sábado, 7 de noviembre de 2020

Evanan Romero: En 5 años la Industria petrolera puede recuperarse a niveles de 2016

   Propone implementar un plan realista que parta de los actuales niveles de producción petrolera.

Por Maibort Petit

  La recuperación de la depauperada industria petrolera venezolana debe partir del diseño e implementación de un plan realistas que contemple la reconstrucción a partir de lo existente, tanto en materia de infraestructura como de capacidad de producción de crudo.

   Así lo manifestó Evanan Romero durante el foro “Propuesta para recuperar la industria petrolera”, organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas dirigido por los diputados José Guerra y Ángel Alvarado y la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, el cual tuvo lugar el 5 de noviembre de 2020, con la participación del también experto Juan Zsabo, bajo la moderación del diputado, Alfonso Marquina.

  Romero es ingeniero petrolero, profesor invitado de la Universidad de Harvard, expresidente de Intevep, ex ministro de Energía y Minas, expuso una ponencia sobre la industria petrolera y las posibilidades y estrategias para su recuperación.

  Inició su intervención Evanan Romero manifestando lo increíble que resulta constatar el estado de destrucción que presenta la industria petrolera venezolana.

  Primeramente, hace un diagnóstico sobre la situación actual de la industria petrolera venezolana, la cual divide en dos grandes bloques, la cuenca del Lago de Maracaibo y la cuenca oriental y, en este sentido, advierte que la primera, la zuliana, se encuentra “apagada”, pues no hay aporte de barriles petroleros esa entidad en materia de producción.

  Entretanto, oriente presenta una gran cantidad de mechurrios o venteos que revelan el estado de depauperación de la industria en esa región del país.  Explica que estos venteos a su vez significan un problema ecológico, pues, datos de hace dos años indican que para ese entonces se estaban lanzando al aire 2 mil millones de pies cúbicos de gas.

   Sostiene que esta debacle de la industria se inició en 2014, fecha que coincide con la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia de la república, al haberse ubicado la producción petrolera en los mismos niveles de 1930. Advierte que el estado actual de Petróleos de Venezuela S.A. no obedece ni a la pandemia ni al declive natural que experimentan los pozos, sino a la paralización mecánica ha que han conducidos las políticas que rigen la industria.

    Tal panorama, subraya, ha llevado a que Venezuela experimente una ausencia de ingresos fiscales, producto de la paralización de la industria petrolera cuyos ingresos ni siquiera cubren los costos de producción.

El plan

  Para Evanan Romero es fundamental sustentar el programa de recuperación de PDVSA en la realidad existente, por lo que el plan a implementar no debe erigirse proyectando escenarios irrealizables, sino contemplar tanto el estado actual de la infraestructura, como la capacidad de producción existente.

   Manifestó que es necesario reconstruir el sector petrolero nacional partiendo de lo que ya tenemos, no generar nuevas cuencas, sino laborar sobre lo ya existente.

    Precisó que la cuenca oriental cuenta con 18 mil millones de barriles que pueden ser recuperados con la utilización de tecnología convencional, mientras que en el Lago de Maracaibo hay una desactivación total de la producción, pero con una capacidad de unos 10 mil millones de barriles. Es decir, entre las dos cuencas hay suficientes reservas para reactivar la industria.

   Eso sí, reiteró, siempre planteándose objetivos posibles y escenarios creíbles.

  De este modo, indicó que, además las circunstancias propias de la industria petrolera en Venezuela, es preciso tomar en cuenta la crisis generada a nivel mundial por la pandemia del coronavirus, la cual bajó la demanda de crudo en el orbe y alteró los pronósticos a futuro.

  Recuperar el país, en general, y la industria petrolera nacional en particular, en medio de este panorama, es lo que lleva a establecer metas y objetivos posibles y creíbles, tal como lo es la de, en un plazo de cinco años, llegar a los niveles de producción de 2016. Alcanzarlo, subraya, debe considerarse un éxito, pues ello permitiría un crecimiento y una recuperación sustancial.

  Poner los pies sobre la tierra al momento de proyectar, lleva a no pretender crear nueva infraestructura, sino trabajar con la existente. Por ejemplo, apunta que en la actualidad la cuenca del Lago de Maracaibo carece del gas necesario para la producción, por lo cual la solución pertinente está en la utilización del de Falcón, el cual hay que hacer llegar a la región zuliana.

¿Qué hacer?

   Evanan Romero destaca que es imprescindible tomar una serie de decisiones que son de carácter político y la primera de ellas es romper con el paradigma establecido en 1975 con la nacionalización petrolera. Es imposible, pues, seguir con la misma estructura en la que el estado es propietario, operador y regulador del sector petrolero venezolano.

  Para hacer posible la recuperación de la industria petrolera es necesario hacer atractiva la inversión, por lo que hay que corregir la normativa vigente.

   Informó que en el seno de la Asamblea Nacional reposa un proyecto de Ley Orgánica de Hidrocarburos en el que se corrige esta situación, por lo que aprobarlo es vital. Lo que procede es abrir la industria petrolera venezolana a todos los sectores e inversiones, lo cual no es fácil, toda que vez que Venezuela exhibe el riesgo país más alto del mundo. “Somos el país más caro según los analistas”, advierte.

  Por esta razón, la nueva legislación debe crear un nuevo ente regulador de actividad petrolera, el cual no puede ser un ministerio o PDVSA como hasta ahora. Hay que derogar las leyes del chavismo que llevaron el país al escenario actual, sobre todo “Una ley de hidrocarburos donde todo es para el estado, que estatizó y confiscó a los proveedores servicios altamente especializados de inyección de gas natural, agua, vapor y servicios lacustres”.

    En Venezuela, sostiene Evanan Romero, es fundamental promover la participación de operadores privados en la industria petrolera para poder recuperarla, pero para ello hay que hacer atractiva la inversión deslastrándola de cualquier elemento confiscatorio.

   Las empresas mixtas, dice, una figura ya existente, pudiera ser el instrumento para en lo inmediato canalizar estas inversiones, así como la creación de un fondo petrolero con la salida de las mismas (de las empresas mixtas).

  Hay que ceder los derechos de explotación y la autoridad para comercializar los hidrocarburos, sentencia.

   También hay que limitar la operación estatal con outsourcing de la infraestructura de recolección y procesamiento de gas y condensados, creando el sector de corrientes intermedias.

   Finalmente, Romero llama a diseñar un programa especial que aliente el retorno y el espíritu empresarial de los profesionales petrolero que abandonaron el país.


 


 


 

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