para sus amigos famosos y Alessi dijo que se parecía a una versión posterior del que usó. Precisó que había en el mismo una “página con masajistas” que incluía el nombre de “Jane”.

Dijo que este libro era usado por Epstein y Maxwell.
  Agregó que vio como muchas mujeres asistían a la piscina en la casa de Palm Beach, donde andaban en topless casi todo el tiempo.

  Al ser consultado por la fiscal sobre la relación entre Epstein y Maxwell, Juan Alessi dijo que eran novios.

Otros testigos

   Los fiscales llamaron al estrado a Paul Kane, quien funge como director de finanzas de Professional Children’s School en el barrio neoyorquino Upper West Side. Se trata de una exclusiva escuela a la que asistió quien este proceso se presenta como “Jane” —nombre ficticio que utiliza para proteger su identidad—, una de las supuestas cuatro víctimas de Jeffrey Epstein y la acusada.
   Entre los exalumnos de dicha escuela preparatoria se encuentran Uma Thurman y Paris Hilton. Allí, “Jane” habría cursado su último año, luego de que llegara a Nueva York desde Palm Beach, Florida, de donde se mudó.

   La fiscalía solicitó a Paul Kane examinar una solicitud dirigida a la institución, presuntamente de “Jane”. Debía el director la autenticidad de la comunicación en la que Jeffrey Epstein asumía la "responsabilidad financiera" de su educación.

  Cuando se le pidió que leyera el nombre del financista de los estudios de “Jane” dijo: “Señor Jeffrey Epstein”.

  También fue convocada como testigo, Lisa Rocchio, psicóloga clínica y forense con experiencia en estrés traumático y violencia interpersonal, a quien se le pidió describir el concepto de "acicalamiento", término como se conoce a las tácticas y estrategias de que se valen los abusadores sexuales de niños.
 La experta explicó que los depredadores sexuales de menores "explotarán cualquier vulnerabilidad que hayan identificado en un niño".

  Rocchio indicó que los masajes y los regalos, podrían ser claves para la preparación de la etapa posterior.

  Son “tácticas de manipulación” que corresponden a las cinco etapas de preparación de una víctima infantil para el abuso, las cuales explicó.

  Dijo que era común que las víctimas tardaran en revelar los abusos, especialmente si eran jóvenes.










 


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